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jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Project Wolf Hunting (Corea del Sur, 2022), de Kim Hong-sun

Project Wolf Hunting es una de las películas más salvajes, violentas y abiertamente gore que ha producido el cine surcoreano. Y eso, dependiendo de lo que busques, puede ser tanto su principal virtud como su mayor problema.

Kim Hong-sun reúne un reparto coral muy atractivo, encabezado por Seo In-guk y Jang Dong-yoon, y durante el arranque parece interesado en construir una historia de criminales, policías y personajes con diferentes motivaciones encerrados en un mismo barco. El planteamiento promete bastante.

Pero poco a poco todo eso pasa a un segundo plano. Los personajes dejan de ser personajes para convertirse, básicamente, en carnaza.

Y como aficionado al gore, es difícil no disfrutar de semejante barbaridad. Los efectos son magníficos, la sangre corre literalmente a litros y algunas muertes alcanzan unos niveles de brutalidad realmente sorprendentes. Probablemente estemos ante una de las producciones comerciales más gore que ha dado Corea del Sur.

El problema es que semejante apuesta termina devorando la propia película. Personajes inicialmente interesantes desaparecen sin haber desarrollado prácticamente nada y algunas líneas argumentales que parecían importantes terminan abruptamente.

La acción sigue esa misma filosofía. Aquí no encontramos grandes coreografías marciales ni la precisión de The Raid. Los combates buscan fundamentalmente el impacto, la violencia y las consecuencias del golpe. En ese sentido, me resulta inevitable pensar en Timo Tjahjanto y su gusto por llevar cada enfrentamiento hacia terrenos cada vez más brutales, aunque Kim Hong-sun utiliza una puesta en escena más austera y menos elaborada coreográficamente.

Y luego está ese final, claramente diseñado pensando en una continuación. La película deja demasiados frentes abiertos y, al no haberse materializado por ahora una secuela, la sensación de quedarse a medias resulta todavía mayor.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el momento en el que Alpha despierta de su letargo y comienza la masacre de los soldados japoneses.

Es larga, exagerada, tremendamente sangrienta y representa perfectamente lo que Project Wolf Hunting quiere ofrecer. Aquí la película deja definitivamente de contenerse y convierte la violencia en puro espectáculo.

Para los aficionados al gore, una auténtica fiesta.


Resumen:

Project Wolf Hunting tenía personajes, ambientación y premisa suficientes para haber sido mucho más que una carnicería. Decide conscientemente sacrificar buena parte de todo ello en favor del gore más desatado.

Como película, deja cierta sensación de oportunidad perdida. Como festival de sangre y violencia surcoreana, pocas han sido capaces de llegar tan lejos.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Blind War (China, 2022) de Chris Huo, con Andy On

En 2022 el cine chino de streaming nos ofreció dos películas muy diferentes sobre luchadores ciegos. Una fue Eye for an Eye, con Miao Xie, un wuxia de época que acabaría convirtiéndose en uno de los títulos destacados de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino. La otra fue Blind War, donde Andy On traslada una idea parecida al thriller policíaco contemporáneo.

Desgraciadamente, Blind War resulta bastante menos satisfactoria.

Su gran problema es un guion demasiado convencional, lleno de personajes estereotipados, situaciones previsibles y un dramatismo que nunca termina de funcionar. La historia parece demasiado condicionada por las fórmulas habituales del thriller criminal comercial chino y pocas veces consigue sorprender.

Y es una verdadera lástima, porque cuando comienza la acción la película puede llegar a ser espectacular.

Chris Huo ya muestra aquí muchas de las virtudes que posteriormente explotaría mucho mejor en Hunt the Wicked: coreografías modernas, movimientos de cámara imaginativos y una acción física que puede resultar tremendamente contundente. Andy On se entrega completamente al personaje y su enorme presencia física consigue elevar bastantes secuencias.

También encontramos a Yang Xing, aquí como Xi Na/Cena, actriz que posteriormente tendría un papel destacado como Nana en The Bodyguard de Qin Pengfei.


La mejor escena de lucha:

Curiosamente, la mejor secuencia ni siquiera está protagonizada por Andy On.

Me quedo con el espectacular plano secuencia protagonizado por Yang Xing dentro de la mansión durante el tramo final.

Es una auténtica exhibición de planificación: plano secuencia, enemigos que aparecen constantemente y una cámara que acompaña la pelea intentando mantener la continuidad mientras combina disparos y cuerpo a cuerpo.

Por momentos parece una escena salida de John Wick y demuestra que, cuando tiene material adecuado entre manos, Chris Huo puede ser un director de acción extraordinario.


Resumen:

Blind War tiene excelentes peleas, un Andy On entregadísimo y momentos donde Chris Huo demuestra todo su potencial.

Pero la acción no puede compensar un guion tan pobre y previsible.

