Por desgracia, El Redentor se queda claramente a medio camino.
El principal problema está en un guion que nunca termina de desarrollar todo el potencial de su historia y, sobre todo, en una excesiva tendencia al melodrama. La película insiste demasiado en la culpa, el sufrimiento y la redención de su protagonista, hasta el punto de convertirlo en un personaje consumido por una angustia demasiado exagerada y, en ocasiones, poco creíble.
Eso resta fuerza a un thriller que habría funcionado mucho mejor con una narración más seca, directa y contenida.
Afortunadamente, Lee Jeong-beom sigue demostrando muchísimo talento cuando llega la acción. Las escenas están muy bien planificadas, son contundentes y poseen una fisicidad que recuerda por momentos al mejor cine coreano de género.
La mejor escena de lucha:
El tramo final concentra algunos de los mejores momentos de la película, con enfrentamientos secos, rápidos y violentos donde Lee Jeong-beom vuelve a demostrar que entiende perfectamente cómo rodar acción física sin convertirla en un caos de montaje.
Resumen:
El Redentor está lejos del nivel de El Hombre sin Pasado, principalmente por un guion irregular y un melodrama demasiado insistente.
Sin embargo, sus escenas de acción están lo suficientemente bien realizadas como para justificar el visionado.
Podría haber sido mucho más, pero sigue siendo una cinta recomendable para los aficionados al thriller de acción coreano.
Mi puntuación: ***
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