Mostrando entradas con la etiqueta 2008. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2008. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de Rough Cut (Corea del Sur, 2008) de Jang Hoon

Buenos actores, estupendas escenas de acción y una dirección muy sólida convierten a Rough Cut en una película bastante recomendable, aunque su guion arrastra algunas de las manías habituales del cine de Kim Ki-duk.

Dirige Jang Hoon, que años después firmaría la excelente A Taxi Driver, mientras que Kim Ki-duk se encarga del guion. Y esa combinación se nota: visualmente la película funciona muy bien, pero narrativamente aparecen tramas secundarias que no terminan de llevar a ninguna parte y un desenlace que pretende resultar tan intenso y trascendente que por momentos acaba rozando lo ridículo.

La premisa, sin embargo, es magnífica: un actor especializado en papeles de tipo duro termina rodando una película junto a un auténtico gánster, difuminándose progresivamente la frontera entre la violencia cinematográfica y la real.

So Ji-sub y Kang Ji-hwan funcionan estupendamente como protagonistas y mantienen una tensión constante entre ambos personajes.

Para El Arte de Hostiar, además, tiene otro atractivo importante: contiene numerosas escenas de combate cuerpo a cuerpo bien realizadas. Las peleas poseen un estilo seco, físico y cercano por momentos al MMA, sin florituras excesivas y con una violencia bastante creíble. No alcanzan el nivel técnico de las grandes películas puramente marciales, pero funcionan magníficamente dentro del tono de thriller.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el brutal enfrentamiento del tramo final.

La pelea se desarrolla de forma cada vez más salvaje, con ambos protagonistas completamente agotados y cubiertos de barro, convirtiendo el combate en algo mucho más parecido a una auténtica pelea que a una coreografía elegante. Hostias como panes, vamos.

Sucio, físico y tremendamente contundente.


Resumen:

Rough Cut tiene algunos problemas narrativos y ciertos excesos propios del universo de Kim Ki-duk, pero su magnífico reparto, la sólida dirección de Jang Hoon y unas peleas muy bien ejecutadas compensan ampliamente sus defectos.

No es película de artes marciales y la acción no es su foco principal, pero sí es un más que decente thriller coreano con explosiones violentas bastante vistosas.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de Samurai Zombie (Japón, 2008) de Tak Sakaguchi

Sin duda, en la carrera de Tak Sakaguchi hubo un antes y un después, y ese punto de inflexión fue protagonizar la recomendadísima Versus, de Ryuhei Kitamura. A partir de entonces comenzó a aparecer con cierta regularidad en distintos papeles y cameos, casi siempre aprovechando su poderosa presencia física y esa forma de actuar tan carismática y peculiar.

En 2008 dio además el salto a la dirección con Be a Man! Samurai School y esta Samurai Zombie, una película que mantiene una evidente conexión con Versus. Y no sólo por su ambientación boscosa, su mezcla de gánsteres, acción, gore y humor absurdo, o ciertos paralelismos argumentales, sino también porque el propio Ryuhei Kitamura firma el guion.

La influencia, por tanto, resulta todavía más evidente.

El problema es que Sakaguchi no posee el mismo talento de Kitamura para convertir cada enfrentamiento en puro espectáculo. Las escenas de acción funcionan, pero rara vez alcanzan la energía y creatividad de Versus, y el tramo final se vuelve demasiado confuso y lento.

Aun así, la película está razonablemente bien realizada y demuestra que Sakaguchi había aprendido bastante sobre cine durante los años transcurridos desde su debut como actor. Hay sangre, situaciones absurdas y suficientes momentos psicotrónicos como para mantener entretenido al aficionado al gore japonés.


La mejor escena de acción:

Los enfrentamientos con los samuráis zombis ofrecen los mejores momentos, especialmente cuando la película abandona cualquier pretensión narrativa y se entrega directamente a la sangre, las espadas y el disparate.


Resumen:

Samurai Zombie está lejos de alcanzar el nivel de Versus, pese a que el guion de Kitamura hace inevitable la comparación.

La historia pierde fuerza hacia el final y la acción podría haber sido mucho más brillante, pero sigue siendo una propuesta gore divertida y bastante simpática.

Además, confirma que Tak Sakaguchi tenía cierto talento detrás de las cámaras, aparte de ser uno de los actores de culto más carismáticos del cine de acción japonés.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

jueves, 20 de agosto de 2026

Crítica de El Bueno, El Malo y El Raro (Corea del Sur, 2008) de Kim Jee-woon

The Good, the Bad, the Weird es una explosiva reinterpretación coreana del western, dirigida por un Kim Jee-woon completamente desatado.

La película mezcla tiroteos espectaculares, humor absurdo y una estética pulp cargada de estilo, con ecos de Mad Max, del cómic y, por supuesto, del spaghetti western. La acción es constante y está rodada con una energía tremenda, apoyándose en un montaje muy preciso y una puesta en escena colorista que refuerza ese tono de aventura violenta y casi caricatur
esca.

Jung Woo-sung, Lee Byung-hun y Song Kang-ho forman un trío magnífico. Cada uno interpreta su arquetipo con enorme carisma y personalidad, convirtiéndose en uno de los grandes pilares de la película.

La historia es sencilla, pero funciona perfectamente como excusa para encadenar set pieces cada vez más espectaculares y demostrar el enorme talento técnico de Kim Jee-woon, que poco después llevaría todavía más lejos en I Saw the Devil.

La banda sonora, pegadiza y muy reconocible, termina de potenciar ese tono de aventura salvaje y desvergonzada.


