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jueves, 3 de septiembre de 2026

Crítica de Desperado (China, 2024) de Siyu Cheng, con Danny Chan y Xing Yu

Desperado (también conocida con el literal y ridículo nombre de Thug in a Suit) tenía suficientes ingredientes para convertirse en una pequeña sorpresa dentro de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, pero termina siendo una película demasiado derivativa y, sobre todo, perjudicada por un guion que hace aguas cuando más necesita sostener el espectáculo.

Argumentalmente, la referencia más evidente es El hombre sin pasado. Tenemos al hombre trajeado, de pasado misterioso, con unas habilidades muy superiores a las que al principio aparenta poseer y relacionado emocionalmente con una niña que acaba provocando que descubramos quién es realmente. Y, por extensión, resulta inevitable pensar también en John Wick, otra heredera de aquel arquetipo.

Danny Chan funciona bastante bien como protagonista, especialmente desde el punto de vista físico. Lo conocemos desde Shaolin Soccer y Kung Fu Hustle, además de por interpretar a Bruce Lee en Ip Man 4, y aquí vuelve a demostrar unas capacidades marciales más que respetables. Xing Yu, por su parte, aporta presencia como principal antagonista. Otro veterano del cine chino que hemos visto en Kung Fu Hustle, Ip Man o Flash Point, y que cumple especialmente bien desde el terreno interpretativo.

El problema es que ambos están al servicio de una historia bastante mediocre.

En cuanto a sus secuencias de acción, Desperado intenta prácticamente todo. Tenemos artes marciales, gun-fu, tiroteos, persecuciones, parkour y utilización del escenario que en ocasiones recuerda al Jackie Chan de los años 80. A ello se suman influencias de John Woo, John Wick y el thriller de acción surcoreano. El resultado es un auténtico popurrí que contiene buenas ideas, pero que nunca desarrolla una identidad propia.

Y aunque detrás de las coreografías encontramos profesionales experimentados dentro del cine de acción chino, el resultado tampoco alcanza el nivel de los mejores trabajos de Qin Pengfei o Chris Huo. Está lejos de la precisión de The Sniper o de los mejores momentos de películas como Fight Against Evil 2, Black Storm o Curbing Violence.

Esto tampoco sería necesariamente grave si la historia acompañara. Pero no lo hace. Y el desenlace, sin entrar en spoilers, es especialmente frustrante e insatisfactorio, hasta el punto de perjudicar considerablemente todo lo construido anteriormente.


La mejor escena de acción:

Para mí, la secuencia del taxi.

Aquí Desperado encuentra durante unos minutos aquello que le falta al conjunto. Hay movimiento, fisicidad, creatividad, excelente trabajo de cámara y una utilización del vehículo y del entorno que por momentos recuerda al mejor Jackie Chan. 

Es probablemente la secuencia donde todas esas influencias funcionan en lugar de estorbarse unas a otras.


Resumen:

Desperado mezcla El hombre sin pasado, John Wick, John Woo, Jackie Chan y el moderno thriller surcoreano intentando ofrecer un poco de todo: gun-fu, artes marciales, parkour, persecuciones y espectáculo.

Danny Chan y Xing Yu cumplen sobradamente a nivel interpretativo y marcial, el joven pero talentoso Siyu Cheng ofrece una dirección bastante competente, pero ni la acción alcanza el nivel de las mejores producciones de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, ni el guion consigue proporcionarles un buen vehículo.

Con una historia mejor escrita y otro final podría haber llegado fácilmente a una puntuación más alta Pero tal como está, resulta entretenida por momentos, aunque demasiado irregular y derivativa.


Nivel de hostias: 🥊🥊

viernes, 28 de agosto de 2026

Crítica de El juego del Asesino (Estados Unidos, 2024) de J.J. Perry, con Scott Adkins, Marko Zaror y Daniel Bernhardt

Resulta difícil entender cómo una película capaz de reunir a Scott Adkins, Marko Zaror y Daniel Bernhardt pueda acabar siendo una propuesta de acción tan vulgar como El juego del asesino.

J.J. Perry vuelve a la dirección después de la también bastante ramplona Day Shift: Turno de día, y por ahora su carrera como realizador me está convenciendo mucho menos que su enorme trayectoria como especialista y coordinador de acción.

El principal problema es que El juego del asesino no ofrece prácticamente nada nuevo. Tenemos asesinos extravagantes, violencia, humor, romance y una sucesión de enfrentamientos que parecen diseñados para explotar el extraordinario reparto marcial. Pero que desgraciadamente, casi nunca lo hacen.

Dave Bautista es además una elección discutible para una película semejante. Tiene presencia física y ha demostrado ser un actor bastante mejor de lo que inicialmente parecía, pero aquí sus limitaciones resultan evidentes. Es muy rígido, sus movimientos son poco fluidos y carece de la formación marcial de buena parte de sus adversarios. Resulta difícil aceptar que alguien con semejantes limitaciones físicas pueda despachar alegremente a algunos de los mejores artistas marciales del cine de acción actual.

Y esto sería menos grave si Perry concediera verdadero protagonismo a sus secundarios... Pero tampoco.

Daniel Bernhardt está prácticamente de adorno y apenas puede demostrar nada de lo que sabe hacer. Marko Zaror dispone de algo más de espacio y vuelve a mostrar su extraordinaria habilidad física. Y Scott Adkins, aunque aparece muy poco, aprovecha cada segundo. Verlo acercándose a los 50 años ejecutando nuevamente su espectacular Guyver Kick con semejante velocidad y limpieza continúa siendo una maravilla.

