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lunes, 31 de agosto de 2026

Crítica de Ip Man: Pelea Final (Hong Kong, 2013) de Herman Yau, con Anthony Wong

Frente al Ip Man prácticamente superheroico de las películas de Donnie Yen, Ip Man: Pelea final intenta acercarse algo más al hombre real. Herman Yau se centra en sus últimos años en Hong Kong y presenta a un maestro envejecido, imperfecto y separado durante largos periodos de su mujer.

La película incluso toca aspectos menos amables de su biografía, como su relación sentimental posterior o su consumo de opio, pero lo hace de manera demasiado superficial. Y ahí está una de sus grandes oportunidades perdidas: pretende desmitificar a Ip Man, pero nunca se atreve a profundizar realmente en sus zonas más oscuras.

La elección de Anthony Wong resulta inicialmente sorprendente, pero acaba siendo uno de los grandes aciertos. Estamos hablando de un actor clásico del cine de Hong Kong y particularmente asociado al heroic bloodshed de los 90, al que vimos en títulos fundamentales como Hard Boiled de John Woo o Full Contact de Ringo Lam, además de películas mucho más extremas como The Untold Story o Ebola Syndrome.

Wong no es Donnie Yen, pero sorprendentemente se defiende muy bien con el Wing Chun. La acción, coreografiada por Li Chung-chi y Checkley Sin, está inteligentemente adaptada a sus capacidades: movimientos contenidos, distancias cortas y bastante menos exhibicionismo acrobático.

Herman Yau, por su parte, es uno de esos incansables artesanos de Hong Kong capaces de saltar del cine extremo de las ya nombradas The Untold Story y Ebola Syndrome a grandes producciones de acción como Shock Wave, aparte de haber dirigido otra película sobre la juventud de Ip Man llamada Ip Man: La Leyenda, que tampoco está nada mal. 


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el enfrentamiento final entre Anthony Wong y Xiong Xin-Xin.

Es un combate clásico y efectivo en el que Wong resulta sorprendentemente convincente frente a todo un veterano del cine marcial hongkonés. La película no necesita convertir a Ip Man en un superhéroe para que la pelea funcione.


Resumen:

Ip Man: Pelea Final ofrece buenas artes marciales, un Anthony Wong excelente y una visión más humana de Ip Man que otras adaptaciones.

Su problema es que resulta algo lenta entre combates, posee algunas historias secundarias que no llegan a ningún lado y, sobre todo, se queda a medio camino cuando intenta aproximarse al verdadero Ip Man. Es más biográfica que las películas de Donnie Yen, pero en mi opinión no lo suficiente.

Por lo tanto esta Pelea Final es interesante, ofrece un punto de vista diferente y por lo tanto no dejad e ser recomendable, aunque también me parece una oportunidad parcialmente perdida.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Chen Zhen: The Tokyo Fight (China, 2019) con Wenjie Wang

Wenjie Wang se mete aquí en la piel de Chen Zhen, un personaje que antes interpretaron auténticas leyendas como Bruce Lee, Jet Li o Donnie Yen.

Y físicamente está más que preparado para ello.

El problema es que, como actor, está muy lejos del carisma y la capacidad interpretativa de aquellos nombres. Da prácticamente la misma impresión cuando pelea, estudia, se enamora, coquetea o se enfada. Me gustó bastante más en As God, donde funcionaba mejor dentro de un reparto coral, pero aquí cargar con un personaje tan icónico deja al descubierto sus limitaciones.

La película también arrastra otro problema bastante habitual en cierto cine comercial chino: un patriotismo demasiado insistente que termina simplificando el conflicto y haciendo que la historia resulte progresivamente más previsible y unidimensional.

Y es una pena, porque la acción está bastante bien.

Hay varios combates muy trabajados, con coreografías limpias y algunos planos secuencia realmente interesantes que demuestran que había potencial para hacer una película mucho mejor si el guion y los personajes hubiesen acompañado.


La mejor escena de lucha:

Para mí, la entrada inicial de Chen Zhen en la mansión de los antagonistas.

