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lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de Sólo Dios Perdona (Tailandia - EEUU, 2013) de Nicolas Winding Refn, con Ryan Gosling y Vithaya Pansringarm

Tras la obra maestra que es Drive, Nicolas Winding Refn se trasladó a Tailandia para rodar esta extraña, hipnótica y brutal Sñlo Dios Perdona, una película mucho más radical y menos accesible que su anterior trabajo.

Visualmente es una auténtica maravilla. La fotografía tiene un carácter casi pictórico, con ese uso del color tan característico de Refn, dominado por rojos, azules y neones que convierten Bangkok en una especie de pesadilla nocturna. La cámara lenta, los silencios y la puesta en escena refuerzan constantemente una atmósfera opresiva y casi irreal.

El guion, sin embargo, es otra historia. Extremadamente sencillo, deliberadamente ambiguo y lleno de situaciones que pueden parecer incluso agujeros argumentales, exige aceptar la lógica interna de Refn y dejarse llevar más por las imágenes y las sensaciones que por una narración tradicional.

Ryan Gosling cumple perfectamente con su habitual personaje contenido y casi inexpresivo, pero quien roba completamente la película es Vithaya Pansringarm. El veterano actor tailandés, al que también hemos podido ver en películas de acción muy apreciables como Ninja: Shadow of a Tear o Paradox, construye aquí una especie de antihéroe implacable, frío y casi sobrenatural. Su presencia es magnífica y, cuando toca repartir hostias, resulta tremendamente convincente.


La mejor escena de lucha:

El combate entre Ryan Gosling y Vithaya Pansringarm es el momento físico más memorable.

Refn lo rueda de forma seca, pausada y cruel, evitando convertirlo en una exhibición marcial convencional. El resultado es desigual como pelea, pero tremendamente poderoso como escena.


Resumen:

Sólo Dios Perdona puede considerarse una película fallida, pero también resulta enormemente reivindicable.

Fotografía espectacular, explosiones de violencia brutales, una atmósfera única y un Vithaya Pansringarm extraordinario compensan en buena medida un guion demasiado esquemático.

Y sí, las escenas de karaoke son tan raras como inolvidables.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

sábado, 23 de julio de 2016

Crítica de Tráfico Humano (Tailandia, Canadá, USA - 2014) con Tony Jaa y Dolph Lundgren

Fuente del póster: Wikipedia
¨Skin Trade¨ es una película que en mi opinión ha sido injustamente ignorada por los aficionados y denostada por la crítica, ya que posee suficientes virtudes como para ser considerada un más que aceptable producto de acción y artes marciales.

A destacar el estupendo reparto compuesto de viejas glorias como el propio Dolph Lundgren, así como los siempre solventes Ron Perlman y Peter Weller, acompañados de figuras algo más jóvenes (aunque tampoco son unos chavales precisamente...) como Tony Jaa y el contundente Michael Jai White. El guión, si bien hace aguas por todos lados, sí que consigue mantener el interés gracias a una historia tan simple como efectiva.

En cuanto a la acción propiamente dicha, podemos comprobar que el tal Ekachai Uekrongtham no es precisamente un Gareth Evans, pero sí que se desenvuelve con oficio alejándose de efectos digitales y grandes artificios para centrarse en la contundencia de las peleas.

Y aquí es cuando tenemos que hablar de Tony Jaa. Sin alcanzar el impresionante nivel que nos ofreció la pasada década, al menos sí que le vemos mucho mejor tanto interpretativamente como físicamente que en la horrible ¨The Protector 2¨. Como muestra el excelente combate contra Michael Jai White donde podemos comprobar que ambos siguen en bastante buena forma, sobre todo un Jaa felizmente recuperado después de sus años de parón y tras el fracaso de la ya citada secuela.


La mejor escena de lucha:

Como no podía ser de otra forma, el ya nombrado enfrentamiento entre Tony Jaa y Michael Jai White es lo más destacable del film en cuanto a artes marciales se refiere. Un auténtico regalo para el aficionado con coreografías más que decentes y una ágil realización por parte de Uekrongtham.

La agilidad de Jaa contra la rotundidad de White. ¡Sólo por esta pelea ya merece la pena tragarse el resto!