Vista ahora, parece principalmente un ensayo de ideas que Huo terminaría ejecutando mucho mejor en Hunt the Wicked.

Espectacular por momentos, pero globalmente mediocre.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de The Tai Chi Master (China, 2022) de Siyu Cheng, con Yue Wu

Zhang San Feng, también conocida como The Tai Chi Master, era una película que tenía especialmente ganas de ver por la presencia de Cheng Siyu, uno de los directores que más interés me despiertan dentro de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino. Y lo cierto es que terminó sorprendiéndome para bien.

Estamos ante un wuxia fantástico con un uso muy abundante de cables, así que quienes no soporten el wire-fu ya saben perfectamente lo que van a encontrar. Aun así, las escenas de acción están bien resueltas y algunas llegan a ser realmente espectaculares.

El protagonista, Wu Yue, funciona bastante bien gracias a su presencia física y suficiente carisma para sostener tanto las escenas dramáticas como los combates. La historia pierde algo de fuerza a mitad del metraje, pero al menos resulta relativamente sencilla de seguir, algo que se agradece especialmente en determinadas producciones chinas de fantasía donde nombres, personajes y conspiraciones pueden acabar convirtiéndose en un auténtico laberinto.

Cheng Siyu codirige junto a Lin Zhenzhao y vuelve a demostrar que es un nombre a seguir. Hay imaginación visual y una voluntad evidente de ofrecer espectáculo incluso con recursos relativamente limitados.


La mejor escena de lucha:

Sin ninguna duda, el espectacular asedio inicial a la ciudad amurallada.

Es además una fantástica presentación de buena parte de los protagonistas y antagonistas. Curiosamente, aquí la acción está bastante más pegada al suelo que en el resto de la película, con menos fantasía y una fisicidad mucho más contundente.

La secuencia es un magnífico ejemplo de montaje, planificación y ejecución. La cámara se introduce constantemente entre los combatientes, acompaña los desplazamientos y consigue mantener la claridad incluso cuando el caos aumenta, recordando por momentos a la forma de rodar de Gareth Evans.

Precisamente por eso resulta una pena que la película cambie después tanto de tono y se entregue mucho más al wire-fu y la fantasía. Ese arranque prometía una película incluso mejor.


Resumen:

Zhang San Feng no es ningún clásico del wuxia, pero sí una propuesta bastante entretenida y visualmente ambiciosa.

Tiene buenos combates, un Wu Yue convincente y un comienzo extraordinario, aunque posteriormente pierde algo de ritmo y abusa demasiado de los cables.

Muy recomendable para quienes disfrutaron con películas como As God o los wuxia protagonizados por Miao Xie, y una muestra del talento del por entonces jovencísimo Cheng Siyu como director dentro de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de Carter (Corea del Sur, 2022) de Jung Byung-gil

Carter demuestra perfectamente que en el cine de acción más no siempre significa mejor. Especialmente cuando todo ese despliegue está construido alrededor de un guion absolutamente horrendo.

Detrás de la cámara está Jung Byung-gil, el director de The Villainess, una película que ya había demostrado su enorme talento para concebir secuencias de acción técnicamente complejas y buscar movimientos de cámara imposibles. En Carter lleva esa filosofía hasta sus últimas consecuencias: prácticamente toda la película pretende transmitir la sensación de estar rodada en un gigantesco plano secuencia.

Y precisamente ahí está el problema.

En The Villainess existía un equilibrio mucho mayor entre virtuosismo técnico, fisicidad y espectáculo. Aquí Jung Byung-gil parece empeñado en superar constantemente la locura de la escena anterior. La cámara vuela, gira, atraviesa espacios imposibles, se introduce entre vehículos y personajes y encadena peleas, persecuciones, disparos y explosiones hasta terminar provocando agotamiento.

Las costuras del falso plano secuencia, además, son demasiado evidentes. Hay multitud de transiciones digitales, CGI de calidad muy irregular y trucos de montaje que terminan consiguiendo precisamente lo contrario de lo pretendido: en lugar de aumentar la inmersión, recuerdan constantemente que estamos contemplando un enorme ejercicio técnico.

Esto resulta especialmente frustrante porque detrás de semejante despliegue existe un enorme trabajo de especialistas y del equipo de acción coreano. Jung Byung-gil procede precisamente del cine de acción y ya había demostrado tanto en Confession of Murder como, especialmente, en The Villainess su obsesión por encontrar nuevas maneras de colocar la cámara dentro de las coreografías. El problema no es la falta de talento, sino la absoluta ausencia de contención.

Y el guion tampoco ayuda. Personajes esquemáticos, explicaciones interminables, giros constantes y una trama progresivamente más absurda convierten la narración en una simple excusa para conectar una set piece con la siguiente.


La mejor escena de lucha:

Me quedo precisamente con la primera gran pelea en los baños.

