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jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de The Smashing Machine (Estados Unidos, 2025), de Benny Safdie, con Dwayne Johnson

Tras su separación creativa y personal, los hermanos Safdie estrenaron en 2025 sendas películas deportivas sobre hombres consumidos por su obsesión competitiva, aunque tomando caminos muy diferentes.

Mientras Marty Supreme acaparó buena parte de la conversación mediática, The Smashing Machine tuvo una trayectoria comercial mucho más discreta. Personalmente, sin embargo, me parece claramente la mejor de las dos.

Benny Safdie evita convertir la vida de Mark Kerr en el típico relato deportivo de ascenso, caída y redención. La película mantiene un ritmo pausado pero nunca aburrido y, sobre todo, consigue algo que para mí Marty Supreme no lograba: que realmente me importen sus personajes.

Y buena parte del mérito pertenece a Dwayne Johnson.

Estamos probablemente ante la mejor interpretación de su carrera. The Rock contiene prácticamente todos los tics que han caracterizado su faceta como estrella y consigue transmitir la vulnerabilidad que escondía un luchador aparentemente invencible. Para mi gusto, su trabajo merecía perfectamente una nominación al Oscar.

Eso sí, existe un problema evidente: Johnson es demasiado mayor para interpretar al Mark Kerr de esta etapa. La historia abarca principalmente el periodo 1997-2000, cuando Kerr rondaba los 30 años, mientras que Johnson superaba los 50 durante el rodaje. Su extraordinario estado físico y su experiencia como luchador profesional ayudan muchísimo a vender el personaje y aportan credibilidad a los combates, pero creo que un actor más joven podría haber funcionado igual o incluso mejor.

El reparto que lo rodea también ayuda enormemente. Especialmente interesante resulta Ryan Bader, auténtico campeón de MMA, interpretando a Mark Coleman. Su experiencia real aporta una fisicidad extraordinaria a los combates; de hecho, Bader explicó que algunos golpes rodados en el suelo fueron reales para aumentar su autenticidad.


La mejor pelea:

Para mí, curiosamente, ni siquiera pertenece a Mark Kerr.

Me quedo con Mark Coleman (Ryan Bader) contra Igor Vovchanchyn (Oleksandr Usyk) durante la final del PRIDE Grand Prix 2000. Usyk, campeón mundial de boxeo, interpreta al mítico luchador ucraniano, mientras Bader aporta su enorme experiencia real en MMA

Es un enfrentamiento corto, brutal y tremendamente convincente, además de reproducir un combate histórico en el que Coleman derrotó realmente a Vovchanchyn.


Resumen:

The Smashing Machine no reinventa el drama deportivo, pero posee humanidad, buenos personajes, combates sorprendentemente auténticos y un Dwayne Johnson que finalmente demuestra que detrás de la gigantesca estrella de acción también había un actor dramático esperando una oportunidad como esta.

Para mí, bastante mejor que Marty Supreme, y de obligatorio visionado si te gusta el mundo de las artes marciales mixtas. 


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de Mission Impossible: Sentencia Final (Estados Unidos, 2025) con Tom Cruise

The Final Reckoning (Sentencia Final) se siente durante demasiado tiempo como un larguísimo epílogo de Dead Reckoning (Sentencia Mortal) y, como consecuencia, tiene relativamente poco que ofrecer desde un punto de vista narrativo.

Christopher McQuarrie vuelve a demostrar su solvencia detrás de las cámaras, pero la película está demasiado obsesionada con cerrar tramas, recuperar personajes y conectar acontecimientos de toda la saga. El resultado es excesivamente largo y solemne para una historia que, en realidad, no necesitaba tanta complicación.

Afortunadamente, cuando llega la acción, Mission: Impossible continúa jugando en primera división.

Y buena parte de la responsabilidad vuelve a recaer en Tom Cruise, cuya obsesión por realizar personalmente escenas de riesgo cada vez más demenciales sigue siendo prácticamente irrepetible en el Hollywood actual. A estas alturas, sus películas funcionan también como escaparate de una forma de hacer cine de acción basada en especialistas, preparación física y riesgo real que cada vez resulta menos habitual.

La película vuelve a contar además con un enorme equipo de especialistas, encabezado por Wade Eastwood, colaborador habitual de Cruise y McQuarrie y uno de los grandes coordinadores de acción contemporáneos, responsable también de trabajos en Mission: Impossible – Fallout, Rogue Nation, Dead Reckoning o No Time to Die.


La mejor escena de acción:

La espectacular secuencia de las avionetas.

Tom Cruise colgado literalmente de una aeronave en pleno vuelo resume perfectamente lo mejor de esta saga: riesgo físico, espectáculo real y una estrella completamente dispuesta a jugarse el pellejo para conseguir una imagen que difícilmente tendría el mismo impacto realizada íntegramente mediante CGI.


Resumen:

Narrativamente, The Final Reckoning resulta decepcionante: demasiado larga, demasiado solemne y excesivamente dependiente de su predecesora.

Pero las espectaculares escenas de acción y los ya legendarios riesgos físicos que Tom Cruise continúa asumiendo mantienen la película a flote.

Puede que la historia ya no esté a la altura, pero el espectáculo sigue siendo extraordinario.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Nadie 2 (Estados Unidos - Canadá - Japón, 2025) de Timo Tjahjanto, con Bob Odenkirk

Pese a la solvente dirección de Timo Tjahjanto, que por fin da su salto a Hollywood, y un puñado de buenas escenas de acción, el guion de Nobody 2 es tan pobre que termina echando por tierra casi todo lo que funcionaba en la estupenda primera entrega.

