Dentro de esta escuela, Timo Tjahjanto es uno de los alumnos más aventajados de Gareth Evans. Ya lo demostró en Headshot y, sobre todo, en The Night Comes for Us, una de las pocas películas capaces de mirar de tú a tú, en fuerza y violencia, a las obras maestras de Evans.
Por desgracia, The Shadow Strays no llega a esas cotas.
Y no será por la acción, porque en ese apartado la película es una auténtica barbaridad: artes marciales pasadísimas de vueltas, tiroteos tremendamente explícitos, duelos con armas blancas y enfrentamientos encadenados contra enemigos que casi parecen jefes finales de un videojuego.
El problema está en todo lo demás. La historia resulta bastante pobre, el guion es demasiado trillado y los personajes intentan ser carismáticos sin conseguirlo del todo. Tjahjanto vuelve a demostrar que le sobra talento como artesano de la acción, pero que como narrador sigue siendo mucho más irregular.
La mejor escena de acción:
Para mí, el asalto inicial contra la guardia yakuza.
Es una auténtica declaración de intenciones: rápida, brutal, sangrienta y perfectamente diseñada para mostrar desde el principio el nivel de violencia y precisión técnica que va a manejar la película.
Probablemente sea el momento donde Tjahjanto consigue el mejor equilibrio entre coreografía, ritmo y contundencia antes de que el film empiece a caer en un exceso cada vez mayor.
Resumen:
The Shadow Strays es una película de acción espectacular, pero narrativamente bastante floja.
Tiene secuencias magníficas y una factura técnica de primer nivel, pero el guion impide que alcance el nivel de The Night Comes for Us o de las dos The Raid.
Aun así, para los aficionados a la acción ultraviolenta, física y pasada de vueltas, merece sobradamente la pena.
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