jueves, 20 de agosto de 2026

Crítica de Hiena Salvaje (Hong Kong - Corea del Sur, 1979) de Jackie Chan

El debut de Jackie Chan como director no supuso realmente una ruptura con respecto a las dos grandes películas que había rodado poco antes junto a Yuen Woo-Ping y que terminaron de consagrarlo como estrella de las artes marciales: La serpiente a la sombra del águila y El mono borracho en el ojo del tigre.

La buena noticia es que Jackie supo mantener prácticamente intacto el nivel de aquellas cintas gracias a unas escenas de acción magníficas, unas coreografías espectaculares y un uso del humor físico que ya empezaba a convertirse en auténtica marca de la casa.

El esquema argumental vuelve a ser el clásico de tantas películas de kung-fu de los setenta: joven impulsivo, entrenamiento, humillación, aprendizaje y enfrentamiento final. Sin embargo, todo está filtrado por la personalidad de Jackie Chan, que mezcla comedia, sentimentalismo y acción con una naturalidad que iría perfeccionando durante la década siguiente.


La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento final es claramente el gran momento de la película. Jackie despliega una combinación de velocidad, acrobacias, expresividad y técnica marcial que demuestra hasta qué punto ya dominaba no sólo la interpretación física, sino también la construcción visual de una pelea.


Resumen:

Hiena salvaje es una película fundamental dentro de la primera etapa de Jackie Chan.

No inventa nada nuevo respecto a sus grandes éxitos anteriores, pero confirma que Jackie era perfectamente capaz de mantener ese nivel sin Yuen Woo-Ping detrás de la cámara. Aquí demuestra ser tan eficaz como director y coreógrafo como lo era delante de ella.

Imprescindible para cualquier aficionado al kung-fu clásico y una de las mejores películas de su etapa setentera.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

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