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jueves, 3 de septiembre de 2026

Crítica de Desperado (China, 2024) de Siyu Cheng, con Danny Chan y Xing Yu

Desperado (también conocida con el literal y ridículo nombre de Thug in a Suit) tenía suficientes ingredientes para convertirse en una pequeña sorpresa dentro de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, pero termina siendo una película demasiado derivativa y, sobre todo, perjudicada por un guion que hace aguas cuando más necesita sostener el espectáculo.

Argumentalmente, la referencia más evidente es El hombre sin pasado. Tenemos al hombre trajeado, de pasado misterioso, con unas habilidades muy superiores a las que al principio aparenta poseer y relacionado emocionalmente con una niña que acaba provocando que descubramos quién es realmente. Y, por extensión, resulta inevitable pensar también en John Wick, otra heredera de aquel arquetipo.

Danny Chan funciona bastante bien como protagonista, especialmente desde el punto de vista físico. Lo conocemos desde Shaolin Soccer y Kung Fu Hustle, además de por interpretar a Bruce Lee en Ip Man 4, y aquí vuelve a demostrar unas capacidades marciales más que respetables. Xing Yu, por su parte, aporta presencia como principal antagonista. Otro veterano del cine chino que hemos visto en Kung Fu Hustle, Ip Man o Flash Point, y que cumple especialmente bien desde el terreno interpretativo.

El problema es que ambos están al servicio de una historia bastante mediocre.

En cuanto a sus secuencias de acción, Desperado intenta prácticamente todo. Tenemos artes marciales, gun-fu, tiroteos, persecuciones, parkour y utilización del escenario que en ocasiones recuerda al Jackie Chan de los años 80. A ello se suman influencias de John Woo, John Wick y el thriller de acción surcoreano. El resultado es un auténtico popurrí que contiene buenas ideas, pero que nunca desarrolla una identidad propia.

Y aunque detrás de las coreografías encontramos profesionales experimentados dentro del cine de acción chino, el resultado tampoco alcanza el nivel de los mejores trabajos de Qin Pengfei o Chris Huo. Está lejos de la precisión de The Sniper o de los mejores momentos de películas como Fight Against Evil 2, Black Storm o Curbing Violence.

Esto tampoco sería necesariamente grave si la historia acompañara. Pero no lo hace. Y el desenlace, sin entrar en spoilers, es especialmente frustrante e insatisfactorio, hasta el punto de perjudicar considerablemente todo lo construido anteriormente.


La mejor escena de acción:

Para mí, la secuencia del taxi.

Aquí Desperado encuentra durante unos minutos aquello que le falta al conjunto. Hay movimiento, fisicidad, creatividad, excelente trabajo de cámara y una utilización del vehículo y del entorno que por momentos recuerda al mejor Jackie Chan. 

Es probablemente la secuencia donde todas esas influencias funcionan en lugar de estorbarse unas a otras.


Resumen:

Desperado mezcla El hombre sin pasado, John Wick, John Woo, Jackie Chan y el moderno thriller surcoreano intentando ofrecer un poco de todo: gun-fu, artes marciales, parkour, persecuciones y espectáculo.

Danny Chan y Xing Yu cumplen sobradamente a nivel interpretativo y marcial, el joven pero talentoso Siyu Cheng ofrece una dirección bastante competente, pero ni la acción alcanza el nivel de las mejores producciones de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, ni el guion consigue proporcionarles un buen vehículo.

Con una historia mejor escrita y otro final podría haber llegado fácilmente a una puntuación más alta Pero tal como está, resulta entretenida por momentos, aunque demasiado irregular y derivativa.


Nivel de hostias: 🥊🥊

lunes, 31 de agosto de 2026

Crítica de Trabajo Extremo (Corea del Sur, 2019) de Lee Byeong-heon, con Ryu Seung-ryong y Shin Ha-kyun

Trabajo Extremo parte de una idea estupenda y durante buena parte de su metraje sabe aprovecharla. Un grupo de policías utiliza un restaurante de pollo frito como tapadera durante una investigación y, a partir de ahí, la situación empieza a desmadrarse.

La película funciona muy bien desde el principio gracias a su ritmo, su buena factura visual y una banda sonora con bastante personalidad. Además, cuenta con un reparto excelente encabezado por Ryu Seung-ryong, al que muchos recordarán por Miracle in Cell No. 7, y Shin Ha-kyun, uno de esos actores siempre interesantes, presente en películas como Sympathy for Mr. Vengeance o La villana.

El problema es que Extreme Job nunca termina de llevar su propuesta tan lejos como podría. Es simpática, dinámica y entretenida, pero también bastante conservadora. Sobre todo en su último tercio, donde esperaba una película más loca, más agresiva y más dispuesta a exprimir el absurdo de la situación.

El humor también es irregular. Hay gags que funcionan realmente bien, pero otros resultan demasiado forzados e incluso rozan cierta vergüenza ajena. No llegan a hundir la película, pero sí impiden que alcance ese nivel de gran comedia coreana que parecía prometer.

Aun así, es una cinta tremendamente fácil de ver y el reparto consigue mantenerla siempre a flote.


La mejor escena de acción:

Me quedo con todo el tramo final, donde la película aumenta considerablemente la cantidad de acción.

El enfrentamiento coral entre policías y criminales funciona muy bien, pero especialmente destacaría la pelea definitiva entre protagonista y antagonista, que combina bastante bien acción física y humor sin perder completamente la contundencia.

No es una secuencia revolucionaria, pero sí uno de los momentos donde Trabajo Extremo encuentra mejor el equilibrio entre comedia y acción.


Resumen:

Trabajo Extremo es una buena comedia de acción: divertida, bien hecha, con energía y un reparto fantástico.

Pero también me parece algo conservadora y menos atrevida de lo que podría haber sido, especialmente teniendo en cuenta lo absurdo y prometedor de su punto de partida.

Entretenida, sí. Memorable, no tanto.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Boksoon Debe Morir (Corea del Sur, 2023) de Byun Sung-hyun, con Hwang Jung-min

Boksoon Debe Morir tenía prácticamente todos los ingredientes para convertirse en una gran película de acción: buena factura visual, presupuesto, un universo atractivo y dos intérpretes de enorme nivel.