¡Y al menos también tenemos gore! El juego del asesino es generosa en sangre y algunas muertes resultan bastante divertidas. Por lo demás la realización es correcta, la banda sonora acompaña bien, y poco más.


La mejor escena de lucha:

Me quedo precisamente con todo el bloque en el que entran en acción Scott Adkins y Marko Zaror.

Son apenas unos minutos, pero inmediatamente cambia el nivel físico de la película. Adkins y Zaror poseen una velocidad, coordinación y capacidad marcial que dejan claro el enorme potencial que tenía semejante reparto.

Y también lo desaprovechado que está.


Resumen:

El juego del asesino tenía todos los ingredientes para convertirse en un pequeño festival para aficionados al cine marcial y termina siendo otra película de asesinos bastante convencional.

Algo de gore, un par de peleas aprovechables y unos minutos de Adkins y Zaror salvan parcialmente el conjunto.

Pero con la promesa de semejante reparto, esperaba muchísimo más.


Nivel de hostias: 🥊🥊

jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Beekeeper: El protector (Estados Unidos - Reino Unido, 2024) de David Ayer, con Jason Statham

The Beekeeper es una copia bastante descarada de la fórmula John Wick. Pero seamos sinceros: cuando tienes a Jason Statham repartiendo estopa, buenas escenas de acción y una historia que avanza a toda velocidad, el resultado termina siendo tremendamente entretenido.

David Ayer es un director competente, aunque irregular. Responsable de la estupenda Sin tregua y de la más que correcta Corazones de acero, aquí deja a un lado cualquier pretensión de profundidad para abrazar sin complejos el cine de acción más directo.

Y Statham hace lo de siempre. Pero lo
de siempre se le da muy bien.

Su Adam Clay es otro héroe taciturno con un pasado misterioso que intenta llevar una existencia tranquila hasta que alguien comete el inevitable error de provocar a la persona equivocada. La construcción del personaje bebe descaradamente de John Wick, aunque aquella fórmula tenía a su vez una deuda enorme con El Hombre sin Pasado, película surcoreana que ya en 2010 estableció buena parte de las características de este arquetipo moderno.

El guion de Kurt Wimmer tampoco pretende reinventar nada. Estamos ante un guionista capaz de ofrecernos propuestas tan interesantes como Equilibrium y también auténticos desastres, pero aquí cumple perfectamente con su cometido: narración sencilla, ritmo elevado y excusas suficientes para llevar a Statham de una paliza a la siguiente.

La acción está coordinada por Eddie J. Fernandez, veterano especialista con una larguísima trayectoria, y se beneficia enormemente de las capacidades físicas de Statham. Hay golpes secos, llaves, armas improvisadas y una violencia bastante contundente, sin necesidad de convertir cada pelea en un festival de CGI.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el asalto inicial al refugio del protagonista.

Es el momento en el que finalmente vemos de lo que Adam Clay es capaz. Statham entra en acción por primera vez y la película establece inmediatamente las reglas: velocidad, contundencia y enemigos que han cometido un gravísimo error al enfrentarse a él.

A partir de ahí, en realidad, asistiremos a distintas variaciones de lo mismo.

También hay otro enfrentamiento hacia el final que está entre lo mejor de la película, aunque resulta preferible no explicar dónde ni contra quién para evitar spoilers.


Resumen:

The Beekeeper no tiene absolutamente ninguna intención de revolucionar el género. David Ayer toma la fórmula John Wick, Kurt Wimmer construye un vehículo narrativo sencillo y Jason Statham hace aquello que lleva décadas haciendo extraordinariamente bien.

¿Original? En absoluto.

¿Divertida? Muchísimo.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Blade of Fury (China, 2024) de Qin Pengfei, con Ashton Chen

Blade of Fury funciona como un spin-off de la saga Eye for an Eye, protagonizada por Miao Xie, pero las diferentes cualidades de su nuevo protagonista, Ashton Chen, permiten a Qin Pengfei desarrollar un estilo de acción bastante distinto.

Mientras las dos entregas de Eye for an Eye apuestan por enfrentamientos más brutales, contundentes y centrados en las armas blancas, Blade of Fury se decanta por una acción mucho más acrobática e hiperquinética, con abundante wirework y el inconfundible sello de Qin Pengfei, que vuelve a demostrar por qué es uno de los nombres esenciales de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.

Ashton Chen se encuentra como pez en el agua. Su enorme agilidad y sus capacidades acrobáticas encajan perfectamente con unas coreografías más fantásticas, aunque personalmente sigo prefiriendo la contundencia física de Miao Xie. En cualquier caso, las escenas de acción son magníficas y muestran nuevamente la facilidad de Qin Pengfei para aprovechar las características particulares de sus intérpretes.

Además, el reparto está repleto de auténticos especialistas.


La mejor escena de acción:

Más que un único combate, me quedo con todo el extraordinario encadenamiento de peleas inmediatamente anterior al enfrentamiento final.

Es prácticamente un festival de artes marciales en el que Ashton Chen va enfrentándose a distintos rivales, entre ellos el omnipresente y siempre extraordinario Liu Fengchao, uno de los mejores secundarios marciales de esta nueva generación.