La mejor escena de acción:

La gigantesca persecución final por el desierto es, sin duda, el gran momento de la película. Caballos, vehículos, disparos y explosiones se mezclan en una secuencia larguísima y frenética, rodada con una claridad y una energía extraordinarias.


Resumen:

The Good, the Bad, the Weird no busca profundidad argumental, sino puro espectáculo autoconsciente.

Y en ese terreno funciona de maravilla: es divertida, estilizada, frenética y técnicamente brillante. Una auténtica celebración pop del cine de género hecha con muchísimo talento.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de Transporter 3 (Francia - Estados Unidos - Reino Unido - Ucrania, 2008) con Jason Statham

Transporter 3, dirigida por Olivier Megaton —ridículo e hiperbólico nombre artístico—, resulta sin duda la entrega más floja de la trilogía protagonizada por Jason Statham.

Y no precisamente por sus escenas de acción, que mejoran claramente respecto a la segunda parte, aunque continúan lejos del nivel alcanzado por Corey Yuen en la película original. El principal problema está en el intento de construir una historia romántica alrededor de Frank Martin, algo que no termina de funcionar y que ralentiza demasiado el desarrollo.

Visualmente mantiene buena parte del estilo de las anteriores, pero esta tercera entrega deriva hacia una especie de road movie, ya que gran parte de la acción transcurre dentro o alrededor del coche de Frank. El cambio de escenario no le sienta mal a la franquicia, pero el guion no consigue aprovecharlo del todo.

Afortunadamente, la película cuenta con suficientes momentos espectaculares para mantener el interés. La persecución en bicicleta y el tramo final en el tren son buenos ejemplos de una acción exagerada y totalmente inverosímil, pero también bastante divertida.


La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento entre Frank Martin y Johnson, interpretado por Robert Knepper, funciona bien como clímax físico, aunque la película destaca más por sus persecuciones y set pieces que por sus combates cuerpo a cuerpo.


Resumen:

Transporter 3 no es una mala película de acción, pero sí una secuela claramente inferior a la primera y algo menos efectiva que la segunda. El romance resta ritmo y personalidad, mientras que las mejores escenas llegan cuando la cinta deja de complicarse y se limita a ofrecer persecuciones, golpes y espectáculo.

Los fans de la franquicia y del cine de acción podrán disfrutarla. Yo, por mi parte, le doy únicamente un aprobado.


Nivel de hostias: 🥊🥊

domingo, 19 de junio de 2016

Crítica de Ong-Bak 2: La Leyenda del Rey Elefante (Tailandia, 2008) de Tony Jaa

Fuente del póster: Wikipedia
Es una pena que Tony Jaa encontrara tantos problemas a la hora de realizar una película de artes marciales que podría haber sido de las más épicas de la década pasada y que sin embargo se quedó a medio camino.

Constantes problemas financieros con la productora Sahamongkol Film hicieron que la película estuviera parada durante varios meses y que no pudiera ser terminada a tiempo, por lo que apareció en los cines incompleta pese a la ayuda del mentor de Tony Jaa, el recientemente desaparecido Panna Rittrikai, en la dirección.

Es por eso que una cinta pensada como una historia autoconclusiva finalmente fue dividida en dos, apareciendo primero esta segunda parte a todas luces inacabada y luego una desastrosa tercera entrega que debía haberse sintetizado en los 30 últimos minutos de ¨Ong-Bak 2¨ y nunca haber sido lanzada como otro título más de la saga.

Si hubieran conseguido llevar a cabo el proyecto tal y como Jaa tenía en mente, probablemente estaríamos hablando de un pequeño clásico moderno de las artes marciales, ya que ¨Ong-Bak 2¨ posee algunas de las escenas de lucha más espectaculares que se recuerdan.

Tony Jaa se encontraba en plena madurez física e interpretativa, ofreciéndonos su personaje más descarnado y salvaje con diferencia, a la vez que deleitándonos con unas coreografías absolutamente magistrales. Además, aparte de su habitual Muay Thai también se atreve con algo de Kung-Fu y luchas con katanas, que nos dan una muestra de su versatilidad. ¡Muy grande este tío!

La historia no me parece además ni mucho menos tan floja como se suele comentar. Tomando como débil telón de fondo algunos hechos de la historia antigua de Tailandia, se nos sirve un relato de venganza bien hilvanado y que al menos consigue mantener el interés casi en todo momento. Lo malo viene, por supuesto, con el absurdo y abrupto final de la cinta que ni mucho menos era lo que Jaa y Rittrikai habían planeado. Si la película hubiera podido acabarse a tiempo y se hubieran añadido las partes más importantes de la tercera en cuanto a lucha e historia se refiere, hubiéramos tenido un film
de algo más de dos horas muy notable.


La mejor escena de lucha:
Sin duda, entre todo el maremágnum de hostias que nos encontramos en "Ong-Bak 2", destaca la trepidante recta final donde nos encontramos todo un maratón de coreografías y combates realmente impactante.
En concreto, la secuencia en la que Tony Jaa se sirve de un elefante para repartir estopa es de lo mejorcito que nos dio el género de las artes marciales a lo largo de la pasada década. Sencillamente impresionante e imprescindible. ¡Gracias, señor Jaa!


Resumen:
En definitiva y dejando aparte las lamentaciones expuestas unos párrafos atrás, ¨Ong-Bak 2¨ me parece una película de visión obligada para cualquier amante de las artes marciales. Puede que se abuse demasiado de la cámara lenta y que la historia esté a todas luces inacabada, pero aquí Tony Jaa nos ofrece un auténtico recital de peleas que merece la pena disfrutar al menos una vez.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