Y, sorprendentemente, mi principal problema está en la propia acción.
En lugar de apoyarse en coreografías complejas, físicas y perfectamente construidas, muchas peleas recurren demasiado al wirework, impactos exagerados, CGI y un montaje excesivamente acelerado. Personalmente, me resulta mucho más satisfactorio el enfoque de películas como John Wick o The Raid, así como el que estamos viendo actualmente dentro de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino en títulos como Fight Against Evil 2 o Black Storm.
Aquí, demasiadas veces, parece que estamos viendo un cómic llevado a imagen real. Los personajes sobreviven a golpes, caídas y castigos completamente imposibles, reduciendo considerablemente la sensación de peligro y contundencia.
Y resulta especialmente sorprendente teniendo detrás de la acción al gran Kenji Tanigaki, uno de los mejores especialistas del cine asiático actual. Hay imaginación y muchísimo trabajo, evidentemente, pero esperaba bastante más de su participación.
En cambio, prácticamente todo lo demás funciona de maravilla. La recreación de la ciudad amurallada de Kowloon es espectacular, el diseño de producción resulta extraordinario, la fotografía tiene muchísimo carácter y el reparto está repleto de rostros conocidos del cine de Hong Kong.
Pero volviendo a los defectos, el otro gran problema para mí está en un guion innecesariamente enrevesado. Hay demasiados personajes, relaciones y conflictos procedentes del pasado, cuya excesiva complejidad termina restando impacto emocional, sobre todo en el tramo final.
La mejor escena de acción:
Me quedo con el momento en el que el protagonista y sus tres compañeros regresan a la ciudad amurallada y se enfrentan a los invasores.
Sin entrar en demasiados spoilers, es probablemente la secuencia más coral y espectacular de toda la cinta. La acción alcanza aquí una enorme intensidad y, curiosamente, la fantasía, los cables y el montaje funcionan bastante mejor que en otros combates.
Es uno de los pocos momentos donde el exceso juega claramente a favor del espectáculo.
Resumen:
La Ciudad de los Guerreros es una buena película de acción, visualmente magnífica y realizada con enormes medios.
Pero sus peleas excesivamente fantásticas y un guion demasiado complicado impiden, para mí, que alcance el nivel de los grandes clásicos modernos del género.
Buena, sí.
La obra maestra que muchos consideran, no.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