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jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Twin Detective (China, 2017) de Chris Huo

Twin Detective es una producción directa para streaming de 2017 y uno de los primeros trabajos de Huo Suiqiang, también conocido como Chris Huo, un director que años después mejoraría muchísimo con películas como Blind War, The Sniper o, especialmente, Hunt the Wicked. De hecho, parece tratarse de su debut en el largometraje.

Y, desgraciadamente, se nota.

Cuando alguien utiliza el tópico de que el cine chino de streaming es barato, desechable y poco trabajado, Twin Detective es exactamente el tipo de película que alimenta esa idea. iQIYI todavía estaba en una fase bastante temprana de su producción original y aquí encontramos una mezcla de misterio, ciencia ficción, comedia y acción que rara vez funciona.

La investigación resulta poco interesante, el humor falla demasiadas veces y la acción es escasa y bastante poco inspirada. Más que resultar divertida por su torpeza, termina convirtiéndose simplemente en una película pesada y muy fácil de olvidar.

Eso sí, vista con perspectiva, tiene cierto interés histórico. Cuesta creer que el mismo director acabaría ofreciendo años después escenas de acción del nivel de The Sniper
o Hunt the Wicked. El salto técnico y narrativo de Chris Huo resulta considerable.


La mejor escena de lucha:

Probablemente el enfrentamiento final contra el antagonista armado con arco y numerosos gadgets.

Es el personaje que ofrece las mejores acrobacias y los momentos físicos más vistosos de la película, y al menos permite que el clímax tenga algo más de imaginación y movimiento que el resto del metraje.

No es una gran pelea, ni mucho menos, pero dentro de Twin Detective prácticamente juega en otra liga.


Resumen:

Twin Detective es barata, torpe, poco divertida y muy limitada tanto narrativamente como en su acción.

Su principal interés está hoy en comprobar desde dónde partió Chris Huo antes de convertirse en uno de los nombres interesantes de la Nueva Ola de Cine de Acción Chino.

Si no la has visto, no te estás perdiendo absolutamente nada importante.


Nivel de hostias: 🥊

domingo, 23 de agosto de 2026

Crítica de Bleeding Steel (China - Hong Kong - Estados Unidos, 2017) con Jackie Chan

Jackie Chan demuestra en la secuencia de la Ópera de Sídney por qué es, y siempre será, una leyenda del cine de acción.

El problema es que prácticamente todo lo que rodea a ese momento está muy por debajo de su nivel. Bleeding Steel mezcla ciencia ficción, melodrama y thriller de acción sin conseguir que ninguna de esas partes termine de encajar del todo.

El guion es flojo, los personajes apenas están desarrollados y el tono cambia constantemente, pasando de momentos supuestamente dramáticos a otros casi cómicos o directamente absurdos. La parte de ciencia ficción, además, está tratada de una forma bastante torpe y termina aportando más confusión que interés.

Afortunadamente, Jackie Chan todavía conserva una capacidad física sorprendente para su edad, y las escenas de acción coordinadas por el Jackie Chan Stunt Team son claramente lo mejor de la película.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, toda la secuencia sobre el tejado de la Ópera de Sídney.

Jackie vuelve a jugarse el físico en un escenario espectacular, con una combinación de acrobacias, riesgo real y sentido del espectáculo que recuerda por momentos al Jackie de sus mejores años.

Es una escena tan buena que casi consigue justificar por sí sola aguantar todo lo demás.


Resumen:

Bleeding Steel es una película muy irregular, con una historia confusa, un melodrama poco convincente y una ciencia ficción bastante mal integrada.

Pero cuando Jackie Chan entra en acción, especialmente en la Ópera de Sídney, todavía demuestra que pocos pueden competir con él en presencia física y entrega.

Si tienes paciencia y aguante, esa secuencia puede compensar buena parte del resto.


Nivel de hostias: 🥊🥊

sábado, 22 de agosto de 2026

Crítica de Ciudad sin Ley (Corea del Sur, 2017) con Ma Dong-seok

Tras aumentar enormemente su popularidad gracias a la estupenda Train to Busan, Ma Dong-seok protagonizó en 2017 The Outlaws, conocida como Ciudad sin Ley en nuestro país, contundente thriller policíaco sobre una guerra de bandas construido prácticamente al servicio de esta especie de Bud Spencer a la coreana.

Ma Dong-seok explota perfectamente aquello que acabaría convirtiéndolo en una estrella: enorme presencia física, carisma, humor seco y una forma de repartir hostias donde cada golpe parece capaz de derribar una pared.

La película deja huella también por la brutalidad de la banda china y, especialmente, por su magnífico villano. Yoon Kye-sang está estupendo como Jang Chen, un criminal despiadado que aporta una auténtica sensación de peligro cada vez que aparece.

Especialmente importante resulta el trabajo de Heo Myeong-haeng como director de acción. Tras participar en producciones como Train to Busan y Okja, su asociación con Ma Dong-seok continuaría durante años hasta convertirse en una de las más interesantes del cine de acción coreano. Su talento para aprovechar la brutal potencia física del actor terminaría llevándolo incluso a la dirección de películas como The Roundup: Punishment y Badland Hunters.

