jueves, 20 de agosto de 2026

Crítica de El Mono Borracho en el Ojo del Tigre (Hong Kong, 1978), de Yuen Woo-Ping, con Jackie Chan

El esquema clásico del cine de kung-fu está aquí en toda su gloria: joven arrogante que abusa de su talento, joven arrogante que la pifia y es humillado, duro entrenamiento con un maestro excéntrico y, finalmente, transformación en héroe a través de un gran enfrentamiento final.

El mono borracho en el ojo del tigre sigue prácticamente al pie de la letra esta fórmula, por lo que argumentalmente no ofrece demasiadas sorpresas. Pero todo eso importa bastante poco cuando Jackie Chan entra en acción.

Aquí disfrutó de mucha más libertad que en películas anteriores como Meteoro inmortal o La mano de la muerte, desarrollando definitivamente esa mezcla tan personal de artes marciales, acrobacias y humor físico inspirado en los grandes cómicos del cine mudo.

El estilo del borracho se convirtió además en una de las señas de identidad más famosas de su carrera, imitado, homenajeado y reutilizado durante décadas.

La película puede resultar algo repetitiva y su estructura es tremendamente previsible, pero las constantes peleas, los entrenamientos y el humor hacen que el metraje avance con enorme facilidad.


La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento final es el gran momento de la película, con Jackie Chan utilizando todo lo aprendido durante su entrenamiento y desplegando el estilo borracho en una coreografía imaginativa, rapidísima y llena de personalidad.


Resumen:

Drunken Master es una de las mejores películas de la etapa clásica de Jackie Chan y una obra fundamental para entender el nacimiento del estilo que terminaría convirtiéndolo en una leyenda.

Puede que su argumento sea elemental, pero sus coreografías, su humor y el carisma de Jackie la convierten en una cinta absolutamente imprescindible para cualquier amante del cine de artes marciales.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊🥊

Crítica de The Evil Cult (Hong Kong, 1993) de Sammo Hung y Wong Jing, con Jet Li

Pequeño desastre de artes marciales de corte fantástico, muy en la línea del cine de Hong Kong de finales de los ochenta y principios de los noventa, creado para mayor gloria de un Jet Li que por entonces ya era una de las grandes estrellas del cine oriental.

La película nos presenta una historia completamente deslavazada, narrada de forma atropellada y bastante confusa, con una sucesión constante de nombres, personajes y situaciones que terminan dificultando muchísimo seguir el argumento. Muchas escenas parecen irrelevantes y el desenlace, directamente, resulta lamentable.

No sé hasta qué punto Wong Jing, que dirigió la cinta junto a Sammo Hung, es responsable directo del resultado final, pero lo cierto es que aquí aparece buena parte de ese estilo suyo tan excesivo, caótico y casposo que también puede encontrarse en otras películas como City Hunter.

Ni siquiera la acción consigue salvar del todo el conjunto. Jet Li ofrece algunos buenos momentos, pero muchas de las peleas quedan bastante deslucidas por el abuso constante de cables, algunos de ellos demasiado evidentes, y unos efectos especiales que hoy resultan especialmente ridículos.


La mejor escena de lucha:

Probablemente alguno de los enfrentamientos protagonizados por Jet Li en el tramo final, donde al menos su velocidad y técnica consiguen imponerse momentáneamente al caos visual. Aun así, incluso las mejores peleas están demasiado perjudicadas por el wirework y los efectos.


Resumen:

Kung Fu Cult Master es una película caótica, confusa y bastante cutre, que desaprovecha a Jet Li y a un reparto con muchísimo potencial.

Sólo recomendable para fanáticos del actor o amantes del wuxia más desmadrado de aquella época. A mí me resultó ciertamente lamentable.


Nivel de hostias: 🥊

Crítica de Matar a Traición (Hong Kong - Corea del Sur, 1977), con Jackie Chan

Dentro de las mediocres películas que Jackie Chan rodó junto a Lo Wei a finales de los años setenta, Matar a traición no es precisamente de las peores.

Y eso se debe, sobre todo, a que cuenta con algunas escenas de lucha bastante aprovechables, especialmente un buen enfrentamiento final en el que Jackie empieza a dejar ver ese estilo acrobático, físico y mucho más dinámico que poco después explotaría definitivamente en películas como El mono borracho en el ojo del tigre.

También resulta curiosa la parte dedicada al entrenamiento del protagonista, con un Jackie Chan completamente desfigurado y sometido a una preparación tan dura como peculiar por parte de su maestra. Son pequeños detalles que aportan algo de personalidad a una película por lo demás bastante rutinaria.

El principal problema vuelve a estar en un argumento pobre, poco interesante y tremendamente olvidable, incapaz de mantener demasiado interés fuera de las secuencias de acción.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el combate final, donde Jackie Chan dispone de mayor libertad para demostrar su agilidad y empieza a anticipar parte del estilo que le convertiría poco después en una estrella. No es una coreografía extraordinaria, pero sí claramente lo mejor de la película.


Resumen:

Matar a traición es otra producción menor de la etapa de Jackie Chan con Lo Wei, aunque al menos contiene suficientes destellos de su talento físico como para resultar curiosa.

Poco recomendable para el espectador general, pero con cierto interés para los seguidores del actor que quieran descubrir sus primeros pasos antes de alcanzar la fama.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Meteoro Inmortal (Hong Kong - Taiwán, 1976), con Jackie Chan

Otra cinta bastante mediocre dirigida por el infame Lo Wei, que sin llegar a los desastres de otras películas perpetradas por él, tampoco consigue destacar prácticamente en ningún aspecto.

