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jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Blade of Fury (China, 2024) de Qin Pengfei, con Ashton Chen

Blade of Fury funciona como un spin-off de la saga Eye for an Eye, protagonizada por Miao Xie, pero las diferentes cualidades de su nuevo protagonista, Ashton Chen, permiten a Qin Pengfei desarrollar un estilo de acción bastante distinto.

Mientras las dos entregas de Eye for an Eye apuestan por enfrentamientos más brutales, contundentes y centrados en las armas blancas, Blade of Fury se decanta por una acción mucho más acrobática e hiperquinética, con abundante wirework y el inconfundible sello de Qin Pengfei, que vuelve a demostrar por qué es uno de los nombres esenciales de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.

Ashton Chen se encuentra como pez en el agua. Su enorme agilidad y sus capacidades acrobáticas encajan perfectamente con unas coreografías más fantásticas, aunque personalmente sigo prefiriendo la contundencia física de Miao Xie. En cualquier caso, las escenas de acción son magníficas y muestran nuevamente la facilidad de Qin Pengfei para aprovechar las características particulares de sus intérpretes.

Además, el reparto está repleto de auténticos especialistas.


La mejor escena de acción:

Más que un único combate, me quedo con todo el extraordinario encadenamiento de peleas inmediatamente anterior al enfrentamiento final.

Es prácticamente un festival de artes marciales en el que Ashton Chen va enfrentándose a distintos rivales, entre ellos el omnipresente y siempre extraordinario Liu Fengchao, uno de los mejores secundarios marciales de esta nueva generación.

También aparece Qu Jingjing, a quien posteriormente Qin Pengfei convertiría en protagonista de The Bodyguard y que volveríamos a encontrar en Wings of Dread, donde protagoniza junto a Hong Shuang aquella extraordinaria pelea dentro del baño.

Es precisamente esta sucesión de enfrentamientos la que mejor resume las virtudes de Blade of Fury: velocidad, acrobacias, cables, utilización del escenario y una enorme cantidad de talento marcial delante y detrás de la cámara.


Resumen:

Si disfrutaste de Eye for an Eye, Blade of Fury es prácticamente imprescindible, aunque su propuesta de acción sea bastante diferente.

Qin Pengfei vuelve a ofrecer peleas extraordinarias y Ashton Chen demuestra que puede aportar a este universo una fisicidad mucho más acrobática que la de Miao Xie.

Ahora solo falta que algún día alguien decida enfrentar a ambos.

Miao Xie contra Ashton Chen bajo la dirección de Qin Pengfei sería un auténtico choque de titanes de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de Black Storm (China, 2024) de Qin Pengfei, con Ashton Chen

Black Storm es otra estupenda muestra de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, una corriente que en los últimos años ha encontrado en plataformas como iQIYI un terreno perfecto para crecer y experimentar.

Dirigida por Qin Pengfei y protagonizada por Ashton Chen, la película guarda bastantes similitudes con Curbing Violence, también estrenada en 2024 y también con Bao Bei'er como antagonista. Aquí interpreta a un villano muy diferente, pero vuelve a estar magnífico, aportando personalidad, amenaza y una presencia que eleva cada escena en la que aparece.

Pero, evidentemente, lo más importante está en la acción.

Y aquí Black Storm juega a un nivel altísimo. De hecho, puede que estemos ante uno de los mejores trabajos de Qin Pengfei como director de acción, perfectamente comparable con Fight Against Evil 2. A estas alturas, casi todo depende de qué protagonista prefieras: Miao Xie o Ashton Chen.

Personalmente, sigo quedándome con Miao Xie. Su estilo quizá sea menos acrobático, pero transmite más potencia y contundencia, y además me parece un actor más convincente. Dicho esto, Ashton Chen está aquí bastante mejor que en trabajos como Detective Chen o The Drunken Prodigy.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el larguísimo enfrentamiento entre Ashton Chen y Liu Fengchao.

Es una pelea completísima: constantes cambios de altura, persecuciones, distintos escenarios, stunts, utilización del entorno y una coreografía que evoluciona continuamente sin perder claridad.

Lo impresionante es que ni siquiera se trata de una excepción aislada. La película contiene dos o tres enfrentamientos más que también podrían considerarse memorables, lo que deja claro el listón extraordinariamente alto que Qin Pengfei y Ashton Chen se impusieron aquí.