Resumen:

Por lo tanto, a poco que te atraiga Dolph Lundgren, Tony Jaa o el cine de acción salpicado de artes marciales en general, dale a ¨Skin Trade ¨ una oportunidad. Es realmente inverosímil en muchos tramos, pero divertida durante todo su metraje.



Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

jueves, 23 de junio de 2016

Crítica de Wake Up To Kill (Tailandia, 1987) de Panna Rittrikai

Fuente del póster: Abandomoviez
Buscando la primera película en la que participó Tony Jaa, que en occidente se conoce como ¨Spirited Killer¨, descubrí que dicha película es la cuarta parte de una saga promovida por su mentor Panna Rittrikai.

Esta ¨Wake up to Kill¨ no es sino la primera entrega de dicha saga, y se trata de una cinta de artes marciales tailandesa realizada en 1987 que es pura serie Z de muy baja calidad. 


El argumento es un batiburrillo ocultista sin sentido alguno que sólo sirve de vehículo para presentarnos un sin fin de escenas de lucha con coreografías muy repetitivas donde sólo se salvan las logradas piruetas de los ¿actores? y algún que otro momento que de puro ridículo resulta hasta divertido.




La mejor escena de lucha:
Por lo psicotrónica y absolutamente demencial que resulta, la mejor escena de lucha es aquella en la que el villano encarnado por Panna Rittrikai se encarga que hostiar a unos pobres jovenzuelos sirviéndose de... ¡Un cigarro encendido!
La manera en la que les da una somanta de palos a la vez que les obliga a fumar de su cigarro resulta ciertamente hilarante. Y bueno, tengo que admitir que no había visto nada parecido en ninguna otra película de artes marciales. 

Resumen:
En definitiva, esta ¨Wake up to Kill¨ es un film de ínfima factura que sólo recomendaría a completistas absolutos del cine de artes marciales con mucho tiempo que perder. 

No deja de ser curiosa, pero merece un suspenso bajo bien merecido.


Nivel de hostias: 🥊

domingo, 19 de junio de 2016

Crítica de The Protector 2 (Tailandia, 2013) de Prachya Pinkaew, con Tony Jaa

Fuente del póster: Elseptimoarte
Cuando en 2010, después de los sinsabores vividos con la realización de la segunda y tercera parte de la trilogía de Ong-Bak, Tony Jaa se rapó la cabeza, cogió su elefante y se largó a un templo budista para ordenarse monje, a los aficionados a las artes marciales se nos cayó el alma al suelo.

Es quizá por ese motivo que el anuncio unos años más tarde de la secuela de The Protector elevó nuestras expectativas hasta límites insospechados. Repetían Prachya Pinkaew como director, Tony Jaa en el papel protagonista y Petchtai Wongkamlao como carismático secundario. A ellos se le unía la estrella femenina de Chocolate JeeJa Janin, el brutal Marrese Crump y el popular RZA. ¿Qué podía fallar entonces con esta cinta? Pues al parecer, muchas cosas.

En mi opinión, The Protector 2 hace aguas ya desde su propio planteamiento. El hecho de haber sido rodada en 3D hizo mucho daño al conjunto, ya sea por la inexperiencia de Pinkaew con este formato o por la falta de presupuesto. El caso es que nos encontramos con unas escenas de acción totalmente deslucidas e incluso ridículas en ocasiones, donde unos mediocres efectos digitales y aún peores efectos 3D sustituyen las excelentes coreografías y planos secuencia de la primera entrega.

Incluso Tony Jaa parece por algún motivo fuera de forma a lo largo de casi todo el film. Quizá esos años dedicados a la meditación no le sentaron bien, o la obligación de ajustar sus movimientos a las malditas 3D de marras, pero el caso es que muy lejos quedan esas gloriosas secuencias de brutal muay thai de sus primeras películas.

En la segunda mitad del metraje la cosa mejora un poco, sobre todo gracias a la colaboración de los secundarios antes mencionados (los combates contra Marrese Crump son bastante aceptables), pero en todo momento nos acompaña ese tufillo inconfundible de estar viendo una película de artes marciales mediocre.

A mejorar el conjunto no ayuda para nada una historia floja a más no poder (aunque bueno, el guion de las películas de Tony Jaa nunca ha sido de Oscar precisamente...) y una música que pasa totalmente desapercibida. 