El principal atractivo está en la presencia de un jovencísimo Jackie Chan, todavía muy lejos de convertirse en la gran estrella de las artes marciales que todos conocemos, y además en un papel bastante sorprendente: ¡haciendo de villano!

Sólo por esa curiosidad la película ya tiene cierto interés para los seguidores más completistas de Jackie, pero poco más. El argumento resulta confuso, poco atractivo y tremendamente olvidable, mientras que muchas de las escenas de acción están rodadas con la habitual falta de inspiración de Lo Wei.

Aun así, la cinta conserva ese peculiar sabor cutre y casposo de muchas producciones hongkonesas de la época, que de alguna manera termina desprendiendo cierto encanto para quienes disfruten de este tipo de cine.



La mejor escena de lucha:

Las escenas protagonizadas por Jackie Chan son, sin duda, lo más interesante del conjunto. Aunque las coreografías todavía están lejos de la brillantez que alcanzaría pocos años después, su presencia física y agilidad consiguen destacar por encima del resto del reparto.


Resumen:

Una película mediocre, confusa y bastante mal rodada, cuyo principal valor reside en contemplar a un joven Jackie Chan interpretando un papel muy diferente al que posteriormente le haría famoso.

Recomendable únicamente para seguidores del actor o amantes del kung fu más añejo y casposo.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de La Mano de la Muerte (Hong Kong, 1976) de John Woo, con Jackie Chan

Temprana y única colaboración entre John Woo y Jackie Chan, realizada en una época en la que ninguno de los dos había terminado todavía de desarrollar el estilo que los convertiría en auténticas leyendas del cine de acción de Hong Kong.

Aun así, ya se percibe el talento de ambos. John Woo demuestra bastante solvencia a la hora de rodar acción y artes marciales, claramente por encima de otros realizadores contemporáneos mucho más funcionales como Lo Wei. Jackie Chan, por su parte, empieza a dejar muestras de ese estilo físico, acrobático y casi circense que más adelante explotaría hasta límites insospechados, aunque aquí todavía aparece de forma bastante contenida.

El principal problema está en el argumento, demasiado sencillo, previsible y, sobre todo, olvidable. Es una de esas películas que pueden entretener mientras duran, pero cuyo desarrollo se borra de la memoria poco después de terminarla.

También resulta curiosa la presencia de Sammo Hung, habitual compañero de Jackie Chan y otra pieza fundamental de aquella generación irrepetible del cine de Hong Kong.



La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento final es el momento más destacado de la película, con una puesta en escena más dinámica y una mayor intensidad que el resto del metraje. No alcanza el nivel de lo que Jackie Chan ofrecería pocos años después, pero sí permite intuir buena parte de su potencial.


Resumen:

Hand of Death se deja ver y tiene un indudable interés histórico por reunir a John Woo, Jackie Chan y Sammo Hung antes de alcanzar la fama.

Como película, sin embargo, resulta demasiado simple y olvidable para destacar dentro de sus respectivas filmografías.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Érase una Vez en China 3 (Hong Kong - China, 1993) de Tsui Hark, con Jet Li

Desgraciadamente, la saga que convirtió al binomio Jet Li-Tsui Hark en uno de los grandes referentes del cine de artes marciales de los noventa comenzó a mostrar ciertos síntomas de desgaste en esta tercera entrega.

Repitiendo buena parte del reparto de la segunda película —aunque sigo echando de menos a Yuen Biao como Foon—, en esta ocasión se apuesta por una historia algo más elaborada, con conspiraciones internacionales, intentos de asesinato y rivalidades entre escuelas de artes marciales. El esfuerzo por construir un argumento con más peso se agradece y, en términos generales, funciona bastante bien.

El problema está en la acción, claramente menos inspirada que en las dos entregas anteriores. La película concede muchísimo protagonismo a la tradicional Danza del León, hasta el punto de que acaba resultando repetitiva y algo cansina. Incluso el enfrentamiento final pierde parte de la épica que cabría esperar precisamente por apoyarse demasiado en este recurso.

Y es una pena, porque la cinta presenta suficientes personajes y situaciones interesantes como parahaber dado mucho más de sí.


La mejor escena de lucha:

Probablemente el enfrentamiento entre Wong Fei-Hung y Clubfoot, interpretado por Xiong Xin-Xin. Sin alcanzar las cotas de los duelos contra Donnie Yen de la segunda entrega, es uno de los momentos donde mejor funciona la combinación de acrobacias, velocidad y artes marciales.


Resumen:

Érase una vez en China III sigue siendo una película entretenida y visualmente espectacular, pero supone un claro descenso respecto a sus dos magníficas predecesoras.

Tiene buenas ideas, un Jet Li nuevamente perfecto como Wong Fei-Hung y algunos momentos de acción destacables, pero el abuso de la Danza del León termina lastrando el conjunto.

Aprobado alto, aunque inevitablemente decepcionante después de las dos primeras.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Érase una Vez en China 2 (Hong Kong, 1992) de Tsui Hark, con Jet Li

Segunda entrega de la serie sobre Wong Fei-Hung que Tsui Hark realizó durante los años noventa, repitiendo con Jet Li en un papel protagonista que le viene como anillo al dedo y contando esta vez con la presencia de Donnie Yen como uno de sus principales adversarios.

