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sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de Historia de Ricky (Hong Kong, 1991) con Louis Fan

Una de las mejores películas gore de los noventa, en mi opinión, y probablemente también una de las más desquiciadas que jamás haya salido de Hong Kong.

Riki-Oh: The Story of Ricky abraza sin ningún tipo de complejo su origen de cómic y nos ofrece una auténtica ensalada de artes marciales, personajes imposibles, violencia hiperbólica y cantidades industriales de sangre y vísceras.

La historia transcurre principalmente dentro de una prisión convertida prácticamente en un universo fantástico, poblado por guardianes sádicos, luchadores grotescos y villanos que parecen haber escapado directamente de las páginas de un manga.

El presupuesto resulta evidentemente limitado, pero curiosamente termina jugando a favor de la película. Los efectos artesanales, las mutilaciones exageradas y ese aspecto de serie B absoluta le proporcionan un encanto que probablemente se habría perdido con una producción mucho más pulida.

Y cuando empiezan las hostias, la película alcanza otra dimensión. Las artes marciales se mezclan con un gore completamente demencial: cabezas aplastadas, cuerpos destrozados y litros de sangre acompañan unas peleas planteadas siempre buscando el momento más épico y exagerado posible.


La mejor escena de lucha:

Resulta difícil quedarse con una sola, pero el enfrentamiento de Ricky contra los responsables de la prisión resume perfectamente el espíritu de la película.

Más que buscar realismo, las peleas funcionan como auténticas viñetas de cómic en movimiento, con golpes imposibles y destrucción corporal llevada hasta extremos delirantes.


Resumen:

Riki-Oh es una barbaridad maravillosa.

Violenta, divertida, absurda y orgullosamente cutre, consigue convertir sus limitaciones presupuestarias en parte de su personalidad y ofrece una mezcla prácticamente irrepetible de kung-fu y gore extremo.

Un clásico absoluto del cine de culto y una película imprescindible para cualquier amante de la casquería cinematográfica.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

viernes, 5 de enero de 2018

Crítica de Érase una Vez en China (Hong Kong, 1991) de Tsui Hark, con Je Li

Tras ver esta película, hay una cosa que está clara... Los papeles que mejor le sientan a Jet Li son los que están ambientados en el pasado, encarnando a personajes clásicos (¨Fearless¨ es otro claro ejemplo de lo que digo)

Poco después de realizar la fallida y no del todo recomendable ¨The Master¨, el irregular Tsui Hark y Jet Li unieron fuerzas de nuevo y esta vez dieron con la tecla adecuada, sobre todo gracias a unas escenas de lucha ESPECTACULARES (sí, con mayúsculas) y un estilo elegante y estilizado. La buena realización, las grandes peleas y la espléndida fotografía la hacen parecer más moderna de lo que realmente es.


Hay ciertas secuencias realmente memorables... La lucha en el teatro, la pelea bajo la lluvia, la escena de las escaleras... Si eres fan de las artes marciales, has de verlo por ti mismo, y al contemplar el espectáculo olvidarás algunos defectos como algo de desorden narrativo (uno de los puntos flacos de Tsui Hark) y lo poco aprovechado que está el persoaje del gran Yuen Biao.
 

La mejor escena de lucha:

Quizá la ya nombrada lucha entre Wonf Fei Hung e Iron Robe Yim, interpretado por Shi-Kwan Yen se lleva la palma en cuanto a espectacularidad se refiere. La ágil cámara de Hark y la gran creatividad en el uso de los elementos del escenario convierten esta secuencia en un auténtico disfrute. Y es un placer ver a un Yen algo entrado en años repartiendo leña a base de bien.

Lástima que se abuse tanto de los cables para ayudar a los actores, ya que restan bastante credibilidad a las luchas... Pero todos conocemos el estilo de Jet Li, por lo que no es una sorpresa pese a que a mí personalmente es algo que no me agrada en absoluto.


Resumen:

Pero aparte de eso, ¨Érase una vez en China¨ es un auténtico clásico de las artes marciales de los 90. Retrata la histórica lucha de China contra la occidentalización (aunque con una visión algo sesgada), está plagada de estrellas y las coreografías son de las mejores en la que nunca ha participado Jet Li.

No en vano, gente de la talla de Yuen Woo-Ping estuvieron involucrados en desarrollarlas.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