Por un lado está Jeon Do-yeon, a la que recordamos de Secret Sunshine de Lee Chang-dong y La criada. Por otro, Sul Kyung-gu, protagonista de Peppermint Candy, también de Lee Chang-dong, y de la brutal No Mercy. El nivel interpretativo, por tanto, está más que asegurado, y más aún si añadimos la presencia del siempre solvente Hwang Jung-min, en uno de los personajes más memorables del film.

La película sigue de forma bastante evidente la estela de John Wick, con ese mundo secreto de asesinos profesionales, empresas criminales, códigos internos y reglas propias funcionando por debajo de la sociedad normal. Para diferenciarse, introduce una protagonista que además es madre de una adolescente, con todos los conflictos familiares y secretos que eso conlleva.

El problema es que esa parte dramática resulta bastante previsible. Hay tensión, secretos y conflictos generacionales, pero pocas sorpresas reales.

En acción la cosa mejora bastante. Boksoon Debe Morir tiene varias secuencias muy solventes, una puesta en escena vistosa y una parte final bastante original. Su estilo se mueve entre John Wick, The Raid, Kingsman y ese thriller coreano físico y elegante que Corea del Sur sabe hacer tan bien.

Pero como conjunto se queda a medio camino. Quiere parecerse a John Wick y, al mismo tiempo, diferenciarse mucho de ella, y termina quedándose un poco en tierra de nadie.


La mejor escena de acción:

Para mí, la pelea de Boksoon en el bar contra el grupo de asesinos.

Sin entrar demasiado en el contexto para evitar spoilers, es el momento donde la película alcanza su verdadero pico de acción. La coreografía, el espacio y la progresión del enfrentamiento funcionan especialmente bien, y es probablemente la secuencia que mejor demuestra el potencial que tenía toda la película.


Resumen:

Boksoon Debe Morir es correcta, vistosa y entretenida, con buenos actores y varias escenas de acción realmente disfrutables.

Pero también resulta algo decepcionante, sobre todo porque tenía una base muy sólida para haber dado más de sí.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

viernes, 28 de agosto de 2026

Crítica de El juego del Asesino (Estados Unidos, 2024) de J.J. Perry, con Scott Adkins, Marko Zaror y Daniel Bernhardt

Resulta difícil entender cómo una película capaz de reunir a Scott Adkins, Marko Zaror y Daniel Bernhardt pueda acabar siendo una propuesta de acción tan vulgar como El juego del asesino.

J.J. Perry vuelve a la dirección después de la también bastante ramplona Day Shift: Turno de día, y por ahora su carrera como realizador me está convenciendo mucho menos que su enorme trayectoria como especialista y coordinador de acción.

El principal problema es que El juego del asesino no ofrece prácticamente nada nuevo. Tenemos asesinos extravagantes, violencia, humor, romance y una sucesión de enfrentamientos que parecen diseñados para explotar el extraordinario reparto marcial. Pero que desgraciadamente, casi nunca lo hacen.

Dave Bautista es además una elección discutible para una película semejante. Tiene presencia física y ha demostrado ser un actor bastante mejor de lo que inicialmente parecía, pero aquí sus limitaciones resultan evidentes. Es muy rígido, sus movimientos son poco fluidos y carece de la formación marcial de buena parte de sus adversarios. Resulta difícil aceptar que alguien con semejantes limitaciones físicas pueda despachar alegremente a algunos de los mejores artistas marciales del cine de acción actual.

Y esto sería menos grave si Perry concediera verdadero protagonismo a sus secundarios... Pero tampoco.

Daniel Bernhardt está prácticamente de adorno y apenas puede demostrar nada de lo que sabe hacer. Marko Zaror dispone de algo más de espacio y vuelve a mostrar su extraordinaria habilidad física. Y Scott Adkins, aunque aparece muy poco, aprovecha cada segundo. Verlo acercándose a los 50 años ejecutando nuevamente su espectacular Guyver Kick con semejante velocidad y limpieza continúa siendo una maravilla.

¡Y al menos también tenemos gore! El juego del asesino es generosa en sangre y algunas muertes resultan bastante divertidas. Por lo demás la realización es correcta, la banda sonora acompaña bien, y poco más.


La mejor escena de lucha:

Me quedo precisamente con todo el bloque en el que entran en acción Scott Adkins y Marko Zaror.

Son apenas unos minutos, pero inmediatamente cambia el nivel físico de la película. Adkins y Zaror poseen una velocidad, coordinación y capacidad marcial que dejan claro el enorme potencial que tenía semejante reparto.

Y también lo desaprovechado que está.


Resumen:

El juego del asesino tenía todos los ingredientes para convertirse en un pequeño festival para aficionados al cine marcial y termina siendo otra película de asesinos bastante convencional.

Algo de gore, un par de peleas aprovechables y unos minutos de Adkins y Zaror salvan parcialmente el conjunto.

Pero con la promesa de semejante reparto, esperaba muchísimo más.


Nivel de hostias: 🥊🥊

jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Re:Born (Japón, 2016) de Yuji Shimomura, con Tak Sakaguchi

Re:Born supuso el regreso de Tak Sakaguchi al cine después de varios años alejado de las pantallas, y difícilmente podría haber elegido una película más apropiada para hacerlo. Porque esto no es solamente una película de acción: es prácticamente una oda a Sakaguchi, a sus extraordinarias capacidades físicas y a una manera muy particular de entender el combate cuerpo a cuerpo.

Durante su retiro, Sakaguchi profundizó en el denominado Zero Range Combat, un sistema desarrollado junto a Yoshitaka Inagawa basado en movimientos extremadamente cortos, rápidos y explosivos. Y Re:Born parece construida precisamente para mostrarlo.

El resultado es una acción bastante diferente a la que estamos acostumbrados. Movimientos mínimos, ataques fulminantes, manipulación de extremidades y una velocidad extraordinaria sustituyen a las grandes patadas y acrobacias habituales del cine marcial.

Y Sakaguchi está espectacular.

