jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Run Amuck (China, 2019) de Qin Pengfei

Run Amuck puede considerarse una especie de adaptación no oficial de PlayerUnknown's Battlegrounds, y cualquiera que haya pasado unas cuantas horas en el videojuego reconocerá rápidamente sus continuos homenajes a la jugabilidad, las situaciones, los detalles e incluso algunos de sus memes.

Más allá de esa curiosidad, sin embargo, la película tiene bastante poco que ofrecer.

Su mayor interés está en que supone el debut como director de Qin Pengfei, uno de los nombres fundamentales de lo que yo llamo la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, surgida a finales de la década de 2010 y cada vez más consolidada.

Y aunque aquí todavía estamos muy lejos del nivel que alcanzaría posteriormente en películas como Fight Against Evil 2, Curbing Violence o The Bodyguard, ya pueden apreciarse algunos rasgos de su estilo.

Especialmente interesantes resultan las escenas rodadas en interiores. Cuando aparece el gun-fu —bastante básico todavía— y Qin Pengfei puede utilizar paredes, puertas, muebles y espacios reducidos como parte activa de la acción, la película mejora considerablemente.

Curiosamente, esta acabaría convirtiéndose en una de sus grandes especialidades. Qin Pengfei siempre parece desenvolverse mejor cuando encierra a sus personajes y obliga a la coreografía a adaptarse al escenario. En grandes espacios abiertos, en cambio, su acción suele perder algo de personalidad.


La mejor escena de acción:

Me quedo precisamente con los enfrentamientos en interiores.

No son especialmente sofisticados y están muy lejos de lo que Qin Pengfei sería capaz de hacer años después, pero ya contienen pequeños destellos de su gusto por combinar disparos, cuerpo a cuerpo y utilización constante del entorno.

Vistos retrospectivamente, resultan casi más interesantes por lo que anticipan que por su calidad real.


Resumen:

Run Amuck es una película divertida por momentos, especialmente para quienes conozcan PUBG, pero también tremendamente olvidable.

Tiene un par de buenas escenas de acción y poco más.

Su verdadero valor está en contemplarla hoy como el modesto punto de partida de Qin Pengfei, un director que terminaría convirtiéndose en una de las figuras esenciales de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.


Nivel de hostias: 🥊🥊

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