Y no precisamente por sus escenas de acción, que mejoran claramente respecto a la segunda parte, aunque continúan lejos del nivel alcanzado por Corey Yuen en la película original. El principal problema está en el intento de construir una historia romántica alrededor de Frank Martin, algo que no termina de funcionar y que ralentiza demasiado el desarrollo.
Visualmente mantiene buena parte del estilo de las anteriores, pero esta tercera entrega deriva hacia una especie de road movie, ya que gran parte de la acción transcurre dentro o alrededor del coche de Frank. El cambio de escenario no le sienta mal a la franquicia, pero el guion no consigue aprovecharlo del todo.
Afortunadamente, la película cuenta con suficientes momentos espectaculares para mantener el interés. La persecución en bicicleta y el tramo final en el tren son buenos ejemplos de una acción exagerada y totalmente inverosímil, pero también bastante divertida.
La mejor escena de lucha:
El enfrentamiento entre Frank Martin y Johnson, interpretado por Robert Knepper, funciona bien como clímax físico, aunque la película destaca más por sus persecuciones y set pieces que por sus combates cuerpo a cuerpo.
Resumen:
Transporter 3 no es una mala película de acción, pero sí una secuela claramente inferior a la primera y algo menos efectiva que la segunda. El romance resta ritmo y personalidad, mientras que las mejores escenas llegan cuando la cinta deja de complicarse y se limita a ofrecer persecuciones, golpes y espectáculo.
Los fans de la franquicia y del cine de acción podrán disfrutarla. Yo, por mi parte, le doy únicamente un aprobado.
Nivel de hostias: 🥊🥊