sábado, 5 de septiembre de 2026

Crítica de Venganza Implacable (China, 2024) de Cheng Siyu, con Tony Jaa

Venganza Implacable supone el regreso de Tony Jaa a un papel protagonista diseñado prácticamente para su lucimiento. Y lo hace, curiosamente, dentro de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, aunque la ambientación, situada en un país ficticio, conserve evidentes reminiscencias del sudeste asiático, véase Tailandia.

Cheng Siyu, que en 2024 estrenó también la pasable y quizá superior Desperado, construye un thriller de venganza bastante convencional y algo enrevesado que sirve fundamentalmente como excusa para encadenar escenas de acción.

Tony Jaa continúa en buena forma y resulta interesante verlo interpretando un personaje más maduro, comprobando que también ha mejorado como actor. Sin embargo, inevitablemente han pasado los años desde las fulgurantes Ong-Bak y Thai Dragon. Siguen ahí sus rodillazos, codazos y explosividad, pero ya no encontramos aquel fenómeno físico que parecía llegado de otro planeta. Aun así, sigue siendo el principal motivo para ver la película.

El problema, en mi opinión, está más bien en cómo está rodada la acción. Cheng Siyu utiliza planos demasiado cerrados, montaje fragmentado y una cámara que pocas veces permite contemplar plenamente las coreografías. La influencia de The Raid resulta evidente, pero falta precisamente aquello que hacía extraordinaria la acción de Gareth Evans: claridad espacial, planificación y control absoluto de cada adversario dentro del plano.

Aquí demasiadas veces se aplica la filosofía de que más es más. Muchos enemigos, muchos golpes, mucho movimiento. Y no siempre funciona. En algunos enfrentamientos corales encontramos adversarios esperando su turno o un caos que termina restando credibilidad y contundencia al combate.

A veces más es claramente menos, y esta película es una buena prueba de ello.

En este sentido, Cheng Siyu todavía está por debajo de los mejores realizadores de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino. Incluso comparándola con su propia Desperado, encontramos similitudes visuales y narrativas y una sensación parecida de oportunidad parcialmente desaprovechada.

En cualquier caso, por no quedarnos sólo con lo negativo y como punto destacable nombraría también el papel de Xing Yu, veterano artista marcial que aporta una presencia física formidable como antagonista, pese a que su papel es prácticamente idéntico a la ya nombrada Desperado, puro incluido. 


La mejor escena de lucha:

Sin duda, Tony Jaa contra Xing Yu en el tramo final.

Aquí tenemos una coreografía algo más prolongada, más física, más contenida y por ello mejor construida. Durante unos minutos la película deja respirar algo más a sus intérpretes y podemos disfrutar realmente de las capacidades marciales de ambos.

Es el enfrentamiento que más se acerca a la película que Venganza Implacable podría haber sido con una mayor preparación en las coreografías, más presupuesto, y seguramente mayor tiempo de rodaje.


Resumen:

Venganza Implacable es un regreso agradable de Tony Jaa al protagonismo y ofrece acción a raudales, pero también una muestra de que cantidad no equivale siempre a calidad.

El guion resulta convencional y la dirección de las peleas abusa del montaje, los planos cerrados y los enfrentamientos multitudinarios. Está muy lejos de The Raid y su secuela, a las que imita hasta la saciedad, e incluso también de trabajos menores anteriores de Jaa como SPL 2 o Skin Trade.

Aun así, verlo nuevamente repartiendo rodillazos y codazos durante casi dos horas tiene su encanto. Para sus seguidores merece un vistazo; para el resto, hay opciones bastante mejores dentro del actual cine de acción chino.


Nivel de hostias: 🥊🥊

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