También aparece Qu Jingjing, a quien posteriormente Qin Pengfei convertiría en protagonista de The Bodyguard y que volveríamos a encontrar en Wings of Dread, donde protagoniza junto a Hong Shuang aquella extraordinaria pelea dentro del baño.

Es precisamente esta sucesión de enfrentamientos la que mejor resume las virtudes de Blade of Fury: velocidad, acrobacias, cables, utilización del escenario y una enorme cantidad de talento marcial delante y detrás de la cámara.


Resumen:

Si disfrutaste de Eye for an Eye, Blade of Fury es prácticamente imprescindible, aunque su propuesta de acción sea bastante diferente.

Qin Pengfei vuelve a ofrecer peleas extraordinarias y Ashton Chen demuestra que puede aportar a este universo una fisicidad mucho más acrobática que la de Miao Xie.

Ahora solo falta que algún día alguien decida enfrentar a ambos.

Miao Xie contra Ashton Chen bajo la dirección de Qin Pengfei sería un auténtico choque de titanes de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de La Ciudad de los Guerreros (Hong Kong, 2024) con Louis Koo, Sammo Hung y Philip Ng

La Ciudad de los Guerreros tiene prácticamente todos los ingredientes necesarios para convertirse en un clásico moderno del cine de acción, pero para mí se queda un escalón por debajo de la grandeza.

Y, sorprendentemente, mi principal problema está en la propia acción.

En lugar de apoyarse en coreografías complejas, físicas y perfectamente construidas, muchas peleas recurren demasiado al wirework, impactos exagerados, CGI y un montaje excesivamente acelerado. Personalmente, me resulta mucho más satisfactorio el enfoque de películas como John Wick o The Raid, así como el que estamos viendo actualmente dentro de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino en títulos como Fight Against Evil 2 o Black Storm.

Aquí, demasiadas veces, parece que estamos viendo un cómic llevado a imagen real. Los personajes sobreviven a golpes, caídas y castigos completamente imposibles, reduciendo considerablemente la sensación de peligro y contundencia.

Y resulta especialmente sorprendente teniendo detrás de la acción al gran Kenji Tanigaki, uno de los mejores especialistas del cine asiático actual. Hay imaginación y muchísimo trabajo, evidentemente, pero esperaba bastante más de su participación.

En cambio, prácticamente todo lo demás funciona de maravilla. La recreación de la ciudad amurallada de Kowloon es espectacular, el diseño de producción resulta extraordinario, la fotografía tiene muchísimo carácter y el reparto está repleto de rostros conocidos del cine de Hong Kong.

Pero volviendo a los defectos, el otro gran problema para mí está en un guion innecesariamente enrevesado. Hay demasiados personajes, relaciones y conflictos procedentes del pasado, cuya excesiva complejidad termina restando impacto emocional, sobre todo en el tramo final.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el momento en el que el protagonista y sus tres compañeros regresan a la ciudad amurallada y se enfrentan a los invasores.

Sin entrar en demasiados spoilers, es probablemente la secuencia más coral y espectacular de toda la cinta. La acción alcanza aquí una enorme intensidad y, curiosamente, la fantasía, los cables y el montaje funcionan bastante mejor que en otros combates.

Es uno de los pocos momentos donde el exceso juega claramente a favor del espectáculo.


Resumen:

La Ciudad de los Guerreros es una buena película de acción, visualmente magnífica y realizada con enormes medios.

Pero sus peleas excesivamente fantásticas y un guion demasiado complicado impiden, para mí, que alcance el nivel de los grandes clásicos modernos del género.

Buena, sí. 

La obra maestra que muchos consideran, no.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Black Storm (China, 2024) de Qin Pengfei, con Ashton Chen

Black Storm es otra estupenda muestra de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, una corriente que en los últimos años ha encontrado en plataformas como iQIYI un terreno perfecto para crecer y experimentar.

Dirigida por Qin Pengfei y protagonizada por Ashton Chen, la película guarda bastantes similitudes con Curbing Violence, también estrenada en 2024 y también con Bao Bei'er como antagonista. Aquí interpreta a un villano muy diferente, pero vuelve a estar magnífico, aportando personalidad, amenaza y una presencia que eleva cada escena en la que aparece.

Pero, evidentemente, lo más importante está en la acción.

Y aquí Black Storm juega a un nivel altísimo. De hecho, puede que estemos ante uno de los mejores trabajos de Qin Pengfei como director de acción, perfectamente comparable con Fight Against Evil 2. A estas alturas, casi todo depende de qué protagonista prefieras: Miao Xie o Ashton Chen.

Personalmente, sigo quedándome con Miao Xie. Su estilo quizá sea menos acrobático, pero transmite más potencia y contundencia, y además me parece un actor más convincente. Dicho esto, Ashton Chen está aquí bastante mejor que en trabajos como Detective Chen o The Drunken Prodigy.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el larguísimo enfrentamiento entre Ashton Chen y Liu Fengchao.

Es una pelea completísima: constantes cambios de altura, persecuciones, distintos escenarios, stunts, utilización del entorno y una coreografía que evoluciona continuamente sin perder claridad.

Lo impresionante es que ni siquiera se trata de una excepción aislada. La película contiene dos o tres enfrentamientos más que también podrían considerarse memorables, lo que deja claro el listón extraordinariamente alto que Qin Pengfei y Ashton Chen se impusieron aquí.


