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jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de The Karate Kid (Estados Unidos - China - Hong Kong , 2010) con Jackie Chan

La versión de 2010 de Karate Kid es un remake hollywoodiense muy convencional, cargado de todos esos recursos emocionales tan habituales del cine familiar norteamericano: sentimentalismo, momentos diseñados para arrancar la lágrima y una estructura absolutamente previsible.

Puede resultar algo empalagosa, sí, pero al mismo tiempo es una película entretenida, muy bien producida y bastante eficaz dentro de lo que pretende ser.

El principal problema está, sorprendentemente, en las artes marciales. Porque aquí no estamos realmente ante karate, sino ante kung-fu, y precisamente el kung-fu está rodado de una forma bastante poco inspirada.

La cámara al hombro al estilo norteamericano y el montaje rápido interfieren constantemente en las coreografías. En lugar de permitir que los combates se desarrollen con continuidad, ritmo y claridad física, la película parece más interesada en destacar uno o dos golpes espectaculares antes de cortar inmediatamente.

Como consecuencia, muchas de las peleas pierden impacto y espectacularidad. Se echa mucho de menos la presencia de un auténtico director de acción detrás de la cámara.

La gran excepción es, por supuesto, Jackie Chan. Su sola presencia eleva la película, y además ofrece una interpretación bastante más contenida y dramática de lo habitual.

También merece una mención especial la excelente banda sonora de James Horner, que aporta mucha más emoción a determinadas escenas de la que probablemente tendría el propio guion por sí solo.


La mejor escena de lucha:

Sin ninguna duda, el enfrentamiento de Jackie Chan contra varios jóvenes.

Es el único momento donde las artes marciales parecen cobrar vida de verdad. Jackie controla el espacio, utiliza los movimientos de los rivales contra ellos y demuestra, incluso sin necesidad de grandes acrobacias, una comprensión física de la acción que el resto de la película no consigue alcanzar.


Resumen:

Karate Kid es un remake agradable, sentimental y técnicamente impecable, pero también una oportunidad desaprovechada.

Funciona bastante bien como película familiar, pero para una cinta construida alrededor del kung-fu, sus peleas simplemente no están rodadas con la claridad y el talento que merecían.

Eso sí, Jackie Chan y James Horner elevan considerablemente el conjunto.


Nivel de hostias: 🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de El Hombre sin Pasado (Corea del Sur, 2010) de Lee Jeong-beom

Otra espectacular cinta llegada de Corea del Sur, que fue un enorme éxito en su país y que merecidamente fue estrenada en numerosos mercados internacionales, ayudando aún más a la explosiva expansión del cine surcoreano.

El Hombre sin Pasado —no confundir con la película de Aki Kaurismäki de título similar— es un carrusel de acción, artes marciales y dramatismo a partes iguales. En el centro de todo está la relación entre el protagonista y una niña que funciona como única vía de escape para un hombre completamente roto por su pasado.

Lee Jeong-beom, en su segunda película como director tras Cruel Winter Blues, demuestra un enorme talento para rodar acción con claridad y contundencia. A ello contribuye muchísimo el magnífico trabajo físico e interpretativo de Won Bin, excelente como ese héroe taciturno, elegante y prácticamente inexpresivo que esconde mucho más de lo que aparenta.

Y visto con perspectiva, resulta imposible no pensar en John Wick. De hecho, Chad Stahelski y David Leitch reconocieron The Man from Nowhere como una de las influencias de la primera película protagonizada por Keanu Reeves. Ese héroe trajeado, silencioso, de pasado misterioso y extraordinaria capacidad para matar anticipa claramente parte del mito de John Wick. Posteriormente, aquella influencia coreana se mezclaría con una acción todavía más física y coreografiada, cercana también a la revolución que supuso The Raid.

También destaca la emotiva banda sonora de Shim Hyun-jung y un reparto secundario muy sólido.


La mejor escena de lucha:

El espectacular enfrentamiento con cuchillos del tramo final es sencillamente magnífico.

Rápido, brutal y perfectamente legible, permite apreciar todo el trabajo físico de Won Bin y sigue siendo una de las mejores peleas con arma blanca del cine coreano moderno.


Resumen:

El Hombre sin Pasado es un thriller con muchísima personalidad, espectacular, emotivo y difícil de olvidar.

Pero además, con el paso del tiempo ha adquirido todavía mayor importancia al convertirse en una de las referencias directas del cine de acción occidental posterior, especialmente de John Wick.

Una película imprescindible para entender la evolución del género durante las últimas dos décadas.


Mi puntuación: ****

Crítica de Gothic & Lolito Psycho (Japón, 2010) de Gô Ohara

Gothic & Lolita Psycho tiene casi más de videojuego que de película.

Su estructura narrativa es puramente consolera: la estrafalaria protagonista va dando caza a una serie de enemigos, cada uno más pintoresco que el anterior, como si fueran niveles sucesivos hasta llegar al inevitable malo final.

Precisamente por eso recuerda bastante a las primeras películas de Ryuhei Kitamura, muy influenciadas también por la cultura del videojuego y por una concepción de la acción basada más en el impacto visual que en la lógica narrativa. Gô Ohara no alcanza el virtuosismo de Kitamura, pero detrás de las cámaras demuestra bastante talento, especialmente cuando se trata de rodar combates físicos y exagerados.

Sólo hace falta ver el brutal prólogo para darse cuenta de que hay mucho trabajo detrás de las escenas de lucha.

El problema está en todo lo demás. La película tiene gore con aspersores, humor absurdo, frikismo, acción y una estética muy marcada, pero le falta una historia realmente interesante y personajes con algo más de profundidad. Al final, la mayoría quedan reducidos a simples obstáculos que la protagonista debe superar.

Tampoco funciona demasiado bien el tramo final, especialmente ese intento de giro argumental que llega tarde y aporta poco.


La mejor escena de lucha:

El prólogo es probablemente el momento más potente de la cinta, por su energía, su violencia y la forma en la que Ohara presenta desde el principio el tono desquiciado de la propuesta.


Resumen:

Gothic & Lolita Psycho es una película divertida, sangrienta y visualmente estimulante, pero también bastante desaprovechada.

Tenía todos los ingredientes para convertirse en un pequeño clásico del gore japonés moderno, pero una historia floja y unos personajes demasiado planos impiden que llegue tan lejos.

Merece la pena, sí, aunque podría haber sido muchísimo mejor.



Nivel de hostias: 🥊🥊🥊