Tiene potencia, velocidad, presencia física y un magnetismo enorme delante de la cámara. Pero tampoco hay que olvidar que es un intérprete con personalidad. Siempre he pensado que podría considerarse una especie de Scott Adkins japonés: un artista marcial extraordinario que, de haber nacido en otra época o dentro de una industria con mayor proyección internacional para este tipo de cine, posiblemente sería una gran estrella y no únicamente una figura de culto.

Detrás de la cámara tenemos además a Yuji Shimomura, uno de los grandes nombres de la acción japonesa y precisamente el hombre que había coreografiado Versus. Por ello resulta imposible no considerar Re:Born una especie de heredera espiritual de aquella película. Argumentalmente son diferentes (aunque no tanto conceptualmente) y aquí tenemos mucho gore, pero Sakaguchi, Shimomura, la energía de la acción y, curiosamente, otra vez el bosque establecen una conexión inevitable.

El problema está en el guion. Las motivaciones y relaciones entre personajes permanecen demasiado difusas y la película obliga al espectador a rellenar numerosos huecos. Eso no tendría por qué ser negativo, pero termina provocando que la impresionante explosión de acción de sus últimos 45 minutos resulte algo vacía emocionalmente.


La mejor escena de acción:

Para mí no es una pelea concreta, sino todo el larguísimo bloque que transcurre en el bosque antes del enfrentamiento final.

Ahí está el alma de Re:Born.

Sakaguchi atraviesa el bosque enfrentándose a enemigos prácticamente sin descanso mientras Shimomura puede desarrollar todas las posibilidades del Zero Range Combat. La velocidad, utilización del entorno, desplazamientos y sucesión constante de adversarios convierten la secuencia en una auténtica exhibición.

Y resulta inevitable volver a pensar en Versus: otra vez Tak Sakaguchi, otra vez Yuji Shimomura y otra vez un bosque convertido en gigantesco escenario para repartir hostias.


Resumen:

Re:Born es original, diferente y contiene momentos de acción absolutamente extraordinarios. Yuji Shimomura realiza un trabajo formidable y Tak Sakaguchi demuestra por qué sigue siendo una de las figuras de culto más fascinantes del cine de acción japonés.

Con una historia más sólida y personajes mejor desarrollados podría haber sido mucho más.

Aun así, para los aficionados al cine de acción japonés, Yuji Shimomura o Tak Sakaguchi, es de visionado obligatorio.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de La Odisea (Reino Unido - Estados Unidos, 2026) de Christopher Nolan, con Matt Damon

Adaptar La Odisea de Homero al cine era una empresa gigantesca, y Christopher Nolan dispone de todos los medios imaginables para conseguirlo. El resultado contiene momentos realmente espectaculares, pero también confirma algunas de las limitaciones que siempre he encontrado en su cine, especialmente cuando tiene que rodar acción física.

Porque La Odisea es épica, aventura y fantasía, pero también es violencia. El Odiseo de Homero es un personaje mucho más brutal, guerrero y salvaje de lo que encontramos aquí. Nolan suaviza considerablemente esas características y reinterpreta además la historia desde una perspectiva más melancólica y antibelicista, recurriendo constantemente a Troya para proporcionar peso emocional al viaje. Es una lectura legítima, pero también bastante alejada del espíritu de determinados pasajes del poema.

La película es además excesivamente larga. Hay set pieces magníficas y momentos donde la escala de la producción resulta apabullante, pero la parte central pierde muchísimo ritmo. Algunos episodios de Homero están magníficamente trasladados mientras otros parecen sorprendentemente desprovistos de fuerza.

También encontramos decisiones de casting deliberadamente inclusivas, con intérpretes de diferentes orígenes étnicos encarnando a personajes de la Grecia homérica. Es una convención habitual del Hollywood contemporáneo, aunque dentro de una recreación histórica puede producir cierto choque visual para algunos espectadores. En cualquier caso, me parece una cuestión bastante secundaria frente a los verdaderos problemas de la película.

Y para El Arte de Hostiar, el mayor está clarísimo.


La mejor escena de acción:

Aquí tengo un problema: no hay ningún combate cuerpo a cuerpo que considere realmente bueno.

La acción física vuelve a poner de manifiesto una de las grandes debilidades de Christopher Nolan como director. Cámara nerviosa, movimientos constantes, montaje que fragmenta los enfrentamientos y una dependencia excesiva del sonido para transmitir una contundencia que las imágenes no consiguen proporcionar.

Esto resulta especialmente grave en el tramo final. Era precisamente ahí donde la película necesitaba claridad espacial, coreografía, fisicidad y una sensación auténticamente salvaje de violencia. En cambio, tenemos ruido, golpes, escudos chocando y una cámara traqueteante que demasiadas veces impide apreciar qué está ocurriendo.

A mí, que suenen los altavoces como si el cine fuera a derrumbarse mientras apenas puedo apreciar la acción no me transmite épica.

Me transmite tedio.


Resumen:

La Odisea no es ningún desastre. Tiene una producción monumental, imágenes magníficas y algunos pasajes realmente inspirados.

Pero tampoco encuentro esa obra maestra que otros han visto en ella.

Es demasiado larga, irregular y sorprendentemente mediocre cuando necesita convertirse en auténtico cine de acción. Y quienes conozcan bien a Homero probablemente echarán de menos algo fundamental: aquella personalidad aplastante, astuta, brutal, guerrera y salvaje del Odiseo original.

Nolan ha construido su propia Odisea. Si te gusta más o menos que la de Homero, eso ya depende de ti.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de The Comeback (China - Hong Kong, 2023) de Chris Huo, con Andy On y Simon Yam

Después de la irregular Blind War, Chris Huo tenía una nueva oportunidad para recuperar las buenas sensaciones de The Sniper (2021). Desgraciadamente, The Comeback vuelve a quedarse a medio camino.

La película está protagonizada por Simon Yam, acompañado por Andy On y el veterano Yuen Wah, y vuelve a utilizar un arquetipo que se ha convertido prácticamente en un género propio: el hombre aparentemente corriente que esconde un pasado extraordinariamente violento. Una fórmula popularizada en buena medida por películas como Sin Perdón o El Hombre sin Pasado y posteriormente reformulada hasta la saciedad por John Wick, The Equalizer, Nadie y multitud de producciones asiáticas.

