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jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Beekeeper: El protector (Estados Unidos - Reino Unido, 2024) de David Ayer, con Jason Statham

The Beekeeper es una copia bastante descarada de la fórmula John Wick. Pero seamos sinceros: cuando tienes a Jason Statham repartiendo estopa, buenas escenas de acción y una historia que avanza a toda velocidad, el resultado termina siendo tremendamente entretenido.

David Ayer es un director competente, aunque irregular. Responsable de la estupenda Sin tregua y de la más que correcta Corazones de acero, aquí deja a un lado cualquier pretensión de profundidad para abrazar sin complejos el cine de acción más directo.

Y Statham hace lo de siempre. Pero lo
de siempre se le da muy bien.

Su Adam Clay es otro héroe taciturno con un pasado misterioso que intenta llevar una existencia tranquila hasta que alguien comete el inevitable error de provocar a la persona equivocada. La construcción del personaje bebe descaradamente de John Wick, aunque aquella fórmula tenía a su vez una deuda enorme con El Hombre sin Pasado, película surcoreana que ya en 2010 estableció buena parte de las características de este arquetipo moderno.

El guion de Kurt Wimmer tampoco pretende reinventar nada. Estamos ante un guionista capaz de ofrecernos propuestas tan interesantes como Equilibrium y también auténticos desastres, pero aquí cumple perfectamente con su cometido: narración sencilla, ritmo elevado y excusas suficientes para llevar a Statham de una paliza a la siguiente.

La acción está coordinada por Eddie J. Fernandez, veterano especialista con una larguísima trayectoria, y se beneficia enormemente de las capacidades físicas de Statham. Hay golpes secos, llaves, armas improvisadas y una violencia bastante contundente, sin necesidad de convertir cada pelea en un festival de CGI.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el asalto inicial al refugio del protagonista.

Es el momento en el que finalmente vemos de lo que Adam Clay es capaz. Statham entra en acción por primera vez y la película establece inmediatamente las reglas: velocidad, contundencia y enemigos que han cometido un gravísimo error al enfrentarse a él.

A partir de ahí, en realidad, asistiremos a distintas variaciones de lo mismo.

También hay otro enfrentamiento hacia el final que está entre lo mejor de la película, aunque resulta preferible no explicar dónde ni contra quién para evitar spoilers.


Resumen:

The Beekeeper no tiene absolutamente ninguna intención de revolucionar el género. David Ayer toma la fórmula John Wick, Kurt Wimmer construye un vehículo narrativo sencillo y Jason Statham hace aquello que lleva décadas haciendo extraordinariamente bien.

¿Original? En absoluto.

¿Divertida? Muchísimo.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

jueves, 20 de agosto de 2026

Crítica de Transporter 3 (Francia - Estados Unidos - Reino Unido - Ucrania, 2008) con Jason Statham

Transporter 3, dirigida por Olivier Megaton —ridículo e hiperbólico nombre artístico—, resulta sin duda la entrega más floja de la trilogía protagonizada por Jason Statham.

Y no precisamente por sus escenas de acción, que mejoran claramente respecto a la segunda parte, aunque continúan lejos del nivel alcanzado por Corey Yuen en la película original. El principal problema está en el intento de construir una historia romántica alrededor de Frank Martin, algo que no termina de funcionar y que ralentiza demasiado el desarrollo.

Visualmente mantiene buena parte del estilo de las anteriores, pero esta tercera entrega deriva hacia una especie de road movie, ya que gran parte de la acción transcurre dentro o alrededor del coche de Frank. El cambio de escenario no le sienta mal a la franquicia, pero el guion no consigue aprovecharlo del todo.

Afortunadamente, la película cuenta con suficientes momentos espectaculares para mantener el interés. La persecución en bicicleta y el tramo final en el tren son buenos ejemplos de una acción exagerada y totalmente inverosímil, pero también bastante divertida.


La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento entre Frank Martin y Johnson, interpretado por Robert Knepper, funciona bien como clímax físico, aunque la película destaca más por sus persecuciones y set pieces que por sus combates cuerpo a cuerpo.


