lunes, 7 de septiembre de 2026

Crítica de Wick Is Pain (Estados Unidos, 2025) de Jeffrey Doe, con Keanu Reeves

Wick Is Pain es prácticamente visionado obligatorio para cualquier aficionado al cine de acción moderno. No es únicamente un documental sobre John Wick, sino también un magnífico homenaje a toda la gente que hizo posible una saga que terminó transformando el género.

Y en el centro de todo está 87Eleven, compañía fundamental para entender la evolución de la acción norteamericana de las últimas décadas. De su entorno han salido nombres como Chad Stahelski, David Leitch, J.J. Perry o Daniel Bernhardt, entre muchos otros especialistas, coreógrafos y artistas marciales que han contribuido a devolver la acción física al primer plano.

El documental es un auténtico tesoro. Keanu Reeves, Stahelski, Leitch y buena parte del equipo explican cómo fue creciendo John Wick, desde una primera película relativamente pequeña hasta convertirse en una franquicia gigantesca. Pero lo verdaderamente apasionante está en el material de trabajo: ensayos, entrenamientos, storyboards, previsualizaciones y escenas detrás de las cámaras que permiten comprender cuánto trabajo existe detrás de unos pocos segundos de acción.

Sobre todo, transmite pasión por el género. Esta gente no parece limitarse a fabricar escenas de acción: las estudia, las vive y conoce perfectamente aquello que la precedió. Las referencias a películas como The Raid y otros títulos fundamentales ayudan a entender cómo John Wick absorbió influencias para después desarrollar un lenguaje propio.

Y ahí reside precisamente el valor de Wick Is Pain: permite observar desde dentro cómo se construye una revolución cinematográfica.


La mejor escena de acción:

Curiosamente, mi momento favorito ni siquiera pertenece a John Wick, sino a las previsualizaciones de Safe.

Ver lo que Stahelski y el equipo de 87Eleven habían imaginado para aquella película resulta revelador. Si aquellas ideas hubiesen llegado intactas a la pantalla, podríamos haber tenido algo sorprendentemente cercano al lenguaje físico que posteriormente asociaríamos con John Wick, y además varios años antes de 2014.

Es uno de esos pequeños descubrimientos que justifican por sí solos el documental y que demuestran que muchas de las ideas que terminarían revolucionando el cine de acción llevaban años gestándose dentro de 87Eleven.


Resumen:

Wick Is Pain es una maravilla para cualquiera interesado en John Wick, las artes marciales, los especialistas o la propia construcción cinematográfica de una escena de acción.

Está repleto de material detrás de las cámaras, previsualizaciones, anécdotas y explicaciones técnicas, pero lo mejor es contemplar la enorme pasión de Stahelski y compañía por aquello que hacen.

Un documental fantástico y de esos que, cuando terminan, solo provocan un pensamiento: ojalá existieran muchos más como este.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

sábado, 5 de septiembre de 2026

Crítica de Venganza Implacable (China, 2024) de Cheng Siyu, con Tony Jaa

Venganza Implacable supone el regreso de Tony Jaa a un papel protagonista diseñado prácticamente para su lucimiento. Y lo hace, curiosamente, dentro de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, aunque la ambientación, situada en un país ficticio, conserve evidentes reminiscencias del sudeste asiático, véase Tailandia.

Cheng Siyu, que en 2024 estrenó también la pasable y quizá superior Desperado, construye un thriller de venganza bastante convencional y algo enrevesado que sirve fundamentalmente como excusa para encadenar escenas de acción.

Tony Jaa continúa en buena forma y resulta interesante verlo interpretando un personaje más maduro, comprobando que también ha mejorado como actor. Sin embargo, inevitablemente han pasado los años desde las fulgurantes Ong-Bak y Thai Dragon. Siguen ahí sus rodillazos, codazos y explosividad, pero ya no encontramos aquel fenómeno físico que parecía llegado de otro planeta. Aun así, sigue siendo el principal motivo para ver la película.

El problema, en mi opinión, está más bien en cómo está rodada la acción. Cheng Siyu utiliza planos demasiado cerrados, montaje fragmentado y una cámara que pocas veces permite contemplar plenamente las coreografías. La influencia de The Raid resulta evidente, pero falta precisamente aquello que hacía extraordinaria la acción de Gareth Evans: claridad espacial, planificación y control absoluto de cada adversario dentro del plano.

Aquí demasiadas veces se aplica la filosofía de que más es más. Muchos enemigos, muchos golpes, mucho movimiento. Y no siempre funciona. En algunos enfrentamientos corales encontramos adversarios esperando su turno o un caos que termina restando credibilidad y contundencia al combate.

A veces más es claramente menos, y esta película es una buena prueba de ello.

En este sentido, Cheng Siyu todavía está por debajo de los mejores realizadores de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino. Incluso comparándola con su propia Desperado, encontramos similitudes visuales y narrativas y una sensación parecida de oportunidad parcialmente desaprovechada.

En cualquier caso, por no quedarnos sólo con lo negativo y como punto destacable nombraría también el papel de Xing Yu, veterano artista marcial que aporta una presencia física formidable como antagonista, pese a que su papel es prácticamente idéntico a la ya nombrada Desperado, puro incluido. 


La mejor escena de lucha:

Sin duda, Tony Jaa contra Xing Yu en el tramo final.

Aquí tenemos una coreografía algo más prolongada, más física, más contenida y por ello mejor construida. Durante unos minutos la película deja respirar algo más a sus intérpretes y podemos disfrutar realmente de las capacidades marciales de ambos.

Es el enfrentamiento que más se acerca a la película que Venganza Implacable podría haber sido con una mayor preparación en las coreografías, más presupuesto, y seguramente mayor tiempo de rodaje.


Resumen:

Venganza Implacable es un regreso agradable de Tony Jaa al protagonismo y ofrece acción a raudales, pero también una muestra de que cantidad no equivale siempre a calidad.

El guion resulta convencional y la dirección de las peleas abusa del montaje, los planos cerrados y los enfrentamientos multitudinarios. Está muy lejos de The Raid y su secuela, a las que imita hasta la saciedad, e incluso también de trabajos menores anteriores de Jaa como SPL 2 o Skin Trade.

Aun así, verlo nuevamente repartiendo rodillazos y codazos durante casi dos horas tiene su encanto. Para sus seguidores merece un vistazo; para el resto, hay opciones bastante mejores dentro del actual cine de acción chino.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Ip Man: The Awakening (China, 2021) de Li Xijie y Zhang Zhulin, con Miao Xie

Ip Man: The Awakening tenía ingredientes suficientes para convertirse en una estupenda película de artes marciales: un personaje icónico y, sobre todo, Miao Xie, uno de los mejores artistas marciales de su generación. Desgraciadamente, falla precisamente donde más debería haber brillado.

Y resulta paradójico porque las peleas muestran perfectamente las enormes capacidades físicas de Miao Xie. El problema no está en él, sino en cómo están filmadas. Abundan los planos demasiado cerrados y un montaje acelerado que fragmenta las coreografías y genera una innecesaria sensación de caos. Hay velocidad, potencia y técnica delante de la cámara, pero la realización no permite disfrutarlas como merecen.

El segundo gran problema es el guion. Esta supuesta juventud de Ip Man tiene muy poco que ver con su biografía real y vuelve a recurrir a tópicos extremadamente trillados: extranjeros malísimos, humillación de los chinos, trata de blancas y nuestro héroe obligado a intervenir. Nada especialmente novedoso ni, lo que resulta peor, demasiado emocionante.