Antes de que la película entre definitivamente en el terreno del exceso absoluto, encontramos aquí una secuencia brutal, física y tremendamente enérgica. El espacio reducido permite que los golpes tengan peso y que la cámara todavía esté al servicio de los especialistas y de la coreografía, en lugar de convertirse ella misma en la protagonista.

Paradójicamente, cuanto más intenta superarla posteriormente la película, menos efectiva resulta.


Resumen:

Carter tiene talento, ambición y una cantidad demencial de trabajo detrás de sus escenas de acción. El problema es que no sabe cuándo parar.

Demasiado CGI, demasiados movimientos imposibles, demasiadas trampas para mantener la ilusión del plano secuencia, demasiada acción y, sobre todo, demasiado artificio.

Jung Byung-gil ya había demostrado con The Villainess que podía revolucionar visualmente una secuencia de acción. Aquí intenta revolucionar prácticamente cada minuto de película y termina demostrando una de las reglas fundamentales del género:

La acción también necesita respirar.

Espectacular por momentos, agotadora durante demasiados otros y muy lejos del magnífico equilibrio alcanzado por The Villainess.


Nivel de hostias: 🥊🥊

domingo, 23 de agosto de 2026

Crítica de Turno de Día (Estados Unidos, 2022) de J.J. Perry con Scott Adkins

J. J. Perry, veterano especialista y director de segunda unidad curtido durante décadas en el cine de acción, debutó como director con Turno de Día, una mezcla de vampiros, comedia y acción que, desgraciadamente, nunca termina de encontrar el tono adecuado. Perry venía de trabajar en títulos como John Wick, Blade, F9 o el remake de Oldboy, así que experiencia para montar espectáculo tenía de sobra.

El problema es que la película se empeña demasiado en ese humor banal y constante tan habitual en cierto blockbuster americano reciente, con un tono casi marvelita que choca bastante con la violencia, el gore y el potencial de su propuesta. Hay desmembramientos, vampiros retorciéndose de formas imposibles y bastante sangre, pero cada vez que la cinta parece querer ponerse seria aparece otro chiste que rompe el ambiente.

La acción, eso sí, es claramente lo mejor. Felix Betancourt participa como coordinador y coreógrafo de peleas, dentro de un equipo de especialistas muy potente. Betancourt posee una extensa carrera en acción y stunts, con trabajos posteriores o paralelos en producciones como The Gray Man, Black Adam, Guardians of the Galaxy Vol. 3, Road House o The Killer's Game.


La mejor escena de lucha:

Sin ninguna duda, el asalto de los hermanos Nazarian, interpretados por Steve Howey y un absolutamente espectacular Scott Adkins, al nido de vampiros.

Es el momento donde Turno de Día se convierte por unos minutos en la película que podría haber sido: ritmo salvaje, gore, artes marciales y una acción magníficamente coordinada. El propio Perry destacó esta secuencia y su larga relación profesional con Adkins, con quien ya había trabajado años atrás.

Y Scott Adkins está sencillamente brutal.


Resumen:

Lo mejor de Turno de Día: los hermanos Nazarian y, especialmente, Scott Adkins.

Lo peor: prácticamente todo lo demás.

Tiene gore, buenas ideas y un equipo de acción excelente, pero el guion, el humor constante y un tono demasiado ligero impiden que todos esos ingredientes terminen de funcionar.

Una oportunidad bastante desaprovechada.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Detective Chen (China, 2022) de Ashton Chen

Detective Chen supone el debut de Ashton Chen como director y, aunque demuestra ambición, también deja bastante claro que estamos ante la primera película de un realizador todavía buscando su estilo.

La cinta intenta mezclar a partes iguales acción, comedia y thriller policíaco, pero ninguno de esos elementos termina de funcionar del todo. Por momentos parece una extraña combinación entre Legend of the Fist: The Return of Chen Zhen, Crows Zero y una intriga criminal moderna.

Sobre el papel, la mezcla resulta atractiva. El problema es que los géneros compiten constantemente entre sí. Cuando la trama empieza a generar algo de tensión, aparece una nueva escena cómica que rompe el ritmo y evita que el thriller llegue a funcionar como debería.

La acción también resulta irregular. Hay varias peleas entretenidas y las coreografías son competentes, pero rara vez dejan huella. El abuso de cables y acrobacias exageradas resta contundencia a muchos enfrentamientos, que habrían funcionado mejor con un enfoque más físico y directo.

Tampoco ayuda un guion que se vuelve progresivamente más enrevesado, acumulando giros hasta hacer que la investigación resulte más agotadora que intrigante.

Aun así, Ashton Chen demuestra cierto potencial detrás de las cámaras. Como protagonista, sin embargo, continúa teniendo menos carisma que otros actores de su generación como Xie Miao.


La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento final contra el principal antagonista interpretado por Collin Chou es claramente el combate más destacable.

Está bien realizado, tiene buen ritmo y permite a Ashton Chen lucir sus capacidades marciales, aunque sin llegar a ofrecer ninguna gran innovación ni un momento realmente memorable.


Resumen:

Detective Chen es un debut ambicioso pero bastante irregular.

Tiene ideas interesantes, algunas buenas peleas y destellos de talento por parte de Ashton Chen, pero el exceso de comedia, un guion demasiado complicado y una acción menos contundente de lo deseable impiden que termine de funcionar.


Nivel de hostias: 🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de Eye for an Eye (China, 2022) con Miao Xie

Eye for an Eye supone un estupendo regreso al wuxia más clásico, combinando elegantes duelos de espada, una puesta en escena muy cuidada y un protagonista con enorme carisma.

La película entra por los ojos desde el primer momento. La fotografía aprovecha magníficamente los paisajes, los interiores y la iluminación para crear una atmósfera muy convincente, mientras que el diseño de producción y el vestuario ayudan a construir un mundo de época creíble sin caer en el exceso.

Yang Bingjia demuestra además un buen conocimiento del género, alternando momentos más pausados con ráfagas de acción rápida y muy bien coreografiada.

Y precisamente las coreografías son uno de los grandes atractivos de la cinta, con Qin Pengfei al frente del diseño de acción. Su mano se nota en la claridad de los movimientos, el buen aprovechamiento del espacio y una violencia física que aporta mucha más contundencia de la que suele verse en producciones de este tipo.

La banda sonora también merece una mención especial: emotiva, elegante y perfectamente integrada en la historia.

Miao Xie está fantástico como el espadachín ciego. Su presencia física, su contención interpretativa y sus excelentes capacidades marciales convierten al personaje en alguien tremendamente atractivo desde el primer momento.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el brutal duelo del tramo final contra la secuaz del antagonista principal.

Es una pelea rápida, seca y sorprendentemente violenta, con una coreografía espectacular y una sensación de peligro constante. Probablemente sea el momento en el que mejor se aprecia el talento de Qin Pengfei para combinar elegancia wuxia con una acción mucho más física y contundente.


Resumen:

Eye for an Eye es una película de artes marciales muy bien realizada, con magnífica fotografía, excelente música y un Miao Xie totalmente entregado.

Su principal problema está en una duración demasiado ajustada, que impide desarrollar mejor a varios personajes secundarios, y en un uso algo excesivo de CGI respecto a su secuela.

Aun así, es una propuesta muy recomendable y una base excelente para una segunda parte que terminaría superándola en casi todos los aspectos.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Stabbing into the Throat (China, 2022) con Fufu Yuan

Sobre el papel, Stabbing in the Throat tenía ingredientes suficientes para convertirse en un thriller de acción entretenido. La premisa prometía tensión, enfrentamientos físicos y alguna que otra set piece imaginativa. El problema es que prácticamente todo ese potencial queda sepultado por una ejecución sorprendentemente torpe.

Wang Qing, habitual de producciones de bajo presupuesto para iQIYI, vuelve a moverse aquí en ese terreno. Y el presupuesto reducido no tendría por qué ser un problema si la planificación, el montaje y las coreografías funcionasen. Pero precisamente ahí es donde la película falla con más claridad.

El montaje es especialmente desastroso. Muchas peleas carecen de ritmo, los golpes pierden impacto y varias secuencias terminan pareciendo mucho más torpes de lo que probablemente fueron durante el rodaje.

Fufu Yuan se entrega bastante como protagonista, pero ni siquiera él consigue levantar el conjunto. El ejemplo más claro es una larga secuencia en plano continuo que intenta recordar a Extraction. La ambición está ahí, pero el resultado acaba rozando la parodia por culpa de movimientos de cámara muy forzados, coreografías poco convincentes y trucos demasiado evidentes.

Los villanos tampoco ayudan demasiado. Son tan incompetentes y ridículos que cualquier sensación de peligro desaparece casi por completo.


La mejor escena de lucha:

Precisamente ese intento de plano secuencia es, paradójicamente, lo más destacable de la película.

No porque funcione especialmente bien, sino porque al menos intenta ofrecer algo distinto. El problema es que cuanto más avanza la secuencia, más visibles se hacen sus limitaciones técnicas y coreográficas.


Resumen:

Stabbing in the Throat es una película de acción muy fácil de olvidar.

Tiene alguna idea interesante y un protagonista esforzado, pero el mal montaje, las coreografías poco inspiradas y unos villanos casi cómicos terminan arruinando cualquier posibilidad de tensión.

Con la cantidad de buen cine de acción chino que se está produciendo actualmente para el mercado del streaming, hay demasiadas opciones mejores como para recomendarla.


Nivel de hostias: 🥊