Resumen:

Black Storm es una de las películas más sólidas de Qin Pengfei y otro ejemplo perfecto de por qué la Nueva Ola de Cine de Acción Chino merece mucha más atención fuera de China.

Gran villano, Ashton Chen en plena forma y una cantidad de acción de primer nivel que pocas producciones de mayor presupuesto consiguen igualar.

Muy recomendable para cualquier aficionado serio al cine de acción.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

miércoles, 26 de agosto de 2026

Crítica de Detective Chen 2 (China, 2026) de Ashton Chen y Qin Pengfei

Detective Chen 2 supone un avance bastante evidente respecto a la primera película. Ashton Chen continúa creciendo como director, pero esta vez cuenta con la ayuda de todo un maestro de la nueva ola del cine de acción chino: Qin Pengfei. Y la diferencia se nota, sobre todo, donde más importa para El Arte de Hostiar: en las peleas.

La película contiene una enorme cantidad de acción, claramente superior en calidad y cantidad a la primera entrega. Qin Pengfei aporta su habitual capacidad para construir combates rápidos, físicos y contundentes, aprovechando especialmente bien los espacios reducidos y utilizando el escenario como parte activa de las coreografías.

Ashton Chen está fantástico en este terreno. Sus capacidades marciales nunca estuvieron en duda, pero resulta especialmente satisfactorio comprobar cómo continúa creciendo también como actor y director, mostrando cada vez mayor presencia dramática sin perder su velocidad, precisión y magnetismo físico.

El guion mejora respecto al original y resulta algo más directo, aunque continúa siendo innecesariamente enrevesado. Demasiados giros, personajes ambiguos y situaciones inverosímiles provocan que ocasionalmente cueste incluso saber quién está realmente de cada lado.

También resulta muy agradable reencontrarse con numerosos rostros de la primera entrega, algo que aporta continuidad y hace que quienes ya hayan visto aquella disfruten todavía más esta segunda aventura.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, Ashton Chen contra Huang Tao, a quien ya vimos como Li Jiulang, uno de los principales antagonistas de Eye for an Eye 2.

El combate se desarrolla en una buhardilla repleta de travesaños, vigas y maderas que Qin Pengfei aprovecha magistralmente. La cámara se introduce entre ambos luchadores mientras el propio escenario condiciona constantemente sus movimientos, creando una pelea rápida, física y tremendamente espectacular.

Para mí, es la mejor escena de acción de la película, aunque la divertidísima secuencia del tranvía le disputa seriamente el puesto.


Resumen:

Detective Chen 2 mejora claramente a su predecesora: mejor ritmo, argumento algo más sencillo y, sobre todo, muchísima más y mejor acción.

Sigue complicándose demasiado narrativamente, pero la combinación Ashton Chen–Qin Pengfei funciona estupendamente y confirma la evolución del primero como artista marcial, actor y director.

Una buena película de artes marciales y una secuela claramente superior.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

martes, 25 de agosto de 2026

Crítica de The Drunken Prodigy (China, 2024) de Ashton Chen

En su segunda película como director, Ashton Chen contó con la ayuda de Qin Pengfei para encargarse de las escenas de acción, formando un tándem que volveríamos a ver más adelante en producciones como Wings of Dread y Detective Chen 2.

Y la mejora respecto a su irregular debut con Detective Chen es bastante evidente.

La historia está lejos de ser original, pero resulta mucho más directa, entretenida y fácil de seguir. Ashton Chen parece aquí más seguro detrás de las cámaras y consigue equilibrar mejor comedia, aventura y artes marciales, aunque todavía aparecen algunos excesos de tono que recuerdan bastante a su primera película.

También existe una curiosa conexión argumental entre The Drunken Prodigy y Detective Chen, pero mejor no desvelarla para no estropear la sorpresa.

Las escenas de acción están muy bien resueltas y aquí se nota claramente la mano de Qin Pengfei. La cámara entiende mejor el espacio, las coreografías tienen más ritmo y el conjunto resulta bastante más contundente que en el debut de Chen.

Eso sí, el uso de cables sigue siendo excesivo para mi gusto. Hay momentos donde el wirework funciona dentro del tono fantástico, pero en otros resta demasiado peso y fisicidad a los movimientos.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el enfrentamiento final.

