domingo, 23 de agosto de 2026

Crítica de Mi Padre es un Héroe (Hong Kong, 1995) de Corey Yuen, con Jet Li y Miao Xie

Corey Yuen realiza un trabajo bastante sólido detrás de las cámaras en Mi Padre es un Héroe, aunque la película queda claramente limitada por un guion demasiado simple y poco desarrollado.

El principal villano es uno de sus mayores problemas: resulta tremendamente tópico, está escrito sin apenas matices y además interpretado de una forma tan exagerada que por momentos roza la caricatura. Tampoco ayuda una banda sonora bastante intrusiva y envejecida, que en demasiadas ocasiones parece luchar contra las propias imágenes en lugar de acompañarlas.

Afortunadamente, la película se mantiene entretenida gracias a unas escenas de acción muy enérgicas y, sobre todo, a la presencia de un jovencísimo Miao Xie, que está tan bien que en algunos momentos llega incluso a robarle protagonismo a Jet Li.

Las peleas son vistosas y muy disfrutables, aunque vuelven a caer en dos defectos bastante habituales en muchas películas hongkonesas de Jet Li de aquella época: el abuso de cables y el empleo excesivo de cámara rápida. Es una lástima, porque tanto Jet Li como Miao Xie tenían capacidad marcial de sobra para brillar sin necesidad de recurrir constantemente a estos recursos.

Aun así, Corey Yuen sabe perfectamente cómo rodar acción y mantener el espectáculo, y el tramo final consigue compensar buena parte del melodrama y las debilidades anteriores.


La mejor escena de lucha:

El clímax final es, con diferencia, lo mejor de la película.

Jet Li y Miao Xie tienen ocasión de lucirse en una sucesión de peleas rápidas, acrobáticas y muy espectaculares. La química entre ambos funciona estupendamente y el jovencísimo Miao Xie demuestra unas capacidades físicas sorprendentes para su edad, plantándole cara en pantalla a toda una estrella como Jet Li.

El exceso de wirework y cámara acelerada sigue estando presente, pero la energía y creatividad del enfrentamiento consiguen imponerse.


Resumen:

Mi Padre es un Héroe está lejos de ser una de las mejores películas de Jet Li, pero sigue siendo una cinta de acción muy entretenida.

Su guion es flojo, el villano resulta excesivamente caricaturesco y la música ha envejecido bastante mal, pero Corey Yuen mantiene un buen nivel de espectáculo y Miao Xie demuestra, siendo todavía un niño, un talento marcial extraordinario.

El excelente tramo final termina salvando la película.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

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