Los miembros de V6 están realmente divertidos y se lanzan de cabeza a una sucesión de situaciones cada vez más absurdas, con una energía contagiosa que hace prácticamente imposible anticipar hacia dónde va a dirigirse la historia.
Y precisamente ahí está gran parte de su encanto.
Hold Up Down mezcla géneros y tonos de una forma casi imposible. Por momentos tiene la irreverencia de Sion Sono, la energía desquiciada de Takashi Miike y ese espíritu capaz de saltar entre comedia, crimen, acción y locura absoluta que recuerda a películas como Versus.
Intentar predecir lo que va a ocurrir cinco minutos después es prácticamente inútil.
Pero la gran sorpresa llega en el tramo final, cuando la película cambia de tono de forma repentina y se entrega a una larguísima secuencia de acción, peleas y auténticas artes marciales protagonizada por los propios miembros de V6.
Ahí entra en juego Kensuke Sonomura, contratado precisamente para diseñar y rodar esta secuencia, y su mano se nota muchísimo. La acción gana de repente en precisión, ritmo y fisicidad, ofreciendo un contraste refrescante con todo lo visto anteriormente.
La mejor escena de acción:
Sin duda, esa larga pelea que enfrenta a los miembros de V6 entre sí.
Es una secuencia sorprendente, muy dinámica y bastante más marcial de lo que uno esperaría en una película de estas características. Sonomura introduce coreografías limpias, cambios constantes de ritmo y una puesta en escena física que transforma por completo el tono durante varios minutos.
Precisamente porque llega después de tanta comedia absurda y caos narrativo, el cambio resulta todavía más divertido e inesperado.
Resumen:
Hold Up Down es salvaje, hilarante y completamente imprevisible.
No todas las ideas funcionan igual de bien, pero SABU lanza tantas sobre la pantalla y acierta con tantas que sus defectos terminan importando bastante poco.
Y ese tramo final, con Kensuke Sonomura tomando el control de la acción, es la guinda perfecta.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