Y resulta especialmente decepcionante porque Tjahjanto parecía una elección perfecta. Después de películas como The Night Comes for Us, pocos directores actuales han demostrado semejante facilidad para representar una violencia física, rápida y brutal. Aquí deja algunos buenos momentos, pero está mucho más contenido y nunca consigue compensar una historia absurda, unos villanos caricaturescos y un tono excesivamente cómico.
Al menos, el apartado de especialistas sigue jugando en primera división. Greg Rementer regresa como diseñador y coordinador de stunts, acompañado por Kyle McLean, mientras que Kirk Jenkins se ocupa de las coreografías de lucha. Rementer es todo un peso pesado de la acción occidental moderna: trabajó en Atomic Blonde —ganando un Taurus World Stunt Award por su espectacular pelea— y posteriormente diseñó o coordinó acción en producciones como Nobody, Bullet Train, Bad Boys: Ride or Die o Red One.
De hecho, las peleas fueron preparadas durante semanas y previsualizadas golpe por golpe antes del rodaje, algo que explica que, incluso cuando la película falla narrativamente, la acción mantenga un nivel técnico considerable.
La mejor escena de lucha:
Me quedo con la pelea del salón recreativo. Es física, divertida y aprovecha estupendamente el espacio y las máquinas, incluyendo falsos planos secuencia unidos mediante cortes ocultos.
Resumen:
Nobody 2 tenía a Timo Tjahjanto, Bob Odenkirk y un equipo de especialistas magnífico. Había talento de sobra para superar a la primera.
Pero un guion pésimo y un tono demasiado caricaturesco terminan desperdiciando gran parte de ese potencial.
Las hostias siguen funcionando. La película que las rodea, desgraciadamente, no.
Una auténtica decepción.
Nivel de hostias: 🥊🥊
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