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lunes, 31 de agosto de 2026

Crítica de Boksoon Debe Morir (Corea del Sur, 2023) de Byun Sung-hyun, con Hwang Jung-min

Boksoon Debe Morir tenía prácticamente todos los ingredientes para convertirse en una gran película de acción: buena factura visual, presupuesto, un universo atractivo y dos intérpretes de enorme nivel.

Por un lado está Jeon Do-yeon, a la que recordamos de Secret Sunshine de Lee Chang-dong y La criada. Por otro, Sul Kyung-gu, protagonista de Peppermint Candy, también de Lee Chang-dong, y de la brutal No Mercy. El nivel interpretativo, por tanto, está más que asegurado, y más aún si añadimos la presencia del siempre solvente Hwang Jung-min, en uno de los personajes más memorables del film.

La película sigue de forma bastante evidente la estela de John Wick, con ese mundo secreto de asesinos profesionales, empresas criminales, códigos internos y reglas propias funcionando por debajo de la sociedad normal. Para diferenciarse, introduce una protagonista que además es madre de una adolescente, con todos los conflictos familiares y secretos que eso conlleva.

El problema es que esa parte dramática resulta bastante previsible. Hay tensión, secretos y conflictos generacionales, pero pocas sorpresas reales.

En acción la cosa mejora bastante. Boksoon Debe Morir tiene varias secuencias muy solventes, una puesta en escena vistosa y una parte final bastante original. Su estilo se mueve entre John Wick, The Raid, Kingsman y ese thriller coreano físico y elegante que Corea del Sur sabe hacer tan bien.

Pero como conjunto se queda a medio camino. Quiere parecerse a John Wick y, al mismo tiempo, diferenciarse mucho de ella, y termina quedándose un poco en tierra de nadie.


La mejor escena de acción:

Para mí, la pelea de Boksoon en el bar contra el grupo de asesinos.

Sin entrar demasiado en el contexto para evitar spoilers, es el momento donde la película alcanza su verdadero pico de acción. La coreografía, el espacio y la progresión del enfrentamiento funcionan especialmente bien, y es probablemente la secuencia que mejor demuestra el potencial que tenía toda la película.


Resumen:

Boksoon Debe Morir es correcta, vistosa y entretenida, con buenos actores y varias escenas de acción realmente disfrutables.

Pero también resulta algo decepcionante, sobre todo porque tenía una base muy sólida para haber dado más de sí.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de A Bittersweet Life (Corea del Sur, 2005) de Kim Jee-woon con Lee Byung-hun

A Bittersweet Life es una de esas películas que justifican por sí solas que un thriller criminal tenga un hueco en El Arte de Hostiar. No es acción pura, pero cuando la violencia aparece lo hace con una elegancia, contundencia y personalidad extraordinarias.

Kim Jee-woon firma aquí uno de sus mejores trabajos, para mí sólo comparable con I Saw the Devil. La estética está cuidadísima: fotografía impecable, composición de planos milimétrica y una atmósfera nocturna y sofisticada que convierte cada escenario en parte fundamental de la película.

Pero buena parte del mérito recae en Lee Byung-hun, que encontró aquí uno de los papeles decisivos de su carrera. Su presencia física es enorme. Se mueve con una elegancia natural, entiende perfectamente qué movimientos funcionan delante de la cámara y posee carisma a raudales. Si hubiera dedicado su carrera exclusivamente al cine de acción, habría podido convertirse perfectamente en una de sus grandes estrellas internacionales.

La acción, además, cuenta con un nombre fundamental del cine coreano: Jung Doo-hong, uno de los grandes directores de acción y especialistas del país. Su trayectoria incluye trabajos en títulos como The Good, the Bad, the Weird, Arahan, City of Violence, Veteran o The Berlin File, además de colaboraciones habituales con directores como Ryoo Seung-wan. Su estilo se caracteriza por una acción física, contundente y muy clara, y en A Bittersweet Life se nota especialmente en la forma de rodar los enfrentamientos cuerpo a cuerpo y la violencia más seca.

El guion funciona muy bien en términos generales, aunque la segunda mitad tiene algún momento algo menos inspirado y pierde ligeramente la precisión del magnífico arranque.


La mejor escena de acción:

Todo el tramo final es sencillamente antológico.

