La puesta en escena es, sin duda, uno de sus mayores atractivos. La fotografía, los decorados y el trabajo artístico consiguen construir un mundo de época muy convincente, con una estética elegante que por momentos recuerda a otras producciones asiáticas de principios de los 2000 como Bichunmoo.
También merece una mención especial el trabajo de Won Jin, reputado director de acción, actor y maestro de artes marciales, encargado aquí de las coreografías. Sus combates con espada son rápidos, precisos y bastante físicos, con algunos momentos especialmente vistosos que elevan considerablemente el conjunto.
El problema está en la narración. La historia resulta demasiado confusa, algunos personajes no están suficientemente desarrollados y el tramo final no termina de ofrecer la satisfacción que prometía el desarrollo previo.
Es una lástima, porque había material de sobra para construir una película mucho más redonda.
También resulta curioso que Kim Eui-suk, pese al buen acabado técnico de la cinta, no volviera a dirigir después de este trabajo.
La mejor escena de lucha:
Me quedo con los grandes enfrentamientos de espada del tramo final, donde el trabajo de Won Jin alcanza su mejor nivel.
Las coreografías son limpias, rápidas y muy vistosas, con un estilo que puede recordar por momentos a Bichunmoo, aunque con algo más de crudeza y sangre.
Resumen:
Sword in the Moon es una película visualmente muy atractiva y con buenas escenas de acción, pero claramente lastrada por una narración confusa y un desenlace poco satisfactorio.
Aun así, se deja ver con facilidad y resulta especialmente recomendable para los aficionados al cine de época coreano y a los duelos con espada.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊
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