Esta segunda parte presenta una narración algo más estructurada y menos caótica que la película original. También es una cinta menos coral y más centrada en sus personajes principales, profundizando algo más en Wong Fei-Hung como médico, en su defensa de los métodos tradicionales chinos frente a las influencias occidentales y en su relación con la prima Yee.

Las escenas de acción vuelven a ser espectaculares, aunque en esta ocasión Tsui Hark y Yuen Woo-Ping recurren en exceso a ciertos trucos visuales destinados a impresionar al espectador, especialmente el uso de cables y la cámara rápida. Son recursos que terminan restando algo de contundencia y realismo a unos combates que, por lo demás, poseen un nivel técnico altísimo.


La mejor escena de lucha:

El gran enfrentamiento entre Jet Li y Donnie Yen es, sin duda, el momento cumbre de la película. Dos auténticos monstruos de las artes marciales enfrentados en una coreografía rapidísima, imaginativa y espectacular que se encuentra entre los combates más recordados del cine de Hong Kong de los noventa.

Muy cerca queda también la magnífica secuencia en la guarida del Loto Blanco.


Resumen:

Érase una vez en China II es una secuela notable, algo más ordenada narrativamente que la primera entrega y con algunas peleas absolutamente memorables.

Para mí queda ligeramente por debajo de la original, sobre todo por el abuso de cables y aceleraciones, pero continúa siendo una película imprescindible y una pieza fundamental en la consolidación de Jet Li como gran estrella de las artes marciales de los noventa.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de Furia Oriental (Hong Kong, 1972) con Bruce Lee

Una de las películas más míticas de Bruce Lee es también una historia marcada por las históricas tensiones entre China y Japón, algo que condiciona claramente el tono de toda la cinta.

Se nota que el recuerdo de la ocupación japonesa y de la Segunda Guerra Mundial seguía muy presente en el cine de Hong Kong de la época, y Furia Oriental utiliza ese resentimiento como motor dramático de buena parte de su historia.

Política aparte, la película funciona muy bien como cinta de artes marciales gracias, sobre todo, a un Bruce Lee absolutamente carismático. Aquí demuestra no sólo una presencia física descomunal, sino también una intensidad interpretativa que terminaría definiendo buena parte de su leyenda. Incluso tiene ocasión de mostrar cierta vis cómica en algunas escenas, algo menos habitual en su filmografía.

También destaca la presencia de Nora Miao, mientras que los más curiosos podrán localizar una brevísima aparición de un jovencísimo Jackie Chan como especialista.


La mejor escena de lucha:

Probablemente el enfrentamiento de Bruce Lee en el dojo japonés, una de las secuencias más icónicas de toda su carrera. Lee se enfrenta prácticamente en solitario a una multitud de rivales y convierte la escena en una demostración de velocidad, contundencia y carisma.


Resumen:

Furia Oriental no alcanza, para mí, el nivel de Operación Dragón, pero sigue siendo una parada obligatoria para cualquier amante del cine de artes marciales.

Además, probablemente sea la mejor película dirigida por Lo Wei, un realizador bastante irregular que aquí encontró el vehículo perfecto para aprovechar el enorme magnetismo de Bruce Lee.



Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de El Despiadado (Taiwán - Hong Kong - Japón, 1976) con Jackie Chan

Esta temprana película de Jackie Chan como protagonista, conocida en España como El Despiadado y también como La Cámara de los 36 Hombres de Madera, es una de las propuestas más interesantes de sus primeros años antes de convertirse definitivamente en una estrella internacional de las artes marciales.

Chen Chi-Hwa demuestra aquí bastante oficio detrás de las cámaras, algo que también dejaría patente en otra de las mejores películas de esta primera etapa de Jackie Chan, El estilo de la serpiente y la grulla de Shaolin.

La historia sigue a un joven que intenta completar su formación en el templo Shaolin mientras busca respuestas sobre su pasado. No estamos todavía ante el Jackie Chan plenamente reconocible de sus obras posteriores, pero ya pueden apreciarse algunos elementos que acabarían definiendo su estilo, especialmente cierto sentido del humor y una enorme capacidad física.

El gran atractivo está, por supuesto, en las artes marciales. La película ofrece varias buenas secuencias de entrenamiento y combate, con una puesta en escena clásica y un Jackie todavía muy joven demostrando unas cualidades extraordinarias.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, la célebre secuencia de entrenamiento contra los hombres de madera de Shaolin. Es el momento más recordado de la película y uno de los mejores ejemplos del cine de entrenamiento marcial de aquella época.


Resumen:

Shaolin Wooden Men es una película muy recomendable para quienes quieran descubrir al Jackie Chan anterior a La serpiente a la sombra del águila y El mono borracho en el ojo del tigre.

No está entre sus grandes obras maestras, pero sí entre las mejores películas de esa etapa temprana y conserva suficiente encanto, buenas peleas y curiosidad histórica como para merecer la pena.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Transporter 3 (Francia - Estados Unidos - Reino Unido - Ucrania, 2008) con Jason Statham

Transporter 3, dirigida por Olivier Megaton —ridículo e hiperbólico nombre artístico—, resulta sin duda la entrega más floja de la trilogía protagonizada por Jason Statham.

