La historia gira alrededor de un grupo de mercenarios marcados por los traumas de la guerra y arrastrados después hacia un conflicto criminal. Sobre el papel, había material para construir una película mucho más sólida, pero la narración resulta demasiado deslavazada y la dirección carece de la fuerza necesaria para unir bien todos esos elementos.
Tampoco ayudan unos efectos CGI bastante pobres, que restan impacto a varias escenas que deberían haber resultado mucho más espectaculares.
Aun así, la película mejora considerablemente cuando abandona el drama y se entrega directamente a la acción.
La mejor escena de acción:
Sin duda, el asalto final protagonizado por Liu Geng-Hong.
Convertido prácticamente en una especie de ángel vengador, el protagonista ofrece aquí las escenas más contundentes y físicas de toda la película. Es el momento en el que Wild War parece encontrar por fin el tono que necesitaba desde el principio.
La violencia gana intensidad, la acción resulta mucho más directa y Liu Geng-Hong transmite bastante presencia física.
Resumen:
Berserk tenía ingredientes interesantes, pero una dirección torpe, una historia mal ensamblada y unos efectos digitales deficientes impiden que llegue a ser la buena película que podría haber sido.
El tramo final y la entrega física de Liu Geng-Hong consiguen salvarla parcialmente de la quema.
Pero poco más, la verdad.
Nivel de hostias: 🥊🥊