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jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Blade of Flame (China, 2021) de Hui Tong, con Miao Xie

Blade of Flame es otra muestra de ese wuxia fantástico producido directamente para streaming que proliferó en China durante los primeros años de la década de 2020 y a finales de la anterior. Y aunque cuenta con Miao Xie como protagonista y con bastante talento detrás de sus escenas de acción, el resultado termina siendo bastante discreto.

La película combina aventura, comedia, drama y artes marciales siguiendo una fórmula que hemos encontrado en otras producciones similares. Miao Xie demuestra nuevamente su versatilidad: puede pasar de la comedia al drama y de ahí a la acción con absoluta naturalidad, dejando claro que estamos ante algo más que un simple artista marcial.

Sin embargo, personalmente prefiero verlo interpretando personajes más secos, taciturnos y contundentes, como los de Eye for an Eye, Fight Against Evil o The Furious. Son papeles que encajan mucho mejor con su presencia física y ese rostro permanentemente endurecido que posee.

Y resulta especialmente frustrante que precisamente sus extraordinarias capacidades marciales sean uno de los elementos menos aprovechados de Blade of Flame.

La acción está marcada por el wirework, los efectos digitales y la fantasía, hasta el punto de que demasiadas veces los auténticos movimientos de los intérpretes quedan subordinados al espectáculo visual. Esto se vuelve especialmente evidente durante el tramo final, cuando el CGI prácticamente toma el control.

Es una pena porque en la acción encontramos a Zhang Le, uno de esos nombres fundamentales que aparecen una y otra vez alrededor de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino, relacionado con películas como Fight Against Evil, Eye for an Eye, Eye for an Eye 2, Blade of Fury o Black Storm. 

Su trayectoria ayuda a comprender por qué, incluso en una producción bastante menor como esta, encontramos momentos técnicamente muy competentes.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el gran enfrentamiento coral que tiene lugar aproximadamente hacia la hora de metraje, dentro de un palacio.

Aquí la película funciona mucho mejor. Tenemos numerosos personajes enfrentándose simultáneamente, diferentes combates desarrollándose en paralelo y una puesta en escena capaz de mantener bastante bien la claridad dentro del caos.

La planificación, el montaje y las coreografías funcionan, y durante unos minutos podemos comprobar lo que Blade of Flame podría haber ofrecido si hubiese confiado más en la acción física y menos en los efectos digitales.


Resumen:

Blade of Flame se deja ver y tiene algunos momentos espectaculares, pero desaprovecha tanto a Miao Xie como el talento disponible detrás de las cámaras.

Dentro de este wuxia fantástico de streaming chino hay alternativas bastante superiores, desde As God hasta The Tai Chi Master.

Para completistas de Miao Xie o aficionados incondicionales al género puede resultar entretenida.

Para el resto, más bien prescindible.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Mortal Kombat (Estados Unidos, 2021) de Simon McQuoid, con Joe Taslim y Hiroyuki Sanada

Sinceramente, si hay dos cosas que realmente destacan en Mortal Kombat, son el gore y Joe Taslim, un rostro perfectamente conocido por cualquier seguidor del Raidverse.

La película intenta adaptar el universo del videojuego siguiendo las convenciones del blockbuster moderno de Hollywood, pero al menos tiene la valentía de abrazar uno de los elementos fundamentales de la saga: su violencia. Hay sangre, desmembramientos y fatalities bastante explícitos, algo que evita que termine convertida en otra adaptación completamente domesticada.

El problema es que, como película, funciona bastante peor.

Hay demasiados personajes y demasiado universo que presentar en un metraje insuficiente. Esto se nota especialmente en el tramo final, tremendamente acelerado, donde acontecimientos y enfrentamientos se suceden sin el desarrollo necesario. Parece que la prioridad es llegar rápidamente a las peleas y mantener una duración comercial antes que construir adecuadamente personajes y conflictos.

Y tampoco estamos, pese a lo que podría parecer, ante una gran película de artes marciales. Conforme aumenta el componente fantástico, también lo hacen el CGI y los poderes digitales, mientras disminuye aquello que más me interesa: el combate físico.


La mejor escena de lucha:

Precisamente por eso me quedo con los enfrentamientos iniciales protagonizados por Hiroyuki Sanada y Joe Taslim, antes de que Scorpion y Sub-Zero queden completamente enterrados bajo sus respectivos poderes.

Con sus rostros todavía al descubierto y el CGI mucho más contenido, ambos pueden demostrar sus auténticas capacidades físicas. Taslim está especialmente bien y vuelve a recordar por qué es uno de los nombres más reconocibles surgidos del Raidverse.

Es una pena que la película no siga más tiempo por ese camino. Cuando posteriormente llegan los poderes, criaturas y grandes efectos digitales, las peleas pierden buena parte de esa fisicidad inicial.



Resumen:

Mortal Kombat no es completamente execrable. Tiene gore abundante, algunas buenas ideas y un Joe Taslim que destaca claramente entre el reparto.