Es una pena porque Miao Xie tenía aquí una oportunidad perfecta para apropiarse de un personaje inevitablemente asociado a Donnie Yen. Su interpretación cumple y físicamente resulta magnífico, pero la película que lo rodea simplemente no está a su altura.

Afortunadamente, aquel mismo 2021 protagonizaría Fight Against Evil, iniciando con Qin Pengfei una etapa mucho más interesante que posteriormente nos proporcionaría algunas de las películas fundamentales de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.


La mejor escena de lucha:

Me quedo con el ataque final a la mansión.

Son aproximadamente cinco minutos donde Ip Man: The Awakening concentra buena parte de sus virtudes: Miao Xie puede soltarse físicamente y tenemos una sucesión bastante entretenida de enfrentamientos. Siguen presentes los planos cerrados y el montaje excesivamente rápido, pero al menos encontramos aquí el espectáculo marcial que esperaba de la película.


Resumen:

Ip Man: The Awakening desaprovecha a un Miao Xie en magnífica forma con dos errores fundamentales: un guion tremendamente convencional y una realización que no sabe mostrar adecuadamente sus excelentes coreografías.

Como entretenimiento de artes marciales puede dejar algunos momentos disfrutables, pero dentro de la trayectoria de Miao Xie queda muy lejos de sus mejores trabajos.


Nivel de hostias: 🥊🥊

jueves, 3 de septiembre de 2026

Crítica de The King of Snipers (China, 2023) de Chris Huo, con Henry Prince Mak y Yang Xing.

Después de la muy apreciable The Sniper (2021), Chris Huo vuelve a contar con Henry Prince Mak para The King of Snipers, acompañado esta vez por Yang Xing, otra habitual de este pequeño universo del cine de acción chino a la que ya habíamos visto junto a Andy On en Blind War.

Desgraciadamente, The King of Snipers vuelve a quedarse por debajo de aquella The Sniper que había demostrado el potencial de Huo como director de acción.

El principal cambio está en el tono. Aquí tenemos mucha más comedia y una orientación hacia el espectáculo más comercial, con abundantes disparos, explosiones y tiroteos, pero bastante menos de aquella excelente acción física que permitió a Henry Prince Mak demostrar sus sorprendentes capacidades marciales en The Sniper.

La acción sigue siendo competente. Wenqiang Yang y Jue Han, habituales en el entorno de Chris Huo, saben rodar y montar espectáculo, pero las peleas resultan menos elaboradas, el montaje es más acelerado y la película parece constantemente más interesada en hacer ruido que en explotar las capacidades físicas de sus intérpretes.

El guion tampoco ayuda. La utilización de un niño como recurso sentimental resulta tremendamente convencional y forzada, mientras que determinados momentos cómicos terminan restando fuerza a una historia que habría funcionado mejor con un tono más serio y centrado.

Y es una pena, porque hay talento delante y detrás de la cámara. Huo ya había demostrado con The Sniper lo que podía hacer y posteriormente alcanzaría un nivel considerablemente superior con Hunt the Wicked. Aquí, sin embargo, vuelve a mostrar esa irregularidad que todavía lo sitúa un escalón por debajo de Qin Pengfei, probablemente uno de los directores más consistentes de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.


La mejor escena de lucha:

Me quedo con el enfrentamiento entre Yang Xing y Li Dong He.

Es probablemente el momento donde la película recupera mejor la fisicidad que echo de menos durante buena parte del metraje. Además, existe un componente emocional que aporta al combate algo más que simple espectáculo y lo convierte en mi enfrentamiento favorito de la película.


Resumen:

The King of Snipers busca ser más grande, espectacular y comercial que The Sniper, pero por el camino pierde parte de su autenticidad.

Tiene buenos intérpretes, acción competente y algunos momentos disfrutables, pero un guion mediocre, demasiado humor y una mayor dependencia de tiroteos y montaje acelerado impiden que aproveche realmente el talento marcial disponible.

Con más peleas físicas, mejores coreografías y un tono más centrado podría haber alcanzado fácilmente las tres estrellas. 

Para mí, se queda un paso por detrás de la reivindicable The Sniper  de 2021, con la que esta no está por cierto relacionada argumentalmente.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Desperado (China, 2024) de Siyu Cheng, con Danny Chan y Xing Yu

Desperado (también conocida con el literal y ridículo nombre de Thug in a Suit) tenía suficientes ingredientes para convertirse en una pequeña sorpresa dentro de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, pero termina siendo una película demasiado derivativa y, sobre todo, perjudicada por un guion que hace aguas cuando más necesita sostener el espectáculo.

Argumentalmente, la referencia más evidente es El hombre sin pasado. Tenemos al hombre trajeado, de pasado misterioso, con unas habilidades muy superiores a las que al principio aparenta poseer y relacionado emocionalmente con una niña que acaba provocando que descubramos quién es realmente. Y, por extensión, resulta inevitable pensar también en John Wick, otra heredera de aquel arquetipo.

Danny Chan funciona bastante bien como protagonista, especialmente desde el punto de vista físico. Lo conocemos desde Shaolin Soccer y Kung Fu Hustle, además de por interpretar a Bruce Lee en Ip Man 4, y aquí vuelve a demostrar unas capacidades marciales más que respetables. Xing Yu, por su parte, aporta presencia como principal antagonista. Otro veterano del cine chino que hemos visto en Kung Fu Hustle, Ip Man o Flash Point, y que cumple especialmente bien desde el terreno interpretativo.

El problema es que ambos están al servicio de una historia bastante mediocre.

En cuanto a sus secuencias de acción, Desperado intenta prácticamente todo. Tenemos artes marciales, gun-fu, tiroteos, persecuciones, parkour y utilización del escenario que en ocasiones recuerda al Jackie Chan de los años 80. A ello se suman influencias de John Woo, John Wick y el thriller de acción surcoreano. El resultado es un auténtico popurrí que contiene buenas ideas, pero que nunca desarrolla una identidad propia.

Y aunque detrás de las coreografías encontramos profesionales experimentados dentro del cine de acción chino, el resultado tampoco alcanza el nivel de los mejores trabajos de Qin Pengfei o Chris Huo. Está lejos de la precisión de The Sniper o de los mejores momentos de películas como Fight Against Evil 2, Black Storm o Curbing Violence.

Esto tampoco sería necesariamente grave si la historia acompañara. Pero no lo hace. Y el desenlace, sin entrar en spoilers, es especialmente frustrante e insatisfactorio, hasta el punto de perjudicar considerablemente todo lo construido anteriormente.


La mejor escena de acción:

Para mí, la secuencia del taxi.

Aquí Desperado encuentra durante unos minutos aquello que le falta al conjunto. Hay movimiento, fisicidad, creatividad, excelente trabajo de cámara y una utilización del vehículo y del entorno que por momentos recuerda al mejor Jackie Chan. 

Es probablemente la secuencia donde todas esas influencias funcionan en lugar de estorbarse unas a otras.


Resumen:

Desperado mezcla El hombre sin pasado, John Wick, John Woo, Jackie Chan y el moderno thriller surcoreano intentando ofrecer un poco de todo: gun-fu, artes marciales, parkour, persecuciones y espectáculo.

Danny Chan y Xing Yu cumplen sobradamente a nivel interpretativo y marcial, el joven pero talentoso Siyu Cheng ofrece una dirección bastante competente, pero ni la acción alcanza el nivel de las mejores producciones de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, ni el guion consigue proporcionarles un buen vehículo.

Con una historia mejor escrita y otro final podría haber llegado fácilmente a una puntuación más alta Pero tal como está, resulta entretenida por momentos, aunque demasiado irregular y derivativa.


Nivel de hostias: 🥊🥊

lunes, 31 de agosto de 2026

Crítica de Trabajo Extremo (Corea del Sur, 2019) de Lee Byeong-heon, con Ryu Seung-ryong y Shin Ha-kyun

Trabajo Extremo parte de una idea estupenda y durante buena parte de su metraje sabe aprovecharla. Un grupo de policías utiliza un restaurante de pollo frito como tapadera durante una investigación y, a partir de ahí, la situación empieza a desmadrarse.

La película funciona muy bien desde el principio gracias a su ritmo, su buena factura visual y una banda sonora con bastante personalidad. Además, cuenta con un reparto excelente encabezado por Ryu Seung-ryong, al que muchos recordarán por Miracle in Cell No. 7, y Shin Ha-kyun, uno de esos actores siempre interesantes, presente en películas como Sympathy for Mr. Vengeance o La villana.

El problema es que Extreme Job nunca termina de llevar su propuesta tan lejos como podría. Es simpática, dinámica y entretenida, pero también bastante conservadora. Sobre todo en su último tercio, donde esperaba una película más loca, más agresiva y más dispuesta a exprimir el absurdo de la situación.

El humor también es irregular. Hay gags que funcionan realmente bien, pero otros resultan demasiado forzados e incluso rozan cierta vergüenza ajena. No llegan a hundir la película, pero sí impiden que alcance ese nivel de gran comedia coreana que parecía prometer.

Aun así, es una cinta tremendamente fácil de ver y el reparto consigue mantenerla siempre a flote.


La mejor escena de acción:

Me quedo con todo el tramo final, donde la película aumenta considerablemente la cantidad de acción.

El enfrentamiento coral entre policías y criminales funciona muy bien, pero especialmente destacaría la pelea definitiva entre protagonista y antagonista, que combina bastante bien acción física y humor sin perder completamente la contundencia.

No es una secuencia revolucionaria, pero sí uno de los momentos donde Trabajo Extremo encuentra mejor el equilibrio entre comedia y acción.


Resumen:

Trabajo Extremo es una buena comedia de acción: divertida, bien hecha, con energía y un reparto fantástico.

Pero también me parece algo conservadora y menos atrevida de lo que podría haber sido, especialmente teniendo en cuenta lo absurdo y prometedor de su punto de partida.

Entretenida, sí. Memorable, no tanto.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Boksoon Debe Morir (Corea del Sur, 2023) de Byun Sung-hyun, con Hwang Jung-min

Boksoon Debe Morir tenía prácticamente todos los ingredientes para convertirse en una gran película de acción: buena factura visual, presupuesto, un universo atractivo y dos intérpretes de enorme nivel.

Por un lado está Jeon Do-yeon, a la que recordamos de Secret Sunshine de Lee Chang-dong y La criada. Por otro, Sul Kyung-gu, protagonista de Peppermint Candy, también de Lee Chang-dong, y de la brutal No Mercy. El nivel interpretativo, por tanto, está más que asegurado, y más aún si añadimos la presencia del siempre solvente Hwang Jung-min, en uno de los personajes más memorables del film.

La película sigue de forma bastante evidente la estela de John Wick, con ese mundo secreto de asesinos profesionales, empresas criminales, códigos internos y reglas propias funcionando por debajo de la sociedad normal. Para diferenciarse, introduce una protagonista que además es madre de una adolescente, con todos los conflictos familiares y secretos que eso conlleva.

El problema es que esa parte dramática resulta bastante previsible. Hay tensión, secretos y conflictos generacionales, pero pocas sorpresas reales.

En acción la cosa mejora bastante. Boksoon Debe Morir tiene varias secuencias muy solventes, una puesta en escena vistosa y una parte final bastante original. Su estilo se mueve entre John Wick, The Raid, Kingsman y ese thriller coreano físico y elegante que Corea del Sur sabe hacer tan bien.

Pero como conjunto se queda a medio camino. Quiere parecerse a John Wick y, al mismo tiempo, diferenciarse mucho de ella, y termina quedándose un poco en tierra de nadie.


La mejor escena de acción:

Para mí, la pelea de Boksoon en el bar contra el grupo de asesinos.

Sin entrar demasiado en el contexto para evitar spoilers, es el momento donde la película alcanza su verdadero pico de acción. La coreografía, el espacio y la progresión del enfrentamiento funcionan especialmente bien, y es probablemente la secuencia que mejor demuestra el potencial que tenía toda la película.


Resumen:

Boksoon Debe Morir es correcta, vistosa y entretenida, con buenos actores y varias escenas de acción realmente disfrutables.

Pero también resulta algo decepcionante, sobre todo porque tenía una base muy sólida para haber dado más de sí.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Extreme Challenge (Hong Kong, 2001) de Wei Tung, con Scott Adkins

Extreme Challenge tiene hoy un interés muy concreto: encontrarnos con un jovencísimo Scott Adkins dando sus primeros pasos en el cine. Más allá de eso, estamos ante una película bastante mediocre.

Dirigida por Wei Tung, veterano especialista y director de acción que había trabajado con Jet Li en la también mediocre Rey de Asesinos, la película arrastra prácticamente todos los defectos de cierta serie B de principios de los 2000: diálogos vergonzantes, personajes planos, situaciones repetitivas y una historia que oscila entre lo ridículo y lo olvidable.

Tampoco ayuda esa obsesión de la época por introducir efectos digitales aunque no fueran necesarios. Algunos CGI y decorados han envejecido francamente mal y contribuyen a esa sensación de producto barato.

Afortunadamente, cuando empiezan las hostias la película mejora bastante. Wei Tung plantea unos combates físicos, cercanos y con bastante contacto. La cámara se aproxima mucho a los luchadores y el montaje imprime velocidad sin hacer completamente ilegible la coreografía. No estamos ante artes marciales de primer nivel, pero sí hay varias peleas sorprendentemente disfrutables teniendo en cuenta el nivel general de la película.

Y entonces aparece Scott Adkins.

Su participación es pequeña, pero inmediatamente llama la atención. Todavía estaba lejos de convertirse en Yuri Boyka y en uno de los grandes referentes modernos del cine marcial occidental, pero ya encontramos esa combinación de potencia, velocidad y capacidad acrobática que terminaría definiendo su carrera.


La mejor escena de lucha:

Me quedo con el combate de Scott Adkins contra uno de los personajes principales.

No necesariamente porque sea una coreografía extraordinaria, sino porque resulta fascinante contemplarla sabiendo lo que vendría después. Adkins aprovecha sus escasos minutos para demostrar unas cualidades físicas claramente superiores a las del resto de la película.


Resumen:

Extreme Challenge es una película floja que probablemente estaría completamente olvidada de no contar con una de las primeras apariciones cinematográficas de Scott Adkins.

Tiene malos diálogos, una historia olvidable y unos efectos digitales terriblemente envejecidos, pero también algunas peleas bastante aprovechables.

Por lo tanto, yo la recomendaría a completistas del cine marcial y, especialmente, de Scott Adkins. Para los demás, es perfectamente prescindible.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Ip Man: Pelea Final (Hong Kong, 2013) de Herman Yau, con Anthony Wong

Frente al Ip Man prácticamente superheroico de las películas de Donnie Yen, Ip Man: Pelea final intenta acercarse algo más al hombre real. Herman Yau se centra en sus últimos años en Hong Kong y presenta a un maestro envejecido, imperfecto y separado durante largos periodos de su mujer.

La película incluso toca aspectos menos amables de su biografía, como su relación sentimental posterior o su consumo de opio, pero lo hace de manera demasiado superficial. Y ahí está una de sus grandes oportunidades perdidas: pretende desmitificar a Ip Man, pero nunca se atreve a profundizar realmente en sus zonas más oscuras.