El problema es que aquí todo funciona a medio gas.

Chris Huo parece adaptar la acción a las capacidades de Simon Yam. En lugar de las elaboradas coreografías que encontrábamos en The Sniper —o que posteriormente recuperaríamos en la estupenda Hunt the Wicked—, predominan los tiroteos, explosiones, gadgets, montaje acelerado y efectismos visuales.

No es necesariamente mala acción, pero sí bastante menos interesante para quienes buscamos auténtico trabajo coreográfico.

La dirección de acción está acreditada a Zhao Long, mientras que otras fuentes internacionales acreditan también a Wei Chao en labores de dirección de acción. El resultado es competente técnicamente, pero demasiado dependiente del espectáculo y del montaje para mi gusto.


La mejor escena de acción:

Curiosamente, me quedo con la secuencia que abre la película en el circuito de carreras, fundamentalmente gracias a Andy On.

Es donde podemos disfrutar mejor de sus auténticas capacidades marciales, con algunas buenas patadas y movimientos físicos que prometen una película bastante más interesante de la que finalmente recibimos.

Y resulta especialmente frustrante porque posteriormente Huo volvería a repetir con Andy On junto con Miao Xie en Hunt the Wicked, demostrando allí cuánto más partido podía sacar de un intérprete semejante con la compañía y la dirección de acción adecuada. 


Resumen:

The Comeback vuelve a demostrar que Chris Huo es un director capaz de ofrecer muy buena acción, pero también bastante irregular.

Está muy lejos de las increíbles escenas de acción de The Sniper y por debajo del buen nivel de Hunt the Wicked. Simon Yam aporta presencia, Andy On músculo marcial y hay suficiente espectáculo para no aburrir, pero ni la historia ni la acción terminan de despegar.

Otro título menor de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, aunque curiosamente en este caso es una co-producción con Hong Kong. 


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Amanecer Rojo (Estados Unidos, 1984) de John Milius, con Patrick Swayze

Hoy hacemos una pequeña excursión fuera de las artes marciales y los mamporros en El Arte de Hostiar. Amanecer rojo es fundamentalmente cine bélico y de guerrilla, pero contiene suficientes disparos, explosiones y violencia como para justificar su presencia en el blog.

Desgraciadamente, la excursión no ha merecido demasiado la pena.

Quizá Amanecer rojo haya envejecido fatal. O quizá simplemente siempre haya sido casi dos horas de tiroteos, emboscadas y explosiones bastante ramplonas alrededor de una premisa tan absurda como poco convincente: un grupo de adolescentes norteamericanos convertido en guerrilla contra una invasión soviético-cubana.

Lo sorprendente es que detrás de la historia original y del guion está Kevin Reynolds, junto al propio Milius. Reynolds demostraría posteriormente bastante más talento como director en películas como Robin Hood: príncipe de los ladrones o El conde de Montecristo. Aquí, sin embargo, los personajes apenas tienen desarrollo suficiente para que nos importe demasiado lo que les ocurra.

El reparto resulta hoy casi más interesante que la película. Tenemos ya juntos a Patrick Swayze y Jennifer Grey, tres años antes de convertirse en una de las parejas cinematográficas más famosas de los 80 con Dirty Dancing. Y también aparece un jovencísimo Charlie Sheen, antes de que Oliver Stone le proporcionara un personaje infinitamente más interesante en la extraordinaria Platoon.


La mejor escena de acción:

Es difícil elegir porque prácticamente todas me parecen igual de repetitivas.

Quizá me quedaría con el asalto al carro de combate, fundamentalmente por el supuesto "dramatismo" de la secuencia. Pero tampoco estamos ante nada particularmente memorable.


Resumen

Amanecer rojo es repetitiva, demasiado larga y sorprendentemente aburrida. Ni sus personajes ni sus escenas de acción consiguen justificar la fama que ha adquirido con los años.

Y viniendo de John Milius apenas dos años después de una obra tan poderosa, visual, filosófica y enorme como Conan el Bárbaro, el bajón resulta difícil de comprender.

Una decepción considerable.


Nivel de hostias: 🥊

Crítica de Beekeeper: El protector (Estados Unidos - Reino Unido, 2024) de David Ayer, con Jason Statham

The Beekeeper es una copia bastante descarada de la fórmula John Wick. Pero seamos sinceros: cuando tienes a Jason Statham repartiendo estopa, buenas escenas de acción y una historia que avanza a toda velocidad, el resultado termina siendo tremendamente entretenido.

David Ayer es un director competente, aunque irregular. Responsable de la estupenda Sin tregua y de la más que correcta Corazones de acero, aquí deja a un lado cualquier pretensión de profundidad para abrazar sin complejos el cine de acción más directo.

Y Statham hace lo de siempre. Pero lo
de siempre se le da muy bien.

Su Adam Clay es otro héroe taciturno con un pasado misterioso que intenta llevar una existencia tranquila hasta que alguien comete el inevitable error de provocar a la persona equivocada. La construcción del personaje bebe descaradamente de John Wick, aunque aquella fórmula tenía a su vez una deuda enorme con El Hombre sin Pasado, película surcoreana que ya en 2010 estableció buena parte de las características de este arquetipo moderno.

El guion de Kurt Wimmer tampoco pretende reinventar nada. Estamos ante un guionista capaz de ofrecernos propuestas tan interesantes como Equilibrium y también auténticos desastres, pero aquí cumple perfectamente con su cometido: narración sencilla, ritmo elevado y excusas suficientes para llevar a Statham de una paliza a la siguiente.

La acción está coordinada por Eddie J. Fernandez, veterano especialista con una larguísima trayectoria, y se beneficia enormemente de las capacidades físicas de Statham. Hay golpes secos, llaves, armas improvisadas y una violencia bastante contundente, sin necesidad de convertir cada pelea en un festival de CGI.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el asalto inicial al refugio del protagonista.