Y no precisamente por sus escenas de acción, que mejoran claramente respecto a la segunda parte, aunque continúan lejos del nivel alcanzado por Corey Yuen en la película original. El principal problema está en el intento de construir una historia romántica alrededor de Frank Martin, algo que no termina de funcionar y que ralentiza demasiado el desarrollo.

Visualmente mantiene buena parte del estilo de las anteriores, pero esta tercera entrega deriva hacia una especie de road movie, ya que gran parte de la acción transcurre dentro o alrededor del coche de Frank. El cambio de escenario no le sienta mal a la franquicia, pero el guion no consigue aprovecharlo del todo.

Afortunadamente, la película cuenta con suficientes momentos espectaculares para mantener el interés. La persecución en bicicleta y el tramo final en el tren son buenos ejemplos de una acción exagerada y totalmente inverosímil, pero también bastante divertida.


La mejor escena de lucha:

El enfrentamiento entre Frank Martin y Johnson, interpretado por Robert Knepper, funciona bien como clímax físico, aunque la película destaca más por sus persecuciones y set pieces que por sus combates cuerpo a cuerpo.


Resumen:

Transporter 3 no es una mala película de acción, pero sí una secuela claramente inferior a la primera y algo menos efectiva que la segunda. El romance resta ritmo y personalidad, mientras que las mejores escenas llegan cuando la cinta deja de complicarse y se limita a ofrecer persecuciones, golpes y espectáculo.

Los fans de la franquicia y del cine de acción podrán disfrutarla. Yo, por mi parte, le doy únicamente un aprobado.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de Transporter 2 (Francia - Alemania - Estados Unidos, 2005) con Jason Statham

El director de segunda unidad de la primera Transporter, Louis Leterrier, tomó las riendas de esta secuela, que no consigue igualar la calidad de su predecesora, aunque sigue siendo una película de acción bastante entretenida.

El principal problema es que la cinta apuesta mucho más por las fantasmadas y el espectáculo imposible que por las artes marciales. Las peleas son menos numerosas y, sobre todo, están peor resueltas que en la primera entrega. Se nota bastante la ausencia de Corey Yuen como director principal y especialista en este tipo de cine.

La historia tampoco ayuda demasiado. Frank Martin ya está plenamente establecido como personaje y la película pierde parte del atractivo de descubrirlo. Además, el argumento del virus resulta bastante tópico y se introduce un componente sentimental que no termina de encajar con la personalidad fría y seca del protagonista.

Aun así, Transporter 2 conserva suficientes persecuciones, explosiones, peleas y locuras visuales como para mantener el interés. Jason Statham continúa funcionando perfectamente como héroe de acción y la película nunca llega a aburrir.


La mejor escena de lucha:

Probablemente el enfrentamiento de Frank Martin contra varios enemigos en el garaje, donde Statham vuelve a demostrar su agilidad y capacidad física. No alcanza el nivel creativo de las mejores peleas de la primera entrega, pero sigue siendo una secuencia rápida y bastante vistosa.


Resumen:

Transporter 2 es una secuela inferior, más exagerada y menos centrada en las artes marciales, pero suficientemente dinámica y divertida como para recomendarla a los aficionados al cine de acción más desvergonzado.

No llega al notable, aunque lo intenta.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Transporter (Francia - Estados Unidos, 2002) con Jason Statham


De la mano de Luc Besson nos llegó esta cinta de acción que supuso el espaldarazo definitivo para la carrera de Jason Statham, uno de los pocos héroes de acción modernos capaces de recordarnos aquellos buenos tiempos dominados por mitos como Stallone o Schwarzenegger.

La dirección de Corey Yuen, todo un experto en artes marciales, se nota especialmente en las secuencias de lucha, donde Statham demuestra que es mucho más que un tipo duro con presencia. Su excelente condición física le permite ejecutar acrobacias muy trabajadas y mostrar un estilo de combate sorprendentemente elegante y depurado.

Otro de los grandes atractivos de la película son sus persecuciones en coche, dinámicas y espectaculares, que por momentos recuerdan a títulos como Ronin. En general, la acción está muy bien resuelta y mantiene un ritmo alto durante buena parte del metraje.

El argumento no es nada del otro mundo, pero cumple perfectamente con su función y consigue mantener el interés hasta el final. También se deja notar ese estilo modernete y callejero tan característico de muchas producciones de Luc Besson de aquellos años, aunque en este caso funciona bastante bien.

La mejor escena de lucha:

Sin duda, la pelea en el garaje con el suelo cubierto de aceite. Corey Yuen aprovecha la situación para construir un combate tremendamente creativo, mezclando golpes, acrobacias, objetos improvisados y un sentido del humor físico muy propio del cine de acción de Hong Kong.

Resumen:

Transporter es una notable película de acción, directa, entretenida y con excelentes secuencias físicas. Jason Statham encontró aquí uno de sus personajes más emblemáticos y Corey Yuen aportó unas coreografías muy por encima de la media occidental de la época.

Muy recomendable para los amantes del género y, para mí, claramente la mejor entrega de la trilogía de Statham.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de The Master (Hong Kong, 1992) de Tsui Hark, con Jet Li

The Master fue un fallido intento de introducir a la ya consagrada estrella de las artes marciales Jet Li en el mercado norteamericano a finales de los años ochenta.