La violencia va creciendo hasta desembocar en una sucesión de enfrentamientos secos, elegantes y brutales que muestran perfectamente el talento de Kim Jee-woon para rodar acción y el trabajo de Jung Doo-hong en la coordinación física. Y esa última escena frente al espejo aporta además un cierre extraño, poético y absolutamente memorable.


Resumen:

A Bittersweet Life es cine negro coreano en estado puro: estilizado, melancólico, violento y extraordinariamente elegante.

Lee Byung-hun está inmenso, Kim Jee-woon firma una de sus obras cumbre y Jung Doo-hong aporta una dirección de acción de primerísimo nivel.

Para mí, junto con I Saw the Devil, lo mejor de Kim Jee-woon.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de New World (Corea del Sur, 2013) de Park Hoon-jung, con Choi Min-sik, Lee Jung-jae y Hwang Jung-min

Otra excelente muestra de cine negro procedente de Corea del Sur, con un reparto de fábula, un guion que funciona a la perfección y una dirección quizá algo impersonal a cargo del guionista de I Saw the Devil (que también firma el libreta de esta cinta), pero tremendamente efectiva.

New World no es, estrictamente hablando, una película de acción pura. Pero cuando la violencia hace acto de presencia resulta tan explosiva, física y bestial que merece sobradamente un hueco en El Arte de Hostiar.

Park Hoon-jung construye un estupendo thriller de infiltrados, traiciones y luchas de poder dentro del crimen organizado, inevitablemente emparentado con títulos como Infernal Affairs. Su principal virtud está en un guion que va colocando las piezas con paciencia hasta conducirnos hacia un tramo final magnífico.

Y qué decir del reparto. Lee Jung-jae, Hwang Jung-min y Choi Min-sik son tres rostros fundamentales del cine coreano contemporáneo y aquí forman un trío formidable. Especialmente memorable resulta Hwang Jung-min, capaz de aportar carisma, humor y una enorme sensación de peligro a un mismo personaje.

La acción tampoco está en manos de cualquiera. Heo Myeong-haeng participa como coordinador de especialistas, todo un veterano de la industria coreana con una larguísima trayectoria y trabajos en películas como The Good, the Bad, the Weird, I Saw the Devil o The Yellow Sea. Y se nota: cuando llega la violencia, la acción es de primera categoría.


La mejor escena de lucha:

La legendaria pelea dentro del ascensor.

Cualquiera que haya visto New World difícilmente podrá olvidarla. Un espacio minúsculo, numerosos adversarios, cuchillos, sangre y una violencia desesperada que va aumentando progresivamente.

Rápida, brutal y magníficamente ejecutada. Una de esas secuencias que por sí solas justifican que una película aparezca en El Arte de Hostiar.


Resumen:

New World es mucho más cine negro que cine de acción, pero importa poco cuando el resultado es tan bueno.

Magnífico reparto, excelente guion, personajes memorables y pequeñas explosiones de violencia extraordinariamente bien ejecutadas.

Otra demostración de por qué el thriller criminal coreano lleva años jugando en primera división.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de El Redentor (Corea del Sur, 2014) de Lee Jeong-beom

Cuatro años tuvimos que esperar para que Lee Jeong-beom regresara al cine de acción tras la apabullante demostración de talento que supuso El Hombre sin Pasado.

Por desgracia, El Redentor se queda claramente a medio camino.

El principal problema está en un guion que nunca termina de desarrollar todo el potencial de su historia y, sobre todo, en una excesiva tendencia al melodrama. La película insiste demasiado en la culpa, el sufrimiento y la redención de su protagonista, hasta el punto de convertirlo en un personaje consumido por una angustia demasiado exagerada y, en ocasiones, poco creíble.

Eso resta fuerza a un thriller que habría funcionado mucho mejor con una narración más seca, directa y contenida.

Afortunadamente, Lee Jeong-beom sigue demostrando muchísimo talento cuando llega la acción. Las escenas están muy bien planificadas, son contundentes y poseen una fisicidad que recuerda por momentos al mejor cine coreano de género.


La mejor escena de lucha:

El tramo final concentra algunos de los mejores momentos de la película, con enfrentamientos secos, rápidos y violentos donde Lee Jeong-beom vuelve a demostrar que entiende perfectamente cómo rodar acción física sin convertirla en un caos de montaje.


