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lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de Yakuza: Like a Dragon (Japón, 2007) de Takashi Miike

Como adaptación del argumento del videojuego, Yakuza: Like a Dragon es bastante desastrosa. Como película de Takashi Miike, en cambio, resulta mucho más interesante.

Miike no parece demasiado preocupado por trasladar con fidelidad toda la complejidad narrativa del juego. Prefiere quedarse con sus personajes, su universo criminal y algunas situaciones concretas para pasarlas por su propio filtro de humor absurdo, violencia súbita y personajes excéntricos.

Y su estilo se nota muchísimo. Hay momentos que recuerdan incluso al Miike más desquiciado de Dead or Alive, especialmente cuando la película abandona cualquier pretensión de normalidad y se entrega a la exageración.

Kazuki Kitamura está estupendo como Kazuma Kiryu. Ya lo habíamos visto en producciones tan interesantes como Killers, y aquí demuestra una presencia física y un carisma perfectos para el personaje. Su interpretación es seca, contenida y bastante convincente.

Los efectos digitales son baratos y muy evidentes, pero curiosamente no terminan de desentonar del todo con el tono casi de cómic y videojuego que maneja Miike.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el enfrentamiento entre Kazuma Kiryu y Goro Majima.

Es el momento en el que mejor confluyen el universo del videojuego y la particular visión de Takashi Miike. Una pelea enérgica, exagerada y con ese punto de locura tan característico del director, además de enfrentar a los dos personajes con mayor presencia física de la película.

El combate final también resulta bastante disfrutable, pero Kiryu contra Majima es para mí la mejor escena de acción de toda la cinta.


Resumen:

Yakuza: Like a Dragon es una mala adaptación si lo que buscas es fidelidad al videojuego, pero una película bastante disfrutable si entras en el juego de Takashi Miike.

Tiene CGI barato, una narración caótica y bastantes excentricidades, pero también carisma, violencia, humor absurdo y el sello inconfundible de su director.

Tómala o déjala.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de Sukiyaki Western Django (Japón, 2007) de Takashi Miike, con Quentin Tarantino

Auténtica gamberrada de la mano de uno de los directores más libres, atrevidos, adictivos y talentosos de las últimas décadas: Takashi Miike.

En esta ocasión nos presenta una especie de western a la japonesa donde las espadas samurái se cruzan con los revólveres, la contemplación
con la locura y la genialidad con la vulgaridad. Es decir, puro Takashi Miike. Y a mí, personalmente, me encanta.

La película destaca por una realización técnica magnífica, con planos muy cuidados y varias escenas de acción realmente brillantes. También funciona estupendamente la música de Kôji Endô, que homenajea claramente a Ennio Morricone sin abandonar completamente su propia personalidad.

El reparto está muy bien elegido, especialmente Masanobu Andô y Yûsuke Iseya, magníficos y tremendamente carismáticos en sus respectivos papeles. Hideaki Itô resulta algo menos memorable como protagonista, aunque tampoco supone ningún lastre.

Especialmente interesante resulta la aparición de Quentin Tarantino en un pequeño papel. Sukiyaki Western Django forma parte de la misma tradición cinematográfica que años después Tarantino volvería a reinterpretar en Django Unchained. Ambas miran directamente al mítico Django de Sergio Corbucci de 1966, pero resulta fascinante contemplar cómo Tarantino participó primero en esta delirante reinvención japonesa de Miike antes de realizar su propia revisión del spaghetti western. 

Más que considerar la película de Miike el origen directo de Django Unchained, podríamos verla como un curioso eslabón intermedio dentro de esa continua conversación cinematográfica entre Japón, Italia y Estados Unidos.


La mejor escena de acción:

La espectacular batalla final es, sin duda, el gran momento de la película. Espadas, disparos, sangre y caos se mezclan en un clímax absolutamente desatado que anticipa, en cierto modo, la gigantesca batalla que Miike llevaría todavía más lejos en 13 asesinos.


Resumen:

Sukiyaki Western Django es una locura divertida, original y visualmente potentísima.

No está entre las mejores películas de Takashi Miike, pero tiene suficientes imágenes memorables, personalidad y secuencias de acción como para resultar muy recomendable. Además, su conexión con Tarantino y con el legado del Django de Corbucci la convierte en una pieza especialmente curiosa dentro de la historia moderna del western.

Para los seguidores de Miike (y Quentin Tarantino), prácticamente obligatoria.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de Ichi the Killer (Japón, 2001) de Takashi Miike

Una de las películas que más me sorprendió en su época.

Ichi the Killer es espectacular, violenta, divertida, enfermiza, hipersangrienta y sorprendentemente profunda. Se le pueden aplicar mil adjetivos porque estamos ante una película extraordinariamente rica en matices, cine en estado puro y con una personalidad que muy pocos directores aparte de Takashi Miike serían capaces de imprimir.

La cinta está llena de aciertos. Para empezar, una banda sonora magnífica, fundamental para construir ese ambiente perturbador y casi hipnótico. También destacan unos personajes absolutamente carismáticos, a cuál más excéntrico, bizarro y trastornado, dentro de un universo donde la violencia parece formar parte natural de la personalidad de todos ellos.

Visualmente, Miike está desatado. Su inventiva es constante, pero nunca gratuita: encuadres, colores, movimientos de cámara y explosiones de violencia convierten muchas escenas en imágenes imposibles de olvidar.

Y todo esto no tendría demasiado valor sin un guion mucho más interesante de lo que puede parecer a simple vista. Bajo toda su exageración hay una reflexión enfermiza sobre el dolor, el deseo, el sadismo, la identidad y la necesidad de violencia, rematada además por un final abierto a múltiples interpretaciones.


