Esta segunda parte presenta una narración algo más estructurada y menos caótica que la película original. También es una cinta menos coral y más centrada en sus personajes principales, profundizando algo más en Wong Fei-Hung como médico, en su defensa de los métodos tradicionales chinos frente a las influencias occidentales y en su relación con la prima Yee.
Las escenas de acción vuelven a ser espectaculares, aunque en esta ocasión Tsui Hark y Yuen Woo-Ping recurren en exceso a ciertos trucos visuales destinados a impresionar al espectador, especialmente el uso de cables y la cámara rápida. Son recursos que terminan restando algo de contundencia y realismo a unos combates que, por lo demás, poseen un nivel técnico altísimo.
La mejor escena de lucha:
El gran enfrentamiento entre Jet Li y Donnie Yen es, sin duda, el momento cumbre de la película. Dos auténticos monstruos de las artes marciales enfrentados en una coreografía rapidísima, imaginativa y espectacular que se encuentra entre los combates más recordados del cine de Hong Kong de los noventa.
Muy cerca queda también la magnífica secuencia en la guarida del Loto Blanco.
Resumen:
Érase una vez en China II es una secuela notable, algo más ordenada narrativamente que la primera entrega y con algunas peleas absolutamente memorables.
Para mí queda ligeramente por debajo de la original, sobre todo por el abuso de cables y aceleraciones, pero continúa siendo una película imprescindible y una pieza fundamental en la consolidación de Jet Li como gran estrella de las artes marciales de los noventa.