La elección de Anthony Wong resulta inicialmente sorprendente, pero acaba siendo uno de los grandes aciertos. Estamos hablando de un actor clásico del cine de Hong Kong y particularmente asociado al heroic bloodshed de los 90, al que vimos en títulos fundamentales como Hard Boiled de John Woo o Full Contact de Ringo Lam, además de películas mucho más extremas como The Untold Story o Ebola Syndrome.

Wong no es Donnie Yen, pero sorprendentemente se defiende muy bien con el Wing Chun. La acción, coreografiada por Li Chung-chi y Checkley Sin, está inteligentemente adaptada a sus capacidades: movimientos contenidos, distancias cortas y bastante menos exhibicionismo acrobático.

Herman Yau, por su parte, es uno de esos incansables artesanos de Hong Kong capaces de saltar del cine extremo de las ya nombradas The Untold Story y Ebola Syndrome a grandes producciones de acción como Shock Wave, aparte de haber dirigido otra película sobre la juventud de Ip Man llamada Ip Man: La Leyenda, que tampoco está nada mal. 


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el enfrentamiento final entre Anthony Wong y Xiong Xin-Xin.

Es un combate clásico y efectivo en el que Wong resulta sorprendentemente convincente frente a todo un veterano del cine marcial hongkonés. La película no necesita convertir a Ip Man en un superhéroe para que la pelea funcione.


Resumen:

Ip Man: Pelea Final ofrece buenas artes marciales, un Anthony Wong excelente y una visión más humana de Ip Man que otras adaptaciones.

Su problema es que resulta algo lenta entre combates, posee algunas historias secundarias que no llegan a ningún lado y, sobre todo, se queda a medio camino cuando intenta aproximarse al verdadero Ip Man. Es más biográfica que las películas de Donnie Yen, pero en mi opinión no lo suficiente.

Por lo tanto esta Pelea Final es interesante, ofrece un punto de vista diferente y por lo tanto no dejad e ser recomendable, aunque también me parece una oportunidad parcialmente perdida.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

viernes, 28 de agosto de 2026

Crítica de El juego del Asesino (Estados Unidos, 2024) de J.J. Perry, con Scott Adkins, Marko Zaror y Daniel Bernhardt

Resulta difícil entender cómo una película capaz de reunir a Scott Adkins, Marko Zaror y Daniel Bernhardt pueda acabar siendo una propuesta de acción tan vulgar como El juego del asesino.

J.J. Perry vuelve a la dirección después de la también bastante ramplona Day Shift: Turno de día, y por ahora su carrera como realizador me está convenciendo mucho menos que su enorme trayectoria como especialista y coordinador de acción.

El principal problema es que El juego del asesino no ofrece prácticamente nada nuevo. Tenemos asesinos extravagantes, violencia, humor, romance y una sucesión de enfrentamientos que parecen diseñados para explotar el extraordinario reparto marcial. Pero que desgraciadamente, casi nunca lo hacen.

Dave Bautista es además una elección discutible para una película semejante. Tiene presencia física y ha demostrado ser un actor bastante mejor de lo que inicialmente parecía, pero aquí sus limitaciones resultan evidentes. Es muy rígido, sus movimientos son poco fluidos y carece de la formación marcial de buena parte de sus adversarios. Resulta difícil aceptar que alguien con semejantes limitaciones físicas pueda despachar alegremente a algunos de los mejores artistas marciales del cine de acción actual.

Y esto sería menos grave si Perry concediera verdadero protagonismo a sus secundarios... Pero tampoco.

Daniel Bernhardt está prácticamente de adorno y apenas puede demostrar nada de lo que sabe hacer. Marko Zaror dispone de algo más de espacio y vuelve a mostrar su extraordinaria habilidad física. Y Scott Adkins, aunque aparece muy poco, aprovecha cada segundo. Verlo acercándose a los 50 años ejecutando nuevamente su espectacular Guyver Kick con semejante velocidad y limpieza continúa siendo una maravilla.

¡Y al menos también tenemos gore! El juego del asesino es generosa en sangre y algunas muertes resultan bastante divertidas. Por lo demás la realización es correcta, la banda sonora acompaña bien, y poco más.


La mejor escena de lucha:

Me quedo precisamente con todo el bloque en el que entran en acción Scott Adkins y Marko Zaror.

Son apenas unos minutos, pero inmediatamente cambia el nivel físico de la película. Adkins y Zaror poseen una velocidad, coordinación y capacidad marcial que dejan claro el enorme potencial que tenía semejante reparto.

Y también lo desaprovechado que está.


Resumen:

El juego del asesino tenía todos los ingredientes para convertirse en un pequeño festival para aficionados al cine marcial y termina siendo otra película de asesinos bastante convencional.

Algo de gore, un par de peleas aprovechables y unos minutos de Adkins y Zaror salvan parcialmente el conjunto.

Pero con la promesa de semejante reparto, esperaba muchísimo más.


Nivel de hostias: 🥊🥊

jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Blade of Flame (China, 2021) de Hui Tong, con Miao Xie

Blade of Flame es otra muestra de ese wuxia fantástico producido directamente para streaming que proliferó en China durante los primeros años de la década de 2020 y a finales de la anterior. Y aunque cuenta con Miao Xie como protagonista y con bastante talento detrás de sus escenas de acción, el resultado termina siendo bastante discreto.

La película combina aventura, comedia, drama y artes marciales siguiendo una fórmula que hemos encontrado en otras producciones similares. Miao Xie demuestra nuevamente su versatilidad: puede pasar de la comedia al drama y de ahí a la acción con absoluta naturalidad, dejando claro que estamos ante algo más que un simple artista marcial.

Sin embargo, personalmente prefiero verlo interpretando personajes más secos, taciturnos y contundentes, como los de Eye for an Eye, Fight Against Evil o The Furious. Son papeles que encajan mucho mejor con su presencia física y ese rostro permanentemente endurecido que posee.

Y resulta especialmente frustrante que precisamente sus extraordinarias capacidades marciales sean uno de los elementos menos aprovechados de Blade of Flame.

La acción está marcada por el wirework, los efectos digitales y la fantasía, hasta el punto de que demasiadas veces los auténticos movimientos de los intérpretes quedan subordinados al espectáculo visual. Esto se vuelve especialmente evidente durante el tramo final, cuando el CGI prácticamente toma el control.

Es una pena porque en la acción encontramos a Zhang Le, uno de esos nombres fundamentales que aparecen una y otra vez alrededor de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, relacionado con películas como Fight Against Evil, Eye for an Eye, Eye for an Eye 2, Blade of Fury o Black Storm. 

Su trayectoria ayuda a comprender por qué, incluso en una producción bastante menor como esta, encontramos momentos técnicamente muy competentes.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el gran enfrentamiento coral que tiene lugar aproximadamente hacia la hora de metraje, dentro de un palacio.

Aquí la película funciona mucho mejor. Tenemos numerosos personajes enfrentándose simultáneamente, diferentes combates desarrollándose en paralelo y una puesta en escena capaz de mantener bastante bien la claridad dentro del caos.

La planificación, el montaje y las coreografías funcionan, y durante unos minutos podemos comprobar lo que Blade of Flame podría haber ofrecido si hubiese confiado más en la acción física y menos en los efectos digitales.


Resumen:

Blade of Flame se deja ver y tiene algunos momentos espectaculares, pero desaprovecha tanto a Miao Xie como el talento disponible detrás de las cámaras.

Dentro de este wuxia fantástico de streaming chino hay alternativas bastante superiores, desde As God hasta The Tai Chi Master.

