Todavía recuerdo salir del cine pensando que nunca había visto algo tan visceral, tan extraño y, al mismo tiempo, tan auténtico. Park Chan-wook construye una película brutal, enfermiza y profundamente íntima, pero rodada con una personalidad visual arrolladora.
OldBoy funciona como thriller de venganza, drama psicológico y tragedia retorcida, mezclando violencia, humor negro y estilización sin que ninguna de esas piezas termine rompiendo el conjunto. Choi Min-sik ofrece además una interpretación descomunal, física y emocionalmente agotadora.
La mejor escena de lucha:
La pelea del pasillo es ya historia del cine. Un plano lateral aparentemente sencillo, multitud de enemigos y un protagonista agotado que continúa avanzando a base de golpes, martillazos y pura obstinación.
No es una coreografía marcial perfecta ni pretende serlo. Precisamente funciona porque transmite cansancio, dolor y desesperación de una forma casi física.
Resumen:
OldBoy no es simplemente una gran película coreana ni un excelente thriller de venganza. Es una experiencia difícil de olvidar y uno de los grandes hitos del cine moderno.
Violenta, enfermiza, artística y profundamente humana, confirmó que el cine surcoreano había llegado para quedarse.
Para mí, una obra maestra absoluta.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊🥊