Mostrando entradas con la etiqueta 2019. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2019. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de agosto de 2026

Crítica de Trabajo Extremo (Corea del Sur, 2019) de Lee Byeong-heon, con Ryu Seung-ryong y Shin Ha-kyun

Trabajo Extremo parte de una idea estupenda y durante buena parte de su metraje sabe aprovecharla. Un grupo de policías utiliza un restaurante de pollo frito como tapadera durante una investigación y, a partir de ahí, la situación empieza a desmadrarse.

La película funciona muy bien desde el principio gracias a su ritmo, su buena factura visual y una banda sonora con bastante personalidad. Además, cuenta con un reparto excelente encabezado por Ryu Seung-ryong, al que muchos recordarán por Miracle in Cell No. 7, y Shin Ha-kyun, uno de esos actores siempre interesantes, presente en películas como Sympathy for Mr. Vengeance o La villana.

El problema es que Extreme Job nunca termina de llevar su propuesta tan lejos como podría. Es simpática, dinámica y entretenida, pero también bastante conservadora. Sobre todo en su último tercio, donde esperaba una película más loca, más agresiva y más dispuesta a exprimir el absurdo de la situación.

El humor también es irregular. Hay gags que funcionan realmente bien, pero otros resultan demasiado forzados e incluso rozan cierta vergüenza ajena. No llegan a hundir la película, pero sí impiden que alcance ese nivel de gran comedia coreana que parecía prometer.

Aun así, es una cinta tremendamente fácil de ver y el reparto consigue mantenerla siempre a flote.


La mejor escena de acción:

Me quedo con todo el tramo final, donde la película aumenta considerablemente la cantidad de acción.

El enfrentamiento coral entre policías y criminales funciona muy bien, pero especialmente destacaría la pelea definitiva entre protagonista y antagonista, que combina bastante bien acción física y humor sin perder completamente la contundencia.

No es una secuencia revolucionaria, pero sí uno de los momentos donde Trabajo Extremo encuentra mejor el equilibrio entre comedia y acción.


Resumen:

Trabajo Extremo es una buena comedia de acción: divertida, bien hecha, con energía y un reparto fantástico.

Pero también me parece algo conservadora y menos atrevida de lo que podría haber sido, especialmente teniendo en cuenta lo absurdo y prometedor de su punto de partida.

Entretenida, sí. Memorable, no tanto.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Chen Zhen: The Tokyo Fight (China, 2019) con Wenjie Wang

Wenjie Wang se mete aquí en la piel de Chen Zhen, un personaje que antes interpretaron auténticas leyendas como Bruce Lee, Jet Li o Donnie Yen.

Y físicamente está más que preparado para ello.

El problema es que, como actor, está muy lejos del carisma y la capacidad interpretativa de aquellos nombres. Da prácticamente la misma impresión cuando pelea, estudia, se enamora, coquetea o se enfada. Me gustó bastante más en As God, donde funcionaba mejor dentro de un reparto coral, pero aquí cargar con un personaje tan icónico deja al descubierto sus limitaciones.

La película también arrastra otro problema bastante habitual en cierto cine comercial chino: un patriotismo demasiado insistente que termina simplificando el conflicto y haciendo que la historia resulte progresivamente más previsible y unidimensional.

Y es una pena, porque la acción está bastante bien.

Hay varios combates muy trabajados, con coreografías limpias y algunos planos secuencia realmente interesantes que demuestran que había potencial para hacer una película mucho mejor si el guion y los personajes hubiesen acompañado.


La mejor escena de lucha:

Para mí, la entrada inicial de Chen Zhen en la mansión de los antagonistas.

La secuencia está planteada como un largo plano continuo y permite comprobar perfectamente lo que Wenjie Wang puede ofrecer como artista físico. Lo que le falta como actor, le sobra en velocidad, coordinación y presencia marcial.

Es precisamente una de esas escenas que hacen todavía más extraña su desaparición casi total de la primera línea después de As God, donde además se mostraba bastante más convincente interpretativamente.


Resumen:

Chen Zhen: The Tokyo Fight tiene un protagonista físicamente muy dotado y varias buenas escenas de acción, pero no termina de hacer justicia a un personaje con semejante legado.

El exceso de patriotismo, una historia demasiado simple y las limitaciones interpretativas de Wenjie Wang pesan demasiado.

Para seguidores de Chen Zhen o completistas del cine de artes marciales chino puede tener interés. 