Para completistas de Miao Xie o aficionados incondicionales al género puede resultar entretenida.

Para el resto, más bien prescindible.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Re:Born (Japón, 2016) de Yuji Shimomura, con Tak Sakaguchi

Re:Born supuso el regreso de Tak Sakaguchi al cine después de varios años alejado de las pantallas, y difícilmente podría haber elegido una película más apropiada para hacerlo. Porque esto no es solamente una película de acción: es prácticamente una oda a Sakaguchi, a sus extraordinarias capacidades físicas y a una manera muy particular de entender el combate cuerpo a cuerpo.

Durante su retiro, Sakaguchi profundizó en el denominado Zero Range Combat, un sistema desarrollado junto a Yoshitaka Inagawa basado en movimientos extremadamente cortos, rápidos y explosivos. Y Re:Born parece construida precisamente para mostrarlo.

El resultado es una acción bastante diferente a la que estamos acostumbrados. Movimientos mínimos, ataques fulminantes, manipulación de extremidades y una velocidad extraordinaria sustituyen a las grandes patadas y acrobacias habituales del cine marcial.

Y Sakaguchi está espectacular.

Tiene potencia, velocidad, presencia física y un magnetismo enorme delante de la cámara. Pero tampoco hay que olvidar que es un intérprete con personalidad. Siempre he pensado que podría considerarse una especie de Scott Adkins japonés: un artista marcial extraordinario que, de haber nacido en otra época o dentro de una industria con mayor proyección internacional para este tipo de cine, posiblemente sería una gran estrella y no únicamente una figura de culto.

Detrás de la cámara tenemos además a Yuji Shimomura, uno de los grandes nombres de la acción japonesa y precisamente el hombre que había coreografiado Versus. Por ello resulta imposible no considerar Re:Born una especie de heredera espiritual de aquella película. Argumentalmente son diferentes (aunque no tanto conceptualmente) y aquí tenemos mucho gore, pero Sakaguchi, Shimomura, la energía de la acción y, curiosamente, otra vez el bosque establecen una conexión inevitable.

El problema está en el guion. Las motivaciones y relaciones entre personajes permanecen demasiado difusas y la película obliga al espectador a rellenar numerosos huecos. Eso no tendría por qué ser negativo, pero termina provocando que la impresionante explosión de acción de sus últimos 45 minutos resulte algo vacía emocionalmente.


La mejor escena de acción:

Para mí no es una pelea concreta, sino todo el larguísimo bloque que transcurre en el bosque antes del enfrentamiento final.

Ahí está el alma de Re:Born.

Sakaguchi atraviesa el bosque enfrentándose a enemigos prácticamente sin descanso mientras Shimomura puede desarrollar todas las posibilidades del Zero Range Combat. La velocidad, utilización del entorno, desplazamientos y sucesión constante de adversarios convierten la secuencia en una auténtica exhibición.

Y resulta inevitable volver a pensar en Versus: otra vez Tak Sakaguchi, otra vez Yuji Shimomura y otra vez un bosque convertido en gigantesco escenario para repartir hostias.


Resumen:

Re:Born es original, diferente y contiene momentos de acción absolutamente extraordinarios. Yuji Shimomura realiza un trabajo formidable y Tak Sakaguchi demuestra por qué sigue siendo una de las figuras de culto más fascinantes del cine de acción japonés.

Con una historia más sólida y personajes mejor desarrollados podría haber sido mucho más.

Aun así, para los aficionados al cine de acción japonés, Yuji Shimomura o Tak Sakaguchi, es de visionado obligatorio.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de La Odisea (Reino Unido - Estados Unidos, 2026) de Christopher Nolan, con Matt Damon

Adaptar La Odisea de Homero al cine era una empresa gigantesca, y Christopher Nolan dispone de todos los medios imaginables para conseguirlo. El resultado contiene momentos realmente espectaculares, pero también confirma algunas de las limitaciones que siempre he encontrado en su cine, especialmente cuando tiene que rodar acción física.

Porque La Odisea es épica, aventura y fantasía, pero también es violencia. El Odiseo de Homero es un personaje mucho más brutal, guerrero y salvaje de lo que encontramos aquí. Nolan suaviza considerablemente esas características y reinterpreta además la historia desde una perspectiva más melancólica y antibelicista, recurriendo constantemente a Troya para proporcionar peso emocional al viaje. Es una lectura legítima, pero también bastante alejada del espíritu de determinados pasajes del poema.

La película es además excesivamente larga. Hay set pieces magníficas y momentos donde la escala de la producción resulta apabullante, pero la parte central pierde muchísimo ritmo. Algunos episodios de Homero están magníficamente trasladados mientras otros parecen sorprendentemente desprovistos de fuerza.

También encontramos decisiones de casting deliberadamente inclusivas, con intérpretes de diferentes orígenes étnicos encarnando a personajes de la Grecia homérica. Es una convención habitual del Hollywood contemporáneo, aunque dentro de una recreación histórica puede producir cierto choque visual para algunos espectadores. En cualquier caso, me parece una cuestión bastante secundaria frente a los verdaderos problemas de la película.

Y para El Arte de Hostiar, el mayor está clarísimo.


La mejor escena de acción:

Aquí tengo un problema: no hay ningún combate cuerpo a cuerpo que considere realmente bueno.

La acción física vuelve a poner de manifiesto una de las grandes debilidades de Christopher Nolan como director. Cámara nerviosa, movimientos constantes, montaje que fragmenta los enfrentamientos y una dependencia excesiva del sonido para transmitir una contundencia que las imágenes no consiguen proporcionar.

Esto resulta especialmente grave en el tramo final. Era precisamente ahí donde la película necesitaba claridad espacial, coreografía, fisicidad y una sensación auténticamente salvaje de violencia. En cambio, tenemos ruido, golpes, escudos chocando y una cámara traqueteante que demasiadas veces impide apreciar qué está ocurriendo.

A mí, que suenen los altavoces como si el cine fuera a derrumbarse mientras apenas puedo apreciar la acción no me transmite épica.

Me transmite tedio.


Resumen:

La Odisea no es ningún desastre. Tiene una producción monumental, imágenes magníficas y algunos pasajes realmente inspirados.

Pero tampoco encuentro esa obra maestra que otros han visto en ella.

Es demasiado larga, irregular y sorprendentemente mediocre cuando necesita convertirse en auténtico cine de acción. Y quienes conozcan bien a Homero probablemente echarán de menos algo fundamental: aquella personalidad aplastante, astuta, brutal, guerrera y salvaje del Odiseo original.

Nolan ha construido su propia Odisea. Si te gusta más o menos que la de Homero, eso ya depende de ti.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de The Comeback (China - Hong Kong, 2023) de Chris Huo, con Andy On y Simon Yam

Después de la irregular Blind War, Chris Huo tenía una nueva oportunidad para recuperar las buenas sensaciones de The Sniper (2021). Desgraciadamente, The Comeback vuelve a quedarse a medio camino.

La película está protagonizada por Simon Yam, acompañado por Andy On y el veterano Yuen Wah, y vuelve a utilizar un arquetipo que se ha convertido prácticamente en un género propio: el hombre aparentemente corriente que esconde un pasado extraordinariamente violento. Una fórmula popularizada en buena medida por películas como Sin Perdón o El Hombre sin Pasado y posteriormente reformulada hasta la saciedad por John Wick, The Equalizer, Nadie y multitud de producciones asiáticas.

El problema es que aquí todo funciona a medio gas.