Es el momento en el que finalmente vemos de lo que Adam Clay es capaz. Statham entra en acción por primera vez y la película establece inmediatamente las reglas: velocidad, contundencia y enemigos que han cometido un gravísimo error al enfrentarse a él.

A partir de ahí, en realidad, asistiremos a distintas variaciones de lo mismo.

También hay otro enfrentamiento hacia el final que está entre lo mejor de la película, aunque resulta preferible no explicar dónde ni contra quién para evitar spoilers.


Resumen:

The Beekeeper no tiene absolutamente ninguna intención de revolucionar el género. David Ayer toma la fórmula John Wick, Kurt Wimmer construye un vehículo narrativo sencillo y Jason Statham hace aquello que lleva décadas haciendo extraordinariamente bien.

¿Original? En absoluto.

¿Divertida? Muchísimo.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Mortal Kombat (Estados Unidos, 2021) de Simon McQuoid, con Joe Taslim y Hiroyuki Sanada

Sinceramente, si hay dos cosas que realmente destacan en Mortal Kombat, son el gore y Joe Taslim, un rostro perfectamente conocido por cualquier seguidor del Raidverse.

La película intenta adaptar el universo del videojuego siguiendo las convenciones del blockbuster moderno de Hollywood, pero al menos tiene la valentía de abrazar uno de los elementos fundamentales de la saga: su violencia. Hay sangre, desmembramientos y fatalities bastante explícitos, algo que evita que termine convertida en otra adaptación completamente domesticada.

El problema es que, como película, funciona bastante peor.

Hay demasiados personajes y demasiado universo que presentar en un metraje insuficiente. Esto se nota especialmente en el tramo final, tremendamente acelerado, donde acontecimientos y enfrentamientos se suceden sin el desarrollo necesario. Parece que la prioridad es llegar rápidamente a las peleas y mantener una duración comercial antes que construir adecuadamente personajes y conflictos.

Y tampoco estamos, pese a lo que podría parecer, ante una gran película de artes marciales. Conforme aumenta el componente fantástico, también lo hacen el CGI y los poderes digitales, mientras disminuye aquello que más me interesa: el combate físico.


La mejor escena de lucha:

Precisamente por eso me quedo con los enfrentamientos iniciales protagonizados por Hiroyuki Sanada y Joe Taslim, antes de que Scorpion y Sub-Zero queden completamente enterrados bajo sus respectivos poderes.

Con sus rostros todavía al descubierto y el CGI mucho más contenido, ambos pueden demostrar sus auténticas capacidades físicas. Taslim está especialmente bien y vuelve a recordar por qué es uno de los nombres más reconocibles surgidos del Raidverse.

Es una pena que la película no siga más tiempo por ese camino. Cuando posteriormente llegan los poderes, criaturas y grandes efectos digitales, las peleas pierden buena parte de esa fisicidad inicial.



Resumen:

Mortal Kombat no es completamente execrable. Tiene gore abundante, algunas buenas ideas y un Joe Taslim que destaca claramente entre el reparto.

Pero su guion apresurado, el escaso desarrollo de personajes y el progresivo abuso del CGI impiden que llegue a ser una gran película de artes marciales... O simplemente una buena película a secas.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Acción Policial (China - Hong Kong, 2013) de Ding Sheng, con Jackie Chan

Entiendo perfectamente que en 2013 Jackie Chan ya estaba lejos de su mejor momento físico, pero después de la más que digna tercera entrega de La armadura de Dios, esperaba bastante más de esta reinterpretación de Police Story.

Porque, además, Acción Policial (también conocida como Police Story: Lockdown) está prácticamente desconectada del resto de la saga. No continúa realmente sus historias ni conserva demasiado de su espíritu, y para mí es claramente la peor entrega de la franquicia.

Ding Sheng apuesta por un tono más oscuro y serio, pero visualmente la película tiene demasiadas veces esa desagradable estética de producción americana de serie B destinada directamente a vídeo. La cámara al hombro, el montaje y una fotografía bastante poco atractiva perjudican especialmente a aquello que debería ser su principal atractivo: la acción.

Jackie continúa demostrando una capacidad física admirable para su edad, pero pocas veces la película sabe aprovecharla realmente.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el combate de Jackie Chan dentro de la jaula contra Liu Ye, planteado con un estilo mucho más cercano a las MMA que al kung-fu tradicional.

Es un enfrentamiento físico, duro y bastante más contenido que las clásicas peleas de Jackie. Precisamente por ello funciona y constituye el momento más épico de una película demasiado pobre en secuencias realmente memorables.


Resumen:

Acción Policial
intenta reinventar la saga mediante un tono más oscuro y realista, pero pierde por el camino prácticamente todo aquello que la hacía especial.

Floja, visualmente poco atractiva y con una acción muy por debajo de lo esperado.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Project Wolf Hunting (Corea del Sur, 2022), de Kim Hong-sun

Project Wolf Hunting es una de las películas más salvajes, violentas y abiertamente gore que ha producido el cine surcoreano. Y eso, dependiendo de lo que busques, puede ser tanto su principal virtud como su mayor problema.

Kim Hong-sun reúne un reparto coral muy atractivo, encabezado por Seo In-guk y Jang Dong-yoon, y durante el arranque parece interesado en construir una historia de criminales, policías y personajes con diferentes motivaciones encerrados en un mismo barco. El planteamiento promete bastante.

Pero poco a poco todo eso pasa a un segundo plano. Los personajes dejan de ser personajes para convertirse, básicamente, en carnaza.

Y como aficionado al gore, es difícil no disfrutar de semejante barbaridad. Los efectos son magníficos, la sangre corre literalmente a litros y algunas muertes alcanzan unos niveles de brutalidad realmente sorprendentes. Probablemente estemos ante una de las producciones comerciales más gore que ha dado Corea del Sur.

El problema es que semejante apuesta termina devorando la propia película. Personajes inicialmente interesantes desaparecen sin haber desarrollado prácticamente nada y algunas líneas argumentales que parecían importantes terminan abruptamente.