La secuencia está planteada como un largo plano continuo y permite comprobar perfectamente lo que Wenjie Wang puede ofrecer como artista físico. Lo que le falta como actor, le sobra en velocidad, coordinación y presencia marcial.

Es precisamente una de esas escenas que hacen todavía más extraña su desaparición casi total de la primera línea después de As God, donde además se mostraba bastante más convincente interpretativamente.


Resumen:

Chen Zhen: The Tokyo Fight tiene un protagonista físicamente muy dotado y varias buenas escenas de acción, pero no termina de hacer justicia a un personaje con semejante legado.

El exceso de patriotismo, una historia demasiado simple y las limitaciones interpretativas de Wenjie Wang pesan demasiado.

Para seguidores de Chen Zhen o completistas del cine de artes marciales chino puede tener interés. 

Para el resto, más bien prescindible.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de The Rebel (Vietnam, 2007) con Johnny Trí Nguyen

The Rebel es una película que cualquier aficionado al cine de artes marciales debería tener en el radar.

Su principal virtud está, sin duda, en la acción y en la extraordinaria capacidad física de Johnny Trí Nguyen, un artista marcial magnífico cuyo arsenal de patadas resulta espectacular. Por velocidad, elasticidad y variedad de giros, hay momentos en los que incluso puede recordar a Scott Adkins.

La influencia de Ong-Bak y del boom del cine marcial provocado por Tony Jaa resulta evidente, aunque The Rebel consigue adquirir personalidad propia gracias a su ambientación en la Indochina francesa. Esa combinación entre cine histórico y artes marciales le proporciona una estética bastante diferente a la de otras producciones surgidas durante aquellos años.

Las peleas pueden parecer ocasionalmente algo lentas (se nota que estamos en la época pre-Gareth Evans), pero son físicas, contundentes y permiten apreciar perfectamente las habilidades de sus intérpretes.

El problema llega cuando dejan de repartirse hostias. El ritmo se vuelve demasiado irregular, algunas escenas dramáticas se prolongan innecesariamente y Johnny Trí Nguyen resulta bastante más convincente peleando que interpretando. Su presencia física es indiscutible, pero determinados momentos emocionales dejan claras sus limitaciones como actor.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el enfrentamiento final entre Johnny Trí Nguyen y Dustin Nguyen, que interpreta al despiadado Sy. Dustin, rostro conocido también por trabajos como 21 Jump Street y, posteriormente, la serie Warrior, construye aquí un antagonista tremendamente carismático y peligroso.

El combate permite a ambos actores soltarse sin cortapisas y Johnny despliega algunas de sus patadas y giros más espectaculares. ¡Hay incluso movimientos aéreos de rotación completa que recuerdan a las patadas de 720 grados!


Resumen:

The Rebel podría haber sido una gran película de artes marciales con un ritmo más ajustado y mejores escenas dramáticas.

No lo consigue, pero cuando comienza la acción demuestra por qué Johnny Trí Nguyen merece mucha más atención entre los aficionados al género.

Física, contundente y con una identidad vietnamita muy marcada.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de Gladiator II (Reino Unido - EEUU) de Ridley Scott

Gladiator II es una terrible mezcla entre Jumanji y Game of Thrones que no hace justicia a la magnífica primera entrega.

Y lo más doloroso es que detrás continúa estando Ridley Scott, uno de los grandes maestros del espectáculo cinematográfico. La película tiene medios, excelentes profesionales y algunas imágenes poderosas, pero parece empeñada en demostrar constantemente que todo tiene que ser más grande, más extravagante y más espectacular que en Gladiator.

¿El resultado? Monos asesinos, rinocerontes, tiburones nadando dentro del Coliseo y un espectáculo progresivamente más cercano a la fantasía que a la épica relativamente terrenal de la primera película. Incluso algunas críticas contemporáneas señalaron precisamente esa obsesión por aumentar constantemente la escala de los juegos.

Y aquí aparece uno de sus mayores problemas: el CGI.