Es precisamente aquí donde por fin podemos disfrutar plenamente del estilo borracho que da nombre a la película, y también donde más se aprecia la influencia de Qin Pengfei en la construcción del combate.

La pelea es rápida, vistosa y creativa, con Ashton Chen desplegando toda su capacidad física, aunque el exceso de cables impide que llegue a resultar tan contundente como podría haber sido.


Resumen:

The Drunken Prodigy supone un paso adelante muy claro para Ashton Chen como director.

Mejor ritmo, historia más sencilla, acción más sólida y un trabajo mucho más seguro detrás de las cámaras.

No está entre las grandes películas de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, pero demuestra que Chen aprendió bastante de los errores de Detective Chen y que su colaboración con Qin Pengfei tenía mucho potencial.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

domingo, 23 de agosto de 2026

Crítica de Detective Chen (China, 2022) de Ashton Chen

Detective Chen supone el debut de Ashton Chen como director y, aunque demuestra ambición, también deja bastante claro que estamos ante la primera película de un realizador todavía buscando su estilo.

La cinta intenta mezclar a partes iguales acción, comedia y thriller policíaco, pero ninguno de esos elementos termina de funcionar del todo. Por momentos parece una extraña combinación entre Legend of the Fist: The Return of Chen Zhen, Crows Zero y una intriga criminal moderna.

Sobre el papel, la mezcla resulta atractiva. El problema es que los géneros compiten constantemente entre sí. Cuando la trama empieza a generar algo de tensión, aparece una nueva escena cómica que rompe el ritmo y evita que el thriller llegue a funcionar como debería.

La acción también resulta irregular. Hay varias peleas entretenidas y las coreografías son competentes, pero rara vez dejan huella. El abuso de cables y acrobacias exageradas resta contundencia a muchos enfrentamientos, que habrían funcionado mejor con un enfoque más físico y directo.

Tampoco ayuda un guion que se vuelve progresivamente más enrevesado, acumulando giros hasta hacer que la investigación resulte más agotadora que intrigante.

Aun así, Ashton Chen demuestra cierto potencial detrás de las cámaras. Como protagonista, sin embargo, continúa teniendo menos carisma que otros actores de su generación como Xie Miao.


La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento final contra el principal antagonista interpretado por Collin Chou es claramente el combate más destacable.

Está bien realizado, tiene buen ritmo y permite a Ashton Chen lucir sus capacidades marciales, aunque sin llegar a ofrecer ninguna gran innovación ni un momento realmente memorable.


Resumen:

Detective Chen es un debut ambicioso pero bastante irregular.

Tiene ideas interesantes, algunas buenas peleas y destellos de talento por parte de Ashton Chen, pero el exceso de comedia, un guion demasiado complicado y una acción menos contundente de lo deseable impiden que termine de funcionar.


Nivel de hostias: 🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de Wings of Dread (China, 2026) de Qin Pengfei, con Iko Uwais y Ashton Chen

Si algo demuestra Wings of Dread es que Iko Uwais continúa siendo, por méritos propios, una de las mayores estrellas del cine de acción actual.

El argumento apenas es una excusa para encadenar una set piece tras otra, pero la película tiene muy claro lo que hemos venido a ver: artes marciales espectaculares ejecutadas al máximo nivel.

Uwais está pletórico. Su velocidad, precisión, carisma físico y presencia en pantalla siguen siendo extraordinarios, recordándonos constantemente por qué se convirtió en una estrella internacional con The Raid. A ello ayuda el trabajo de Rama Ramadhan junto al equipo chino de acción, responsable de unas coreografías brutales, imaginativas y perfectamente adaptadas a las limitaciones del escenario.

Y precisamente ahí aparece una de las grandes virtudes del director Qin Pengfei: su increíble capacidad para rodar acción en espacios reducidos. Pasillos estrechos, asientos, compartimentos de carga o un diminuto baño se convierten en auténticos campos de batalla, aprovechando cada pared, asiento y objeto disponible sin que las peleas pierdan claridad. Es un terreno en el que Pengfei se mueve especialmente bien y aquí vuelve a demostrarlo.

Ashton Chen tampoco está aquí únicamente para acompañar a Uwais. Su nivel marcial sigue siendo extraordinario y sus enfrentamientos permiten disfrutar de un kung-fu mucho más tradicional frente al silat explosivo del indonesio. Su duelo en la bodega del avión es especialmente vistoso y aprovecha incluso las turbulencias para añadir dificultad al combate.