La acción sigue esa misma filosofía. Aquí no encontramos grandes coreografías marciales ni la precisión de The Raid. Los combates buscan fundamentalmente el impacto, la violencia y las consecuencias del golpe. En ese sentido, me resulta inevitable pensar en Timo Tjahjanto y su gusto por llevar cada enfrentamiento hacia terrenos cada vez más brutales, aunque Kim Hong-sun utiliza una puesta en escena más austera y menos elaborada coreográficamente.

Y luego está ese final, claramente diseñado pensando en una continuación. La película deja demasiados frentes abiertos y, al no haberse materializado por ahora una secuela, la sensación de quedarse a medias resulta todavía mayor.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el momento en el que Alpha despierta de su letargo y comienza la masacre de los soldados japoneses.

Es larga, exagerada, tremendamente sangrienta y representa perfectamente lo que Project Wolf Hunting quiere ofrecer. Aquí la película deja definitivamente de contenerse y convierte la violencia en puro espectáculo.

Para los aficionados al gore, una auténtica fiesta.


Resumen:

Project Wolf Hunting tenía personajes, ambientación y premisa suficientes para haber sido mucho más que una carnicería. Decide conscientemente sacrificar buena parte de todo ello en favor del gore más desatado.

Como película, deja cierta sensación de oportunidad perdida. Como festival de sangre y violencia surcoreana, pocas han sido capaces de llegar tan lejos.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Berserk (aka Wild War) (China, 2018) con Liu Geng-Hong

Berserk, también conocida como Wild War, una película china prácticamente desconocida que mezcla drama bélico, acción y lucha contra las mafias con resultados bastante irregulares. El streaming chino (iQIYI en este caso) estaba como quien dice en pañales en 2018, y se nota. 

La historia gira alrededor de un grupo de mercenarios marcados por los traumas de la guerra y arrastrados después hacia un conflicto criminal. Sobre el papel, había material para construir una película mucho más sólida, pero la narración resulta demasiado deslavazada y la dirección carece de la fuerza necesaria para unir bien todos esos elementos.

Tampoco ayudan unos efectos CGI bastante pobres, que restan impacto a varias escenas que deberían haber resultado mucho más espectaculares.

Aun así, la película mejora considerablemente cuando abandona el drama y se entrega directamente a la acción.


La mejor escena de acción:

Sin duda, el asalto final protagonizado por Liu Geng-Hong.

Convertido prácticamente en una especie de ángel vengador, el protagonista ofrece aquí las escenas más contundentes y físicas de toda la película. Es el momento en el que Wild War parece encontrar por fin el tono que necesitaba desde el principio.

La violencia gana intensidad, la acción resulta mucho más directa y Liu Geng-Hong transmite bastante presencia física.


Resumen:

Berserk tenía ingredientes interesantes, pero una dirección torpe, una historia mal ensamblada y unos efectos digitales deficientes impiden que llegue a ser la buena película que podría haber sido.

El tramo final y la entrega física de Liu Geng-Hong consiguen salvarla parcialmente de la quema.

Pero poco más, la verdad.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Hold Up Down (Japón, 2005) de SABU, con Kensuke Sonomura en el diseño de acción

SABU sabe perfectamente cómo inyectar energía a una película, y Hold Up Down es una demostración magnífica de su capacidad para convertir el caos absoluto en puro entretenimiento.

Los miembros de V6 están realmente divertidos y se lanzan de cabeza a una sucesión de situaciones cada vez más absurdas, con una energía contagiosa que hace prácticamente imposible anticipar hacia dónde va a dirigirse la historia.

Y precisamente ahí está gran parte de su encanto.

Hold Up Down mezcla géneros y tonos de una forma casi imposible. Por momentos tiene la irreverencia de Sion Sono, la energía desquiciada de Takashi Miike y ese espíritu capaz de saltar entre comedia, crimen, acción y locura absoluta que recuerda a películas como Versus.

Intentar predecir lo que va a ocurrir cinco minutos después es prácticamente inútil.

Pero la gran sorpresa llega en el tramo final, cuando la película cambia de tono de forma repentina y se entrega a una larguísima secuencia de acción, peleas y auténticas artes marciales protagonizada por los propios miembros de V6.

Ahí entra en juego Kensuke Sonomura, contratado precisamente para diseñar y rodar esta secuencia, y su mano se nota muchísimo. La acción gana de repente en precisión, ritmo y fisicidad, ofreciendo un contraste refrescante con todo lo visto anteriormente.


La mejor escena de acción:

Sin duda, esa larga pelea que enfrenta a los miembros de V6 entre sí.

Es una secuencia sorprendente, muy dinámica y bastante más marcial de lo que uno esperaría en una película de estas características. Sonomura introduce coreografías limpias, cambios constantes de ritmo y una puesta en escena física que transforma por completo el tono durante varios minutos.

Precisamente porque llega después de tanta comedia absurda y caos narrativo, el cambio resulta todavía más divertido e inesperado.


Resumen:

Hold Up Down es salvaje, hilarante y completamente imprevisible.

No todas las ideas funcionan igual de bien, pero SABU lanza tantas sobre la pantalla y acierta con tantas que sus defectos terminan importando bastante poco.

Y ese tramo final, con Kensuke Sonomura tomando el control de la acción, es la guinda perfecta.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de Twin Detective (China, 2017) de Chris Huo

Twin Detective es una producción directa para streaming de 2017 y uno de los primeros trabajos de Huo Suiqiang, también conocido como Chris Huo, un director que años después mejoraría muchísimo con películas como Blind War, The Sniper o, especialmente, Hunt the Wicked. De hecho, parece tratarse de su debut en el largometraje.

Y, desgraciadamente, se nota.

Cuando alguien utiliza el tópico de que el cine chino de streaming es barato, desechable y poco trabajado, Twin Detective es exactamente el tipo de película que alimenta esa idea. iQIYI todavía estaba en una fase bastante temprana de su producción original y aquí encontramos una mezcla de misterio, ciencia ficción, comedia y acción que rara vez funciona.

La investigación resulta poco interesante, el humor falla demasiadas veces y la acción es escasa y bastante poco inspirada. Más que resultar divertida por su torpeza, termina convirtiéndose simplemente en una película pesada y muy fácil de olvidar.