Y lo cierto es que el proyecto fracasó con bastante razón. Más allá de presentarnos una historia extremadamente pobre, la película está rodada de forma bastante torpe por un Tsui Hark sorprendentemente poco inspirado. Un director capaz de ofrecer auténticos excesos visuales y secuencias frenéticas cuando está en forma, pero que aquí deja demasiados momentos descuidados, escenas repetitivas, situaciones bastante casposas y algunas interpretaciones directamente vergonzosas.

Tampoco ayuda un guion paupérrimo, plagado de situaciones absurdas y personajes muy poco desarrollados, que provoca que buena parte del metraje resulte aburrido pese a tratarse de una película de artes marciales protagonizada por uno de los mayores talentos físicos de su generación.


La mejor escena de lucha:

Sin duda, el enfrentamiento final en la azotea entre Jet Li y Jerry Trimble.

Es prácticamente el único momento en el que la película alcanza el nivel que cabría esperar de sus implicados. Trimble aporta una presencia física considerable y Jet Li demuestra, una vez más, por qué ya entonces era una estrella absoluta del género.

La pelea es rápida, contundente y bastante más inspirada que todo lo visto anteriormente, convirtiéndose con diferencia en lo mejor de la película.

También se salvan algunas de las coreografías protagonizadas por Jet Li a lo largo del film, donde su velocidad y precisión consiguen levantar momentáneamente una producción que, por desgracia, nunca termina de encontrar el tono adecuado.

Pero poco más.


Resumen:

The Master es una curiosidad dentro de la filmografía de Jet Li y Tsui Hark, pero difícilmente puede considerarse una buena película.

Su pobre guion, sus interpretaciones, la irregular puesta en escena y un desarrollo sorprendentemente aburrido hacen que únicamente merezca la pena por algunas peleas y, especialmente, por su enfrentamiento final entre Jet Li y Jerry Trimble.

Para completistas del género o seguidores incondicionales de Jet Li. Para el resto, hay muchísimas opciones mejores.


Nivel de hostias: 🥊🥊

Crítica de The Raid 2: Berandal (Indonesia, 2014) de Gareth Evans, con Iko Uwais

Era difícil superar a la magnífica primera entrega. Las expectativas estaban por las nubes... pero, de algún modo, Gareth Evans lo consiguió.

Si la primera película era una especie de Jungla de Cristal hipervitaminada e hiperviolenta, esta The Raid 2: Berandal podría considerarse la respuesta indonesia al cine negro de Hong Kong que disfrutamos de la mano de John Woo o en obras como la excelente Infernal Affairs.

De este modo, nos encontramos ante una historia mucho más elaborada, ambiciosa y oscura que la de la cinta original, pero a la vez totalmente coherente con aquella. Evans expande su universo de forma magistral y demuestra que ese infierno de violencia que disfrutamos en el interior de aquel sórdido edificio puede trasladarse con la misma solvencia a las calles de Yakarta.

De hecho, el silat cobra en esta cinta todavía más protagonismo. Se abandonan en buena medida las armas de fuego para entrar de lleno en multitud de peleas cuerpo a cuerpo realmente magistrales. La cámara se convierte en un protagonista más y nos hace partícipes de las elaboradas coreografías como muy pocas películas han conseguido.

Aquí podemos disfrutar de algunas de las mejores escenas de lucha de la historia del cine. Así de sencillo. ¡Ver para creer!

Maravilloso es también el reparto, con interpretaciones muy solventes por parte de casi todo el elenco y donde destaca especialmente el brutal Iko Uwais, definitivamente erigido como estrella de las artes marciales por méritos propios. Sus coreografías, desarrolladas junto al también genial Yayan Ruhian, son sencillamente de lo mejor que se ha visto en el cine de acción moderno.

La película cuenta además con una banda sonora con ciertos toques étnicos muy apropiados, aunque quizá un pequeño escalón por debajo de la original. Se echa de menos la participación de Mike Shinoda.

¿Y qué decir del trabajo de cámara? Simplemente soberbio. Gareth Evans y su equipo utilizan movimientos imposibles, encuadres sorprendentes y recursos técnicos de una creatividad apabullante sin sacrificar jamás la claridad de la acción. Basta con ver el making of para darse cuenta del enorme talento y esfuerzo que hubo detrás de muchas de estas secuencias.

Como principal defecto, quizá habría que señalar que el metraje resulta algo excesivo. Dos horas y media son muchas para una película de acción y determinados tramos de la trama criminal podrían haberse condensado ligeramente.

Pero se trata de un inconveniente menor cuando el resultado final es tan extraordinario y, sobre todo, tan tremendamente entretenido.


La mejor escena de lucha:

Elegir una sola resulta casi imposible. La película está repleta de enfrentamientos memorables, desde brutales peleas multitudinarias hasta duelos mucho más técnicos y elaborados.

Pero si tengo que quedarme con una, sería el enfrentamiento final en la cocina entre Iko Uwais y Cecep Arif Rahman. Una auténtica barbaridad en la que velocidad, técnica, violencia y puesta en escena alcanzan un nivel difícilmente superable. Pocas veces una pelea cinematográfica ha conseguido transmitir semejante sensación de peligro mientras mantiene una coreografía tan limpia y perfectamente legible.

Muy cerca se quedan, por supuesto, la pelea de la prisión y buena parte del espectacular tramo final. Gareth Evans parece empeñado en superarse secuencia tras secuencia.


Resumen:

Por lo tanto, por poco que te guste el cine de acción, hazte un favor y disfruta de una de las mejores películas del género realizadas en lo que llevamos de siglo.

The Raid 2: Berandal consigue algo que parecía prácticamente imposible: ampliar enormemente la escala de la primera película sin perder su brutalidad, su energía ni su identidad. Gareth Evans convierte una sencilla saga de artes marciales en un enorme thriller criminal plagado de personajes, violencia y algunas de las mejores coreografías que ha dado el cine moderno.

Y si todavía no has visto la primera entrega, te recomiendo que veas las dos seguidas para embarcarte en uno de los mayores carruseles de hostias que puedas imaginar.

Evans puso el listón altísimo para una hipotética The Raid 3. Quizá demasiado alto. Pero si alguien parecía capaz de superarlo, era precisamente él.

¿Será capaz de hacerlo algún día?


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊🥊

Crítica de El Poder del Tai Chi (USA - China - Hong Kong, 2013) de Keanu Reeves, con Tiger Chen

Keanu Reeves ve cumplido su sueño de debutar como director a la vez que da salida a su admiración por las artes marciales en una película previa a su gloriosa etapa encarnando a John Wick que si bien no cuenta nada nuevo, sí que tiene suficientes virtudes como para resultar más que interesante para el aficionado.

A destacar, cómo no, las escenas de lucha a cargo del impresionante Tiger Chen, uno de los instructores de Keanu Reeves a la hora de rodar ¨Matrix¨ y miembro del equipo de especialistas de Yuen Woo-Ping, que de hecho se encarga de las más que buenas y muy abundantes coreografías.

Reeves buscó para plasmar las escenas de lucha un estilo bastante similar al usado por Gareth Evans en ¨The Raid¨, lo que se traduce en una cámara muy ágil que nos mete de lleno en la acción, largos planos secuencia que dan prioridad a las coreografías y un montaje muy efectivo.

Desgraciadamente, la película termina por caer en ciertos convencionalismos que terminan por actuar en su contra, como un argumento muy previsible y ciertas situaciones muy desaprovechadas. Lo que se presumía iba a ser un enfrentamiento final épico de Tiger Chen contra Iko Uwais, estrella de la ya mentada ¨The Raid¨, termina cayendo en el ridículo más absoluto en pos de otro enfrentamiento final mucho más descafeinado.

Y bueno, Tiger Chen es una bestia a la hora de luchar, pero como actor es más que limitado. No me parece que soporte demasiado bien desde el punto de vista interpretativo un papel protagonista. Es algo que ya vimos en ¨Kung Fu Hero¨ y que quizá es el motivo de que no se prodigue más en pantalla.


La mejor escena de lucha:

Quizá técnicamente no sea la escena de lucha más destacada de la cinta por las limitaciones de Keanu Reeves a la hora de realizar ciertos movimientos, pero por su épica, buena factura y gran estética, me quedo con el enfrentamiento final.

Es de esas peleas que no se olvidan.


Resumen:

Pese a todos los defectos antes nombrados, ¨Man of Tai Chi¨ es una película de artes marciales bien realizada, con escenas de lucha absolutamente espectaculares y que los fans del género disfrutarán con regocijo pese a sus fallos.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

miércoles, 19 de agosto de 2026

Crítica de Furia Oriental 2 (Hong Kong - Taiwán, 1976) con Jackie Chan

Furia Oriental 2 tiene el dudoso prestigio de ser una de las peores películas protagonizadas por Jackie Chan durante los primeros años de su carrera.

Al menos posee cierto interés histórico. Tras la prematura muerte de Bruce Lee, Lo Wei —director de Karate a muerte en Bangkok y Furia Oriental— intentó convertir a Jackie Chan en su sucesor, algo especialmente evidente en esta continuación de uno de los grandes éxitos de Lee.

El problema es que la película queda muy por debajo de la original. Básicamente recupera buena parte de sus ideas, pero con menos medios, una historia peor narrada y esa torpeza cinematográfica que caracterizaría muchas de las posteriores colaboraciones entre Lo Wei y Jackie Chan.

Precisamente es Jackie quien consigue aportar algo de vida al conjunto, acompañado por la siempre agradable presencia de Nora Miao. Aquí ya empiezan a apreciarse tanto sus extraordinarias capacidades marciales como algunos destellos de esa vena cómica que posteriormente definiría su personalidad cinematográfica.

Y resulta interesante comprobar precisamente las diferencias con Bruce Lee. Jackie es más ágil, acrobático y juguetón, pero carece todavía de la contundencia y la impresionante presencia física que Lee había aportado al personaje original.

La mejor escena de lucha:

Los enfrentamientos del tramo final permiten apreciar mejor las capacidades físicas de un jovencísimo Jackie Chan.

Las coreografías distan muchísimo de las maravillas que realizaría pocos años después, pero al menos ofrecen algún destello del extraordinario artista marcial que estaba a punto de surgir.

Resumen:

Furia Oriental 2 es una película bastante mediocre y un pobre intento de aprovechar el éxito de Bruce Lee utilizando a Jackie Chan como sustituto.

Sin embargo, tiene cierto valor histórico por permitirnos contemplar una etapa fundamental en la evolución del actor, cuando todavía intentaban convertirlo en "el nuevo Bruce Lee" antes de que encontrara su propia e inimitable personalidad.

Sólo recomendable para completistas y seguidores acérrimos de Jackie Chan.


