La película entra por los ojos desde el primer momento. La fotografía aprovecha magníficamente los paisajes, los interiores y la iluminación para crear una atmósfera muy convincente, mientras que el diseño de producción y el vestuario ayudan a construir un mundo de época creíble sin caer en el exceso.
Yang Bingjia demuestra además un buen conocimiento del género, alternando momentos más pausados con ráfagas de acción rápida y muy bien coreografiada.
Y precisamente las coreografías son uno de los grandes atractivos de la cinta, con Qin Pengfei al frente del diseño de acción. Su mano se nota en la claridad de los movimientos, el buen aprovechamiento del espacio y una violencia física que aporta mucha más contundencia de la que suele verse en producciones de este tipo.
La banda sonora también merece una mención especial: emotiva, elegante y perfectamente integrada en la historia.
Miao Xie está fantástico como el espadachín ciego. Su presencia física, su contención interpretativa y sus excelentes capacidades marciales convierten al personaje en alguien tremendamente atractivo desde el primer momento.
La mejor escena de lucha:
Sin duda, el brutal duelo del tramo final contra la secuaz del antagonista principal.
Es una pelea rápida, seca y sorprendentemente violenta, con una coreografía espectacular y una sensación de peligro constante. Probablemente sea el momento en el que mejor se aprecia el talento de Qin Pengfei para combinar elegancia wuxia con una acción mucho más física y contundente.
Resumen:
Eye for an Eye es una película de artes marciales muy bien realizada, con magnífica fotografía, excelente música y un Miao Xie totalmente entregado.
Su principal problema está en una duración demasiado ajustada, que impide desarrollar mejor a varios personajes secundarios, y en un uso algo excesivo de CGI respecto a su secuela.
Aun así, es una propuesta muy recomendable y una base excelente para una segunda parte que terminaría superándola en casi todos los aspectos.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊
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