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jueves, 27 de agosto de 2026

Crítica de Re:Born (Japón, 2016) de Yuji Shimomura, con Tak Sakaguchi

Re:Born supuso el regreso de Tak Sakaguchi al cine después de varios años alejado de las pantallas, y difícilmente podría haber elegido una película más apropiada para hacerlo. Porque esto no es solamente una película de acción: es prácticamente una oda a Sakaguchi, a sus extraordinarias capacidades físicas y a una manera muy particular de entender el combate cuerpo a cuerpo.

Durante su retiro, Sakaguchi profundizó en el denominado Zero Range Combat, un sistema desarrollado junto a Yoshitaka Inagawa basado en movimientos extremadamente cortos, rápidos y explosivos. Y Re:Born parece construida precisamente para mostrarlo.

El resultado es una acción bastante diferente a la que estamos acostumbrados. Movimientos mínimos, ataques fulminantes, manipulación de extremidades y una velocidad extraordinaria sustituyen a las grandes patadas y acrobacias habituales del cine marcial.

Y Sakaguchi está espectacular.

Tiene potencia, velocidad, presencia física y un magnetismo enorme delante de la cámara. Pero tampoco hay que olvidar que es un intérprete con personalidad. Siempre he pensado que podría considerarse una especie de Scott Adkins japonés: un artista marcial extraordinario que, de haber nacido en otra época o dentro de una industria con mayor proyección internacional para este tipo de cine, posiblemente sería una gran estrella y no únicamente una figura de culto.

Detrás de la cámara tenemos además a Yuji Shimomura, uno de los grandes nombres de la acción japonesa y precisamente el hombre que había coreografiado Versus. Por ello resulta imposible no considerar Re:Born una especie de heredera espiritual de aquella película. Argumentalmente son diferentes (aunque no tanto conceptualmente) y aquí tenemos mucho gore, pero Sakaguchi, Shimomura, la energía de la acción y, curiosamente, otra vez el bosque establecen una conexión inevitable.

El problema está en el guion. Las motivaciones y relaciones entre personajes permanecen demasiado difusas y la película obliga al espectador a rellenar numerosos huecos. Eso no tendría por qué ser negativo, pero termina provocando que la impresionante explosión de acción de sus últimos 45 minutos resulte algo vacía emocionalmente.


La mejor escena de acción:

Para mí no es una pelea concreta, sino todo el larguísimo bloque que transcurre en el bosque antes del enfrentamiento final.

Ahí está el alma de Re:Born.

Sakaguchi atraviesa el bosque enfrentándose a enemigos prácticamente sin descanso mientras Shimomura puede desarrollar todas las posibilidades del Zero Range Combat. La velocidad, utilización del entorno, desplazamientos y sucesión constante de adversarios convierten la secuencia en una auténtica exhibición.

Y resulta inevitable volver a pensar en Versus: otra vez Tak Sakaguchi, otra vez Yuji Shimomura y otra vez un bosque convertido en gigantesco escenario para repartir hostias.


Resumen:

Re:Born es original, diferente y contiene momentos de acción absolutamente extraordinarios. Yuji Shimomura realiza un trabajo formidable y Tak Sakaguchi demuestra por qué sigue siendo una de las figuras de culto más fascinantes del cine de acción japonés.

Con una historia más sólida y personajes mejor desarrollados podría haber sido mucho más.

Aun así, para los aficionados al cine de acción japonés, Yuji Shimomura o Tak Sakaguchi, es de visionado obligatorio.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

lunes, 24 de agosto de 2026

Crítica de El Contable (Estados Unidos, 2016) con Ben Affleck

El contable tiene un guion bastante sólido, un reparto excelente y algunas buenas escenas de acción, pero falla precisamente en uno de sus elementos fundamentales: Ben Affleck no termina de funcionar como héroe de acción.

La película llegó en plena expansión del modelo establecido por la coreana El Hombre Sin pasado y popularizado en occidente por John Wick y resulta difícil no encontrar ciertos paralelismos. Christian Wolff es otro profesional aparentemente imperturbable, extremadamente metódico, con un pasado misterioso y unas capacidades para matar que contrastan deliberadamente con su aspecto cotidiano. Sin embargo, Affleck carece aquí de la agilidad y presencia física necesarias para vender completamente esa faceta del personaje.

Resulta curioso porque detrás de las cámaras encontramos a Gavin O'Connor, director de la estupenda Warrior, donde ya había demostrado que sabía filmar violencia física y sacar un enorme partido de sus actores.

Además, El contable contó con un potente equipo de especialistas encabezado por Jeff Imada, toda una institución del cine de acción estadounidense, con una carrera que incluye títulos como Arma Letal, El club de la lucha, la saga Bourne o Collateral. El propio Affleck recibió entrenamiento en artes marciales y manejo de armas para intentar hacer creíble al personaje.

Y hay momentos en los que funciona. Los tiroteos son secos y contundentes y algunos enfrentamientos cuerpo a cuerpo están bien planteados. Pero nunca alcanza esa sensación de precisión, velocidad y espectacularidad que los mejores exponentes de esta nueva escuela de acción consiguieron desarrollar.


La mejor escena de acción:

Me quedo con el asalto a la mansión del tramo final, donde finalmente podemos ver a Christian Wolff utilizando conjuntamente sus habilidades con armas de fuego y combate cuerpo a cuerpo.


Resumen:

El contable tiene buenas ideas, un reparto excelente y un director competente, pero su intento de convertir a Ben Affleck en una especie de héroe de acción pos-John Wick funciona sólo a medias.

No es una mala película y merece la pena verla, pero tampoco consigue pasar de un aprobado holgado.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