Project Wolf Hunting es una de las películas más salvajes, violentas y abiertamente gore que ha producido el cine surcoreano. Y eso, dependiendo de lo que busques, puede ser tanto su principal virtud como su mayor problema.
Kim Hong-sun reúne un reparto coral muy atractivo, encabezado por Seo In-guk y Jang Dong-yoon, y durante el arranque parece interesado en construir una historia de criminales, policías y personajes con diferentes motivaciones encerrados en un mismo barco. El planteamiento promete bastante.
Pero poco a poco todo eso pasa a un segundo plano. Los personajes dejan de ser personajes para convertirse, básicamente, en carnaza.
Y como aficionado al gore, es difícil no disfrutar de semejante barbaridad. Los efectos son magníficos, la sangre corre literalmente a litros y algunas muertes alcanzan unos niveles de brutalidad realmente sorprendentes. Probablemente estemos ante una de las producciones comerciales más gore que ha dado Corea del Sur.
El problema es que semejante apuesta termina devorando la propia película. Personajes inicialmente interesantes desaparecen sin haber desarrollado prácticamente nada y algunas líneas argumentales que parecían importantes terminan abruptamente.
La acción sigue esa misma filosofía. Aquí no encontramos grandes coreografías marciales ni la precisión de The Raid. Los combates buscan fundamentalmente el impacto, la violencia y las consecuencias del golpe. En ese sentido, me resulta inevitable pensar en Timo Tjahjanto y su gusto por llevar cada enfrentamiento hacia terrenos cada vez más brutales, aunque Kim Hong-sun utiliza una puesta en escena más austera y menos elaborada coreográficamente.
Y luego está ese final, claramente diseñado pensando en una continuación. La película deja demasiados frentes abiertos y, al no haberse materializado por ahora una secuela, la sensación de quedarse a medias resulta todavía mayor.
La mejor escena de acción:
Me quedo con el momento en el que Alpha despierta de su letargo y comienza la masacre de los soldados japoneses.
Es larga, exagerada, tremendamente sangrienta y representa perfectamente lo que Project Wolf Hunting quiere ofrecer. Aquí la película deja definitivamente de contenerse y convierte la violencia en puro espectáculo.
Para los aficionados al gore, una auténtica fiesta.
Resumen:
Project Wolf Hunting tenía personajes, ambientación y premisa suficientes para haber sido mucho más que una carnicería. Decide conscientemente sacrificar buena parte de todo ello en favor del gore más desatado.
Como película, deja cierta sensación de oportunidad perdida. Como festival de sangre y violencia surcoreana, pocas han sido capaces de llegar tan lejos.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