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sábado, 22 de agosto de 2026

Estragos (Reino Unido - Estados Unidos, 2025) de Gareth Evans, con Tom Hardy

Havoc, en España conocida como Estragos y que es hasta ahora la última película de Gareth Evans, llegaba con unas expectativas altísimas... Que empiezan a desinflarse prácticamente desde el principio.

El principal problema está en un guion flojo, genérico y sorprendentemente poco interesante. Cuando por fin llega la acción, uno ya está demasiado aburrido como para que ni siquiera las habituales coreografías de Evans consigan levantar por completo la película.

Y eso que técnicamente siguen siendo espectaculares. El problema es que aquí todo está llevado hasta tal extremo que por momentos roza lo ridículo, acercándose mucho más al tono hiperbólico de Gangs of London que a la precisión, claridad y contundencia de The Raid.

Evans sigue demostrando que funciona mucho mejor en el cuerpo a cuerpo que en los tiroteos. Las peleas físicas son claramente lo mejor de la cinta, pero ni siquiera ellas consiguen compensar un conjunto tan irregular.

Tampoco ayuda un Tom Hardy que parece funcionar con el piloto automático puesto, acompañado por un reparto bastante poco inspirado. A eso hay que sumar unos efectos digitales y unos escenarios artificiales que terminan restando todavía más fuerza al resultado.


La mejor escena de lucha:

El tramo final contiene los mejores momentos de combate cuerpo a cuerpo, donde Gareth Evans vuelve a demostrar parte de su talento para la violencia física y las coreografí
as contundentes.

Aun así, queda muy lejos de sus mejores trabajos.


Resumen:

Havoc es una decepción considerable.

Tiene algunos destellos del Gareth Evans que todos conocemos, pero quedan sepultados bajo un guion anodino, una acción excesivamente exagerada y una puesta en escena demasiado artificial.

Al final, más que satisfacer las ganas de volver a ver a Evans en plena forma, consigue que echemos todavía más de menos una hipotética The Raid 3.


Nivel de hostias: 🥊🥊

jueves, 20 de agosto de 2026

Crítica de The Raid 2: Berandal (Indonesia, 2014) de Gareth Evans, con Iko Uwais

Era difícil superar a la magnífica primera entrega. Las expectativas estaban por las nubes... pero, de algún modo, Gareth Evans lo consiguió.

Si la primera película era una especie de Jungla de Cristal hipervitaminada e hiperviolenta, esta The Raid 2: Berandal podría considerarse la respuesta indonesia al cine negro de Hong Kong que disfrutamos de la mano de John Woo o en obras como la excelente Infernal Affairs.

De este modo, nos encontramos ante una historia mucho más elaborada, ambiciosa y oscura que la de la cinta original, pero a la vez totalmente coherente con aquella. Evans expande su universo de forma magistral y demuestra que ese infierno de violencia que disfrutamos en el interior de aquel sórdido edificio puede trasladarse con la misma solvencia a las calles de Yakarta.

De hecho, el silat cobra en esta cinta todavía más protagonismo. Se abandonan en buena medida las armas de fuego para entrar de lleno en multitud de peleas cuerpo a cuerpo realmente magistrales. La cámara se convierte en un protagonista más y nos hace partícipes de las elaboradas coreografías como muy pocas películas han conseguido.

Aquí podemos disfrutar de algunas de las mejores escenas de lucha de la historia del cine. Así de sencillo. ¡Ver para creer!

Maravilloso es también el reparto, con interpretaciones muy solventes por parte de casi todo el elenco y donde destaca especialmente el brutal Iko Uwais, definitivamente erigido como estrella de las artes marciales por méritos propios. Sus coreografías, desarrolladas junto al también genial Yayan Ruhian, son sencillamente de lo mejor que se ha visto en el cine de acción moderno.

La película cuenta además con una banda sonora con ciertos toques étnicos muy apropiados, aunque quizá un pequeño escalón por debajo de la original. Se echa de menos la participación de Mike Shinoda.

¿Y qué decir del trabajo de cámara? Simplemente soberbio. Gareth Evans y su equipo utilizan movimientos imposibles, encuadres sorprendentes y recursos técnicos de una creatividad apabullante sin sacrificar jamás la claridad de la acción. Basta con ver el making of para darse cuenta del enorme talento y esfuerzo que hubo detrás de muchas de estas secuencias.

Como principal defecto, quizá habría que señalar que el metraje resulta algo excesivo. Dos horas y media son muchas para una película de acción y determinados tramos de la trama criminal podrían haberse condensado ligeramente.

Pero se trata de un inconveniente menor cuando el resultado final es tan extraordinario y, sobre todo, tan tremendamente entretenido.


La mejor escena de lucha:

Elegir una sola resulta casi imposible. La película está repleta de enfrentamientos memorables, desde brutales peleas multitudinarias hasta duelos mucho más técnicos y elaborados.

Pero si tengo que quedarme con una, sería el enfrentamiento final en la cocina entre Iko Uwais y Cecep Arif Rahman. Una auténtica barbaridad en la que velocidad, técnica, violencia y puesta en escena alcanzan un nivel difícilmente superable. Pocas veces una pelea cinematográfica ha conseguido transmitir semejante sensación de peligro mientras mantiene una coreografía tan limpia y perfectamente legible.

