Y desgraciadamente es ahí donde la película hace aguas.
La acción no sólo resulta más escasa de lo deseable, sino que además está rodada y montada de una forma tan acelerada y confusa que en demasiados momentos cuesta saber qué demonios está pasando. El problema es especialmente grave porque termina desluciendo por completo a Jet Li, uno de los artistas marciales más espectaculares de su generación.
Entre tiros, explosiones, montaje frenético y encuadres poco agradecidos, apenas podemos disfrutar de la precisión, velocidad y elegancia de sus movimientos. Y eso, tratándose de una película protagonizada por Jet Li, es casi imperdonable.
La estética de superhéroe urbano y ciencia ficción tiene cierto encanto noventero, pero no basta para compensar una historia floja y unas escenas de acción muy por debajo de lo que cabría esperar.
La mejor escena de lucha:
Probablemente alguno de los enfrentamientos del tramo final, donde Jet Li consigue lucirse algo más pese al montaje. Aun así, incluso los mejores momentos están lejos de aprovechar realmente su enorme talento marcial.
Resumen:
Black Mask tuvo cierta repercusión internacional y puede conservar algo de encanto para los nostálgicos del cine de acción hongkonés de los noventa, pero dentro de la filmografía de Jet Li resulta completamente prescindible.
Los fans acérrimos probablemente encuentren algo que disfrutar. Yo, personalmente, a la media hora ya estaba deseando que terminase.
Nivel de hostias: 🥊
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