Eso sí, vista con perspectiva, tiene cierto interés histórico. Cuesta creer que el mismo director acabaría ofreciendo años después escenas de acción del nivel de The Sniper
o Hunt the Wicked. El salto técnico y narrativo de Chris Huo resulta considerable.


La mejor escena de lucha:

Probablemente el enfrentamiento final contra el antagonista armado con arco y numerosos gadgets.

Es el personaje que ofrece las mejores acrobacias y los momentos físicos más vistosos de la película, y al menos permite que el clímax tenga algo más de imaginación y movimiento que el resto del metraje.

No es una gran pelea, ni mucho menos, pero dentro de Twin Detective prácticamente juega en otra liga.


Resumen:

Twin Detective es barata, torpe, poco divertida y muy limitada tanto narrativamente como en su acción.

Su principal interés está hoy en comprobar desde dónde partió Chris Huo antes de convertirse en uno de los nombres interesantes de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.

Si no la has visto, no te estás perdiendo absolutamente nada importante.


Nivel de hostias: 🥊

Crítica de Blind War (China, 2022) de Chris Huo, con Andy On

En 2022 el cine chino de streaming nos ofreció dos películas muy diferentes sobre luchadores ciegos. Una fue Eye for an Eye, con Miao Xie, un wuxia de época que acabaría convirtiéndose en uno de los títulos destacados de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino. La otra fue Blind War, donde Andy On traslada una idea parecida al thriller policíaco contemporáneo.

Desgraciadamente, Blind War resulta bastante menos satisfactoria.

Su gran problema es un guion demasiado convencional, lleno de personajes estereotipados, situaciones previsibles y un dramatismo que nunca termina de funcionar. La historia parece demasiado condicionada por las fórmulas habituales del thriller criminal comercial chino y pocas veces consigue sorprender.

Y es una verdadera lástima, porque cuando comienza la acción la película puede llegar a ser espectacular.

Chris Huo ya muestra aquí muchas de las virtudes que posteriormente explotaría mucho mejor en Hunt the Wicked: coreografías modernas, movimientos de cámara imaginativos y una acción física que puede resultar tremendamente contundente. Andy On se entrega completamente al personaje y su enorme presencia física consigue elevar bastantes secuencias.

También encontramos a Yang Xing, aquí como Xi Na/Cena, actriz que posteriormente tendría un papel destacado como Nana en The Bodyguard de Qin Pengfei.


La mejor escena de lucha:

Curiosamente, la mejor secuencia ni siquiera está protagonizada por Andy On.

Me quedo con el espectacular plano secuencia protagonizado por Yang Xing dentro de la mansión durante el tramo final.

Es una auténtica exhibición de planificación: plano secuencia, enemigos que aparecen constantemente y una cámara que acompaña la pelea intentando mantener la continuidad mientras combina disparos y cuerpo a cuerpo.

Por momentos parece una escena salida de John Wick y demuestra que, cuando tiene material adecuado entre manos, Chris Huo puede ser un director de acción extraordinario.


Resumen:

Blind War tiene excelentes peleas, un Andy On entregadísimo y momentos donde Chris Huo demuestra todo su potencial.

Pero la acción no puede compensar un guion tan pobre y previsible.

Vista ahora, parece principalmente un ensayo de ideas que Huo terminaría ejecutando mucho mejor en Hunt the Wicked.

Espectacular por momentos, pero globalmente mediocre.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de La Ciudad de los Guerreros (Hong Kong, 2024) con Louis Koo, Sammo Hung y Philip Ng

La Ciudad de los Guerreros tiene prácticamente todos los ingredientes necesarios para convertirse en un clásico moderno del cine de acción, pero para mí se queda un escalón por debajo de la grandeza.

Y, sorprendentemente, mi principal problema está en la propia acción.

En lugar de apoyarse en coreografías complejas, físicas y perfectamente construidas, muchas peleas recurren demasiado al wirework, impactos exagerados, CGI y un montaje excesivamente acelerado. Personalmente, me resulta mucho más satisfactorio el enfoque de películas como John Wick o The Raid, así como el que estamos viendo actualmente dentro de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino en títulos como Fight Against Evil 2 o Black Storm.

Aquí, demasiadas veces, parece que estamos viendo un cómic llevado a imagen real. Los personajes sobreviven a golpes, caídas y castigos completamente imposibles, reduciendo considerablemente la sensación de peligro y contundencia.

Y resulta especialmente sorprendente teniendo detrás de la acción al gran Kenji Tanigaki, uno de los mejores especialistas del cine asiático actual. Hay imaginación y muchísimo trabajo, evidentemente, pero esperaba bastante más de su participación.

En cambio, prácticamente todo lo demás funciona de maravilla. La recreación de la ciudad amurallada de Kowloon es espectacular, el diseño de producción resulta extraordinario, la fotografía tiene muchísimo carácter y el reparto está repleto de rostros conocidos del cine de Hong Kong.

Pero volviendo a los defectos, el otro gran problema para mí está en un guion innecesariamente enrevesado. Hay demasiados personajes, relaciones y conflictos procedentes del pasado, cuya excesiva complejidad termina restando impacto emocional, sobre todo en el tramo final.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el momento en el que el protagonista y sus tres compañeros regresan a la ciudad amurallada y se enfrentan a los invasores.

Sin entrar en demasiados spoilers, es probablemente la secuencia más coral y espectacular de toda la cinta. La acción alcanza aquí una enorme intensidad y, curiosamente, la fantasía, los cables y el montaje funcionan bastante mejor que en otros combates.

Es uno de los pocos momentos donde el exceso juega claramente a favor del espectáculo.


Resumen:

La Ciudad de los Guerreros es una buena película de acción, visualmente magnífica y realizada con enormes medios.

Pero sus peleas excesivamente fantásticas y un guion demasiado complicado impiden, para mí, que alcance el nivel de los grandes clásicos modernos del género.

Buena, sí. 