Eso sí, los momentos más cómicos pueden atribuirse en buena medida a la participación de Ashton Chen en la dirección. Funcionan de manera irregular y en ocasiones rompen un poco el tono de una película que, cuando se pone seria, resulta bastante más efectiva.

Tampoco ayuda demasiado una historia bastante pobre ni un patriotismo chino tan exagerado que en determinados momentos llega a distraer.


La mejor escena de lucha:

La espectacular pelea dentro del diminuto baño del avión entre Qu Jingjing, protagonista de The Bodyguard, y Hong Shuang.

Dos luchadoras metidas literalmente en un espacio donde apenas cabe una persona, utilizando paredes, techo y cada centímetro disponible para construir una coreografía feroz y tremendamente imaginativa. Es posiblemente el mejor ejemplo de la habilidad de Qin Pengfei para convertir los espacios cerrados en una ventaja en lugar de una limitación.

Muy cerca quedan los enfrentamientos entre Ashton Chen e Iko Uwais.


Resumen:

Wings of Dread tiene un argumento endeble, algunos momentos cómicos discutibles y ciertos excesos patrióticos, pero cuando empieza la acción todo eso pasa rápidamente a segundo plano.

Iko Uwais continúa siendo extraordinario, Ashton Chen demuestra que sigue poseyendo unas capacidades marciales impresionantes y Qin Pengfei vuelve a confirmar que pocos directores actuales saben sacar tanto partido a una pelea rodada en espacios mínimos.

Para los aficionados a la acción física, clara y contundente, una cita prácticamente obligatoria.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de The Bodyguard (China, 2024) de Qin Pengfei

Qin Pengfei continúa demostrando con The Bodyguard por qué se ha convertido en uno de los nombres más interesantes de la nueva ola del cine de acción chino, aunque en esta ocasión el resultado sea algo más irregular que en trabajos como Fight Against Evil 2, Curbing Violence o Black Storm.

La protagonista absoluta es Qu Jingjing, estupenda como una antigua francotiradora de las fuerzas especiales convertida en guardaespaldas. A su alrededor encontramos varios rostros habituales de esta nueva generación, como Ashton Chen en un pequeño pero sabroso papel y, sobre todo, Liu Fengchao, que aquí asciende de habitual matón o secundario de lujo a villano principal. El cambio le sienta estupendamente gracias a su carisma, aunque paradójicamente sus excelentes capacidades marciales podrían haberse aprovechado bastante más.

The Bodyguard tiene acción para dar y tomar. Quizá demasiada. Qin Pengfei parece más inspirado cuando encierra a sus personajes en espacios reducidos, donde su cámara puede acompañar cada golpe y aprovechar el escenario, que cuando traslada las peleas a espacios abiertos. Por ello, pese a contar con una cantidad ingente de acción, las coreografías resultan algo más irregulares que en sus mejores películas.

El argumento tampoco termina de estar demasiado claro. Hay intereses farmacéuticos, información científica, conspiraciones y traiciones, pero en realidad todo funciona como excusa para desarrollar una interminable caza del gato y el ratón entre buenos y malos.


La mejor escena de lucha:

Empate técnico. Por un lado, la espectacular pelea dentro de un coche, que inevitablemente recuerda a The Raid 2 y aprovecha magníficamente el reducido espacio, aunque sin alcanzar aquella barbaridad.

Por otro, el excelente enfrentamiento entre Qu Jingjing y Yang Xing, otra magnífica pelea femenina que confirma (por enésima vez) el talento de Qin Pengfei para rodar combates en espacios cerrados.


Resumen:

The Bodyguard no está entre las mejores películas de Qin Pengfei. Su exceso de acción juega ocasionalmente en su contra y el argumento resulta bastante confuso, pero cuando acierta ofrece secuencias verdaderamente espectaculares.

Además, el cameo final de un personaje importante de otra cinta que no voy a revelar para no arruinar la sorpresa, continúa construyendo ese curioso universo compartido que Qin Pengfei parece estar creando alrededor de sus películas.

Para los seguidores de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, con combates físicos, contundentes y claras influencias de The Raid, resulta más que recomendable.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