jueves, 20 de agosto de 2026

Crítica de El Mono Borracho en el Ojo del Tigre (Hong Kong, 1978), de Yuen Woo-Ping, con Jackie Chan

El esquema clásico del cine de kung-fu está aquí en toda su gloria: joven arrogante que abusa de su talento, joven arrogante que la pifia y es humillado, duro entrenamiento con un maestro excéntrico y, finalmente, transformación en héroe a través de un gran enfrentamiento final.

El mono borracho en el ojo del tigre sigue prácticamente al pie de la letra esta fórmula, por lo que argumentalmente no ofrece demasiadas sorpresas. Pero todo eso importa bastante poco cuando Jackie Chan entra en acción.

Aquí disfrutó de mucha más libertad que en películas anteriores como Meteoro inmortal o La mano de la muerte, desarrollando definitivamente esa mezcla tan personal de artes marciales, acrobacias y humor físico inspirado en los grandes cómicos del cine mudo.

El estilo del borracho se convirtió además en una de las señas de identidad más famosas de su carrera, imitado, homenajeado y reutilizado durante décadas.

La película puede resultar algo repetitiva y su estructura es tremendamente previsible, pero las constantes peleas, los entrenamientos y el humor hacen que el metraje avance con enorme facilidad.


La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento final es el gran momento de la película, con Jackie Chan utilizando todo lo aprendido durante su entrenamiento y desplegando el estilo borracho en una coreografía imaginativa, rapidísima y llena de personalidad.


Resumen:

Drunken Master es una de las mejores películas de la etapa clásica de Jackie Chan y una obra fundamental para entender el nacimiento del estilo que terminaría convirtiéndolo en una leyenda.

Puede que su argumento sea elemental, pero sus coreografías, su humor y el carisma de Jackie la convierten en una cinta absolutamente imprescindible para cualquier amante del cine de artes marciales.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊🥊

No hay comentarios:

Publicar un comentario