Su estructura narrativa es puramente consolera: la estrafalaria protagonista va dando caza a una serie de enemigos, cada uno más pintoresco que el anterior, como si fueran niveles sucesivos hasta llegar al inevitable malo final.
Precisamente por eso recuerda bastante a las primeras películas de Ryuhei Kitamura, muy influenciadas también por la cultura del videojuego y por una concepción de la acción basada más en el impacto visual que en la lógica narrativa. Gô Ohara no alcanza el virtuosismo de Kitamura, pero detrás de las cámaras demuestra bastante talento, especialmente cuando se trata de rodar combates físicos y exagerados.
Sólo hace falta ver el brutal prólogo para darse cuenta de que hay mucho trabajo detrás de las escenas de lucha.
El problema está en todo lo demás. La película tiene gore con aspersores, humor absurdo, frikismo, acción y una estética muy marcada, pero le falta una historia realmente interesante y personajes con algo más de profundidad. Al final, la mayoría quedan reducidos a simples obstáculos que la protagonista debe superar.
Tampoco funciona demasiado bien el tramo final, especialmente ese intento de giro argumental que llega tarde y aporta poco.
La mejor escena de lucha:
El prólogo es probablemente el momento más potente de la cinta, por su energía, su violencia y la forma en la que Ohara presenta desde el principio el tono desquiciado de la propuesta.
Resumen:
Gothic & Lolita Psycho es una película divertida, sangrienta y visualmente estimulante, pero también bastante desaprovechada.
Tenía todos los ingredientes para convertirse en un pequeño clásico del gore japonés moderno, pero una historia floja y unos personajes demasiado planos impiden que llegue tan lejos.
Merece la pena, sí, aunque podría haber sido muchísimo mejor.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊
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