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jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Rey de Asesinos (Hong Kong, 1998) con Jet Li

Después de ver Rey de asesinos resulta bastante fácil comprender por qué Jet Li decidió abandonar temporalmente el cine de Hong Kong para probar suerte en Hollywood.

La sensación general es que la industria hongkonesa ya no sabía demasiado bien qué hacer con una de sus mayores estrellas de las artes marciales.

Aquí Jet Li interpreta a un personaje bastante plano, poco desarrollado y sorprendentemente carente de carisma. Y eso pesa mucho si lo comparamos con trabajos como Fist of Legend o Érase una vez en China, donde su presencia física y marcial dominaba absolutamente la pantalla.

Lo peor es que sus extraordinarias capacidades quedan claramente desaprovechadas. Hay acción, sí, pero pocas veces se construye alrededor de aquello que Jet Li hacía mejor. Faltan peleas realmente memorables, mejores coreografías y una puesta en escena capaz de explotar su velocidad y precisión.

El reparto cuenta con rostros conocidos como Simon Yam, que aporta algo más de presencia al conjunto, pero ni siquiera eso consigue elevar demasiado una película que parece funcionar con el piloto automático.


La mejor escena de lucha:

Cuesta elegir una porque, sinceramente, no hay ninguna pelea realmente memorable.

Quizá me quedaría con el tramo final en el que participa Simon Yam, más por su intensidad y por algunos stunts bastante divertidos que por la calidad puramente marcial.

Y precisamente eso resume bastante bien el problema de la película: uno termina buscando lo mejor entre escenas secundarias porque Jet Li nunca recibe un combate verdaderamente digno de su talento.


Resumen:

Rey de Asesinos es una película menor dentro de la filmografía de Jet Li.

Tiene algún momento entretenido y los completistas podrán encontrar cierto interés, pero el protagonista está sorprendentemente desaprovechado y las escenas de acción quedan muy lejos del nivel que había alcanzado pocos años antes.

Vista hoy, casi parece el síntoma definitivo de que Jet Li necesitaba un cambio de aires.

Y Hollywood estaba a punto de llegar.


Nivel de hostias: 🥊🥊

domingo, 23 de agosto de 2026

Crítica de Mi Padre es un Héroe (Hong Kong, 1995) de Corey Yuen, con Jet Li y Miao Xie

Corey Yuen realiza un trabajo bastante sólido detrás de las cámaras en Mi Padre es un Héroe, aunque la película queda claramente limitada por un guion demasiado simple y poco desarrollado.

El principal villano es uno de sus mayores problemas: resulta tremendamente tópico, está escrito sin apenas matices y además interpretado de una forma tan exagerada que por momentos roza la caricatura. Tampoco ayuda una banda sonora bastante intrusiva y envejecida, que en demasiadas ocasiones parece luchar contra las propias imágenes en lugar de acompañarlas.

Afortunadamente, la película se mantiene entretenida gracias a unas escenas de acción muy enérgicas y, sobre todo, a la presencia de un jovencísimo Miao Xie, que está tan bien que en algunos momentos llega incluso a robarle protagonismo a Jet Li.

Las peleas son vistosas y muy disfrutables, aunque vuelven a caer en dos defectos bastante habituales en muchas películas hongkonesas de Jet Li de aquella época: el abuso de cables y el empleo excesivo de cámara rápida. Es una lástima, porque tanto Jet Li como Miao Xie tenían capacidad marcial de sobra para brillar sin necesidad de recurrir constantemente a estos recursos.

Aun así, Corey Yuen sabe perfectamente cómo rodar acción y mantener el espectáculo, y el tramo final consigue compensar buena parte del melodrama y las debilidades anteriores.


La mejor escena de lucha:

El clímax final es, con diferencia, lo mejor de la película.

Jet Li y Miao Xie tienen ocasión de lucirse en una sucesión de peleas rápidas, acrobáticas y muy espectaculares. La química entre ambos funciona estupendamente y el jovencísimo Miao Xie demuestra unas capacidades físicas sorprendentes para su edad, plantándole cara en pantalla a toda una estrella como Jet Li.

El exceso de wirework y cámara acelerada sigue estando presente, pero la energía y creatividad del enfrentamiento consiguen imponerse.


Resumen:

Mi Padre es un Héroe está lejos de ser una de las mejores películas de Jet Li, pero sigue siendo una cinta de acción muy entretenida.

Su guion es flojo, el villano resulta excesivamente caricaturesco y la música ha envejecido bastante mal, pero Corey Yuen mantiene un buen nivel de espectáculo y Miao Xie demuestra, siendo todavía un niño, un talento marcial extraordinario.