La obra maestra que muchos consideran, no.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Run Amuck (China, 2019) de Qin Pengfei

Run Amuck puede considerarse una especie de adaptación no oficial de PlayerUnknown's Battlegrounds, y cualquiera que haya pasado unas cuantas horas en el videojuego reconocerá rápidamente sus continuos homenajes a la jugabilidad, las situaciones, los detalles e incluso algunos de sus memes.

Más allá de esa curiosidad, sin embargo, la película tiene bastante poco que ofrecer.

Su mayor interés está en que supone el debut como director de Qin Pengfei, uno de los nombres fundamentales de lo que yo llamo la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, surgida a finales de la década de 2010 y cada vez más consolidada.

Y aunque aquí todavía estamos muy lejos del nivel que alcanzaría posteriormente en películas como Fight Against Evil 2, Curbing Violence o The Bodyguard, ya pueden apreciarse algunos rasgos de su estilo.

Especialmente interesantes resultan las escenas rodadas en interiores. Cuando aparece el gun-fu —bastante básico todavía— y Qin Pengfei puede utilizar paredes, puertas, muebles y espacios reducidos como parte activa de la acción, la película mejora considerablemente.

Curiosamente, esta acabaría convirtiéndose en una de sus grandes especialidades. Qin Pengfei siempre parece desenvolverse mejor cuando encierra a sus personajes y obliga a la coreografía a adaptarse al escenario. En grandes espacios abiertos, en cambio, su acción suele perder algo de personalidad.


La mejor escena de acción:

Me quedo precisamente con los enfrentamientos en interiores.

No son especialmente sofisticados y están muy lejos de lo que Qin Pengfei sería capaz de hacer años después, pero ya contienen pequeños destellos de su gusto por combinar disparos, cuerpo a cuerpo y utilización constante del entorno.

Vistos retrospectivamente, resultan casi más interesantes por lo que anticipan que por su calidad real.


Resumen:

Run Amuck es una película divertida por momentos, especialmente para quienes conozcan PUBG, pero también tremendamente olvidable.

Tiene un par de buenas escenas de acción y poco más.

Su verdadero valor está en contemplarla hoy como el modesto punto de partida de Qin Pengfei, un director que terminaría convirtiéndose en una de las figuras esenciales de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Rey de Asesinos (Hong Kong, 1998) con Jet Li

Después de ver Rey de asesinos resulta bastante fácil comprender por qué Jet Li decidió abandonar temporalmente el cine de Hong Kong para probar suerte en Hollywood.

La sensación general es que la industria hongkonesa ya no sabía demasiado bien qué hacer con una de sus mayores estrellas de las artes marciales.

Aquí Jet Li interpreta a un personaje bastante plano, poco desarrollado y sorprendentemente carente de carisma. Y eso pesa mucho si lo comparamos con trabajos como Fist of Legend o Érase una vez en China, donde su presencia física y marcial dominaba absolutamente la pantalla.

Lo peor es que sus extraordinarias capacidades quedan claramente desaprovechadas. Hay acción, sí, pero pocas veces se construye alrededor de aquello que Jet Li hacía mejor. Faltan peleas realmente memorables, mejores coreografías y una puesta en escena capaz de explotar su velocidad y precisión.

El reparto cuenta con rostros conocidos como Simon Yam, que aporta algo más de presencia al conjunto, pero ni siquiera eso consigue elevar demasiado una película que parece funcionar con el piloto automático.


La mejor escena de lucha:

Cuesta elegir una porque, sinceramente, no hay ninguna pelea realmente memorable.

Quizá me quedaría con el tramo final en el que participa Simon Yam, más por su intensidad y por algunos stunts bastante divertidos que por la calidad puramente marcial.

Y precisamente eso resume bastante bien el problema de la película: uno termina buscando lo mejor entre escenas secundarias porque Jet Li nunca recibe un combate verdaderamente digno de su talento.


Resumen:

Rey de Asesinos es una película menor dentro de la filmografía de Jet Li.

Tiene algún momento entretenido y los completistas podrán encontrar cierto interés, pero el protagonista está sorprendentemente desaprovechado y las escenas de acción quedan muy lejos del nivel que había alcanzado pocos años antes.

Vista hoy, casi parece el síntoma definitivo de que Jet Li necesitaba un cambio de aires.

Y Hollywood estaba a punto de llegar.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de The Storm Warriors (Hong Kong, 2009) de los Hermanos Pang

La magia y el encanto que hicieron de The Storm Riders una película tan memorable desaparecen casi por completo en esta desastrosa secuela.

The Storm Warriors comete tres errores especialmente graves. El primero es visual: gran parte de la acción transcurre en cuevas y escenarios cerrados que parecen decorados baratos rodeados de fondos digitales poco convincentes. Hay algunos hallazgos visuales interesantes y planos aislados con cierta fuerza, pero son demasiado escasos para compensar un conjunto sorprendentemente artificial.

El segundo problema está en los personajes. Apenas existe desarrollo dramático y resulta muy difícil implicarse emocionalmente con héroes o villanos. Todo parece estar construido únicamente para conducirnos de una escena fantástica a la siguiente.

Y el tercero, quizá el más imperdonable para El Arte de Hostiar, está en la acción. Las peleas son sorprendentemente mediocres, con demasiado movimiento de cámara, montaje frenético y muy poca sensación de coreografía real. En lugar de aprovechar el potencial marcial del reparto, la película intenta esconder sus carencias detrás de efectos, aceleraciones y ruido visual.

Los hermanos Pang demuestran aquí que no estaban especialmente preparados para manejar una producción fantástica de estas características.


La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento contra el principal antagonista, interpretado por Simon Yam, es probablemente el momento más aprovechable.

No es una gran pelea, pero al menos concentra algo de tensión y permite disfrutar de una puesta en escena algo más clara que en otros combates del film.


Resumen:

The Storm Warriors es una secuela fallida en prácticamente todos los aspectos.

Tiene algún hallazgo visual aislado y un reparto atractivo, pero pierde la personalidad de la primera película, desaprovecha a sus personajes y ofrece unas escenas de acción muy por debajo de lo esperado.

Una fantasía vacía, artificial y completamente prescindible.


Nivel de hostias: 🥊