Resumen:

Transporter 3 no es una mala película de acción, pero sí una secuela claramente inferior a la primera y algo menos efectiva que la segunda. El romance resta ritmo y personalidad, mientras que las mejores escenas llegan cuando la cinta deja de complicarse y se limita a ofrecer persecuciones, golpes y espectáculo.

Los fans de la franquicia y del cine de acción podrán disfrutarla. Yo, por mi parte, le doy únicamente un aprobado.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Transporter 2 (Francia - Alemania - Estados Unidos, 2005) con Jason Statham

El director de segunda unidad de la primera Transporter, Louis Leterrier, tomó las riendas de esta secuela, que no consigue igualar la calidad de su predecesora, aunque sigue siendo una película de acción bastante entretenida.

El principal problema es que la cinta apuesta mucho más por las fantasmadas y el espectáculo imposible que por las artes marciales. Las peleas son menos numerosas y, sobre todo, están peor resueltas que en la primera entrega. Se nota bastante la ausencia de Corey Yuen como director principal y especialista en este tipo de cine.

La historia tampoco ayuda demasiado. Frank Martin ya está plenamente establecido como personaje y la película pierde parte del atractivo de descubrirlo. Además, el argumento del virus resulta bastante tópico y se introduce un componente sentimental que no termina de encajar con la personalidad fría y seca del protagonista.

Aun así, Transporter 2 conserva suficientes persecuciones, explosiones, peleas y locuras visuales como para mantener el interés. Jason Statham continúa funcionando perfectamente como héroe de acción y la película nunca llega a aburrir.


La mejor escena de lucha:

Probablemente el enfrentamiento de Frank Martin contra varios enemigos en el garaje, donde Statham vuelve a demostrar su agilidad y capacidad física. No alcanza el nivel creativo de las mejores peleas de la primera entrega, pero sigue siendo una secuencia rápida y bastante vistosa.


Resumen:

Transporter 2 es una secuela inferior, más exagerada y menos centrada en las artes marciales, pero suficientemente dinámica y divertida como para recomendarla a los aficionados al cine de acción más desvergonzado.

No llega al notable, aunque lo intenta.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Transporter (Francia - Estados Unidos, 2002) con Jason Statham


De la mano de Luc Besson nos llegó esta cinta de acción que supuso el espaldarazo definitivo para la carrera de Jason Statham, uno de los pocos héroes de acción modernos capaces de recordarnos aquellos buenos tiempos dominados por mitos como Stallone o Schwarzenegger.

La dirección de Corey Yuen, todo un experto en artes marciales, se nota especialmente en las secuencias de lucha, donde Statham demuestra que es mucho más que un tipo duro con presencia. Su excelente condición física le permite ejecutar acrobacias muy trabajadas y mostrar un estilo de combate sorprendentemente elegante y depurado.

Otro de los grandes atractivos de la película son sus persecuciones en coche, dinámicas y espectaculares, que por momentos recuerdan a títulos como Ronin. En general, la acción está muy bien resuelta y mantiene un ritmo alto durante buena parte del metraje.

El argumento no es nada del otro mundo, pero cumple perfectamente con su función y consigue mantener el interés hasta el final. También se deja notar ese estilo modernete y callejero tan característico de muchas producciones de Luc Besson de aquellos años, aunque en este caso funciona bastante bien.

La mejor escena de lucha:

Sin duda, la pelea en el garaje con el suelo cubierto de aceite. Corey Yuen aprovecha la situación para construir un combate tremendamente creativo, mezclando golpes, acrobacias, objetos improvisados y un sentido del humor físico muy propio del cine de acción de Hong Kong.

Resumen:

Transporter es una notable película de acción, directa, entretenida y con excelentes secuencias físicas. Jason Statham encontró aquí uno de sus personajes más emblemáticos y Corey Yuen aportó unas coreografías muy por encima de la media occidental de la época.

Muy recomendable para los amantes del género y, para mí, claramente la mejor entrega de la trilogía de Statham.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