Y resulta especialmente decepcionante porque Tjahjanto parecía una elección perfecta. Después de películas como The Night Comes for Us, pocos directores actuales han demostrado semejante facilidad para representar una violencia física, rápida y brutal. Aquí deja algunos buenos momentos, pero está mucho más contenido y nunca consigue compensar una historia absurda, unos villanos caricaturescos y un tono excesivamente cómico.

Al menos, el apartado de especialistas sigue jugando en primera división. Greg Rementer regresa como diseñador y coordinador de stunts, acompañado por Kyle McLean, mientras que Kirk Jenkins se ocupa de las coreografías de lucha. Rementer es todo un peso pesado de la acción occidental moderna: trabajó en Atomic Blonde —ganando un Taurus World Stunt Award por su espectacular pelea— y posteriormente diseñó o coordinó acción en producciones como Nobody, Bullet Train, Bad Boys: Ride or Die o Red One. 

De hecho, las peleas fueron preparadas durante semanas y previsualizadas golpe por golpe antes del rodaje, algo que explica que, incluso cuando la película falla narrativamente, la acción mantenga un nivel técnico considerable.


La mejor escena de lucha:

Me quedo con la pelea del salón recreativo. Es física, divertida y aprovecha estupendamente el espacio y las máquinas, incluyendo falsos planos secuencia unidos mediante cortes ocultos.


Resumen:

Nobody 2 tenía a Timo Tjahjanto, Bob Odenkirk y un equipo de especialistas magnífico. Había talento de sobra para superar a la primera.

Pero un guion pésimo y un tono demasiado caricaturesco terminan desperdiciando gran parte de ese potencial.

Las hostias siguen funcionando. La película que las rodea, desgraciadamente, no.

Una auténtica decepción.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Bailarina (Estados Unidos - Hungría, 2025) de Len Wiseman y Chad Stahelski, con Ana de Armas, Keanu Reeves y Daniel Bernhardt

Ballerina (Bailarina en España) es claramente una historia de empoderamiento femenino y contiene algunos agujeros argumentales absolutamente disparatados. Pero cuando comienza la acción demuestra tener suficientes virtudes como para ganarse un lugar digno dentro del extraordinario universo de John Wick.

Eso sí, Len Wiseman no está a la altura de Chad Stahelski. La película carece de la precisión, personalidad y sentido del ritmo de las cuatro entregas principales, y resulta significativo que Stahelski acabara participando directamente en la fotografía adicional y en el diseño de nuevas escenas de acción.

Ana de Armas realiza un enorme esfuerzo físico y está rodeada por un reparto estupendo, mientras que la aparición de Keanu Reeves sirve para integrarla de manera mucho más directa dentro de la cronología de la saga.

También resulta una pena comprobar el material eliminado. Las ediciones domésticas incluyen numerosas escenas extendidas y descartadas que desarrollan peleas y determinados aspectos narrativos; algunas ayudan a entender mejor conexiones que en el montaje cinematográfico quedan demasiado precipitadas.


La mejor escena de lucha:

Para mí, la magnífica pelea en la taberna de ambiente centroeuropeo, donde además aparece Daniel Bernhardt, todo un habitual de las producciones vinculadas a 87Eleven.

Es rápida, física, brutal y perfectamente legible, precisamente el tipo de acción que esperamos de este universo. Bernhardt vuelve a demostrar por qué continúa siendo uno de esos secundarios que elevan inmediatamente cualquier pelea en la que participa.


Resumen:

Ballerina está claramente por debajo de cualquiera de las cuatro películas principales de John Wick.

Tiene problemas de guion, una dirección irregular y algunas decisiones bastante absurdas, pero la fantástica acción, el esfuerzo de Ana de Armas y la intervención del equipo de Stahelski terminan salvando el conjunto.

Una incorporación imperfecta, pero muy disfrutable, al universo de 87Eleven.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Estragos (Reino Unido - Estados Unidos, 2025) de Gareth Evans, con Tom Hardy

Havoc, en España conocida como Estragos y que es hasta ahora la última película de Gareth Evans, llegaba con unas expectativas altísimas... Que empiezan a desinflarse prácticamente desde el principio.

El principal problema está en un guion flojo, genérico y sorprendentemente poco interesante. Cuando por fin llega la acción, uno ya está demasiado aburrido como para que ni siquiera las habituales coreografías de Evans consigan levantar por completo la película.

Y eso que técnicamente siguen siendo espectaculares. El problema es que aquí todo está llevado hasta tal extremo que por momentos roza lo ridículo, acercándose mucho más al tono hiperbólico de Gangs of London que a la precisión, claridad y contundencia de The Raid.

Evans sigue demostrando que funciona mucho mejor en el cuerpo a cuerpo que en los tiroteos. Las peleas físicas son claramente lo mejor de la cinta, pero ni siquiera ellas consiguen compensar un conjunto tan irregular.

Tampoco ayuda un Tom Hardy que parece funcionar con el piloto automático puesto, acompañado por un reparto bastante poco inspirado. A eso hay que sumar unos efectos digitales y unos escenarios artificiales que terminan restando todavía más fuerza al resultado.


La mejor escena de lucha:

El tramo final contiene los mejores momentos de combate cuerpo a cuerpo, donde Gareth Evans vuelve a demostrar parte de su talento para la violencia física y las coreografí
as contundentes.

Aun así, queda muy lejos de sus mejores trabajos.


Resumen:

Havoc es una decepción considerable.

Tiene algunos destellos del Gareth Evans que todos conocemos, pero quedan sepultados bajo un guion anodino, una acción excesivamente exagerada y una puesta en escena demasiado artificial.

Al final, más que satisfacer las ganas de volver a ver a Evans en plena forma, consigue que echemos todavía más de menos una hipotética The Raid 3.


Nivel de hostias: 🥊🥊