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jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Amanecer Rojo (Estados Unidos, 1984) de John Milius, con Patrick Swayze

Hoy hacemos una pequeña excursión fuera de las artes marciales y los mamporros en El Arte de Hostiar. Amanecer rojo es fundamentalmente cine bélico y de guerrilla, pero contiene suficientes disparos, explosiones y violencia como para justificar su presencia en el blog.

Desgraciadamente, la excursión no ha merecido demasiado la pena.

Quizá Amanecer rojo haya envejecido fatal. O quizá simplemente siempre haya sido casi dos horas de tiroteos, emboscadas y explosiones bastante ramplonas alrededor de una premisa tan absurda como poco convincente: un grupo de adolescentes norteamericanos convertido en guerrilla contra una invasión soviético-cubana.

Lo sorprendente es que detrás de la historia original y del guion está Kevin Reynolds, junto al propio Milius. Reynolds demostraría posteriormente bastante más talento como director en películas como Robin Hood: príncipe de los ladrones o El conde de Montecristo. Aquí, sin embargo, los personajes apenas tienen desarrollo suficiente para que nos importe demasiado lo que les ocurra.

El reparto resulta hoy casi más interesante que la película. Tenemos ya juntos a Patrick Swayze y Jennifer Grey, tres años antes de convertirse en una de las parejas cinematográficas más famosas de los 80 con Dirty Dancing. Y también aparece un jovencísimo Charlie Sheen, antes de que Oliver Stone le proporcionara un personaje infinitamente más interesante en la extraordinaria Platoon.


La mejor escena de acción:

Es difícil elegir porque prácticamente todas me parecen igual de repetitivas.

Quizá me quedaría con el asalto al carro de combate, fundamentalmente por el supuesto "dramatismo" de la secuencia. Pero tampoco estamos ante nada particularmente memorable.


Resumen

Amanecer rojo es repetitiva, demasiado larga y sorprendentemente aburrida. Ni sus personajes ni sus escenas de acción consiguen justificar la fama que ha adquirido con los años.

Y viniendo de John Milius apenas dos años después de una obra tan poderosa, visual, filosófica y enorme como Conan el Bárbaro, el bajón resulta difícil de comprender.

Una decepción considerable.


Nivel de hostias: 🥊

Crítica de Berserk (aka Wild War) (China, 2018) con Liu Geng-Hong

Berserk, también conocida como Wild War, una película china prácticamente desconocida que mezcla drama bélico, acción y lucha contra las mafias con resultados bastante irregulares. El streaming chino (iQIYI en este caso) estaba como quien dice en pañales en 2018, y se nota. 

La historia gira alrededor de un grupo de mercenarios marcados por los traumas de la guerra y arrastrados después hacia un conflicto criminal. Sobre el papel, había material para construir una película mucho más sólida, pero la narración resulta demasiado deslavazada y la dirección carece de la fuerza necesaria para unir bien todos esos elementos.

Tampoco ayudan unos efectos CGI bastante pobres, que restan impacto a varias escenas que deberían haber resultado mucho más espectaculares.

Aun así, la película mejora considerablemente cuando abandona el drama y se entrega directamente a la acción.


La mejor escena de acción:

Sin duda, el asalto final protagonizado por Liu Geng-Hong.

Convertido prácticamente en una especie de ángel vengador, el protagonista ofrece aquí las escenas más contundentes y físicas de toda la película. Es el momento en el que Wild War parece encontrar por fin el tono que necesitaba desde el principio.

La violencia gana intensidad, la acción resulta mucho más directa y Liu Geng-Hong transmite bastante presencia física.


Resumen:

Berserk tenía ingredientes interesantes, pero una dirección torpe, una historia mal ensamblada y unos efectos digitales deficientes impiden que llegue a ser la buena película que podría haber sido.

El tramo final y la entrega física de Liu Geng-Hong consiguen salvarla parcialmente de la quema.

Pero poco más, la verdad.


Nivel de hostias: 🥊🥊

lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de Presa Mortal (Estados Unidos, 1987) de David A. Prior

Presa mortal puede ser una película de culto para los amantes del cine trash y del «tan mala que resulta buena». Para mí, sin embargo, es un producto horrendo, repulsivo y casi un insulto al arte cinematográfico.

David A. Prior escribe y dirige esta baratísima variación de El malvado Zaroff, transformada en una especie de Rambo de saldo: un grupo de mercenarios secuestra a Mike Danton para utilizarlo como presa humana, sin sospechar que han elegido al tipo equivocado.

Y acción hay muchísima. El problema es que prácticamente toda es mala. Tiroteos, explosiones y abundantes enfrentamientos cuerpo a cuerpo se suceden con una planificación pobre, montaje rudimentario y una puesta en escena que provo
ca bastante más risa que emoción. El propio David A. Prior reconocería que las peleas se improvisaban básicamente preparando unos pocos movimientos, rodándolos y pasando a los siguientes.

Ted Prior, hermano del director, posee al menos una presencia física imponente y pasa buena parte de la película exhibiendo una musculatura digna del cine de acción de aquellos años. Pero poco más.


La mejor escena de lucha:

Probablemente el enfrentamiento final entre Danton y Thornton, más por ser uno de los pocos momentos en los que la película intenta construir un combate cuerpo a cuerpo propiamente dicho que por su calidad real.

Incluso entonces, la coreografía y la realización continúan siendo paupérrimas.


Resumen:

Presa mortal es barata, cutre, mal interpretada, peor rodada y llena de una acción que rara vez transmite la más mínima sensación de peligro.

Entiendo perfectamente que haya alcanzado cierto estatus de culto precisamente por sus excesos y su incompetencia —incluso su recepción popular actual conserva ese componente de «tan mala que es divertida»—, pero conmigo no funciona.

Un auténtico desastre.


Nivel de hostias: 🥊