Resumen:

El Redentor está lejos del nivel de El Hombre sin Pasado, principalmente por un guion irregular y un melodrama demasiado insistente.

Sin embargo, sus escenas de acción están lo suficientemente bien realizadas como para justificar el visionado.

Podría haber sido mucho más, pero sigue siendo una cinta recomendable para los aficionados al thriller de acción coreano.


Mi puntuación: ***

Crítica de El Hombre sin Pasado (Corea del Sur, 2010) de Lee Jeong-beom

Otra espectacular cinta llegada de Corea del Sur, que fue un enorme éxito en su país y que merecidamente fue estrenada en numerosos mercados internacionales, ayudando aún más a la explosiva expansión del cine surcoreano.

El Hombre sin Pasado —no confundir con la película de Aki Kaurismäki de título similar— es un carrusel de acción, artes marciales y dramatismo a partes iguales. En el centro de todo está la relación entre el protagonista y una niña que funciona como única vía de escape para un hombre completamente roto por su pasado.

Lee Jeong-beom, en su segunda película como director tras Cruel Winter Blues, demuestra un enorme talento para rodar acción con claridad y contundencia. A ello contribuye muchísimo el magnífico trabajo físico e interpretativo de Won Bin, excelente como ese héroe taciturno, elegante y prácticamente inexpresivo que esconde mucho más de lo que aparenta.

Y visto con perspectiva, resulta imposible no pensar en John Wick. De hecho, Chad Stahelski y David Leitch reconocieron The Man from Nowhere como una de las influencias de la primera película protagonizada por Keanu Reeves. Ese héroe trajeado, silencioso, de pasado misterioso y extraordinaria capacidad para matar anticipa claramente parte del mito de John Wick. Posteriormente, aquella influencia coreana se mezclaría con una acción todavía más física y coreografiada, cercana también a la revolución que supuso The Raid.

También destaca la emotiva banda sonora de Shim Hyun-jung y un reparto secundario muy sólido.


La mejor escena de lucha:

El espectacular enfrentamiento con cuchillos del tramo final es sencillamente magnífico.

Rápido, brutal y perfectamente legible, permite apreciar todo el trabajo físico de Won Bin y sigue siendo una de las mejores peleas con arma blanca del cine coreano moderno.


Resumen:

El Hombre sin Pasado es un thriller con muchísima personalidad, espectacular, emotivo y difícil de olvidar.

Pero además, con el paso del tiempo ha adquirido todavía mayor importancia al convertirse en una de las referencias directas del cine de acción occidental posterior, especialmente de John Wick.

Una película imprescindible para entender la evolución del género durante las últimas dos décadas.


Mi puntuación: ****

OldBoy (Corea del Sur, 2003) de Park Chan-wook, con Choi Min-sik

Podría decir que Shiri, Nowhere to Hide y La Isla fueron mi puerta de entrada al cine surcoreano. Pero fue OldBoy la película que realmente me abrió los ojos y me hizo comprender que en aquel país estaba surgiendo algo extraordinario en términos de calidad cinematográfica.

Todavía recuerdo salir del cine pensando que nunca había visto algo tan visceral, tan extraño y, al mismo tiempo, tan auténtico. Park Chan-wook construye una película brutal, enfermiza y profundamente íntima, pero rodada con una personalidad visual arrolladora.

OldBoy funciona como thriller de venganza, drama psicológico y tragedia retorcida, mezclando violencia, humor negro y estilización sin que ninguna de esas piezas termine rompiendo el conjunto. Choi Min-sik ofrece además una interpretación descomunal, física y emocionalmente agotadora.


La mejor escena de lucha:

La pelea del pasillo es ya historia del cine. Un plano lateral aparentemente sencillo, multitud de enemigos y un protagonista agotado que continúa avanzando a base de golpes, martillazos y pura obstinación.

No es una coreografía marcial perfecta ni pretende serlo. Precisamente funciona porque transmite cansancio, dolor y desesperación de una forma casi física.


Resumen:

OldBoy no es simplemente una gran película coreana ni un excelente thriller de venganza. Es una experiencia difícil de olvidar y uno de los grandes hitos del cine moderno.

Violenta, enfermiza, artística y profundamente humana, confirmó que el cine surcoreano había llegado para quedarse.

Para mí, una obra maestra absoluta.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊🥊