Salvo por determinados efectos digitales y un combate final que abraza momentáneamente esa acción más física y contundente heredera de The Raid, la película podría haberse rodado perfectamente treinta años antes. Y eso, lejos de ser un defecto, supone uno de sus mayores atractivos.
Qin Pengfei demuestra un enorme talento para la acción, con coreografías elegantes, planos bastante largos y una magnífica comprensión del espacio. Hay cables a raudales, por supuesto, pero aquí forman parte natural de la fantasía wuxia en lugar de utilizarse únicamente para impresionar. El resultado recuerda inevitablemente a aquella edad dorada del cine de Hong Kong.
Miao Xie está fantástico. Su técnica, agilidad y presencia lo convierten en el protagonista perfecto para este tipo de película y ayudan a entender por qué acabaría convirtiéndose en una de las grandes figuras de esta nueva ola de acción china.
Pero también sorprende Wang Wenjie, excelente físicamente y con suficiente carisma como para haber desarrollado una carrera mucho mayor. Resulta extraño que posteriormente haya tenido tan poca presencia cinematográfica, porque aquí demuestra cualidades de sobra para convertirse en una estrella del género.
El argumento es sencillo, pero funciona precisamente porque nunca intenta imponerse sobre aquello que realmente importa: los personajes y las artes marciales.
La mejor escena de lucha:
El combate final resulta especialmente interesante porque abandona parcialmente el wuxia más aéreo para acercarse a una acción mucho más física, rápida y moderna. Es casi un puente entre el cine de Jet Li de los noventa y la influencia contemporánea de The Raid.
Resumen:
As God no reinventa el wuxia, pero recupera su espíritu con enorme cariño y talento.
Qin Pengfei demuestra ya aquí su extraordinaria capacidad como director de acción, mientras Xie Miao y Wang Wenjie ofrecen un magnífico espectáculo marcial.
Para los nostálgicos del mejor Jet Li de los noventa, una pequeña joya.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊
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