sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de El Hombre sin Pasado (Corea del Sur, 2010) de Lee Jeong-beom

Otra espectacular cinta llegada de Corea del Sur, que fue un enorme éxito en su país y que merecidamente fue estrenada en numerosos mercados internacionales, ayudando aún más a la explosiva expansión del cine surcoreano.

El Hombre sin Pasado —no confundir con la película de Aki Kaurismäki de título similar— es un carrusel de acción, artes marciales y dramatismo a partes iguales. En el centro de todo está la relación entre el protagonista y una niña que funciona como única vía de escape para un hombre completamente roto por su pasado.

Lee Jeong-beom, en su segunda película como director tras Cruel Winter Blues, demuestra un enorme talento para rodar acción con claridad y contundencia. A ello contribuye muchísimo el magnífico trabajo físico e interpretativo de Won Bin, excelente como ese héroe taciturno, elegante y prácticamente inexpresivo que esconde mucho más de lo que aparenta.

Y visto con perspectiva, resulta imposible no pensar en John Wick. De hecho, Chad Stahelski y David Leitch reconocieron The Man from Nowhere como una de las influencias de la primera película protagonizada por Keanu Reeves. Ese héroe trajeado, silencioso, de pasado misterioso y extraordinaria capacidad para matar anticipa claramente parte del mito de John Wick. Posteriormente, aquella influencia coreana se mezclaría con una acción todavía más física y coreografiada, cercana también a la revolución que supuso The Raid.

También destaca la emotiva banda sonora de Shim Hyun-jung y un reparto secundario muy sólido.


La mejor escena de lucha:

El espectacular enfrentamiento con cuchillos del tramo final es sencillamente magnífico.

Rápido, brutal y perfectamente legible, permite apreciar todo el trabajo físico de Won Bin y sigue siendo una de las mejores peleas con arma blanca del cine coreano moderno.


Resumen:

El Hombre sin Pasado es un thriller con muchísima personalidad, espectacular, emotivo y difícil de olvidar.

Pero además, con el paso del tiempo ha adquirido todavía mayor importancia al convertirse en una de las referencias directas del cine de acción occidental posterior, especialmente de John Wick.

Una película imprescindible para entender la evolución del género durante las últimas dos décadas.


Mi puntuación: ****

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