El problema es que la película se empeña demasiado en ese humor banal y constante tan habitual en cierto blockbuster americano reciente, con un tono casi marvelita que choca bastante con la violencia, el gore y el potencial de su propuesta. Hay desmembramientos, vampiros retorciéndose de formas imposibles y bastante sangre, pero cada vez que la cinta parece querer ponerse seria aparece otro chiste que rompe el ambiente.
La acción, eso sí, es claramente lo mejor. Felix Betancourt participa como coordinador y coreógrafo de peleas, dentro de un equipo de especialistas muy potente. Betancourt posee una extensa carrera en acción y stunts, con trabajos posteriores o paralelos en producciones como The Gray Man, Black Adam, Guardians of the Galaxy Vol. 3, Road House o The Killer's Game.
La mejor escena de lucha:
Sin ninguna duda, el asalto de los hermanos Nazarian, interpretados por Steve Howey y un absolutamente espectacular Scott Adkins, al nido de vampiros.
Es el momento donde Turno de Día se convierte por unos minutos en la película que podría haber sido: ritmo salvaje, gore, artes marciales y una acción magníficamente coordinada. El propio Perry destacó esta secuencia y su larga relación profesional con Adkins, con quien ya había trabajado años atrás.
Y Scott Adkins está sencillamente brutal.
Resumen:
Lo mejor de Turno de Día: los hermanos Nazarian y, especialmente, Scott Adkins.
Lo peor: prácticamente todo lo demás.
Tiene gore, buenas ideas y un equipo de acción excelente, pero el guion, el humor constante y un tono demasiado ligero impiden que todos esos ingredientes terminen de funcionar.
Una oportunidad bastante desaprovechada.
Nivel de hostias: 🥊🥊