Yugo Sakamoto mantiene intacta la peculiar personalidad de la serie, pero esta vez saca a Chisato y Mahiro de su zona de confort mediante un cambio de ambientación que le sienta estupendamente. Sigue habiendo humor absurdo, conversaciones cotidianas y situaciones extravagantes, pero el ritmo narrativo funciona mucho mejor y, sobre todo, tenemos una cantidad de acción considerablemente mayor.
Y cuando detrás de las peleas está Kensuke Sonomura, eso son palabras mayores.
En las dos películas anteriores ya habíamos podido apreciar su particular manera de entender la acción: coreografías extremadamente complejas que, paradójicamente, intenta que nunca parezcan coreografiadas. Pero en Nice Days encontramos a un Sonomura mucho más maduro. Los movimientos son rápidos, espontáneos y tremendamente físicos; los personajes fallan golpes, reaccionan, improvisan y utilizan constantemente el espacio que los rodea.
La planificación está ahí, y es extraordinaria, pero permanece escondida detrás de una sensación de violencia auténtica.
También ayuda muchísimo tener por fin un antagonista verdaderamente memorable. Kaede Fuyumura, interpretado por Sosuke Ikematsu, es posiblemente el mejor villano de las tres películas: extraño, imprevisible y suficientemente peligroso como para convertirse en un auténtico desafío para nuestras protagonistas.
Y quizá sea simplemente porque ya llevamos tres películas acompañándolas, pero también es aquí donde finalmente he terminado cogiendo verdadero cariño a Chisato y Mahiro. Sus excentricidades ya no parecen simplemente una sucesión de chistes, sino parte inseparable de la personalidad de estas dos asesinas japonesas tan particulares.
La mejor escena de lucha:
El brutal enfrentamiento final entre Akari Takaishi y Sosuke Ikematsu, es decir, Chisato contra Fuyumura.
Aquí la tensión acumulada alcanza finalmente su punto álgido y Sonomura puede dar rienda suelta a todo lo que caracteriza su estilo. Velocidad, contacto físico, utilización del escenario, cambios constantes de distancia y una coreografía extraordinariamente compleja que continúa transmitiendo la sensación de que los personajes realmente están intentando sobrevivir.
Es posiblemente uno de los mejores combates de toda la trilogía.
Resumen:
Baby Assassins: Nice Days es la entreg
a más completa de las tres.
Mejor ritmo, cambio de ambientación, el antagonista más memorable de la saga y, fundamentalmente, más minutos de acción y las mejores peleas hasta el momento.
Y por encima de todo está Kensuke Sonomura, alcanzando una madurez extraordinaria como director de acción y perfeccionando esa peculiar capacidad para hacer que una coreografía tremendamente elaborada parezca simplemente una pelea que ha estallado delante de la cámara.
Por primera vez, la peculiar vida cotidiana de Chisato y Mahiro y las hostias funcionan realmente bien dentro de la misma película.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊
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