Furia Oriental 2 tiene el dudoso prestigio de ser una de las peores películas protagonizadas por Jackie Chan durante los primeros años de su carrera.

Al menos posee cierto interés histórico. Tras la prematura muerte de Bruce Lee, Lo Wei —director de Karate a muerte en Bangkok y Furia Oriental— intentó convertir a Jackie Chan en su sucesor, algo especialmente evidente en esta continuación de uno de los grandes éxitos de Lee.

El problema es que la película queda muy por debajo de la original. Básicamente recupera buena parte de sus ideas, pero con menos medios, una historia peor narrada y esa torpeza cinematográfica que caracterizaría muchas de las posteriores colaboraciones entre Lo Wei y Jackie Chan.

Precisamente es Jackie quien consigue aportar algo de vida al conjunto, acompañado por la siempre agradable presencia de Nora Miao. Aquí ya empiezan a apreciarse tanto sus extraordinarias capacidades marciales como algunos destellos de esa vena cómica que posteriormente definiría su personalidad cinematográfica.

Y resulta interesante comprobar precisamente las diferencias con Bruce Lee. Jackie es más ágil, acrobático y juguetón, pero carece todavía de la contundencia y la impresionante presencia física que Lee había aportado al personaje original.


La mejor escena de lucha:

Los enfrentamientos del tramo final permiten apreciar mejor las capacidades físicas de un jovencísimo Jackie Chan.

Las coreografías distan muchísimo de las maravillas que realizaría pocos años después, pero al menos ofrecen algún destello del extraordinario artista marcial que estaba a punto de surgir.


Resumen:

Furia Oriental 2 es una película bastante mediocre y un pobre intento de aprovechar el éxito de Bruce Lee utilizando a Jackie Chan como sustituto.

Sin embargo, tiene cierto valor histórico por permitirnos contemplar una etapa fundamental en la evolución del actor, cuando todavía intentaban convertirlo en "el nuevo Bruce Lee" antes de que encontrara su propia e inimitable personalidad.

Sólo recomendable para completistas y seguidores acérrimos de Jackie Chan.


Nivel de hostias: 🥊🥊

domingo, 12 de agosto de 2018

Crítica de Swordsman (Hong Kong - Taiwán, 1990) con Jacky Cheung

No me considero precisamente un fan de las películas estilo Wuxia. Esta forma de entender las artes marciales siempre me ha parecido pueril y en cierto modo ridícula en muchas de las películas de este subgénero.

Es quizá por ello que ¨Swordsman¨ me ha resultado realmente difícil de tragar. No solamente por sus ridículas y confusas escenas de acción, sino por un argumento totalmente deslavazado que no termina por llegar a ningún sitio en concreto.

En la película se nos narran mil y una peripecias por parte de los protagonistas y sus antagonistas, pero más de la mitad de ellas son totalmente injustificadas, abruptas y no tienen peso argumental alguno. Es por ello que esta película me ha dejado la sensación de haber asistido a un carrusel de saltos, cuerdas, explosiones, efectos gore y demás florituras sin base sólida alguna.

En cuanto a puntos positivos destacar quizá la buena banda sonora, los excelentes valores de producción y el extenso reparto donde destaca el cantante y megaestrella asiática Jacky Cheung, y rostros habituales en el cine de Hong Kong como Wah Yuen.

 
La mejor escena de lucha:
 
Es complicado quedarse con una secuencia de acción en concreto, ya que son muy numerosas y todas presenta un acabado similar, con abuso de cables, efectos especiales, montaje acelerado y demás florituras típicas del cine de Tsui Hark que pretenden esconder la carencia de unas peleas de auténtico peso y de una dirección mejor.
 
Pero bueno, quizá la secuencia que transcurre junto a la noria de agua es la que mejor sabor me dejó.

 
Resumen:
 
No me arrepiento de haber visionado y analizado esta película, pero me ha resultado un espectáculo un tanto vacío y sin sentido pese a las abundantes aunque totalmente demenciales escenas de acción que presenta.
 
Si realmente te interesa el cine de artes marciales de época de los 90 y te gusta el estilo Wuxia con cables, recomiendo el visionado de clásicos como "Érase una vez en China" o mejor aún "El Mejor Luchador". Esta "Swordsman" para  mí es perfectamente prescindible, pese al prestigio que atesora, el cual personalmente me resulta difícil de entender.



Nivel de hostias: 🥊🥊

viernes, 5 de enero de 2018

Crítica de La Leyenda del Gran Judo (Japón, 1943) de Akira Kurosawa

Precisamente uno de los mejores directores de la historia del cine nos presentó una película absolutamente fundamental a la hora de entender el cine de artes marciales, centrada en el nacimiento del Judo como disciplina.

Kurosawa no puede evitar añadir una buena cantidad de misticismo e incluso cierto toque onírico para retratar la historia de el fundador del Judo y uno de sus alumnos más legendarios, el poderoso Sanshiro Sugata.

La cinta no se puede comparar en cuanto a escenas de acción al cine de artes marciales de décadas posteriores, pero sí en cuanto a guion y la excelente forma que presenta Kurosawa de otorgar el toque épico que cualquier cinta de artes marciales que se precie necesita.
 

La mejor escena de lucha:

Sin duda la escena de lucha final es lo mejor de todo el film. Épica, tremendamente estética y maravillosamente filmada. Toda una maravilla digna del mejor cine de artes marciales.