Chris Huo parece adaptar la acción a las capacidades de Simon Yam. En lugar de las elaboradas coreografías que encontrábamos en The Sniper —o que posteriormente recuperaríamos en la estupenda Hunt the Wicked—, predominan los tiroteos, explosiones, gadgets, montaje acelerado y efectismos visuales.

No es necesariamente mala acción, pero sí bastante menos interesante para quienes buscamos auténtico trabajo coreográfico.

La dirección de acción está acreditada a Zhao Long, mientras que otras fuentes internacionales acreditan también a Wei Chao en labores de dirección de acción. El resultado es competente técnicamente, pero demasiado dependiente del espectáculo y del montaje para mi gusto.


La mejor escena de acción:

Curiosamente, me quedo con la secuencia que abre la película en el circuito de carreras, fundamentalmente gracias a Andy On.

Es donde podemos disfrutar mejor de sus auténticas capacidades marciales, con algunas buenas patadas y movimientos físicos que prometen una película bastante más interesante de la que finalmente recibimos.

Y resulta especialmente frustrante porque posteriormente Huo volvería a repetir con Andy On junto con Miao Xie en Hunt the Wicked, demostrando allí cuánto más partido podía sacar de un intérprete semejante con la compañía y la dirección de acción adecuada. 


Resumen:

The Comeback vuelve a demostrar que Chris Huo es un director capaz de ofrecer muy buena acción, pero también bastante irregular.

Está muy lejos de las increíbles escenas de acción de The Sniper y por debajo del buen nivel de Hunt the Wicked. Simon Yam aporta presencia, Andy On músculo marcial y hay suficiente espectáculo para no aburrir, pero ni la historia ni la acción terminan de despegar.

Otro título menor de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, aunque curiosamente en este caso es una co-producción con Hong Kong. 


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Amanecer Rojo (Estados Unidos, 1984) de John Milius, con Patrick Swayze

Hoy hacemos una pequeña excursión fuera de las artes marciales y los mamporros en El Arte de Hostiar. Amanecer rojo es fundamentalmente cine bélico y de guerrilla, pero contiene suficientes disparos, explosiones y violencia como para justificar su presencia en el blog.

Desgraciadamente, la excursión no ha merecido demasiado la pena.

Quizá Amanecer rojo haya envejecido fatal. O quizá simplemente siempre haya sido casi dos horas de tiroteos, emboscadas y explosiones bastante ramplonas alrededor de una premisa tan absurda como poco convincente: un grupo de adolescentes norteamericanos convertido en guerrilla contra una invasión soviético-cubana.

Lo sorprendente es que detrás de la historia original y del guion está Kevin Reynolds, junto al propio Milius. Reynolds demostraría posteriormente bastante más talento como director en películas como Robin Hood: príncipe de los ladrones o El conde de Montecristo. Aquí, sin embargo, los personajes apenas tienen desarrollo suficiente para que nos importe demasiado lo que les ocurra.

El reparto resulta hoy casi más interesante que la película. Tenemos ya juntos a Patrick Swayze y Jennifer Grey, tres años antes de convertirse en una de las parejas cinematográficas más famosas de los 80 con Dirty Dancing. Y también aparece un jovencísimo Charlie Sheen, antes de que Oliver Stone le proporcionara un personaje infinitamente más interesante en la extraordinaria Platoon.


La mejor escena de acción:

Es difícil elegir porque prácticamente todas me parecen igual de repetitivas.

Quizá me quedaría con el asalto al carro de combate, fundamentalmente por el supuesto "dramatismo" de la secuencia. Pero tampoco estamos ante nada particularmente memorable.


Resumen

Amanecer rojo es repetitiva, demasiado larga y sorprendentemente aburrida. Ni sus personajes ni sus escenas de acción consiguen justificar la fama que ha adquirido con los años.

Y viniendo de John Milius apenas dos años después de una obra tan poderosa, visual, filosófica y enorme como Conan el Bárbaro, el bajón resulta difícil de comprender.

Una decepción considerable.


Nivel de hostias: 🥊

Crítica de Beekeeper: El protector (Estados Unidos - Reino Unido, 2024) de David Ayer, con Jason Statham

The Beekeeper es una copia bastante descarada de la fórmula John Wick. Pero seamos sinceros: cuando tienes a Jason Statham repartiendo estopa, buenas escenas de acción y una historia que avanza a toda velocidad, el resultado termina siendo tremendamente entretenido.

David Ayer es un director competente, aunque irregular. Responsable de la estupenda Sin tregua y de la más que correcta Corazones de acero, aquí deja a un lado cualquier pretensión de profundidad para abrazar sin complejos el cine de acción más directo.

Y Statham hace lo de siempre. Pero lo
de siempre se le da muy bien.

Su Adam Clay es otro héroe taciturno con un pasado misterioso que intenta llevar una existencia tranquila hasta que alguien comete el inevitable error de provocar a la persona equivocada. La construcción del personaje bebe descaradamente de John Wick, aunque aquella fórmula tenía a su vez una deuda enorme con El Hombre sin Pasado, película surcoreana que ya en 2010 estableció buena parte de las características de este arquetipo moderno.

El guion de Kurt Wimmer tampoco pretende reinventar nada. Estamos ante un guionista capaz de ofrecernos propuestas tan interesantes como Equilibrium y también auténticos desastres, pero aquí cumple perfectamente con su cometido: narración sencilla, ritmo elevado y excusas suficientes para llevar a Statham de una paliza a la siguiente.

La acción está coordinada por Eddie J. Fernandez, veterano especialista con una larguísima trayectoria, y se beneficia enormemente de las capacidades físicas de Statham. Hay golpes secos, llaves, armas improvisadas y una violencia bastante contundente, sin necesidad de convertir cada pelea en un festival de CGI.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el asalto inicial al refugio del protagonista.

Es el momento en el que finalmente vemos de lo que Adam Clay es capaz. Statham entra en acción por primera vez y la película establece inmediatamente las reglas: velocidad, contundencia y enemigos que han cometido un gravísimo error al enfrentarse a él.

A partir de ahí, en realidad, asistiremos a distintas variaciones de lo mismo.

También hay otro enfrentamiento hacia el final que está entre lo mejor de la película, aunque resulta preferible no explicar dónde ni contra quién para evitar spoilers.


Resumen:

The Beekeeper no tiene absolutamente ninguna intención de revolucionar el género. David Ayer toma la fórmula John Wick, Kurt Wimmer construye un vehículo narrativo sencillo y Jason Statham hace aquello que lleva décadas haciendo extraordinariamente bien.

¿Original? En absoluto.

¿Divertida? Muchísimo.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Mortal Kombat (Estados Unidos, 2021) de Simon McQuoid, con Joe Taslim y Hiroyuki Sanada

Sinceramente, si hay dos cosas que realmente destacan en Mortal Kombat, son el gore y Joe Taslim, un rostro perfectamente conocido por cualquier seguidor del Raidverse.

La película intenta adaptar el universo del videojuego siguiendo las convenciones del blockbuster moderno de Hollywood, pero al menos tiene la valentía de abrazar uno de los elementos fundamentales de la saga: su violencia. Hay sangre, desmembramientos y fatalities bastante explícitos, algo que evita que termine convertida en otra adaptación completamente domesticada.

El problema es que, como película, funciona bastante peor.

Hay demasiados personajes y demasiado universo que presentar en un metraje insuficiente. Esto se nota especialmente en el tramo final, tremendamente acelerado, donde acontecimientos y enfrentamientos se suceden sin el desarrollo necesario. Parece que la prioridad es llegar rápidamente a las peleas y mantener una duración comercial antes que construir adecuadamente personajes y conflictos.