Para el resto, más bien prescindible.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Run Amuck (China, 2019) de Qin Pengfei

Run Amuck puede considerarse una especie de adaptación no oficial de PlayerUnknown's Battlegrounds, y cualquiera que haya pasado unas cuantas horas en el videojuego reconocerá rápidamente sus continuos homenajes a la jugabilidad, las situaciones, los detalles e incluso algunos de sus memes.

Más allá de esa curiosidad, sin embargo, la película tiene bastante poco que ofrecer.

Su mayor interés está en que supone el debut como director de Qin Pengfei, uno de los nombres fundamentales de lo que yo llamo la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, surgida a finales de la década de 2010 y cada vez más consolidada.

Y aunque aquí todavía estamos muy lejos del nivel que alcanzaría posteriormente en películas como Fight Against Evil 2, Curbing Violence o The Bodyguard, ya pueden apreciarse algunos rasgos de su estilo.

Especialmente interesantes resultan las escenas rodadas en interiores. Cuando aparece el gun-fu —bastante básico todavía— y Qin Pengfei puede utilizar paredes, puertas, muebles y espacios reducidos como parte activa de la acción, la película mejora considerablemente.

Curiosamente, esta acabaría convirtiéndose en una de sus grandes especialidades. Qin Pengfei siempre parece desenvolverse mejor cuando encierra a sus personajes y obliga a la coreografía a adaptarse al escenario. En grandes espacios abiertos, en cambio, su acción suele perder algo de personalidad.


La mejor escena de acción:

Me quedo precisamente con los enfrentamientos en interiores.

No son especialmente sofisticados y están muy lejos de lo que Qin Pengfei sería capaz de hacer años después, pero ya contienen pequeños destellos de su gusto por combinar disparos, cuerpo a cuerpo y utilización constante del entorno.

Vistos retrospectivamente, resultan casi más interesantes por lo que anticipan que por su calidad real.


Resumen:

Run Amuck es una película divertida por momentos, especialmente para quienes conozcan PUBG, pero también tremendamente olvidable.

Tiene un par de buenas escenas de acción y poco más.

Su verdadero valor está en contemplarla hoy como el modesto punto de partida de Qin Pengfei, un director que terminaría convirtiéndose en una de las figuras esenciales de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.


Nivel de hostias: 🥊🥊

lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de Rambo: Last Blood (EEUU - Hong Kong - España, 2019) con Silvester Stallone

Sin ser una obra maestra, Rambo: Last Blood me parece bastante mejor de lo que buena parte de la crítica afirmó en su momento.

Adrian Grunberg, que ya había demostrado bastante oficio en Vacaciones en el infierno junto a Mel Gibson, se ganó aquí la oportunidad de cerrar —al menos por ahora— la historia de uno de los personajes más míticos de Sylvester Stallone.

El guion no es especialmente complejo, pero sí efectivo, directo y por momentos incluso bastante conmovedor. La película entiende que Rambo es ya un hombre marcado por décadas de violencia y construye alrededor de él una sencilla historia de pérdida, rabia y venganza.

El reparto incluye además varios rostros conocidos del cine mexicano y español, entre ellos Sergio Peris-Mencheta y Paz Vega, que aportan presencia y carisma al conjunto.

Y detrás de la acción encontramos también especialistas de primer nivel, entre ellos Diyan Hristov, veterano stuntman relacionado con producciones de gran calibre como las tres primeras entregas de Los Mercenarios, 300: El origen de un imperio e incluso John Wick: Capítulo 2. Esa experiencia se aprecia especialmente cuando la película abandona definitivamente el drama y se entrega a la carnicería.


La mejor escena de acción:

Sin duda, todo el enfrentamiento final en los túneles y alrededores del rancho.

Rambo despliega allí todo su arsenal de trampas y ejecuciones, recuperando su faceta más salvaje de guerrillero. Cuchillos, armas de fuego, trampas y mutilaciones se suceden sin escatimar una sola gota de sangre.

Es un auténtico festival gore que llega incluso a rivalizar con la brutalidad de la ya extremadamente violenta John Rambo. Y, sobre todo, ofrece exactamente el clímax que uno espera de la que podría ser la última aventura del personaje.


Resumen:

Rambo: Last Blood es una despedida bastante digna para John Rambo.

Tiene un argumento sencillo pero efectivo, algunos momentos sorprendentemente emotivos, buenos profesionales detrás de la acción y un Sylvester Stallone que continúa transmitiendo perfectamente el cansancio y la rabia acumulados por el personaje.

Y cuando finalmente llega la hora de repartir hostias, la película se convierte en una carnicería absolutamente desatada.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