Resumen:

Black Storm es una de las películas más sólidas de Qin Pengfei y otro ejemplo perfecto de por qué la Nueva Ola de Cine de Acción Chino merece mucha más atención fuera de China.

Gran villano, Ashton Chen en plena forma y una cantidad de acción de primer nivel que pocas producciones de mayor presupuesto consiguen igualar.

Muy recomendable para cualquier aficionado serio al cine de acción.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

miércoles, 26 de agosto de 2026

Crítica de Curbing Violence (China, 2024) de Qin Pengfei

Qin Pengfei vuelve a demostrar por qué se ha convertido en uno de los directores más fiables e importantes de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino. En esta ocasión mezcla la atmósfera oscura, enfermiza y violenta del thriller criminal coreano con las espectaculares coreografías que se han convertido ya en su principal seña de identidad.

Y lo mejor de Curbing Violence es precisamente el equilibrio. No tiene una cantidad descomunal de peleas como The Bodyguard, pero aquí el thriller y la acción se complementan perfectamente. La historia mantiene el interés y crea una atmósfera opresiva que consigue que, cuando finalmente llegan las hostias, estas tengan todavía mayor impacto.

La protagonista es Jiang Luxia, toda una veterana del cine de acción chino, y está estupenda como Qiu Yizhao. Tiene presencia física, velocidad y contundencia suficientes para cargar con una película especialmente exigente en este aspecto.

Frente a ella encontramos a Bao Bei'er, magnífico como Cheng Jie. Es un antagonista despreciable, excesivo y perturbador, y resulta especialmente interesante que Qin Pengfei volviera a utilizarlo como villano en Black Storm. En ambas películas demuestra una enorme facilidad para interpretar a personajes repulsivos y peligrosos.

Y luego tenemos la aparición de Miao Xie, recuperando nada menos que a Li Hongqi, su personaje de Fight Against Evil. Es un cameo breve, pero roba absolutamente cada segundo en pantalla y refuerza esa curiosa sensación de universo compartido que Qin Pengfei ha ido construyendo entre algunas de sus películas.



La mejor escena de lucha:

Precisamente, Miao Xie y Jiang Luxia luchando mano a mano.

Para mí es el gran momento de la película. Dos artistas marciales tremendamente dotados trabajando juntos dentro de una secuencia rápida, física y brutal, donde Qin Pengfei vuelve a mostrar su enorme talento para mantener la acción perfectamente legible sin sacrificar velocidad ni contundencia.


Resumen:

Curbing Violence es uno de los trabajos más completos de Qin Pengfei.

Quizá sus mejores escenas de acción no alcancen por muy poco el extraordinario nivel de Fight Against Evil 2, pero como película ofrece un equilibrio incluso mejor entre thriller, atmósfera y violencia.

Oscura, desagradable cuando tiene que serlo y con una acción que, cuando aparece, es sencillamente de 24 quilates.

Una recomendación clarísima para cualquier seguidor de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

martes, 25 de agosto de 2026

Crítica de The Drunken Prodigy (China, 2024) de Ashton Chen

En su segunda película como director, Ashton Chen contó con la ayuda de Qin Pengfei para encargarse de las escenas de acción, formando un tándem que volveríamos a ver más adelante en producciones como Wings of Dread y Detective Chen 2.

Y la mejora respecto a su irregular debut con Detective Chen es bastante evidente.

La historia está lejos de ser original, pero resulta mucho más directa, entretenida y fácil de seguir. Ashton Chen parece aquí más seguro detrás de las cámaras y consigue equilibrar mejor comedia, aventura y artes marciales, aunque todavía aparecen algunos excesos de tono que recuerdan bastante a su primera película.

También existe una curiosa conexión argumental entre The Drunken Prodigy y Detective Chen, pero mejor no desvelarla para no estropear la sorpresa.

Las escenas de acción están muy bien resueltas y aquí se nota claramente la mano de Qin Pengfei. La cámara entiende mejor el espacio, las coreografías tienen más ritmo y el conjunto resulta bastante más contundente que en el debut de Chen.

Eso sí, el uso de cables sigue siendo excesivo para mi gusto. Hay momentos donde el wirework funciona dentro del tono fantástico, pero en otros resta demasiado peso y fisicidad a los movimientos.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el enfrentamiento final.

Es precisamente aquí donde por fin podemos disfrutar plenamente del estilo borracho que da nombre a la película, y también donde más se aprecia la influencia de Qin Pengfei en la construcción del combate.

La pelea es rápida, vistosa y creativa, con Ashton Chen desplegando toda su capacidad física, aunque el exceso de cables impide que llegue a resultar tan contundente como podría haber sido.


Resumen:

The Drunken Prodigy supone un paso adelante muy claro para Ashton Chen como director.

Mejor ritmo, historia más sencilla, acción más sólida y un trabajo mucho más seguro detrás de las cámaras.

No está entre las grandes películas de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, pero demuestra que Chen aprendió bastante de los errores de Detective Chen y que su colaboración con Qin Pengfei tenía mucho potencial.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Hunt the Wicked (China, 2024) de Chris Huo, con Miao Xie y Andy On

La enorme presencia en pantalla de Miao Xie y Andy On, unida a la fantástica química que existe entre ambos, ya sería suficiente motivo para acercarse a Hunt the Wicked. Si además añadimos un par de secuencias de acción realmente espectaculares y un guion sorprendentemente sólido para este tipo de producción, el resultado es una película de acción muy disfrutable.