Y tampoco estamos, pese a lo que podría parecer, ante una gran película de artes marciales. Conforme aumenta el componente fantástico, también lo hacen el CGI y los poderes digitales, mientras disminuye aquello que más me interesa: el combate físico.


La mejor escena de lucha:

Precisamente por eso me quedo con los enfrentamientos iniciales protagonizados por Hiroyuki Sanada y Joe Taslim, antes de que Scorpion y Sub-Zero queden completamente enterrados bajo sus respectivos poderes.

Con sus rostros todavía al descubierto y el CGI mucho más contenido, ambos pueden demostrar sus auténticas capacidades físicas. Taslim está especialmente bien y vuelve a recordar por qué es uno de los nombres más reconocibles surgidos del Raidverse.

Es una pena que la película no siga más tiempo por ese camino. Cuando posteriormente llegan los poderes, criaturas y grandes efectos digitales, las peleas pierden buena parte de esa fisicidad inicial.



Resumen:

Mortal Kombat no es completamente execrable. Tiene gore abundante, algunas buenas ideas y un Joe Taslim que destaca claramente entre el reparto.

Pero su guion apresurado, el escaso desarrollo de personajes y el progresivo abuso del CGI impiden que llegue a ser una gran película de artes marciales... O simplemente una buena película a secas.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Acción Policial (China - Hong Kong, 2013) de Ding Sheng, con Jackie Chan

Entiendo perfectamente que en 2013 Jackie Chan ya estaba lejos de su mejor momento físico, pero después de la más que digna tercera entrega de La armadura de Dios, esperaba bastante más de esta reinterpretación de Police Story.

Porque, además, Acción Policial (también conocida como Police Story: Lockdown) está prácticamente desconectada del resto de la saga. No continúa realmente sus historias ni conserva demasiado de su espíritu, y para mí es claramente la peor entrega de la franquicia.

Ding Sheng apuesta por un tono más oscuro y serio, pero visualmente la película tiene demasiadas veces esa desagradable estética de producción americana de serie B destinada directamente a vídeo. La cámara al hombro, el montaje y una fotografía bastante poco atractiva perjudican especialmente a aquello que debería ser su principal atractivo: la acción.

Jackie continúa demostrando una capacidad física admirable para su edad, pero pocas veces la película sabe aprovecharla realmente.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el combate de Jackie Chan dentro de la jaula contra Liu Ye, planteado con un estilo mucho más cercano a las MMA que al kung-fu tradicional.

Es un enfrentamiento físico, duro y bastante más contenido que las clásicas peleas de Jackie. Precisamente por ello funciona y constituye el momento más épico de una película demasiado pobre en secuencias realmente memorables.


Resumen:

Acción Policial
intenta reinventar la saga mediante un tono más oscuro y realista, pero pierde por el camino prácticamente todo aquello que la hacía especial.

Floja, visualmente poco atractiva y con una acción muy por debajo de lo esperado.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Project Wolf Hunting (Corea del Sur, 2022), de Kim Hong-sun

Project Wolf Hunting es una de las películas más salvajes, violentas y abiertamente gore que ha producido el cine surcoreano. Y eso, dependiendo de lo que busques, puede ser tanto su principal virtud como su mayor problema.

Kim Hong-sun reúne un reparto coral muy atractivo, encabezado por Seo In-guk y Jang Dong-yoon, y durante el arranque parece interesado en construir una historia de criminales, policías y personajes con diferentes motivaciones encerrados en un mismo barco. El planteamiento promete bastante.

Pero poco a poco todo eso pasa a un segundo plano. Los personajes dejan de ser personajes para convertirse, básicamente, en carnaza.

Y como aficionado al gore, es difícil no disfrutar de semejante barbaridad. Los efectos son magníficos, la sangre corre literalmente a litros y algunas muertes alcanzan unos niveles de brutalidad realmente sorprendentes. Probablemente estemos ante una de las producciones comerciales más gore que ha dado Corea del Sur.

El problema es que semejante apuesta termina devorando la propia película. Personajes inicialmente interesantes desaparecen sin haber desarrollado prácticamente nada y algunas líneas argumentales que parecían importantes terminan abruptamente.

La acción sigue esa misma filosofía. Aquí no encontramos grandes coreografías marciales ni la precisión de The Raid. Los combates buscan fundamentalmente el impacto, la violencia y las consecuencias del golpe. En ese sentido, me resulta inevitable pensar en Timo Tjahjanto y su gusto por llevar cada enfrentamiento hacia terrenos cada vez más brutales, aunque Kim Hong-sun utiliza una puesta en escena más austera y menos elaborada coreográficamente.

Y luego está ese final, claramente diseñado pensando en una continuación. La película deja demasiados frentes abiertos y, al no haberse materializado por ahora una secuela, la sensación de quedarse a medias resulta todavía mayor.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el momento en el que Alpha despierta de su letargo y comienza la masacre de los soldados japoneses.

Es larga, exagerada, tremendamente sangrienta y representa perfectamente lo que Project Wolf Hunting quiere ofrecer. Aquí la película deja definitivamente de contenerse y convierte la violencia en puro espectáculo.

Para los aficionados al gore, una auténtica fiesta.


Resumen:

Project Wolf Hunting tenía personajes, ambientación y premisa suficientes para haber sido mucho más que una carnicería. Decide conscientemente sacrificar buena parte de todo ello en favor del gore más desatado.

Como película, deja cierta sensación de oportunidad perdida. Como festival de sangre y violencia surcoreana, pocas han sido capaces de llegar tan lejos.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de The Knight in the White Night (China, 2018) con Miao Xie y Dick Wei

The Knight in the White Night es un wuxia chino de 2018 protagonizado por Miao Xie que, desgraciadamente, representa la vertiente más floja del cine chino de streaming.

En lugar de centrarse en las artes marciales o la aventura, la película dedica demasiado tiempo a una comedia bastante burda, una historia romántica poco convincente y unos combates deliberadamente cómicos que rara vez consiguen transmitir auténtica emoción.

Eso no sería necesariamente un problema si las escenas de acción fueran especialmente brillantes, pero las coreografías apenas pasan de correctas. El tono exageradamente humorístico resta contundencia a los golpes y deja bastante poco a lo que agarrarse para el aficionado a las artes marciales.

Su principal salvación es, sin duda, Miao Xie. Incluso con un material tan limitado, su carisma y capacidad interpretativa lo colocan claramente por encima de la media de los protagonistas del streaming chino de aquella época.


La mejor escena de lucha:

La especie de torneo de artes marciales organizado por el banco es, para mí, el momento más interesante de la película.

Y la gran sorpresa es la aparición de Dick Wei, toda una figura histórica del cine de artes marciales de Hong Kong y rostro inolvidable para quienes crecimos viendo el cine de acción de los años ochenta y noventa.

Pese a su edad, Wei sigue repartiendo estopa con una soltura admirable y su presencia eleva inmediatamente la escena. Ver a los distintos personajes enfrentándose a semejante veterano resulta probablemente mucho más emocionante para el aficionado al género que cualquier elemento de la propia historia.


Resumen:

The Knight in the White Night es una producción olvidable, con humor excesivo, romance poco creíble y unas peleas bastante mediocres.

Miao Xie consigue mantenerla mínimamente a flote y la inesperada presencia de Dick Wei aporta uno de esos pequeños regalos que los auténticos aficionados al cine marcial sabrán apreciar.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Berserk (aka Wild War) (China, 2018) con Liu Geng-Hong

Berserk, también conocida como Wild War, una película china prácticamente desconocida que mezcla drama bélico, acción y lucha contra las mafias con resultados bastante irregulares. El streaming chino (iQIYI en este caso) estaba como quien dice en pañales en 2018, y se nota. 