Resumen:

Si a todo lo nombrado antes le añades un buen reparto y un maravillosa fotografía obtenemos una película muy notable, que desgraciadamente se ve lastrada por la mutilación a la que fue sometida por el gobierno japonés antes del estreno, que hace que la historia termine resultando un tanto confusa y de la sensación de estar inacabada.

Sin embargo, si te gusta el cine de artes marciales ni lo dudes... Dale a esta buena película una oportunidad.
 
Nivel de hostias: 🥊🥊🥊

Crítica de Érase una Vez en China (Hong Kong, 1991) de Tsui Hark, con Je Li

Tras ver esta película, hay una cosa que está clara... Los papeles que mejor le sientan a Jet Li son los que están ambientados en el pasado, encarnando a personajes clásicos (¨Fearless¨ es otro claro ejemplo de lo que digo)

Poco después de realizar la fallida y no del todo recomendable ¨The Master¨, el irregular Tsui Hark y Jet Li unieron fuerzas de nuevo y esta vez dieron con la tecla adecuada, sobre todo gracias a unas escenas de lucha ESPECTACULARES (sí, con mayúsculas) y un estilo elegante y estilizado. La buena realización, las grandes peleas y la espléndida fotografía la hacen parecer más moderna de lo que realmente es.


Hay ciertas secuencias realmente memorables... La lucha en el teatro, la pelea bajo la lluvia, la escena de las escaleras... Si eres fan de las artes marciales, has de verlo por ti mismo, y al contemplar el espectáculo olvidarás algunos defectos como algo de desorden narrativo (uno de los puntos flacos de Tsui Hark) y lo poco aprovechado que está el persoaje del gran Yuen Biao.
 

La mejor escena de lucha:

Quizá la ya nombrada lucha entre Wonf Fei Hung e Iron Robe Yim, interpretado por Shi-Kwan Yen se lleva la palma en cuanto a espectacularidad se refiere. La ágil cámara de Hark y la gran creatividad en el uso de los elementos del escenario convierten esta secuencia en un auténtico disfrute. Y es un placer ver a un Yen algo entrado en años repartiendo leña a base de bien.

Lástima que se abuse tanto de los cables para ayudar a los actores, ya que restan bastante credibilidad a las luchas... Pero todos conocemos el estilo de Jet Li, por lo que no es una sorpresa pese a que a mí personalmente es algo que no me agrada en absoluto.


Resumen:

Pero aparte de eso, ¨Érase una vez en China¨ es un auténtico clásico de las artes marciales de los 90. Retrata la histórica lucha de China contra la occidentalización (aunque con una visión algo sesgada), está plagada de estrellas y las coreografías son de las mejores en la que nunca ha participado Jet Li.

No en vano, gente de la talla de Yuen Woo-Ping estuvieron involucrados en desarrollarlas.


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊

Crítica de Crows 2 (Kurôzu zero II) (Japón, 2009) de Takashi Miike

Fuente de póster: IMDB
¨Crows Zero 2¨ sigue a pies juntillas la fórmula expuesta por el gran Takashi Miike en la primera entrega, así como también continúa la historia más o menos en el mismo punto donde aquélla nos dejó.

Así que los que disfrutaron con la primera parte, lo pasarán pipa con esta estupenda secuela, quizá algo más centrada en los combates que en la presentación de personajes (esto ya se hizo en la primera parte...), con un tono un poco más serio y dramático, y con mucha, mucha mala leche y acción salvaje.

Estoy seguro de que Takashi Miike disfrutó con la decadente y sucia representación del instituto Suzuran, quizá un reflejo de su propio instituto Kawachi de su ciudad natal Osaka, que según sus propias palabras era un sitio considerablemente duro, donde tuvo que aprender a desenvolverse por su cuenta... Algo que sin duda influyó más tarde en su cine y en su forma de representar la violencia. Y las dos entregas de ¨Crows Zero¨, son un vivo reflejo de ello.

Por lo demás, la cinta nos vuelve a ofrecer una adecuada banda sonora (con muchos temas rescatados de la primera película), el mismo reparto (algo muy de agradecer) y una realización ágil y virtuosa por parte de Miike, destacando el hábil manejo de la cámara tanto en las secuencias dramáticas, donde se mueve constantemente de forma concéntrica recalcando la suciedad de los entornos, como sobre todo en las impresionantes escenas de combate, donde no podemos sino mirar absortos y boquiabiertos el espectáculo ofrecido.


La mejor escena de lucha:

El combate final quizá no es tan rompedor y atractivo como el de ¨Crows Zero¨, pero su magnitud y su ¨ascendente¨ brutalidad son dignas de aplauso. Ver para creer, vaya.

Aquí volvemos a asistir a hostias de todos los colores, calibres y formas imaginables. Algo menos espectacular que la lluvia de la primera cinta, como ya he dicho, pero igual de violenta y salvaje sin duda.


Resumen:

Como únicos puntos negativos, quizá decir que no sorprende tanto como la primera parte, y que en ocasiones resulta algo reiterativa por la repetición de esquemas, lo cual la hacen bajar un poco la nota... Pero son fallos menores que no impiden que ¨Crows Zero 2¨, al igual que su precuela, sea una película absolutamente recomendable para cualquier aficionado al cine de acción y peleas en general.

Brutal, adictiva y espectacular a partes iguales. Y encima, con mensaje... ¿Qué más se puede pedir?


Nivel de hostias: 🥊🥊🥊🥊