Pero su guion apresurado, el escaso desarrollo de personajes y el progresivo abuso del CGI impiden que llegue a ser una gran película de artes marciales... O simplemente una buena película a secas.


Nivel de hostias: 🥊🥊

martes, 25 de agosto de 2026

Crítica de Baby Assassins (Japón, 2021) de Yugo Sakamoto

Baby Assassins parece una de esas películas nacidas al calor del éxito de John Wick, aunque no tanto por el estilo de sus peleas como por su peculiar universo de asesinos profesionales, organizaciones secretas, encargos y criminales que afrontan el asesinato casi como cualquier otro trabajo cotidiano. Aunque, si seguimos tirando del hilo, parte de estas ideas ya estaban presentes en la magnífica El Hombre sin Pasado, de Corea del Sur.

La premisa es bastante divertida: dos chicas prácticamente adolescentes intentan compatibilizar una absurda vida cotidiana con su trabajo como asesinas a sueldo. Y precisamente ahí está también mi principal problema con la película.

Yugo Sakamoto apuesta por una mezcla de comedia costumbrista, humor absurdo y cierto nihilismo juvenil que no siempre funciona. Hay demasiadas chorraditas argumentales, algunos personajes resultan poco convincentes —especialmente los antagonistas— y la acción ocupa bastante menos metraje de lo que uno podría esperar.

Pero cuando llegan las hostias, la película cambia por completo.

Aquí encontramos el enorme talento de Kensuke Sonomura, uno de los nombres fundamentales de la moderna acción japonesa, realizando un trabajo memorable. Sus peleas son rápidas y viscerales, pero sobre todo parecen auténticas. Sonomura tiene una extraordinaria capacidad para esconder la coreografía: los movimientos no parecen una sucesión de técnicas previamente ensayadas, sino reacciones espontáneas de personajes que realmente están intentando golpearse, esquivar o sobrevivir.

Y en Baby Assassins ese estilo funciona a las mil maravillas.

La mejor escena de lucha:

Para mí, el enfrentamiento inicial en el supermercado.

Caótico, creativo y tremendamente divertido, sirve además como perfecta presentación de Chisato y Mahiro, esa peculiar pareja de asesinas que terminaría protagonizando dos películas más y una serie de televisión.

Desde los primeros minutos Sonomura deja claro lo que puede hacer: movimientos rapidísimos, utilización constante del escenario y una coreografía que parece surgir naturalmente del caos.

Es una pena que el resto de la película no mantenga ese nivel.


Resumen:

Baby Assassins tiene personalidad y unas escenas de acción extraordinarias, pero como película me resulta demasiado irregular.

El peculiar humor de Yugo Sakamoto no siempre funciona, sobra bastante relleno y la cantidad de acción es escasa. Sin embargo, el trabajo de Kensuke Sonomura es excepcional y anticipa muchas de las virtudes que seguiríamos viendo en la nueva ola del cine de acción japonés.

Cuando se habla, bromea y divaga, Baby Assassins puede resultar desesperante si ese tono no va contigo. Cuando Sonomura toma el control y empiezan las hostias, es otra película.


Nivel de hostias: 🥊🥊

lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de Nadie (Estados Unidos, 2021) de Ilya Naishuller, con Bob Odenkirk y Daniel Bernhardt

La gente de 87Eleven sabe perfectamente cómo hacer buen cine de acción, y si además tenemos detrás a Derek Kolstad, guionista de John Wick, era difícil que el resultado no tuviera algo especial.

Nobody es cine de acción con mayúsculas.

Ilya Naishuller, director de Hardcore Henry, demuestra aquí que puede contener bastante más su estilo sin perder energía. La cámara es menos frenética, el montaje mucho más limpio y la acción está rodada con una claridad que permite disfrutar de cada golpe, cada caída y cada movimiento.

También merece especial reconocimiento Bob Odenkirk, que realiza un enorme esfuerzo físico para convertirse en un héroe de acción creíble. Su transformación recuerda, salvando las distancias, al trabajo que hizo Keanu Reeves para encarnar a John Wick o al reciclaje de Liam Neeson como estrella de acción a partir de Taken.

Y el universo 87Eleven se nota por todas partes: violencia seca, coreografías muy físicas, armas utilizadas como parte natural del combate y un gusto evidente por los especialistas de primer nivel. Incluso aparece Daniel Bernhardt, todo un clásico de este tipo de producciones.


La mejor escena de lucha:

Sin ninguna duda, la pelea dentro del autobús.

Se ha convertido ya en un pequeño clásico del cine de acción occidental reciente. El espacio reducido, la violencia progresiva, el cansancio de Odenkirk y la presencia de Daniel Bernhardt convierten la secuencia en una auténtica maravilla.

No hay héroes invencibles ni movimientos perfectos: hay golpes, tropiezos, dolor y una brutalidad física tremendamente satisfactoria.


Resumen:

Nobody recoge muchas de las virtudes de John Wick, pero consigue desarrollar una personalidad propia gracias al carisma de Bob Odenkirk y al estilo de Ilya Naishuller.