La historia gira alrededor de un grupo de mercenarios marcados por los traumas de la guerra y arrastrados después hacia un conflicto criminal. Sobre el papel, había material para construir una película mucho más sólida, pero la narración resulta demasiado deslavazada y la dirección carece de la fuerza necesaria para unir bien todos esos elementos.

Tampoco ayudan unos efectos CGI bastante pobres, que restan impacto a varias escenas que deberían haber resultado mucho más espectaculares.

Aun así, la película mejora considerablemente cuando abandona el drama y se entrega directamente a la acción.


La mejor escena de acción:

Sin duda, el asalto final protagonizado por Liu Geng-Hong.

Convertido prácticamente en una especie de ángel vengador, el protagonista ofrece aquí las escenas más contundentes y físicas de toda la película. Es el momento en el que Wild War parece encontrar por fin el tono que necesitaba desde el principio.

La violencia gana intensidad, la acción resulta mucho más directa y Liu Geng-Hong transmite bastante presencia física.


Resumen:

Berserk tenía ingredientes interesantes, pero una dirección torpe, una historia mal ensamblada y unos efectos digitales deficientes impiden que llegue a ser la buena película que podría haber sido.

El tramo final y la entrega física de Liu Geng-Hong consiguen salvarla parcialmente de la quema.

Pero poco más, la verdad.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Chen Zhen: The Tokyo Fight (China, 2019) con Wenjie Wang

Wenjie Wang se mete aquí en la piel de Chen Zhen, un personaje que antes interpretaron auténticas leyendas como Bruce Lee, Jet Li o Donnie Yen.

Y físicamente está más que preparado para ello.

El problema es que, como actor, está muy lejos del carisma y la capacidad interpretativa de aquellos nombres. Da prácticamente la misma impresión cuando pelea, estudia, se enamora, coquetea o se enfada. Me gustó bastante más en As God, donde funcionaba mejor dentro de un reparto coral, pero aquí cargar con un personaje tan icónico deja al descubierto sus limitaciones.

La película también arrastra otro problema bastante habitual en cierto cine comercial chino: un patriotismo demasiado insistente que termina simplificando el conflicto y haciendo que la historia resulte progresivamente más previsible y unidimensional.

Y es una pena, porque la acción está bastante bien.

Hay varios combates muy trabajados, con coreografías limpias y algunos planos secuencia realmente interesantes que demuestran que había potencial para hacer una película mucho mejor si el guion y los personajes hubiesen acompañado.


La mejor escena de lucha:

Para mí, la entrada inicial de Chen Zhen en la mansión de los antagonistas.

La secuencia está planteada como un largo plano continuo y permite comprobar perfectamente lo que Wenjie Wang puede ofrecer como artista físico. Lo que le falta como actor, le sobra en velocidad, coordinación y presencia marcial.

Es precisamente una de esas escenas que hacen todavía más extraña su desaparición casi total de la primera línea después de As God, donde además se mostraba bastante más convincente interpretativamente.


Resumen:

Chen Zhen: The Tokyo Fight tiene un protagonista físicamente muy dotado y varias buenas escenas de acción, pero no termina de hacer justicia a un personaje con semejante legado.

El exceso de patriotismo, una historia demasiado simple y las limitaciones interpretativas de Wenjie Wang pesan demasiado.

Para seguidores de Chen Zhen o completistas del cine de artes marciales chino puede tener interés. 

Para el resto, más bien prescindible.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Hold Up Down (Japón, 2005) de SABU, con Kensuke Sonomura en el diseño de acción

SABU sabe perfectamente cómo inyectar energía a una película, y Hold Up Down es una demostración magnífica de su capacidad para convertir el caos absoluto en puro entretenimiento.

Los miembros de V6 están realmente divertidos y se lanzan de cabeza a una sucesión de situaciones cada vez más absurdas, con una energía contagiosa que hace prácticamente imposible anticipar hacia dónde va a dirigirse la historia.

Y precisamente ahí está gran parte de su encanto.

Hold Up Down mezcla géneros y tonos de una forma casi imposible. Por momentos tiene la irreverencia de Sion Sono, la energía desquiciada de Takashi Miike y ese espíritu capaz de saltar entre comedia, crimen, acción y locura absoluta que recuerda a películas como Versus.

Intentar predecir lo que va a ocurrir cinco minutos después es prácticamente inútil.

Pero la gran sorpresa llega en el tramo final, cuando la película cambia de tono de forma repentina y se entrega a una larguísima secuencia de acción, peleas y auténticas artes marciales protagonizada por los propios miembros de V6.

Ahí entra en juego Kensuke Sonomura, contratado precisamente para diseñar y rodar esta secuencia, y su mano se nota muchísimo. La acción gana de repente en precisión, ritmo y fisicidad, ofreciendo un contraste refrescante con todo lo visto anteriormente.


La mejor escena de acción:

Sin duda, esa larga pelea que enfrenta a los miembros de V6 entre sí.

Es una secuencia sorprendente, muy dinámica y bastante más marcial de lo que uno esperaría en una película de estas características. Sonomura introduce coreografías limpias, cambios constantes de ritmo y una puesta en escena física que transforma por completo el tono durante varios minutos.

Precisamente porque llega después de tanta comedia absurda y caos narrativo, el cambio resulta todavía más divertido e inesperado.


Resumen:

Hold Up Down es salvaje, hilarante y completamente imprevisible.

No todas las ideas funcionan igual de bien, pero SABU lanza tantas sobre la pantalla y acierta con tantas que sus defectos terminan importando bastante poco.

Y ese tramo final, con Kensuke Sonomura tomando el control de la acción, es la guinda perfecta.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de Twin Detective (China, 2017) de Chris Huo

Twin Detective es una producción directa para streaming de 2017 y uno de los primeros trabajos de Huo Suiqiang, también conocido como Chris Huo, un director que años después mejoraría muchísimo con películas como Blind War, The Sniper o, especialmente, Hunt the Wicked. De hecho, parece tratarse de su debut en el largometraje.

Y, desgraciadamente, se nota.

Cuando alguien utiliza el tópico de que el cine chino de streaming es barato, desechable y poco trabajado, Twin Detective es exactamente el tipo de película que alimenta esa idea. iQIYI todavía estaba en una fase bastante temprana de su producción original y aquí encontramos una mezcla de misterio, ciencia ficción, comedia y acción que rara vez funciona.

La investigación resulta poco interesante, el humor falla demasiadas veces y la acción es escasa y bastante poco inspirada. Más que resultar divertida por su torpeza, termina convirtiéndose simplemente en una película pesada y muy fácil de olvidar.

Eso sí, vista con perspectiva, tiene cierto interés histórico. Cuesta creer que el mismo director acabaría ofreciendo años después escenas de acción del nivel de The Sniper
o Hunt the Wicked. El salto técnico y narrativo de Chris Huo resulta considerable.


La mejor escena de lucha:

Probablemente el enfrentamiento final contra el antagonista armado con arco y numerosos gadgets.

Es el personaje que ofrece las mejores acrobacias y los momentos físicos más vistosos de la película, y al menos permite que el clímax tenga algo más de imaginación y movimiento que el resto del metraje.

No es una gran pelea, ni mucho menos, pero dentro de Twin Detective prácticamente juega en otra liga.


Resumen:

Twin Detective es barata, torpe, poco divertida y muy limitada tanto narrativamente como en su acción.

Su principal interés está hoy en comprobar desde dónde partió Chris Huo antes de convertirse en uno de los nombres interesantes de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.

Si no la has visto, no te estás perdiendo absolutamente nada importante.


Nivel de hostias: 🥊