La mejor escena de acción:

Resulta difícil elegir una sola, porque toda la película está construida alrededor de estallidos de violencia absolutamente demenciales. Pero el enfrentamiento final resume perfectamente el espíritu de la cinta: brutalidad, humor negro, sadismo y una puesta en escena completamente desquiciada.


Resumen:

Ichi the Killer es una película incómoda, extrema y nada apta para todos los públicos, pero también una de las obras más personales y fascinantes de Takashi Miike.

Violenta hasta lo absurdo, visualmente inolvidable y mucho más profunda de lo que aparenta.

Obra maestra.



Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊🥊

viernes, 5 de enero de 2018

Crítica de Crows 2 (Kurôzu zero II) (Japón, 2009) de Takashi Miike

Fuente de póster: IMDB
¨Crows Zero 2¨ sigue a pies juntillas la fórmula expuesta por el gran Takashi Miike en la primera entrega, así como también continúa la historia más o menos en el mismo punto donde aquélla nos dejó.

Así que los que disfrutaron con la primera parte, lo pasarán pipa con esta estupenda secuela, quizá algo más centrada en los combates que en la presentación de personajes (esto ya se hizo en la primera parte...), con un tono un poco más serio y dramático, y con mucha, mucha mala leche y acción salvaje.

Estoy seguro de que Takashi Miike disfrutó con la decadente y sucia representación del instituto Suzuran, quizá un reflejo de su propio instituto Kawachi de su ciudad natal Osaka, que según sus propias palabras era un sitio considerablemente duro, donde tuvo que aprender a desenvolverse por su cuenta... Algo que sin duda influyó más tarde en su cine y en su forma de representar la violencia. Y las dos entregas de ¨Crows Zero¨, son un vivo reflejo de ello.

Por lo demás, la cinta nos vuelve a ofrecer una adecuada banda sonora (con muchos temas rescatados de la primera película), el mismo reparto (algo muy de agradecer) y una realización ágil y virtuosa por parte de Miike, destacando el hábil manejo de la cámara tanto en las secuencias dramáticas, donde se mueve constantemente de forma concéntrica recalcando la suciedad de los entornos, como sobre todo en las impresionantes escenas de combate, donde no podemos sino mirar absortos y boquiabiertos el espectáculo ofrecido.


La mejor escena de lucha:

El combate final quizá no es tan rompedor y atractivo como el de ¨Crows Zero¨, pero su magnitud y su ¨ascendente¨ brutalidad son dignas de aplauso. Ver para creer, vaya.

Aquí volvemos a asistir a hostias de todos los colores, calibres y formas imaginables. Algo menos espectacular que la lluvia de la primera cinta, como ya he dicho, pero igual de violenta y salvaje sin duda.


Resumen:

Como únicos puntos negativos, quizá decir que no sorprende tanto como la primera parte, y que en ocasiones resulta algo reiterativa por la repetición de esquemas, lo cual la hacen bajar un poco la nota... Pero son fallos menores que no impiden que ¨Crows Zero 2¨, al igual que su precuela, sea una película absolutamente recomendable para cualquier aficionado al cine de acción y peleas en general.

Brutal, adictiva y espectacular a partes iguales. Y encima, con mensaje... ¿Qué más se puede pedir?


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

martes, 26 de julio de 2016

Crítica de Crows Zero (Kurôzu zero) (Japón, 2007) de Takashi Miike

Fuente del póster: Asiabeam.
Brutal cinta de peleas callejeras de Takashi Miike, adaptación del manga ¨Crows¨ y que nos sumerge de lleno en un mundo adolescente alternativo, deformado y violento. Pura alegoría, vaya.

En este sentido, la cinta de Miike podría interpretarse como otra vuelta de tuerca al concepto expuesto en ¨Battle Royale¨ de Kinji Fukasaku. Pero en lugar de ofrecer castigo a los violentos e indómitos adolescentes, los profesores de ¨Crows Zero¨ asisten impotentes a la furia de los alumnos del instituto Suzuran. Son ellos, los alumnos, los que imponen las reglas. Y entre ellos luchan para instalarse en la cumbre.

Con este punto de partida, asistimos a una cinta que nos ofrece una historia bien hilvanada y emocionante, más humor de lo que suele ser habitual en el cine de Miike (aunque justo los momentos humorísticos son los más flojos del film...) y unas escenas de combates sencillamente espectaculares.


La mejor escena de lucha:
Por supuesto, la palma en cuanto a dichos combates se la lleva la excelsa batalla final. Una violenta y sucia delicia que hizo las delicias en su día en el festival de Sitges.

Aquí asistimos de nuevo al enorme talento de Takashi Miike a la hora de rodar escenas de acción, que habitualmente tienen un carácter más explosivo y sintético en su cine. En "Crows Zero" nos ofrece todo lo que contrario, sin embargo, ya que asistimos a un auténtico tour de force de mamporros y hostias de todos los colores que en esta trepidante recta final te dejarán completamente exhausto. ¡Ver para creer!


Resumen:

Sólo me resta destacar la excelente banda sonora, el reparto repleto de rostros jóvenes muy bien elegidos, y el mensaje aleccionador y antiviolento que destila la historia... ¡Es que Miike en el fondo es un pacifista!

Así que en mi opinión, ¨Crows Zero¨ es una más que recomendable película de acción, que gustará a los que busquen cine de acción diferente, atrevido y realizado con auténtica maestría.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