Y aquí ya se nota. Los combates son secos, contundentes y sin florituras innecesarias: Ma Dong-seok no necesita ejecutar veinte movimientos cuando puede solucionar el problema con una hostia monumental.


La mejor escena de lucha:

La pelea del baño entre Ma Dong-seok y Yoon Kye-sang es, sin duda, el gran enfrentamiento de la película.

El espacio reducido potencia la sensación de brutalidad y Heo Myeong-haeng demuestra su capacidad para construir una pelea física, clara y tremendamente contundente.


Resumen:

The Outlaws es un thriller policíaco sencillo pero tremendamente efectivo, con buenas dosis de violencia, un magnífico villano y un Ma Dong-seok absolutamente perfecto para el personaje.

Además, contemplada hoy resulta especialmente interesante como uno de los primeros grandes escaparates de la fructífera relación entre Ma Dong-seok y Heo Myeong-haeng.

Acción coreana directa y sin complicaciones.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de La Villana (Corea del Sur, 2017) de Jung Byung-gil, con Shin Ha-kyun

Después de revolucionar el cine de acción en la pasada década, películas como The Raid y John Wick elevaron el listón de una forma parecida a lo que en su día hicieron Terminator 2 o Matrix.

Y sinceramente, uno de los siguientes grandes pasos en cuanto a puesta en escena de la acción fue La Villana.

Todavía resulta casi increíble contemplar algunas de sus secuencias y preguntarse cómo demonios consiguieron rodar algo tan salvaje. El director Jung Byung-gil utiliza cámaras subjetivas, planos imposibles, transiciones invisibles, rigs móviles y una planificación extremadamente ingeniosa para dar la sensación de que la cámara atraviesa la acción en lugar de limitarse a observarla.

El arranque en primera persona es el ejemplo más evidente. Durante varios minutos, la película adopta una perspectiva casi de videojuego y encadena cuchillos, disparos, pasillos, escaleras y combates cuerpo a cuerpo con una energía descomunal. La cámara parece flotar, girar y saltar entre los personajes, combinando diferentes recursos técnicos para crear una continuidad prácticamente imposible.

También hay uso de cámaras montadas en vehículos y dispositivos móviles para lograr movimientos que en una producción convencional serían muy difíciles de ejecutar. Esa búsqueda constante de nuevas formas de colocar la cámara es una de las grandes virtudes de la película.

La historia tiene algunos puntos flacos y el reparto simplemente cumple con la excepción de un siempre brillante Shin Ha-kyun en el papel antagonista, pero cuando empieza la acción todo eso queda en un segundo plano.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el espectacular prólogo en primera persona.

Es una auténtica declaración de intenciones y una de las secuencias de acción más innovadoras de los últimos años. Violenta, vertiginosa y técnicamente deslumbrante.


Resumen:

La Villana no es una película perfecta, pero en términos de acción posee momentos absolutamente extraordinarios.

Su capacidad para integrar cámaras subjetivas, movimientos imposibles y coreografías salvajes la convierten en una obra fundamental dentro de la evolución reciente del género.

El argumento puede flaquear, pero las mejores escenas dejan literalmente con la boca abierta.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de Jailbreak (Camboya, 2017) de Jimmy Henderson

A raíz del revulsivo que supusieron The Raid en 2011 y su secuela en 2014, no han sido pocas las películas que han intentado seguir los pasos de Gareth Evans. John Wick, Headshot, Mile 22, Beyond Skyline... La influencia de aquella nueva forma de rodar acción física y brutal sigue siendo evidente.

En ese contexto llegó Jailbreak, dirigida por el italiano Jimmy Henderson, con la intención de hacer por el bokator camboyano algo parecido a lo que The Raid había hecho por el silat indonesio.

La idea era atractiva. El problema es que la comparación acaba jugando en su contra.

Las peleas son numerosas y muy físicas, pero rara vez alcanzan la inventiva, la claridad o la contundencia de las películas de Gareth Evans. Las coreografías empiezan a repetirse demasiado pronto y el montaje no siempre ayuda a que luzca el talento marcial del reparto.

Tampoco el guion sostiene demasiado bien el conjunto. Los personajes son planos, el humor resulta bastante pueril y muchas situaciones transmiten una sensación casi amateur.

A partir de la mitad, tanta pelea empieza paradójicamente a cansar.


La mejor escena de lucha:

Me quedo con algunos de los combates multitudinarios dentro de la prisión, donde el reducido espacio permite aprovechar mejor el bokator y la fisicidad de los intérpretes.

Son momentos contundentes y entretenidos, aunque nunca llegan a transmitir esa sensación de peligro y precisión que convirtió The Raid en referencia absoluta.


Resumen:

Jailbreak tiene mérito por intentar colocar el cine de acción camboyano y el bokator en el mapa, pero se queda lejos de sus referentes.

Acción tiene de sobra, pero le faltan mejores coreografías, personajes más sólidos y una dirección más inspirada para que toda esa energía no termine resultando repetitiva.

Puede servir para calmar momentáneamente el mono mientras Gareth Evans se decide finalmente a hacer The Raid 3. 


A mí, personalmente, me dejó bastante insatisfecho.


Nivel de hostias: 🥊🥊