David Ayer es un director competente, aunque irregular. Responsable de la estupenda Sin tregua y de la más que correcta Corazones de acero, aquí deja a un lado cualquier pretensión de profundidad para abrazar sin complejos el cine de acción más directo.
Su Adam Clay es otro héroe taciturno con un pasado misterioso que intenta llevar una existencia tranquila hasta que alguien comete el inevitable error de provocar a la persona equivocada. La construcción del personaje bebe descaradamente de John Wick, aunque aquella fórmula tenía a su vez una deuda enorme con El Hombre sin Pasado, película surcoreana que ya en 2010 estableció buena parte de las características de este arquetipo moderno.
El guion de Kurt Wimmer tampoco pretende reinventar nada. Estamos ante un guionista capaz de ofrecernos propuestas tan interesantes como Equilibrium y también auténticos desastres, pero aquí cumple perfectamente con su cometido: narración sencilla, ritmo elevado y excusas suficientes para llevar a Statham de una paliza a la siguiente.
La acción está coordinada por Eddie J. Fernandez, veterano especialista con una larguísima trayectoria, y se beneficia enormemente de las capacidades físicas de Statham. Hay golpes secos, llaves, armas improvisadas y una violencia bastante contundente, sin necesidad de convertir cada pelea en un festival de CGI.
La mejor escena de acción:
Me quedo con el asalto inicial al refugio del protagonista.
Es el momento en el que finalmente vemos de lo que Adam Clay es capaz. Statham entra en acción por primera vez y la película establece inmediatamente las reglas: velocidad, contundencia y enemigos que han cometido un gravísimo error al enfrentarse a él.
A partir de ahí, en realidad, asistiremos a distintas variaciones de lo mismo.
También hay otro enfrentamiento hacia el final que está entre lo mejor de la película, aunque resulta preferible no explicar dónde ni contra quién para evitar spoilers.
Resumen:
The Beekeeper no tiene absolutamente ninguna intención de revolucionar el género. David Ayer toma la fórmula John Wick, Kurt Wimmer construye un vehículo narrativo sencillo y Jason Statham hace aquello que lleva décadas haciendo extraordinariamente bien.
¿Original? En absoluto.
¿Divertida? Muchísimo.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊
No hay comentarios:
Publicar un comentario