Chris Huo firma aquí uno de sus mejores trabajos. No me parece un director tan fiable como Qin Pengfei —películas como Blind War o The Comeback están claramente por debajo de sus mejores títulos—, pero cuando acierta puede alcanzar un nivel altísimo. En ese sentido, Hunt the Wicked recuerda bastante a The Sniper, aquella sorprendentemente buena película de 2021 con la que empezó a mostrar todo su potencial para esta nueva ola del cine de acción chino.

Miao Xie vuelve a estar magnífico, con su habitual mezcla de intensidad, precisión y presencia física. Andy On, por su parte, funciona perfectamente como contrapunto: carismático, amenazante y con una energía que hace que cada encuentro entre ambos tenga peso.

También destaca la presencia de Hong Shuang, que interpreta a la pareja de Andy On y a la que posteriormente veríamos protagonizando junto a Qu Jingjing la famosa pelea del baño de Wings of Dread.

El principal problema es que algunas situaciones y personajes están demasiado pasados de vueltas, el tramo central pierde algo de ritmo y, sobre todo, se echan de menos más peleas. Porque cuando la acción aparece, la película sube varios enteros.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el primer gran enfrentamiento entre Miao Xie y Andy On.

Es rápido, físico y tremendamente intenso, y funciona además como una declaración de intenciones perfecta para ambos personajes. La coreografía permite apreciar las capacidades reales de los dos actores y la química entre ellos eleva todavía más la secuencia.

Para mí, es claramente el mejor momento de acción de toda la película.


Resumen:

Hunt the Wicked es uno de los mejores trabajos de Chris Huo y otra producción muy representativa del gran momento que atraviesa la nueva ola del cine de acción chino.

Miao Xie y Andy On están estupendos, las mejores peleas son de primer nivel y el guion funciona mejor de lo esperado.

Le sobran algunos excesos, le falta algo de ritmo en el centro y, sobre todo, más acción.

Pero merece mucho la pena.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Baby Assassins: Nice Days (Japón, 2024) de Yugo Sakamoto

A la tercera va la vencida. Baby Assassins: Nice Days es, para mí, la película que por fin consigue encontrar el equilibrio que buscaba la saga desde su primera entrega.

Yugo Sakamoto mantiene intacta la peculiar personalidad de la serie, pero esta vez saca a Chisato y Mahiro de su zona de confort mediante un cambio de ambientación que le sienta estupendamente. Sigue habiendo humor absurdo, conversaciones cotidianas y situaciones extravagantes, pero el ritmo narrativo funciona mucho mejor y, sobre todo, tenemos una cantidad de acción considerablemente mayor.

Y cuando detrás de las peleas está Kensuke Sonomura, eso son palabras mayores.

En las dos películas anteriores ya habíamos podido apreciar su particular manera de entender la acción: coreografías extremadamente complejas que, paradójicamente, intenta que nunca parezcan coreografiadas. Pero en Nice Days encontramos a un Sonomura mucho más maduro. Los movimientos son rápidos, espontáneos y tremendamente físicos; los personajes fallan golpes, reaccionan, improvisan y utilizan constantemente el espacio que los rodea.

La planificación está ahí, y es extraordinaria, pero permanece escondida detrás de una sensación de violencia auténtica.

También ayuda muchísimo tener por fin un antagonista verdaderamente memorable. Kaede Fuyumura, interpretado por Sosuke Ikematsu, es posiblemente el mejor villano de las tres películas: extraño, imprevisible y suficientemente peligroso como para convertirse en un auténtico desafío para nuestras protagonistas.

Y quizá sea simplemente porque ya llevamos tres películas acompañándolas, pero también es aquí donde finalmente he terminado cogiendo verdadero cariño a Chisato y Mahiro. Sus excentricidades ya no parecen simplemente una sucesión de chistes, sino parte inseparable de la personalidad de estas dos asesinas japonesas tan particulares.


La mejor escena de lucha:

El brutal enfrentamiento final entre Akari Takaishi y Sosuke Ikematsu, es decir, Chisato contra Fuyumura.

Aquí la tensión acumulada alcanza finalmente su punto álgido y Sonomura puede dar rienda suelta a todo lo que caracteriza su estilo. Velocidad, contacto físico, utilización del escenario, cambios constantes de distancia y una coreografía extraordinariamente compleja que continúa transmitiendo la sensación de que los personajes realmente están intentando sobrevivir.

Es posiblemente uno de los mejores combates de toda la trilogía.


Resumen:

Baby Assassins: Nice Days es la entreg
a más completa de las tres.

Mejor ritmo, cambio de ambientación, el antagonista más memorable de la saga y, fundamentalmente, más minutos de acción y las mejores peleas hasta el momento.

Y por encima de todo está Kensuke Sonomura, alcanzando una madurez extraordinaria como director de acción y perfeccionando esa peculiar capacidad para hacer que una coreografía tremendamente elaborada parezca simplemente una pelea que ha estallado delante de la cámara.

Por primera vez, la peculiar vida cotidiana de Chisato y Mahiro y las hostias funcionan realmente bien dentro de la misma película.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de Fuera de las Sombras (Indonesia - EEUU, 2024) de Timo Tjahjanto

The Shadow Strays (Fuera de las Sombras)  forma parte de lo que podríamos llamar el Raidverse: esa corriente de cine de acción extremo, brutal y tremendamente físico nacida a raíz del impacto de The Raid y su secuela.

Dentro de esta escuela, Timo Tjahjanto es uno de los alumnos más aventajados de Gareth Evans. Ya lo demostró en Headshot y, sobre todo, en The Night Comes for Us, una de las pocas películas capaces de mirar de tú a tú, en fuerza y violencia, a las obras maestras de Evans.

Por desgracia, The Shadow Strays no llega a esas cotas.

Y no será por la acción, porque en ese apartado la película es una auténtica barbaridad: artes marciales pasadísimas de vueltas, tiroteos tremendamente explícitos, duelos con armas blancas y enfrentamientos encadenados contra enemigos que casi parecen jefes finales de un videojuego.

El problema está en todo lo demás. La historia resulta bastante pobre, el guion es demasiado trillado y los personajes intentan ser carismáticos sin conseguirlo del todo. Tjahjanto vuelve a demostrar que le sobra talento como artesano de la acción, pero que como narrador sigue siendo mucho más irregular.


La mejor escena de acción:

Para mí, el asalto inicial contra la guardia yakuza.

Es una auténtica declaración de intenciones: rápida, brutal, sangrienta y perfectamente diseñada para mostrar desde el principio el nivel de violencia y precisión técnica que va a manejar la película.

Probablemente sea el momento donde Tjahjanto consigue el mejor equilibrio entre coreografía, ritmo y contundencia antes de que el film empiece a caer en un exceso cada vez mayor.


Resumen:

The Shadow Strays es una película de acción espectacular, pero narrativamente bastante floja.

Tiene secuencias magníficas y una factura técnica de primer nivel, pero el guion impide que alcance el nivel de The Night Comes for Us o de las dos The Raid.

Aun así, para los aficionados a la acción ultraviolenta, física y pasada de vueltas, merece sobradamente la pena.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Gladiator II (Reino Unido - EEUU) de Ridley Scott

Gladiator II es una terrible mezcla entre Jumanji y Game of Thrones que no hace justicia a la magnífica primera entrega.

Y lo más doloroso es que detrás continúa estando Ridley Scott, uno de los grandes maestros del espectáculo cinematográfico. La película tiene medios, excelentes profesionales y algunas imágenes poderosas, pero parece empeñada en demostrar constantemente que todo tiene que ser más grande, más extravagante y más espectacular que en Gladiator.

¿El resultado? Monos asesinos, rinocerontes, tiburones nadando dentro del Coliseo y un espectáculo progresivamente más cercano a la fantasía que a la épica relativamente terrenal de la primera película. Incluso algunas críticas contemporáneas señalaron precisamente esa obsesión por aumentar constantemente la escala de los juegos.

Y aquí aparece uno de sus mayores problemas: el CGI.

La primera Gladiator utilizaba efectos digitales, por supuesto, pero buena parte de su violencia transmitía suciedad, peso y fisicidad. Aquí la presencia digital resulta muchísimo más evidente. Es especialmente llamativo en los animales, aunque muchas secuencias combinaron realmente elementos físicos con VFX; por ejemplo, para el rinoceronte se utilizó en el rodaje una estructura de tamaño real controlada remotamente que después fue reemplazada digitalmente.

La acción cuenta al menos con un equipo impresionante, con Nikki Berwick y Peter White en la coordinación de especialistas, y Ray Nicholas y Cali Nelle en las peleas.Y cuando Scott abandona los animales digitales y se concentra en seres humanos pegándose con espadas, la película mejora considerablemente.

El problema fundamental está en otro sitio: falta la emoción.

La primera Gladiator era una película épica que tenía
acción. Gladiator II parece demasiadas veces una película que quiere ofrecer espectáculo épico porque recuerda que eso funcionó en Gladiator. Incluso su estructura y muchos de sus elementos narrativos parecen empeñados en reproducir la película original en lugar de justificar realmente esta continuación.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el enfrentamiento entre Lucius y el general Acacius.

No es la secuencia más grande ni la más cara de la película, y precisamente por eso funciona mejor. Dos hombres, armas, especialistas, golpes y una motivación dramática reconocible.

Sin monos digitales. Sin tiburones. Sin necesidad de convertir el Coliseo en Jumanji.


Resumen:

Gladiator II tiene dinero, buenos actores, especialistas de primer nivel y a Ridley Scott detrás de la cámara. Evidentemente, contiene momentos espectaculares.

Pero confunde demasiadas veces grandeza con exceso.

Donde la primera película tenía emoción, personajes memorables y una violencia con peso dramático, esta secuela ofrece demasiadas veces CGI, criaturas, batallas gigantescas y situaciones cada vez más disparatadas.

Un espectáculo aparatoso y ocasionalmente entretenido, pero una secuela profundamente decepcionante de una película que no necesitaba continuación.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Monkey Man (India - Estados Unidos, 2024) de Dev Patel

Monkey Man es otro hijo ilegítimo de The Man from Nowhere y The Raid, igual que en su momento lo fue John Wick. Pero, afortunadamente, es un hijo bastante disfrutable.

Dev Patel debuta detrás de las cámaras intentando sumarse a esa nueva escuela de cine de acción físico que Gareth Evans ayudó a popularizar, aunque trasladándola a una ambientación india que aporta bastante personalidad. El resultado tiene suciedad, violencia, misticismo y una textura urbana que por momentos recuerda inevitablemente a The Raid, pero pasada por un filtro propio.