El excelente tramo final termina salvando la película.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de Black Mask (Hong Kong, 1996) con Jet Li

Que Black Mask tenga un guion deslavazado, absurdo y lleno de personajes poco desarrollados es algo relativamente perdonable. Al fin y al cabo, cuando uno se sienta a ver una película de Jet Li de estas características no espera precisamente una historia memorable, sino acción de la buena.

Y desgraciadamente es ahí donde la película hace aguas.

La acción no sólo resulta más escasa de lo deseable, sino que además está rodada y montada de una forma tan acelerada y confusa que en demasiados momentos cuesta saber qué demonios está pasando. El problema es especialmente grave porque termina desluciendo por completo a Jet Li, uno de los artistas marciales más espectaculares de su generación.

Entre tiros, explosiones, montaje frenético y encuadres poco agradecidos, apenas podemos disfrutar de la precisión, velocidad y elegancia de sus movimientos. Y eso, tratándose de una película protagonizada por Jet Li, es casi imperdonable.

La estética de superhéroe urbano y ciencia ficción tiene cierto encanto noventero, pero no basta para compensar una historia floja y unas escenas de acción muy por debajo de lo que cabría esperar.


La mejor escena de lucha:

Probablemente alguno de los enfrentamientos del tramo final, donde Jet Li consigue lucirse algo más pese al montaje. Aun así, incluso los mejores momentos están lejos de aprovechar realmente su enorme talento marcial.


Resumen:

Black Mask tuvo cierta repercusión internacional y puede conservar algo de encanto para los nostálgicos del cine de acción hongkonés de los noventa, pero dentro de la filmografía de Jet Li resulta completamente prescindible.

Los fans acérrimos probablemente encuentren algo que disfrutar. Yo, personalmente, a la media hora ya estaba deseando que terminase.


Nivel de hostias: 🥊

jueves, 20 de agosto de 2026

Crítica de The Evil Cult (Hong Kong, 1993) de Sammo Hung y Wong Jing, con Jet Li

Pequeño desastre de artes marciales de corte fantástico, muy en la línea del cine de Hong Kong de finales de los ochenta y principios de los noventa, creado para mayor gloria de un Jet Li que por entonces ya era una de las grandes estrellas del cine oriental.

La película nos presenta una historia completamente deslavazada, narrada de forma atropellada y bastante confusa, con una sucesión constante de nombres, personajes y situaciones que terminan dificultando muchísimo seguir el argumento. Muchas escenas parecen irrelevantes y el desenlace, directamente, resulta lamentable.

No sé hasta qué punto Wong Jing, que dirigió la cinta junto a Sammo Hung, es responsable directo del resultado final, pero lo cierto es que aquí aparece buena parte de ese estilo suyo tan excesivo, caótico y casposo que también puede encontrarse en otras películas como City Hunter.

Ni siquiera la acción consigue salvar del todo el conjunto. Jet Li ofrece algunos buenos momentos, pero muchas de las peleas quedan bastante deslucidas por el abuso constante de cables, algunos de ellos demasiado evidentes, y unos efectos especiales que hoy resultan especialmente ridículos.


La mejor escena de lucha:

Probablemente alguno de los enfrentamientos protagonizados por Jet Li en el tramo final, donde al menos su velocidad y técnica consiguen imponerse momentáneamente al caos visual. Aun así, incluso las mejores peleas están demasiado perjudicadas por el wirework y los efectos.


Resumen:

Kung Fu Cult Master es una película caótica, confusa y bastante cutre, que desaprovecha a Jet Li y a un reparto con muchísimo potencial.

Sólo recomendable para fanáticos del actor o amantes del wuxia más desmadrado de aquella época. A mí me resultó ciertamente lamentable.


Nivel de hostias: 🥊

Crítica de Érase una Vez en China 3 (Hong Kong - China, 1993) de Tsui Hark, con Jet Li

Desgraciadamente, la saga que convirtió al binomio Jet Li-Tsui Hark en uno de los grandes referentes del cine de artes marciales de los noventa comenzó a mostrar ciertos síntomas de desgaste en esta tercera entrega.

Repitiendo buena parte del reparto de la segunda película —aunque sigo echando de menos a Yuen Biao como Foon—, en esta ocasión se apuesta por una historia algo más elaborada, con conspiraciones internacionales, intentos de asesinato y rivalidades entre escuelas de artes marciales. El esfuerzo por construir un argumento con más peso se agradece y, en términos generales, funciona bastante bien.

El problema está en la acción, claramente menos inspirada que en las dos entregas anteriores. La película concede muchísimo protagonismo a la tradicional Danza del León, hasta el punto de que acaba resultando repetitiva y algo cansina. Incluso el enfrentamiento final pierde parte de la épica que cabría esperar precisamente por apoyarse demasiado en este recurso.

Y es una pena, porque la cinta presenta suficientes personajes y situaciones interesantes como parahaber dado mucho más de sí.


