Y eso se debe, sobre todo, a que cuenta con algunas escenas de lucha bastante aprovechables, especialmente un buen enfrentamiento final en el que Jackie empieza a dejar ver ese estilo acrobático, físico y mucho más dinámico que poco después explotaría definitivamente en películas como El mono borracho en el ojo del tigre.
También resulta curiosa la parte dedicada al entrenamiento del protagonista, con un Jackie Chan completamente desfigurado y sometido a una preparación tan dura como peculiar por parte de su maestra. Son pequeños detalles que aportan algo de personalidad a una película por lo demás bastante rutinaria.
El principal problema vuelve a estar en un argumento pobre, poco interesante y tremendamente olvidable, incapaz de mantener demasiado interés fuera de las secuencias de acción.
La mejor escena de lucha:
Sin duda, el combate final, donde Jackie Chan dispone de mayor libertad para demostrar su agilidad y empieza a anticipar parte del estilo que le convertiría poco después en una estrella. No es una coreografía extraordinaria, pero sí claramente lo mejor de la película.
Resumen:
Matar a traición es otra producción menor de la etapa de Jackie Chan con Lo Wei, aunque al menos contiene suficientes destellos de su talento físico como para resultar curiosa.
Poco recomendable para el espectador general, pero con cierto interés para los seguidores del actor que quieran descubrir sus primeros pasos antes de alcanzar la fama.
Nivel de hostias: 🥊🥊