lunes, 7 de septiembre de 2026

Crítica de Wick Is Pain (Estados Unidos, 2025) de Jeffrey Doe, con Keanu Reeves

Wick Is Pain es prácticamente visionado obligatorio para cualquier aficionado al cine de acción moderno. No es únicamente un documental sobre John Wick, sino también un magnífico homenaje a toda la gente que hizo posible una saga que terminó transformando el género.

Y en el centro de todo está 87Eleven, compañía fundamental para entender la evolución de la acción norteamericana de las últimas décadas. De su entorno han salido nombres como Chad Stahelski, David Leitch, J.J. Perry o Daniel Bernhardt, entre muchos otros especialistas, coreógrafos y artistas marciales que han contribuido a devolver la acción física al primer plano.

El documental es un auténtico tesoro. Keanu Reeves, Stahelski, Leitch y buena parte del equipo explican cómo fue creciendo John Wick, desde una primera película relativamente pequeña hasta convertirse en una franquicia gigantesca. Pero lo verdaderamente apasionante está en el material de trabajo: ensayos, entrenamientos, storyboards, previsualizaciones y escenas detrás de las cámaras que permiten comprender cuánto trabajo existe detrás de unos pocos segundos de acción.

Sobre todo, transmite pasión por el género. Esta gente no parece limitarse a fabricar escenas de acción: las estudia, las vive y conoce perfectamente aquello que la precedió. Las referencias a películas como The Raid y otros títulos fundamentales ayudan a entender cómo John Wick absorbió influencias para después desarrollar un lenguaje propio.

Y ahí reside precisamente el valor de Wick Is Pain: permite observar desde dentro cómo se construye una revolución cinematográfica.


La mejor escena de acción:

Curiosamente, mi momento favorito ni siquiera pertenece a John Wick, sino a las previsualizaciones de Safe.

Ver lo que Stahelski y el equipo de 87Eleven habían imaginado para aquella película resulta revelador. Si aquellas ideas hubiesen llegado intactas a la pantalla, podríamos haber tenido algo sorprendentemente cercano al lenguaje físico que posteriormente asociaríamos con John Wick, y además varios años antes de 2014.

Es uno de esos pequeños descubrimientos que justifican por sí solos el documental y que demuestran que muchas de las ideas que terminarían revolucionando el cine de acción llevaban años gestándose dentro de 87Eleven.


Resumen:

Wick Is Pain es una maravilla para cualquiera interesado en John Wick, las artes marciales, los especialistas o la propia construcción cinematográfica de una escena de acción.

Está repleto de material detrás de las cámaras, previsualizaciones, anécdotas y explicaciones técnicas, pero lo mejor es contemplar la enorme pasión de Stahelski y compañía por aquello que hacen.

Un documental fantástico y de esos que, cuando terminan, solo provocan un pensamiento: ojalá existieran muchos más como este.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

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