La primera Gladiator utilizaba efectos digitales, por supuesto, pero buena parte de su violencia transmitía suciedad, peso y fisicidad. Aquí la presencia digital resulta muchísimo más evidente. Es especialmente llamativo en los animales, aunque muchas secuencias combinaron realmente elementos físicos con VFX; por ejemplo, para el rinoceronte se utilizó en el rodaje una estructura de tamaño real controlada remotamente que después fue reemplazada digitalmente.

La acción cuenta al menos con un equipo impresionante, con Nikki Berwick y Peter White en la coordinación de especialistas, y Ray Nicholas y Cali Nelle en las peleas.Y cuando Scott abandona los animales digitales y se concentra en seres humanos pegándose con espadas, la película mejora considerablemente.

El problema fundamental está en otro sitio: falta la emoción.

La primera Gladiator era una película épica que tenía
acción. Gladiator II parece demasiadas veces una película que quiere ofrecer espectáculo épico porque recuerda que eso funcionó en Gladiator. Incluso su estructura y muchos de sus elementos narrativos parecen empeñados en reproducir la película original en lugar de justificar realmente esta continuación.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el enfrentamiento entre Lucius y el general Acacius.

No es la secuencia más grande ni la más cara de la película, y precisamente por eso funciona mejor. Dos hombres, armas, especialistas, golpes y una motivación dramática reconocible.

Sin monos digitales. Sin tiburones. Sin necesidad de convertir el Coliseo en Jumanji.


Resumen:

Gladiator II tiene dinero, buenos actores, especialistas de primer nivel y a Ridley Scott detrás de la cámara. Evidentemente, contiene momentos espectaculares.

Pero confunde demasiadas veces grandeza con exceso.

Donde la primera película tenía emoción, personajes memorables y una violencia con peso dramático, esta secuela ofrece demasiadas veces CGI, criaturas, batallas gigantescas y situaciones cada vez más disparatadas.

Un espectáculo aparatoso y ocasionalmente entretenido, pero una secuela profundamente decepcionante de una película que no necesitaba continuación.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Sword in the Moon: Misión de Asesinos (Corea del Sur, 2003) de Kim Eui-suk

Sword in the Moon, también conocida como Misión de Asesinos, es una película de época coreana visualmente espectacular, con un magnífico diseño de vestuario, una excelente banda sonora y abundantes combates con espada bastante sangrientos y bien ejecutados.

La puesta en escena es, sin duda, uno de sus mayores atractivos. La fotografía, los decorados y el trabajo artístico consiguen construir un mundo de época muy convincente, con una estética elegante que por momentos recuerda a otras producciones asiáticas de principios de los 2000 como Bichunmoo.

También merece una mención especial el trabajo de Won Jin, reputado director de acción, actor y maestro de artes marciales, encargado aquí de las coreografías. Sus combates con espada son rápidos, precisos y bastante físicos, con algunos momentos especialmente vistosos que elevan considerablemente el conjunto.

El problema está en la narración. La historia resulta demasiado confusa, algunos personajes no están suficientemente desarrollados y el tramo final no termina de ofrecer la satisfacción que prometía el desarrollo previo.

Es una lástima, porque había material de sobra para construir una película mucho más redonda.

También resulta curioso que Kim Eui-suk, pese al buen acabado técnico de la cinta, no volviera a dirigir después de este trabajo.


La mejor escena de lucha:

Me quedo con los grandes enfrentamientos de espada del tramo final, donde el trabajo de Won Jin alcanza su mejor nivel.

Las coreografías son limpias, rápidas y muy vistosas, con un estilo que puede recordar por momentos a Bichunmoo, aunque con algo más de crudeza y sangre.


Resumen:

Sword in the Moon es una película visualmente muy atractiva y con buenas escenas de acción, pero claramente lastrada por una narración confusa y un desenlace poco satisfactorio.

Aun así, se deja ver con facilidad y resulta especialmente recomendable para los aficionados al cine de época coreano y a los duelos con espada.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