La película no está libre de problemas. El guion tiene agujeros importantes, algunos elementos dramáticos resultan demasiado subrayados y en ocasiones la violencia queda algo más edulcorada de lo que pide una historia tan áspera.

La acción, sin embargo, merece mucho la pena. Brahim Chab ejerce como coreógrafo de peleas después de años trabajando principalmente en producciones de menor presupuesto y junto a Scott Adkins en títulos como Ninja: Shadow of a Tear o Hard Target 2. Monkey Man le permitió dar un salto considerable y disponer de más recursos para desarrollar su estilo. El propio Chab ha descrito la acción de la película como una mezcla de influencias de Jackie Chan y The Raid, más que como una imitación directa de John Wick.

Y Dev Patel se entrega físicamente muchísimo más de lo esperado.


La mejor escena de lucha:

Me quedo con el combate del tramo final contra Rana.

Es rápido, sucio, doloroso y utiliza muy bien los objetos del entorno, demostrando tanto la preparación física de Patel como el talento de Chab para construir combates contundentes sin esconder a los intérpretes.


Resumen:

Monkey Man no alcanza la precisión de The Raid ni la sofisticación de John Wick, pero posee suficiente personalidad para no quedarse en una simple copia.

Su ambientación india, su violencia física y el estupendo trabajo de Brahim Chab convierten la película en una incorporación muy digna a esta nueva ola de acción moderna.

Y sobre una posible secuela: por ahora no hay un Monkey Man 2 oficialmente anunciado. Chab dijo que estaría encantado de regresar, pero que no había oído nada concreto sobre una continuación; Patel también se mostró prudente cuando se le preguntó por ella.



Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Furiosa (Australia - EEUU, 2024) de George Miller

Después de la barbaridad que supuso Mad Max: Fury Road, parecía prácticamente imposible que George Miller pudiera volver a sorprendernos con una persecución sobre ruedas. Y, sin embargo, las mejores escenas de acción de Furiosa son posiblemente aún mejores, aunque también bastante más cortas y menos abundantes.

Miller continúa demostrando que entiende la acción como pocos directores actuales. La composición de los planos, la claridad con la que muestra lo que ocurre y un montaje extraordinario permiten seguir auténticas locuras con decenas de vehículos y personajes sin perder nunca el sentido del espacio. La fotografía también es magnífica, recuperando ese universo exagerado, colorista, sucio y poblado por personajes absolutamente demenciales que constituye una de las señas de identidad de la saga.

Desgraciadamente, esta vez hay demasiado CGI y no siempre está a la altura. Algunos fondos, vehículos y composiciones digitales resultan sorprendentemente artificiales para una superproducción de este calibre, especialmente después del impacto físico que transmitía Fury Road.

Anya Taylor-Joy cumple, pero para mí no es Charlize Theron. Le falta parte de aquella presencia física arrolladora. Quien sí roba numerosas escenas es Chris Hemsworth, divertidísimo y completamente desatado como Dementus.

También creo que la película habría ganado con algo menos de metraje y un ritmo más rápido. Hay momentos en los que Miller parece demasiado interesado en ampliar la mitología de su universo cuando uno simplemente está deseando que vuelva a arrancar algún motor.


La mejor escena de acción:

Sin discusión, el asalto al War Rig.

Una auténtica animalada de planificación, especialistas, vehículos, explosiones y movimientos de cámara. Miller convierte una persecución en una sucesión constante de pequeñas situaciones de peligro perfectamente comprensibles para el espectador.

Por momentos, incluso supera a Fury Road.


Resumen:

Furiosa no alcanza como película el extraordinario equilibrio de Fury Road: es demasiado larga, algo irregular y abusa de un CGI que ocasionalmente resulta bastante pobre.

Pero cuando George Miller pisa el acelerador sigue jugando en otra liga.

Magnífica fotografía, montaje excepcional, Chris Hemsworth pasándoselo en grande y algunas escenas de acción absolutamente monumentales.

Y sí, está llena de personajes rarísimos. Pero en el universo Mad Max, eso es una virtud.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

domingo, 23 de agosto de 2026

Crítica de Treasure Hunting (China, 2024) de Qin Pengfei

Qin Pengfei se adentra aquí en el cine de aventuras con una mezcla bastante evidente entre Indiana Jones y Golpe en la pequeña China.

Sobre el papel, la propuesta resulta atractiva. El problema es que Treasure Hunting termina siendo una de las películas más flojas de un director que suele mostrarse muchísimo más fiable.

Las escenas de acción, coreografiadas por Qiankun Li y Yi Wang, recurren demasiado al wirework y pierden buena parte de la contundencia física que suele caracterizar al mejor cine de Qin Pengfei. Tampoco ayudan unos efectos digitales francamente pobres y unos decorados que en demasiadas ocasiones parecen demasiado baratos y poco convincentes.

El resto de la película tampoco mejora demasiado el conjunto. Los personajes apenas tienen fuerza, el villano principal resulta directamente ridículo y el exceso de patriotismo chino termina siendo tan insistente que distrae más de lo que aporta.

Hay algunas peleas aprovechables y algún momento de aventura simpático, pero la sensación general es la de una película mucho menos inspirada de lo habitual.


La mejor escena de lucha:

Desgraciadamente, la mejor pelea es la que abre la película.

Ese tramo inicial presenta una acción más rápida, directa y efectiva, y hace pensar que el resto del film mantendrá ese nivel. Luego llegan más enfrentamientos, pero ninguno consigue superar realmente esa primera secuencia.