La mejor escena de lucha:

Es difícil destacar una escena de lucha en concreto debido al bajo nivel que tienen todas en general. Pero quizá yo me quedaría con el primer enfrentamiento entre Tony Jaa y Marrese Crump, con la estimable JeeJa Janin participando también. 

Al menos es una pelea donde no se abusa de cables ni de efectos digitales, y donde casi (repito, casi) podemos rememorar la esencia que hizo grandes los dos primeros films de Tony Jaa. Pero insisto, cualquiera de las luchas de "Ong-Bak" o "Thai Dragon" están muy por encima de los mejores momentos de esta desastrosa secuela. 


Resumen:

Sólo si eres un fan acérrimo de Tony Jaa o del cine de artes marciales en general, podrás ver las pocas virtudes que presenta The Protector 2. Pero si no cumples ninguno de estos dos requisitos, difícilmente podrás disfrutar de este batiburrillo de ridículos golpes en 3D y horrorosos efectos digitales intercalados con alguna que otra pelea aprovechable.

No es la peor película de Tony Jaa, ya que ese dudoso honor todavía lo ostenta Ong-Bak 3, pero se queda bastante cerca.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Ong-Bak 2: La Leyenda del Rey Elefante (Tailandia, 2008) de Tony Jaa

Fuente del póster: Wikipedia
Es una pena que Tony Jaa encontrara tantos problemas a la hora de realizar una película de artes marciales que podría haber sido de las más épicas de la década pasada y que sin embargo se quedó a medio camino.

Constantes problemas financieros con la productora Sahamongkol Film hicieron que la película estuviera parada durante varios meses y que no pudiera ser terminada a tiempo, por lo que apareció en los cines incompleta pese a la ayuda del mentor de Tony Jaa, el recientemente desaparecido Panna Rittrikai, en la dirección.

Es por eso que una cinta pensada como una historia autoconclusiva finalmente fue dividida en dos, apareciendo primero esta segunda parte a todas luces inacabada y luego una desastrosa tercera entrega que debía haberse sintetizado en los 30 últimos minutos de ¨Ong-Bak 2¨ y nunca haber sido lanzada como otro título más de la saga.

Si hubieran conseguido llevar a cabo el proyecto tal y como Jaa tenía en mente, probablemente estaríamos hablando de un pequeño clásico moderno de las artes marciales, ya que ¨Ong-Bak 2¨ posee algunas de las escenas de lucha más espectaculares que se recuerdan.

Tony Jaa se encontraba en plena madurez física e interpretativa, ofreciéndonos su personaje más descarnado y salvaje con diferencia, a la vez que deleitándonos con unas coreografías absolutamente magistrales. Además, aparte de su habitual Muay Thai también se atreve con algo de Kung-Fu y luchas con katanas, que nos dan una muestra de su versatilidad. ¡Muy grande este tío!

La historia no me parece además ni mucho menos tan floja como se suele comentar. Tomando como débil telón de fondo algunos hechos de la historia antigua de Tailandia, se nos sirve un relato de venganza bien hilvanado y que al menos consigue mantener el interés casi en todo momento. Lo malo viene, por supuesto, con el absurdo y abrupto final de la cinta que ni mucho menos era lo que Jaa y Rittrikai habían planeado. Si la película hubiera podido acabarse a tiempo y se hubieran añadido las partes más importantes de la tercera en cuanto a lucha e historia se refiere, hubiéramos tenido un film
de algo más de dos horas muy notable.


La mejor escena de lucha:
Sin duda, entre todo el maremágnum de hostias que nos encontramos en "Ong-Bak 2", destaca la trepidante recta final donde nos encontramos todo un maratón de coreografías y combates realmente impactante.
En concreto, la secuencia en la que Tony Jaa se sirve de un elefante para repartir estopa es de lo mejorcito que nos dio el género de las artes marciales a lo largo de la pasada década. Sencillamente impresionante e imprescindible. ¡Gracias, señor Jaa!


Resumen:
En definitiva y dejando aparte las lamentaciones expuestas unos párrafos atrás, ¨Ong-Bak 2¨ me parece una película de visión obligada para cualquier amante de las artes marciales. Puede que se abuse demasiado de la cámara lenta y que la historia esté a todas luces inacabada, pero aquí Tony Jaa nos ofrece un auténtico recital de peleas que merece la pena disfrutar al menos una vez.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