Muy cerca se quedan, por supuesto, la pelea de la prisión y buena parte del espectacular tramo final. Gareth Evans parece empeñado en superarse secuencia tras secuencia.


Resumen:

Por lo tanto, por poco que te guste el cine de acción, hazte un favor y disfruta de una de las mejores películas del género realizadas en lo que llevamos de siglo.

The Raid 2: Berandal consigue algo que parecía prácticamente imposible: ampliar enormemente la escala de la primera película sin perder su brutalidad, su energía ni su identidad. Gareth Evans convierte una sencilla saga de artes marciales en un enorme thriller criminal plagado de personajes, violencia y algunas de las mejores coreografías que ha dado el cine moderno.

Y si todavía no has visto la primera entrega, te recomiendo que veas las dos seguidas para embarcarte en uno de los mayores carruseles de hostias que puedas imaginar.

Evans puso el listón altísimo para una hipotética The Raid 3. Quizá demasiado alto. Pero si alguien parecía capaz de superarlo, era precisamente él.

¿Será capaz de hacerlo algún día?


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊🥊

domingo, 19 de junio de 2016

Crítica de The Raid (Indonesia, 2011) de Gareth Evans, con Iko Uwais

Fuente del póster: FilmAffinity
Es una pena que directores con tanto talento como Gareth Evans tengan que emigrar de su tierra (en este caso Gales) para buscar el éxito en otros países. Pero viendo la meteórica carrera de este hombre uno no puede sino aplaudir su valentía e indiscutible maestría a la hora de filmar escenas de acción.

¨Merantau¨, en la cual ya nos presentó al brutal Iko Uwais, resultó ser una buena muestra de lo que estaba por venir... Y ¨The Raid: Redemption¨ fue la confirmación absoluta de que en la figura de Evans los amantes de la acción y las artes marciales iban a encontrar el nuevo gurú que llevábamos tanto tiempo esperando.

La película presenta un hilo argumental más bien simple adornado con diálogos igualmente parcos y concretos. Evans no se va por las ramas y sabe perfectamente qué quiere contar y sobre todo, cómo quiere hacerlo. Para ello se arma de un reparto realmente espléndido donde destaca el propio Iko Uwais en el papel protagonista y secundarios muy carismáticos.

Este elenco se ve acompañado de uno de los mejores trabajos de cámara jamás vistos en una película de acción. El ritmo demencial de los tiroteos y sobre todo de las peleas se ve perfectamente acompañado por una fotografía que siempre nos enseña de forma prístina lo que Evans quiere mostrar. Sencillamente impresionante.

El excelente montaje también contribuye al gran resultado final, aunque hay que destacar los extensos planos secuencia que nos dan una idea del enorme trabajo de ensayo y preparación que hizo falta antes de filmar. ¡Es difícil quedarse con una única secuencia de acción de ¨The Raid¨! La cinta tiene cuatro o cinco (o puede que más) segmentos antológicos.

Y mención aparte merece el original estilo de lucha exhibido en el film. Tanto Iko Uwais como el increíble Yayan Ruhian, los dos artistas marciales más dotados del conjunto (sin desmerecer del resto, claro está) hacen uso del Silat, ese estilo de lucha tan especial y contundente originario de Indonesia. Nunca antes se habían visto unas escena de lucha tan salvajes y violentas como las de ¨The Raid¨, y es en parte gracias el Pencak Silat.

Y hablando del Silat, otro elemento fundamental a la hora de definir las escenas de acción es la genial banda sonora a cargo entre otros de Mike Shinoda, integrante de Linkin Park. Esta música, con fuerte base de percusiones y realmente intensa, acompaña de forma perfecta los contundentes golpes de Silat realizando una genial simbiosis con las trabajadísimas coreografías como si hubiesen sido creadas al unísono. Es una banda sonora que resulta decisiva para la impresión final que deja el film, que es de lo que se trata al fin y al cabo. 


La mejor escena de lucha:

Como ya apunté antes, es resulta complicado seleccionar una sola escena de lucha o acción en esta película, debido a la enorme calidad que atesoran todas ellas. 

Pero si tuviera que elegir una y sólo una, me quedaría con ese momento en el pasillo, cuando Rama se encuentra atrapado entre una puerta cerrada y cuatro matones que van a por él. Es la prmera escena en la que podemos apreciar realmente la lucha cuerpo a cuerpo que nos propone el film y nos deja literamente con la boca abierta ante el torrente de violencia, brutales coreografías, impresionante uso del espacio y ágil manejo de cámara que nos propone Gareth Evans. 

Luego vendrán otras secuencias de lucha memorables, pero ese primera lucha en el pasillo es quizá el que más me impactó la primera vez que disfruté de "The Raid".


Resumen:

Y de esta forma, tras no dejar ni un segundo de aburrimiento llegamos al final de la película con una sonrisa en los labios y una enorme sensación de satisfacción tras comprobar que acabamos de ver una de las mejores películas de acción y artes marciales de las últimas décadas.

Ojalá en Hollywood tomaran buena nota de este joven director galés, que con sólo un millón de dólares de presupuesto le da un repaso al 99,9% de las producciones occidentales en cuanto a ingenio visual, manejo de cámara y ritmo narrativo.

Talento en estado puro, vaya.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊🥊