En esta ocasión nos presenta una especie de western a la japonesa donde las espadas samurái se cruzan con los revólveres, la contemplación
con la locura y la genialidad con la vulgaridad. Es decir, puro Takashi Miike. Y a mí, personalmente, me encanta.
La película destaca por una realización técnica magnífica, con planos muy cuidados y varias escenas de acción realmente brillantes. También funciona estupendamente la música de Kôji Endô, que homenajea claramente a Ennio Morricone sin abandonar completamente su propia personalidad.
El reparto está muy bien elegido, especialmente Masanobu Andô y Yûsuke Iseya, magníficos y tremendamente carismáticos en sus respectivos papeles. Hideaki Itô resulta algo menos memorable como protagonista, aunque tampoco supone ningún lastre.
Especialmente interesante resulta la aparición de Quentin Tarantino en un pequeño papel. Sukiyaki Western Django forma parte de la misma tradición cinematográfica que años después Tarantino volvería a reinterpretar en Django Unchained. Ambas miran directamente al mítico Django de Sergio Corbucci de 1966, pero resulta fascinante contemplar cómo Tarantino participó primero en esta delirante reinvención japonesa de Miike antes de realizar su propia revisión del spaghetti western.
Más que considerar la película de Miike el origen directo de Django Unchained, podríamos verla como un curioso eslabón intermedio dentro de esa continua conversación cinematográfica entre Japón, Italia y Estados Unidos.
La mejor escena de acción:
La espectacular batalla final es, sin duda, el gran momento de la película. Espadas, disparos, sangre y caos se mezclan en un clímax absolutamente desatado que anticipa, en cierto modo, la gigantesca batalla que Miike llevaría todavía más lejos en 13 asesinos.
Resumen:
Sukiyaki Western Django es una locura divertida, original y visualmente potentísima.
No está entre las mejores películas de Takashi Miike, pero tiene suficientes imágenes memorables, personalidad y secuencias de acción como para resultar muy recomendable. Además, su conexión con Tarantino y con el legado del Django de Corbucci la convierte en una pieza especialmente curiosa dentro de la historia moderna del western.
Para los seguidores de Miike (y Quentin Tarantino), prácticamente obligatoria.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