La mejor escena de lucha:

Probablemente el enfrentamiento entre Wong Fei-Hung y Clubfoot, interpretado por Xiong Xin-Xin. Sin alcanzar las cotas de los duelos contra Donnie Yen de la segunda entrega, es uno de los momentos donde mejor funciona la combinación de acrobacias, velocidad y artes marciales.


Resumen:

Érase una vez en China III sigue siendo una película entretenida y visualmente espectacular, pero supone un claro descenso respecto a sus dos magníficas predecesoras.

Tiene buenas ideas, un Jet Li nuevamente perfecto como Wong Fei-Hung y algunos momentos de acción destacables, pero el abuso de la Danza del León termina lastrando el conjunto.

Aprobado alto, aunque inevitablemente decepcionante después de las dos primeras.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Érase una Vez en China 2 (Hong Kong, 1992) de Tsui Hark, con Jet Li

Segunda entrega de la serie sobre Wong Fei-Hung que Tsui Hark realizó durante los años noventa, repitiendo con Jet Li en un papel protagonista que le viene como anillo al dedo y contando esta vez con la presencia de Donnie Yen como uno de sus principales adversarios.

Esta segunda parte presenta una narración algo más estructurada y menos caótica que la película original. También es una cinta menos coral y más centrada en sus personajes principales, profundizando algo más en Wong Fei-Hung como médico, en su defensa de los métodos tradicionales chinos frente a las influencias occidentales y en su relación con la prima Yee.

Las escenas de acción vuelven a ser espectaculares, aunque en esta ocasión Tsui Hark y Yuen Woo-Ping recurren en exceso a ciertos trucos visuales destinados a impresionar al espectador, especialmente el uso de cables y la cámara rápida. Son recursos que terminan restando algo de contundencia y realismo a unos combates que, por lo demás, poseen un nivel técnico altísimo.


La mejor escena de lucha:

El gran enfrentamiento entre Jet Li y Donnie Yen es, sin duda, el momento cumbre de la película. Dos auténticos monstruos de las artes marciales enfrentados en una coreografía rapidísima, imaginativa y espectacular que se encuentra entre los combates más recordados del cine de Hong Kong de los noventa.

Muy cerca queda también la magnífica secuencia en la guarida del Loto Blanco.


Resumen:

Érase una vez en China II es una secuela notable, algo más ordenada narrativamente que la primera entrega y con algunas peleas absolutamente memorables.

Para mí queda ligeramente por debajo de la original, sobre todo por el abuso de cables y aceleraciones, pero continúa siendo una película imprescindible y una pieza fundamental en la consolidación de Jet Li como gran estrella de las artes marciales de los noventa.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de The Master (Hong Kong, 1992) de Tsui Hark, con Jet Li

The Master fue un fallido intento de introducir a la ya consagrada estrella de las artes marciales Jet Li en el mercado norteamericano a finales de los años ochenta.

Y lo cierto es que el proyecto fracasó con bastante razón. Más allá de presentarnos una historia extremadamente pobre, la película está rodada de forma bastante torpe por un Tsui Hark sorprendentemente poco inspirado. Un director capaz de ofrecer auténticos excesos visuales y secuencias frenéticas cuando está en forma, pero que aquí deja demasiados momentos descuidados, escenas repetitivas, situaciones bastante casposas y algunas interpretaciones directamente vergonzosas.

Tampoco ayuda un guion paupérrimo, plagado de situaciones absurdas y personajes muy poco desarrollados, que provoca que buena parte del metraje resulte aburrido pese a tratarse de una película de artes marciales protagonizada por uno de los mayores talentos físicos de su generación.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el enfrentamiento final en la azotea entre Jet Li y Jerry Trimble.

Es prácticamente el único momento en el que la película alcanza el nivel que cabría esperar de sus implicados. Trimble aporta una presencia física considerable y Jet Li demuestra, una vez más, por qué ya entonces era una estrella absoluta del género.

La pelea es rápida, contundente y bastante más inspirada que todo lo visto anteriormente, convirtiéndose con diferencia en lo mejor de la película.

También se salvan algunas de las coreografías protagonizadas por Jet Li a lo largo del film, donde su velocidad y precisión consiguen levantar momentáneamente una producción que, por desgracia, nunca termina de encontrar el tono adecuado.

Pero poco más.


Resumen:

The Master es una curiosidad dentro de la filmografía de Jet Li y Tsui Hark, pero difícilmente puede considerarse una buena película.

Su pobre guion, sus interpretaciones, la irregular puesta en escena y un desarrollo sorprendentemente aburrido hacen que únicamente merezca la pena por algunas peleas y, especialmente, por su enfrentamiento final entre Jet Li y Jerry Trimble.