Resumen:

Treasure Hunting es una decepción dentro de la filmografía de Qin Pengfei.

Tiene alguna buena idea, algo de acción entretenida y una evidente intención de recuperar el espíritu de la aventura clásica, pero el abuso de cables, los pobres efectos digitales, unos personajes poco convincentes y un villano lamentable terminan lastrando demasiado el resultado.

Entretenida por momentos, pero claramente por debajo de sus mejores trabajos.


Nivel de hostias: 🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de Eye for an Eye 2 (China, 2024) con Miao Xie

Con un guion más sólido, personajes mejor desarrollados y unas escenas de acción claramente superiores a las de su predecesora, Eye for an Eye 2 se convierte en una extraordinaria película de artes marciales y, probablemente, en una de las mejores producciones disponibles actualmente en iQIYI.

La cinta no necesita abusar de cables ni de coreografías excesivamente llamativas. Su acción se construye sobre la precisión, el ritmo, la contundencia y un montaje ejemplar. Cada golpe, esquiva o movimiento de espada está perfectamente medido y la cámara nunca pierde de vista la geografía del combate.

Gran parte del mérito corresponde nuevamente a Qin Pengfei, figura fundamental de esta nueva ola del cine de acción chino, que comparte las labores de dirección de acción con Du Xiaohui. Este último también participaría en el diseño de peleas de excelentes películas como Blade of Fury y Curbing Violence, ambas dirigidas por el propio Qin Pengfei. El resultado es magnífico: wuxia clásico en espíritu, pero con una fisicidad y contundencia totalmente modernas.

Miao Xie, protagonista de la aclamada The Furious, vuelve a estar soberbio como el espadachín ciego. Su presencia, contención y extraordinaria capacidad marcial convierten al personaje en una especie de Zatoichi chino absolutamente memorable.

También destaca una producción mucho más artesanal que digital, con magnífica fotografía, excelentes decorados y un uso bastante contenido del CGI. Y, como ya ocurría en la primera entrega, la banda sonora con toques western a lo Ennio Morricone vuelve a ser extraordinaria.


La mejor escena de lucha:

El tramo final concentra algunos combates excepcionales, donde la precisión de Xie Miao y el magnífico trabajo de Qin Pengfei y Du Xiaohui alcanzan su máximo nivel. La acción es rápida, brutal y perfectamente legible.

Pero si me tengo que quedar con una sola escena, esa sería el sorprendente enfrentamiento en la cabaña de pescadores, todo un dechado de creatividad y diversión a raudales.


Resumen:

Eye for an Eye 2 mejora prácticamente todos los aspectos de la primera película.

Mejor historia, personajes con mayor profundidad, excelente música, una realización impecable y unas escenas de acción soberbias.

Una de las grandes películas recientes de artes marciales y una demostración más del fantástico momento que atraviesa el nuevo cine de acción chino.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de The Bodyguard (China, 2024) de Qin Pengfei

Qin Pengfei continúa demostrando con The Bodyguard por qué se ha convertido en uno de los nombres más interesantes de la nueva ola del cine de acción chino, aunque en esta ocasión el resultado sea algo más irregular que en trabajos como Fight Against Evil 2, Curbing Violence o Black Storm.

La protagonista absoluta es Qu Jingjing, estupenda como una antigua francotiradora de las fuerzas especiales convertida en guardaespaldas. A su alrededor encontramos varios rostros habituales de esta nueva generación, como Ashton Chen en un pequeño pero sabroso papel y, sobre todo, Liu Fengchao, que aquí asciende de habitual matón o secundario de lujo a villano principal. El cambio le sienta estupendamente gracias a su carisma, aunque paradójicamente sus excelentes capacidades marciales podrían haberse aprovechado bastante más.

The Bodyguard tiene acción para dar y tomar. Quizá demasiada. Qin Pengfei parece más inspirado cuando encierra a sus personajes en espacios reducidos, donde su cámara puede acompañar cada golpe y aprovechar el escenario, que cuando traslada las peleas a espacios abiertos. Por ello, pese a contar con una cantidad ingente de acción, las coreografías resultan algo más irregulares que en sus mejores películas.

El argumento tampoco termina de estar demasiado claro. Hay intereses farmacéuticos, información científica, conspiraciones y traiciones, pero en realidad todo funciona como excusa para desarrollar una interminable caza del gato y el ratón entre buenos y malos.


La mejor escena de lucha:

Empate técnico. Por un lado, la espectacular pelea dentro de un coche, que inevitablemente recuerda a The Raid 2 y aprovecha magníficamente el reducido espacio, aunque sin alcanzar aquella barbaridad.

Por otro, el excelente enfrentamiento entre Qu Jingjing y Yang Xing, otra magnífica pelea femenina que confirma (por enésima vez) el talento de Qin Pengfei para rodar combates en espacios cerrados.


Resumen:

The Bodyguard no está entre las mejores películas de Qin Pengfei. Su exceso de acción juega ocasionalmente en su contra y el argumento resulta bastante confuso, pero cuando acierta ofrece secuencias verdaderamente espectaculares.

Además, el cameo final de un personaje importante de otra cinta que no voy a revelar para no arruinar la sorpresa, continúa construyendo ese curioso universo compartido que Qin Pengfei parece estar creando alrededor de sus películas.

Para los seguidores de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, con combates físicos, contundentes y claras influencias de The Raid, resulta más que recomendable.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