Divertida, violenta, bien rodada y con una de las mejores peleas occidentales de los últimos años.

¡Cine de acción con mayúsculas!


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

domingo, 23 de agosto de 2026

Crítica de The Sniper (China, 2021) de Chris Huo

The Sniper supuso en 2021 una magnífica carta de presentación para Huo Suiqiang (Chris Huo). No era realmente su debut —ya había firmado películas anteriores como la desastrosa Twin Detective—, pero aquí comenzó a demostrar un enorme potencial como director de cine de acción.

Resulta además interesante que apareciera el mismo año en que Qin Pengfei estrenó Fight Against Evil. Viéndolas con perspectiva, ambas películas anticipaban parte de esa nueva ola de cine de acción chino de bajo y medio presupuesto que iQIYI desarrollaría con excelentes resultados durante los años posteriores.

Y The Sniper saca auténtico oro de sus limitados
medios.

El reparto funciona bastante bien, encabezado por Henry Prince Mak, acompañado por Michael Tong como antagonista. El argumento, por el contrario, es bastante convencional y vuelve a utilizar el recurso del niño para intentar crear una conexión emocional con el espectador. Funciona hasta cierto punto, aunque el pequeño puede resultar un pelín repelente.

Pero aquí hemos venido por la acción.

Las coreografías corren a cargo de Wan Yufei y Shao Long, y el resultado sorprende por su contundencia y calidad. Especialmente importante resulta Shao Long, que continuaría colaborando con Chris Huo en películas posteriores como Blind War o Hunt the Wicked. Aquí ya encontramos las bases de una asociación que proporcionaría algunas estupendas escenas de acción en los años siguientes.

Además, The Sniper no se limita al cuerpo a cuerpo. Los tiroteos y las secuencias de francotiradores están resueltos con bastante oficio, proporcionando una variedad de acción que beneficia enormemente al conjunto.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el enfrentamiento entre Henry Prince Mak y Chen Tao hacia la mitad de la película.

Es una pelea sorprendentemente física, rápida y contundente, acompañada por un excelente trabajo de cámara que permite disfrutar de las coreografías sin esconder las capacidades de los intérpretes.

Por momentos, su energía y precisión recuerdan a producciones de acción con presupuestos muchísimo mayores, y constituye una magnífica demostración del potencial que tanto Chris Huo como su equipo de acción desarrollarían desde esta película en adelante.


Resumen:

The Sniper es una de esas pequeñas sorpresas que uno encuentra buceando por el catálogo de iQIYI.

Su argumento es simplemente funcional y algunos elementos dramáticos podrían haberse trabajado bastante mejor, pero su buena factura, excelentes peleas y logradas secuencias de disparos compensan ampliamente esas carencias.

Vista hoy, resulta además especialmente interesante como uno de los primeros pasos importantes de Chris Huo hacia el sólido director de acción en el que acabaría convirtiéndose.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de Fight Against Evil (China, 2021) de Qin Pengfei, con Miao Xie

Fight Against Evil confirma especialmente en su tramo final por qué Qin Pengfei se ha convertido en uno de los directores de acción más interesantes del panorama actual. Su capacidad para construir coreografías complejas y utilizar el escenario como parte activa del combate vuelve a ser uno de los grandes atractivos de la película.

Técnicamente estamos ante una producción muy solvente, con buena fotografía, montaje y diseño de producción. Sin embargo, no termina de convencerme el abuso de la cámara al hombro. Puede aportar intensidad, pero también impide apreciar con claridad algunas coreografías que habrían ganado muchísimo con una cámara más estable.

Comparada con la anterior colaboración entre Qin Pengfei y y el protagonista de The Furious Miao Xie, As God, me parece una película un poco inferior. Eso sí, resulta interesante comprobar que el director no se limita a repetirse: mientras aquella abrazaba un wuxia mucho más tradicional y cargado de cables, aquí apuesta por una acción moderna, física y brutal con una evidente influencia de The Raid.

El mayor problema está en el guion. La combinación de thriller criminal, gánsteres y melodrama familiar nunca termina de funcionar del todo, con momentos emocionales algo forzados y personajes secundarios poco desarrollados.

Afortunadamente, Miao Xie vuelve a mostrarse tremendamente sólido como protagonista y sostiene buena parte de la película gracias a su presencia y excelentes capacidades marciales.


La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento final en el autobús es, con diferencia, el gran momento de la película. Qin Pengfei aprovecha magníficamente el escenario y lo convierte en parte de una coreografía rápida, contundente e imaginativa, demostrando nuevamente su talento para la acción física.


Resumen:

Fight Against Evil para mi gusto queda un pelín por debajo de la anterior colaboración entre Miao Xie y Qin Pengfei As God, pero sigue siendo un thriller de artes marciales bastante recomendable.

Su irregular guion y el excesivo uso de cámara al hombro juegan en su contra, pero las excelentes secuencias de acción y su buena factura compensan gran parte de sus defectos.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