Para completistas del género o seguidores incondicionales de Jet Li. Para el resto, hay muchísimas opciones mejores.


Nivel de hostias: 🥊🥊

viernes, 5 de enero de 2018

Crítica de Érase una Vez en China (Hong Kong, 1991) de Tsui Hark, con Je Li

Tras ver esta película, hay una cosa que está clara... Los papeles que mejor le sientan a Jet Li son los que están ambientados en el pasado, encarnando a personajes clásicos (¨Fearless¨ es otro claro ejemplo de lo que digo)

Poco después de realizar la fallida y no del todo recomendable ¨The Master¨, el irregular Tsui Hark y Jet Li unieron fuerzas de nuevo y esta vez dieron con la tecla adecuada, sobre todo gracias a unas escenas de lucha ESPECTACULARES (sí, con mayúsculas) y un estilo elegante y estilizado. La buena realización, las grandes peleas y la espléndida fotografía la hacen parecer más moderna de lo que realmente es.


Hay ciertas secuencias realmente memorables... La lucha en el teatro, la pelea bajo la lluvia, la escena de las escaleras... Si eres fan de las artes marciales, has de verlo por ti mismo, y al contemplar el espectáculo olvidarás algunos defectos como algo de desorden narrativo (uno de los puntos flacos de Tsui Hark) y lo poco aprovechado que está el persoaje del gran Yuen Biao.
 

La mejor escena de lucha:

Quizá la ya nombrada lucha entre Wonf Fei Hung e Iron Robe Yim, interpretado por Shi-Kwan Yen se lleva la palma en cuanto a espectacularidad se refiere. La ágil cámara de Hark y la gran creatividad en el uso de los elementos del escenario convierten esta secuencia en un auténtico disfrute. Y es un placer ver a un Yen algo entrado en años repartiendo leña a base de bien.

Lástima que se abuse tanto de los cables para ayudar a los actores, ya que restan bastante credibilidad a las luchas... Pero todos conocemos el estilo de Jet Li, por lo que no es una sorpresa pese a que a mí personalmente es algo que no me agrada en absoluto.


Resumen:

Pero aparte de eso, ¨Érase una vez en China¨ es un auténtico clásico de las artes marciales de los 90. Retrata la histórica lucha de China contra la occidentalización (aunque con una visión algo sesgada), está plagada de estrellas y las coreografías son de las mejores en la que nunca ha participado Jet Li.

No en vano, gente de la talla de Yuen Woo-Ping estuvieron involucrados en desarrollarlas.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

domingo, 19 de junio de 2016

Crítica de Born to Defend (Hong Kong / China, 1986) de Jet Li

Fuente del póster: Wikipedia
"Born to Defend", o "Born to Defense", o "Born to Defence" (no se terminaron de aclarar con el título en inglés...) es una película que deja una sensación agridulce.

Dulce por las impresionantes escenas de acción coreografiadas y dirigidas por le propio Jet Li, dejándonos con el interrogante de por qué este hombre no ha dirigido ninguna película más ni coreografiado más, pues se desenvolvió muy bien en ambas facetas en este film.

La sensación agria viene de la mano de una historia un tanto escuálida, agravada por un patriotismo chino exacerbado, que muestra la antipatía hacia los japoneses habitual en el cine de este país, y que deja a los americanos al a altura del betún. No digo que esto sea bueno ni malo... Pero los marines que aparecen en esta cinta son militares estereotipados, caricaturescos y a todas luces muy exagerados.

Esto afea y le resta verosimilitud al por otro lado constante ritmo de la acción y un sentido del espectáculo espléndido...

Como muestra, las espectaculares peleas entre Jet Li y el sueco Kurt Roland Petersson. Es una pena también que este sueco no se prodigara más en el cine de artes marciales, pues aunque no era un gran actor, su estilo de lucha era contundente y espectacular. Y hablo en pasado ya que este hombre murió de forma misteriosa en Barcelona hace unos años... Precisamente de un golpe de karate en el cuello, cuyo responsable nunca ha sido encontrado.


La mejor escena de lucha:
Indiscutiblemente, el largo y espectacular (ojo SPOILER) combate final entre Jet Li y Petersson es el mejor de una cinta que en general presenta un nivel bastante alto. Agilidad contra contundencia, un excelente uso del escenario y coreografías bastante trabajadas.

¡Sólo por esta pelea ya merece la pena tragarse la película varias veces!


Resumen:
Así que los que quieran descubrir un film de artes marciales curioso, bien realizado y a ratos espectacular, pueden acercarse a esta cinta realizada por un joven Jet Li que todavía estaba buscando su lugar en la industria. Lugar que desgraciadamente le alejaría definitivamente de la dirección y de la creación de coreografías, labores que realizó de forma muy digna en esta "Born to Defend" y que no ha vuelto a repetir.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