El principal atractivo está en la presencia de un jovencísimo Jackie Chan, todavía muy lejos de convertirse en la gran estrella de las artes marciales que todos conocemos, y además en un papel bastante sorprendente: ¡haciendo de villano!
Sólo por esa curiosidad la película ya tiene cierto interés para los seguidores más completistas de Jackie, pero poco más. El argumento resulta confuso, poco atractivo y tremendamente olvidable, mientras que muchas de las escenas de acción están rodadas con la habitual falta de inspiración de Lo Wei.
Aun así, la cinta conserva ese peculiar sabor cutre y casposo de muchas producciones hongkonesas de la época, que de alguna manera termina desprendiendo cierto encanto para quienes disfruten de este tipo de cine.
La mejor escena de lucha:
Las escenas protagonizadas por Jackie Chan son, sin duda, lo más interesante del conjunto. Aunque las coreografías todavía están lejos de la brillantez que alcanzaría pocos años después, su presencia física y agilidad consiguen destacar por encima del resto del reparto.
Resumen:
Una película mediocre, confusa y bastante mal rodada, cuyo principal valor reside en contemplar a un joven Jackie Chan interpretando un papel muy diferente al que posteriormente le haría famoso.
Recomendable únicamente para seguidores del actor o amantes del kung fu más añejo y casposo.
Nivel de hostias: 🥊🥊
No hay comentarios:
Publicar un comentario